miércoles, 5 de diciembre de 2012

Rumbo

Golondrinas blancas que regresaban de África
fueron vistas una tarde volando sin rumbo,
contaban que afectadas por una extraña melanina
que olvidó el mecanismo del color,
la habilidad de la pincelada,
el dispositivo geográfico de las regiones.





martes, 4 de diciembre de 2012

Las hojas muertas

No son las doce. Pero esto tampoco es un blues. 
A pesar de ser "mano lenta", y con letra del poeta
surrealista francés, Jacques Prévert, sospechoso
trotskista.  Con lo majos que somos los sospechosos.
Las hojas muertas:

Las hojas muertas se juntan con el rastrillo,
los recuerdos y las añoranzas también.
Pero mi amor, silencioso y fiel
siempre sonríe y le agradece a la vida.
Yo te amo y eres tan linda.
¿Cómo crees que podría olvidarte?


Pero hay una versión distinta para los ortodoxos, Yves Montand:

http://youtu.be/Xo1C6E7jbPw

Los otros, el innecesario

El pueblo abordado por intransitos civiles,
gente de paisano o alguna percha triste
que viajó sin su traje,
vuelve a dolerse de una plaza interna
con pasado de estatuas,
con reloj  riguroso parado en el tiempo.
En los márgenes de sus quejas
soy ese hombre misterioso que vino a visitarme.
Él me contó cosas,
excesivas, numeradas;
pero no me habló de mí,
ni una referencia, ni una alusión.
Así se fue, misterioso,
dejándome sin un atisbo de mi sombra
o una ceniza de mi pena.
El pueblo desbordado vuelve a regresarse,
a sus asuntos, a su perfecta alquimia
donde espesa el silencio de mi total ausencia.
Un innecesario que ronda los templos
donde habitan los otros
me acompaña cada noche,
me aconseja.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Lejano yo, en la llanura de Ática

Yo habitaré después de ti
y lo harás tú también sobre la huella
que dejara abierta un reptil, un simio,
esa hembra de león.
Seré un hombre en una plaza
expuesto a las inclemencias del clima,
a este ozono firme y frío.
Erguido como una roca que soporta
el viento azul del norte, la lluvia gris del sur.
Los paseantes verán en mí
el bronce de la futura estatua,
las afiladas garras de la basilisca arpía,
la viperina boca de la mítica gárgola.
Un estático sueño de granito,
una columna de mármol pentélico.
Más cerca de ti que nunca,
lejano yo en la llanura de Ática,
siendo aquel deseo
que nunca tuvo De Chirico.



sábado, 1 de diciembre de 2012

Tu boca: Julio Cortázar

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Capítulo 7 de Rayuela


viernes, 30 de noviembre de 2012

La oculta armonía del cero

Llena de altibajos la noche se prolongó
por derroteros varios.
Yo te miraba y con un murmullo de dientes apretados
te avisé, te quise, te sujeté.
No fuerces la aritmética sonora
donde añade cifras el ruido de los números,
no sumes, no multipliques,
resta o divide
y serás el vencedor de muchos.
Si hechas cuentas
siempre te saldrán errores
errores múltiples
de aquí y de allá,
aquel año,
un día sin que tú te dieras cuenta
capaz de encontrar lo más hermoso
por ejemplo la besaste o te besó.
No fuerces los errores del número primo,
hecha leña, si quieres, al orden mundial
y observa su implacable matemática
de continuos desastres
dónde no se tiene en cuenta
la oculta armonía del cero.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Vida secreta

                                   Dedicatoria: Caracol

uno

Bajar las persianas
comprobar con los ojos y las manos
que estoy en lo cierto.

dos

Hay una insuficiencia en todo,
un todo no completo.
Miro el universo.


                   Toti Soler: Vida secreta.

martes, 27 de noviembre de 2012

Adversario

Adversario di diverso si duele ahí
donde el humo íntimo despide del papel
helénicas llamas
o donde el pelo en velo se levanta
onda al viento suplicio.

Di si sobrando celo a la humedad
mirar el desierto puedes
ahora que apura la memoria
su copa de fuego.

Por eso viene el tiempo
con olor de esperanza
sacudiéndolo todo.

Adverso ¿duele di el adversario
primigenio?


