| ciudad |
Tal vez no acabe nunca de hacer este poema. -J.M. Caballero Bonald-
domingo, 30 de enero de 2011
Sangre de toro
¿Por qué pintan las naranjas? ¿Por qué lo pintan todo?
Pues muy fácil:
porque ustedes reclaman estética.
Pareados.
Reclaman que su pareo
el pliegue de la falda haga vuelo
con un levante liviano.
Esteticienes del pánico, reclaman
que su naranja juegue a los dados con Dios
Puede que la canción esté llegando a su fin.
¿Un poema es un icono?
No pintan las naranjas: las esculpen.
A la medida del gajo que llevamos
sábado, 29 de enero de 2011
Jinetes
Altivos jinetes cabalgaron de nuevo
los vi cruzar las arenas
ataviados de adanes
engalanadas monturas
sobre verticales camellos
sus pezuñas de almohadillas blancas
cruzando las dunas con la suavidad
de un sueño. El sol de soleadas espumas.
Vi un amor puro sin el desgate
de lo cotidiano
de lo obligatorio.
Vi que a todos nos es dada la vida
y yo me puse inmarchitable para ti.
Hermoso como una nube
arrasé las ciudades.
Otras noches vi. Otras lunas.
Amantes tiernísimos
con olor a manzana
se rozan en silencio,
como una suave brisa
mueve banderas o faldas
y blusas y camisas.
Y yo venía a veros enamorado
como un hortelano
va a su huerta
y cuida de que todo permanezca
en ese reciente y tierno verdor
en esa tibia noche
fresca y templada.
Cruzaron el desierto
amantes desnudos.
invierno
| Un limosna para esta flor de invierno que se levanta sonámbula para que el frío también tenga un perfume. |
viernes, 28 de enero de 2011
Luna de Móstoles
La nostalgia es ese estado agónico
donde uno recuerda
no haber podido ser todo
y el no volver jamás a ser
lo poco que fue.
El recuerdo de todo ello es un contraveneno
de pasajes oscuros,
el antídoto que impide que mueras.
jueves, 27 de enero de 2011
dos modelos
uno
Bajar las persianas
Bajar las persianas
comprobar con los ojos y las manos
que estoy en lo cierto.
dos
Hay una insuficiencia en todo,
un todo no completo.
Miro el universo.
miércoles, 26 de enero de 2011
Cero
Llena de altibajos la noche se prolongó
por derroteros varios.
Yo te miraba y con un murmullo de dientes apretados
te avise, te quise, te sujeté.
No fuerces la aritmética sonora
donde añade cifras el ruido de los números,
no sumes, no multipliques,
resta o divide
y serás el vencedor de muchos.
Si hechas cuentas
siempre te saldrán errores
errores múltiples
de aquí y de allá:
aquel año:
un día sin que tú te dieras cuenta
capaz de encontrar lo más hermoso
por ejemplo la besaste o te besó.
No fuerces los errores del número primo,
hecha leña, si quieres, al orden mundial
y observa su implacable matemática
de continuos desastres
dónde no se tiene en cuenta
martes, 25 de enero de 2011
Lascivo alimento
De pan con alcoba está hecho
el velívolo sexo que cubre con su vello,
entre los acogedores muslos,
tu húmedo horno
dónde dulcemente es endurecido
el barro de mi alma,
que al alba,
(tiene otros horarios)
te penetra.
Agónica lo amasas durante horas
y el éxtasis venial
redondea con excelsa lentitud
una felicidad de pecado mortal
un ruego
de necesaria y perentoria solicitud:
un ruego
de necesaria y perentoria solicitud:
lunes, 24 de enero de 2011
Al
Élida mácula prístina
ósfera
escuálida rama donde anida
ese ave
alas médula
pico émbolo
friso rojo
pecho de oro
los líquenes son su alimento.
Jamás hubo un ruido
en las zonas sombrías
de la maleza.
de la maleza.
viernes, 21 de enero de 2011
Palomas. O la tristeza de los tristes.
Cuan la tristeza de los tristes
y los otros mayoría
la dulce mirada necesaria
o los árboles mecidos por un suave viento
crecen los días alternativos
se repiten las claves
abúlico
me desplazo por enormes ciudades
repletas de seres jóvenes y viejos
son ríos son torrentes
hacia inciertas desembocaduras
miro cómo crece la albahaca los días de sol
la lluvia resbala triste
cual lágrima alegre
y un sonido a risa llega desde ese lado
donde todas las cosas se confunden
se comprenden se entremezclan
se alimentan de nostalgias
o de las más grandiosas alegrías
un pequeño amigo mío
que dejó una nota en mi puerta
y ese fue su adiós.
En los días que siguieron
recibí noticias de un poeta una amiga
mi amante
querían saber de mi salud o mis versos
les es indiferente.
Cada noche hablo con una estrella
ceno una ensalada.
Si el verano me alcanza
haciéndome viejo
tendré que simularlo
en la mar de arenillas conchas luz.
