Añadir leyenda a esta foto es creer que una puesta de sol en el mes de diciembre puede tener la leyenda de una puesta de sol en el mes de junio y que desde esta perspectiva de las cosas y los edificios, nunca sería posible. Hecha la excepción que el sol impone, dejemos al poeta solo. Como siempre. |
Tal vez no acabe nunca de hacer este poema. -J.M. Caballero Bonald-
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lunes, 10 de octubre de 2011
Puestas frías
sábado, 8 de octubre de 2011
Arcada (cúpula y nausea)
Tapeme de huestes asesinas,
cubrime de hordas imperiales,
matome un paladar de golondrina,
coleme por amplios ventanales
salí a una tundra de rojos ruiseñores
(al fondo amapolas y anaqueles).
Y un orden silencioso y trágico
de amantes mirándose a los ojos.
jueves, 22 de septiembre de 2011
Millones de pájaros y otras aves
1
Déjalas crecer junto a los ríos
flores silvestres y otros brotes
galanterías y ternuras
para abejarucos que vienen
a beber de estas aguas.
Tus manos no los tocan
no los tomas ni los coges
vienen las aves con algarabía
y en su vuelo entretienes
a tus ojos toda la mañana.
2
Leche miel aroma de jazmín una pluma
la brisa
todo lo leve me recuerda a ti
salgo a la calle y todas las letras que anuncian
los nombres de tiendas y bares
se descomponen hasta escribir tu nombre
en un anagrama fantasma que se repite
un pájaro
levanta el vuelo
se pierde en una nube
el sonido del mar
está lejos
una voz de sal me abandona
una vez tuve arena entre los dedos.
Y tu nombre de ala me rozó los párpados.
3
Yo no nací desnudo, no hubo nada en mi contra,
volaban las abejas sobre flores distintas
bajo la atenta mirada de zorzales y mirlos
y había un rumor tenso de melosos arroyos.
4
Volaba llevada por el viento
una pluma de ave sin carne sin sangre
iba lejos en su vuelo sin huesos
iba sola sin nadie y al llegar llegaría
como un solo acento
como una leve soledad a posarse
sobre las piedras
sobre la nada que deja el aire.
Una suave sombra de pluma caída
siempre llevada por la brisa
o por un fuerte viento de nadie
llegó hasta posarse
sobre el nido abandonado de algún ave.
5
Accede el nido a la nieve
recoge en ella la leche
de irisadas plumas ardiendo.
Se mece la luz
en el ojo frío del pájaro.
lunes, 5 de septiembre de 2011
El maestro
Escribí poemas entecos
que ardían como teas
y siempre marrullero e impúdico
magreé las palabras.
Siempre he creído que ejerciendo de poeta
sobre mí se extendía
la más implacable persecución
porque sabía que a nosotros los ignorantes
(accede uno a la palabra y la maltrata)
se nos niega el pan
desde hace demasiados siglos;
y ha tiempo que dejamos de beber:
la sequía,
la sequía, gritaron los parias.
Y es que los míos (los míos, los nuestros, los suyos)
siempre poblamos con nuestra carne
las hermosas cunetas
que resaltan nuestro pasado
en una hondonada perfectamente
cómoda
de huesos hermanados.
El poeta sigue flaco,
escribiendo versos paranoicos
con ritmo a compasado.
Tic-tac, tic-tac, dicen los diarios.
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