Without Mercy (I-II) - The Durrutti Column

 

Un blues

Son las seís. Es decir casi las doce. Un blues: Howlin' Wolf: Back Door Man. 1969.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Neorrabioso / Poesía o cero


Citas desinteresadas

...seres, instituciones, todo
me rehuye o me segrega
todo se aparta de mi lado, hiedo
Soy un peligro público que emana*
la pestilencia de la libertad.
-Felíx Grande-

(*En la primera versión de Felíx Grande
“emana”. En posteriores correcciones, “expande”)

domingo, 25 de noviembre de 2012

Ahora que los ciudadanos por fin somos poetas

Hay siempre, en definitiva, una esquina del velo que exige expresamente no ser levantada, y piensen lo que quieran los imbéciles, ésta es la condición misma del encantamiento.
-André Breton-

Hoy alguien en un sueño dijo:
ten, en esta garrafa
hay agua limpia, por si toma moho
la del corazón.
-Olvido García Valdés-

Referentes

La cita de André Bretón dice que una esquina del velo exige no ser levantada. Y que cuando tengas moho en el corazón acudas al de Olvido García Valdés que en su garrafa de sueño hay agua limpia. Seguí las instrucciones. Así que me situé en el paisaje y me puse a recorrerlo sin rozar el velo. Respeté la magia, sopena de ser un imbécil bajo las garras de Bretón. Antes de emprender el camino, para que no me echara del sueño Olvido, tomé agua limpia por si durante el trayecto tomaba moho la del corazón.

En 1815 Heinrich Stölzel incorpora el mecanismo de pistones a la trompeta. El jazz tiene una deuda con él. Algunos poetas intentamos incorporar una pieza de jazz al poema. La poesía necesita un soporte de acero: el martillo, el yunque. Fuelle, brasas. Rojo vivo. Un martinete. El metal. Ascuas. La trompeta. Esto no es coreografía estalinista. La poesía que se hizo bajo el realismo socialista es lo peor y lo mejor que hemos hecho como clase: lo mejor porque lo intentamos. Lo peor porque lo hicimos bajo la atenta mirada del estalinismo. Vladimiro (Maiakovsky) no lo consiguió.
Después de aquel paréntesis, hoy más que nunca, buceamos en las piscinas literarias de la burguesía. Nuestros dirigentes obreros proceden de la burguesía, nuestros poetas también. ¿Qué hemos hecho como clase hasta hoy? Trabajar como hormiguitas idiotas. Nosotros trabajamos para ellos y ellos entran en un dulce trance de contradicciones, producido por el ácido fórmico que obtienen de nosotras. La burguesía sufre contradicciones que sí merecen ser contadas. Sus contradicciones son de calidad, las nuestras en cambio viven a expensas de las suyas. En nuestro devenir cotidiano, nosotros les proporcionamos los ingredientes y ellos saben cómo digerirlos, darle un orden al desorden espontáneo de todo aquello que les llega del resultado final de su “convivencia” con nosotros. Ellos sí saben contarnos lo que les pasa, y nosotros, perfectos imitadores por tiempo y tradición, perseguimos enternecedoramente sus intensas pasiones. Sus cuidadas emociones se enseñan en la Universidad, de donde salen especialistas. Y cuando lo culto se “democratiza”, o se pone al servicio de los menos, crean escuelas menores a las que llaman talleres literarios, para que de una vez por todas los reacios entendamos practicando, que a estas alturas de la historia ellos han hecho literatura de su vida; y que ese pedigrí, rango, casta o distinción, ya ha alcanzado una altísima cotización en el mercado y mucho prestigio en la sociedad. La suya, pero sobre todo en la nuestra, porque no hay nada más notorio que conseguir el Nóbel con el mono manchado de grasa, o yeso, y que los los tuyos te saluden en la cola del "DIA". Autoestima. Pero tus padres lo que quieren es que logres una buena colocación. En caso de que vayas por libre y “sepas sin saber” te titulan autodidacta, y desde el reconocimiento oficial de tu ignorancia, ya puedes presumir de que eres un ignaro con medalla. Yo, debe ser porque mi inconsciente, históricamente plebeyo, puede más que una hipotética línea dinástica que no me ampara, soy un malísimo alumno, y aunque llevo años imitando el estilo inmaculado del burgués, aprendo poco. Como mucho, para crear clima (atmósfera propicia) imito al burgués escribiendo estas líneas mientras suena un blues del Mississippi cantado por Howlin’ Wolf: The Red Rooster. Sin duda esta es otra lección. O quizá porque soy blanco, hijo de occidente. En ambos casos porque tengo la tripa llena. Importante para poder escribir y escuchar un blues.

El sentir general es que el poema no sirve para nada terrenal. Dicen que es fantasía, un simulacro. Aquello que se le decía a la novia, a la madre. Dicen que la poesía pertenece a ese estado “superior” (¿contemplativo? ¿místico?) donde, con vocación de equilibrista, uno puede mirar el interior de su carne para ver los conductos a través de los que se alimenta el alma. En su descubrimiento uno emplea todas las energías. Allí tan solo hay arterias, venas, epitelios, y puede que en el torrente sanguíneo haya versos, muchos versos, mas es el óxido nítrico el desencadenante de la erección, y el colesterol del infarto. Los poetas somos unos tontos sentados. Unos tontos con conciencia estrambótica. La conciencia, ese estado de percepción, que mira más al futuro que al presente y se enfrenta a la realidad fea, triste y sucia. Así que los poetas sabemos cosas que no sirven para nada. Somos unos tontos sentados, y otras unos jodidos provocadores con sangre en la punta de la lengua. Los poetas somos referente moral, para una sociedad que se come los mocos. Como a Pablo de Rokha me duelen los cojones de las medulas categóricas de ser un autodidacta borracho (empapado) del arte de otros. Lenin, emocionado ante el arte “enemigo”, sentía ganas de arrullar a los artistas burgueses, y después se quería cortar la mano con la que los había acariciado.