He llorado al escribir porque no sabía
y he escrito tan feliz
Celindas
Mi casa olía a orégano y membrillos
a carburo y migas, a ajos;
a queso portugués,
mi casa olía a jabón de sosa,
a colada y a cántaro de barro,
a agua fresca, a poleo, a gazpacho.
Mi casa olía a teja vana, a frío,
a sabañones, a tos ferina;
mi casa olía a invierno,
pero sobre todo olía a verano
a pelargonio y a higuera, a corcho.
A bolero, a “...están clavadas tres cruces”.
Mi casa olía a sopa de tomate,
a aceitunas machacadas.
Olía a cierta soledad de cortinas
echadas. A celindas.
Un día mi padre cortó el lilo
jueves, 20 de enero de 2011
miércoles, 19 de enero de 2011
Cumpleaños
Seguir caminando sin volverse loco,
continuar recordando tu nombre
continuar recordando tu nombre
por las calles de Atenas Móstoles o Paris,
bajo la lluvia y los robles, entre los helechos
o la esponjosa vegetación de la húmeda Galia.
Seguir aunque los hombres pierdan la piedra
que los orienta. Sólo en las esquinas
se citan las mujeres para dejarse acariciar
por manos y labios vertiginosos y puros.
En otoño, bajo las hojas muertas, aparecen en los parques
los cuerpos inertes y lánguidos de seres solitarios.
El poeta Eusebio Verón que jamás hizo público un verso,
fue encontrado muerto
una fría tarde de espesa niebla
bajo las ramas bajas de un boj.
En los bolsillos de sus ropas sólo se halló una llave,
en su mano izquierda un lápiz con la punta rota
y su mano derecha fuertemente apretaba una hoja de bloc.
Tuvieron que quebrar sus dedos
para poder leer entre las arrugas del papel
los siguientes versos:
“La palabra siempre es otra. Tú lo sabías,
mírame, ese era el misterio,
martes, 18 de enero de 2011
Desde ahora
Acomódese, deje que el tiempo nos mate a los dos
discuta si la distancia que nos separa
es convertible en bonos del estado
o podemos rozarnos el aliento
sin notarios morbosos de por medio.
Busque en el hoy lo diferente
ame
lea
dígame lo que desee
es usted dueña de un paraíso
intente copiar los andares de su actriz favorita
cómprese en los grandes almacenes
a la vista de todos unos lindos zapatos
un corsé unos tangas
un pañuelo para el cuello
unos anillos un suéter una falda corta
y salga a la calle con bamboleo de acento
deje que se le entreabran los labios
porque comunicará con el primer humano
que se cruce en su perfecto metro cuadrado
ese
que sólo acerca a aquellos seres especiales
con olor color aura propios
y déjese llevar por el viento que arrastra
el tren el coche al pasar
mire por la ventanilla de sus recuerdos
y termine por fin de acostarse
con el mancebo aquél que tanto le gustó
y seguro que después de eso habrá comenzado
a comprender la razón de ser de los poetas
y si así no fuera
no huya
comience por el primer verso de nuevo.
Mas no haga eterna la rutina
pues la piel nunca da treguas
y las prórrogas de la carne vienen sin remite.
lunes, 17 de enero de 2011
Epíteto
Corindón o esmeril pedernal
la chaira recorre los filos de la carne
magulla y gorgorea
hacia la oreja enfila la aguda punta
a escasos centímetros
quiebra
brevemente merodea
luego acaba hiriendo
donde la sangre brota con un gemido
de peces que se ahogan
de aspas y hélices fraguándose
en un murmullo de abanicos
proveniente de esa zona de la garganta
hecha cuna un instante
hecha cueva de oscuros y silenciosos pasillos
el grito allí se plagia repitiéndose en ecos
habitáculo donde mora el vital veneno.
Y muere misteriosamente.
Acaba en este instante de bramantes
que exigieron lo oscuro
para derramarse al vacío
para derramarse al vacío
Hilvanes de Balduque
Ahora me reduzco a paisaje.
Soy un ojo que ve el campo.
Soy un ojo que ve el campo.
El sol arañando pórticos y buhardillas,
el portillo hecho en la pared del lindero,
la casa desolada o yerma
líquida en la sombra soterrada.
Penetra la luz por sus ventanas
y a través del aceite sobre la mesa sola
se hace crisol en la rotunda vasija de cristal,
en las aguas remansadas de la alberca,
y al final
en el dulce color malva, ocre, rosado
de la tarde, o la vieja soledad de la alcuza.
La belleza es sólo un instante,
después vienen los días, las noches,
el ruido de la ciudad,
la tos de un vecino, el llanto de alguien.
La belleza es un segundo,
después está el feo y definitivo sueldo
que uno recibe por el trabajo realizado,
el salario de muerte conseguida con sudor.
El fin expuesto a la sangre.
La plena soledad. La locura es una balsa.
Como me acuerdo de vosotros viejos muertos
huidos
mis acuciantes símbolos
mi entraña
mi ausencia
mis responsables.
domingo, 16 de enero de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