El poeta escribe versos, que una semana después, no sirven para nada, y un mes antes nadie los necesitaba. Nunca como hasta hoy se había hecho un producto del poema. En esa “lógica”, el producto debe durar tan sólo días, horas, minutos. El uso dado a los tomos de poesía en los últimos 50 años fue adornar librerías de madera aglomerada. Algunos pudimos leer poemas al desenvolver el bocadillo de sardinas. Hoy, millones de poemas arden a diario en las factorías de post-producción, y en los balances anuales de beneficios.

Pero el poema te va curando durante todo el viaje, y a la larga, o sea, cuando ya te has muerto, sus toxinas disuelven la carne, pero salvan la memoria, que es una ola inmensa de oxígeno de color azul flotando cerca de las estrellas, dispuesta para ser recogida por los ojos curiosos de nuevos navegantes. Algunos egoístas lo usan para respirar. El poeta sabe que de sus sueños vivirán los hombres futuros. Así que se trata de romper, hacer trizas la palabra. Se escribe para dejar de escribir. El poema debe parar una guerra antes de que estalle. Cambiar el resultado de unas elecciones que no se han celebrado. Y si le lees un poema a un patrón, al segundo siguiente debería darte empleo. Al solicitar la hipoteca, una biografía de poeta debe acelerar su concesión. O la nómina se hace poema o continuaremos perdiendo poder adquisitivo. Mientras, seguiremos aquí en la ciudad, todo el tiempo entre ladrillos. Pateando el barrio. Los barrios bajos. Los barrios altos. Los bajos, hechos de palabros. Los altos, de frases hermosas. Las calles sin salidas, de exabruptos y tacos. Las avenidas, de versos luminosos. Las plazas, de retrueques. Y el mercado de la literatura, de Ferias del Libro e ingresos multimillonarios. Los editores también, ya, por fin, pueden financiar las guerras. La vida, dándose forma cada día a sí misma, contempla el extraño, triste y solitario producto en que nos hemos convertido. Esa costra de miel y barro que es la vida, permanentemente maravillada ante nuestras abluciones. Hagamos de la derrota nuestro único triunfo.

La poesía es un eterno dolor de muelas, muelas de las que el alma carece, así que te duele el alma: esa especie de seda para llevar puesta una sombra de agua que nos calme la sed. Y como todo es búsqueda, ambición y deseo, en ese deambular, el alma se transmuta en metafísica que deviene en conciencia social, enrolándose esta en las asambleas de afiliados del sindicato, donde produce en los corazones de los allí asistentes, arrebujados nidos melancólicos hechos con papel y sangre de analíticos debates, debates que intentan demostrar que los tres puntos del convenio están por encima de los versos inmortales de Don Antonio Machado: “Un golpe de ataúd en tierra/ es algo perfectamente serio”. Vano intento. Y si ellos aprueban los textos por amplia mayoría (tenaces bolcheviques) uno aprueba por amplía minoría (absurdo menchevique) que la poesía se hace con los restos del íntimo naufragio, se hace en soledad o con uno, de la memoria de unos besos, y también “con amor o con odio”, que diría Pavese, pero siempre con la violencia de un salvaje. Que nuestra carne arde quemada por el oxígeno, y en su larga combustión, las llamas precisan ser avivadas para que de ellas nazca el cero, el círculo que elevándose alcance la esfera celeste, en el eterno viaje. Viva la clase obrera. Viva porque ya no cambiará el mundo, el mundo nos va a cambiar a nosotros por la barbarie. Salud, porque con dolor de espaldas no nos moverán.

De niño creía que la profesión más dura de todas era la de actor de cine, ya que más tarde o más temprano, al pobre actor le tocaría morir en alguna película, por “mandato” del guión. Más tarde supe que en las “pelis” no moría nunca nadie. Me dije: “Entonces tendré que hacer poesía. Alguien debe asesinar a estos fingidores”. Heme aquí, toda una vida intentando matar al actor de cine, que muere para estar vivo en la película siguiente. Yo también interpreto mi papel, con mayor o peor fortuna. Y los poetas somos seres inmortales.



viernes, 23 de noviembre de 2012

Las alas encendidas de este minuto

Este hombre que no va conmigo
pero que presiento o sospecho tras de mí
sacando hilvanes de sangre de mi espalda,
se pregunta de qué descosidas cicatrices
nació la palabra ausencia,
la be de ravia,
la uve de libre,
la hache mundana que mira
los pies desnudos,
las alas encendidas de este minuto
que vuela
perdido para siempre
en un sueño que se realiza
cada vez que te miro
cada vez que te beso o que te abrazo
mientras planchas volubles camisas
o enhebras agujas de saliva
y coses a mi espalda el desorden de la tuya
a las tres de un mañana
a esa hora tan hermosa
en la que te despiertas para amarme de nuevo
como sólo los amantes vuelven
hermosos
más hermosos que nunca.



jueves, 22 de noviembre de 2012

LÁSCIBO (los tres cubos)

Invento la realidad que existe
y esta existe de otro modo
como existe la luna si la mira un loco.


Todo estaba escrito: amor era el misterio.


Pétalo caído que inspira a los poetas

tan sólo un murmullo tenue de pisadas
sobre la leve grava del sendero.





miércoles, 21 de noviembre de 2012

Blues en su punto

No es un buen blues. Es un blues entrañable. Canned Heat al servicio del señor marrón,
Clarence Gatemouth Brown.
Son las doce. Mañana será un día más. Borramos fechas del calendario con sangre.
¿Azul?

Mensaje en una botella de corcho

Yo soy un invisible. Tú eres una invisible. Veinte millones de obreros de este país son invisibles, creo que lo sabes, o te haces la tonta, o como si fueras hombre, incluso el tonto, para seguir con una venda en los ojos que no le hace ningún favor a la poesía, o al país. O a los tuyos, ciudadanos con traje de faena. Parias desclasados. Y amas a la Pizarnik, tal vez a poetas de otras tierras, a Edmundo De Ory, a fulano de tal, a perico de los palotes. Pues si es verdad tu amor por ella, por él, por tantos, ama lo que ellos amaron. Busca qué le dolía a la Pizarnik. La risa gaditana y mordaz De Ory. Murieron en nombre de los invisibles que poblamos la Tierra. Un planeta que se llama Tierra, ¿no te llama la atención? Tierra. Agua. Barro. Formas. Minerales. Un huevo de serpiente. El vuelo de un albatros. Autopistas hacia el mar. Autopistas como acantilados imposibles. Altos horizontes. Una calle repleta de vida. Un hombre tras el cristal de su ventana. Pessoa escribió "Tabaquería". Nos vamos dando forma. Tú a mí, yo a ti. El vestido, la camisa. Los huesos pensativos. Un rato de maquillaje en la penumbra. Tus pies y las huellas. Ni tú ni yo tenemos la misma forma desde que compartimos. Desiguales. Parecidos. Hoy soy otro por decir palabras viejas. O por no creer en ellas. Palabras para ti. Para este otoño vestido de hojas muertas. Estas palabras que son agua y barro. Formas. Para siempre, para nada. Pasa el tiempo y sigo sin saber qué ven tus ojos dormidos, fijos a mi espalda. Tus manos en la noche. En mi pecho. Las ciudades, los ríos. No sé qué hacer con tu prisa, esa urgencia. Con los búcaros de plomo y sus flores de siempre. Con el marfil, la plata. Los armarios. Aquel objeto diminuto con paloma incorporada. Con los textos, con algún poeta. Con el comité central. Con los girasoles, que no dejan de joder con la pelota, girando en torno a un sol sin portería. Y quiero vivir ignorando las formas que le dan nombre de insolencia a tu sonrisa. Siempre te quiero. A pesar de ti. De mí. A pesar de los dos. A pesar de que es imposible amar, nosotros nos mordemos y se caen las hojas de un árbol próximo. Mariposas de un ginkgo biloba. Paseo, camino, me cruzo. Hago calendarios. Entierro tesoros. Trazo. Pienso. Todo se recicla. Somos eternos. Cenizas por tanto. El soplo frío de un dios enfermo. Tus rodillas. Hay un pez en tu vientre. Tengo besos pegados en las pestañas. Vendrá la muerte de Pavese y tendrá tus ojos. Vuelan los míos, como un absurdo defecto. Albatros. Si encuentras estas notas, destrúyelas. Haz simiente o abono de estas palabras. De este deseo, un recuerdo. Un pergamino de cristal a la deriva del alma encerrada de los bosques. Del mar. Del mar siempre. Fin del mensaje.



martes, 20 de noviembre de 2012

Fleetwood Mac: Black Magic Woman

Mujer de magia negra. Peter Green. 1973. Fleetwood Mac.
Después vendría Carlos Santana con su excelente versión.
Pero esta es mi preferida. La original.
El blues de las doce del medio día que tan sólo marca la
mitad de una noche azul.