viernes, 4 de febrero de 2011

tiempo



Hubo un tiempo en que deseaba ser poeta
ahora os lo exijo.

Capítulo 32


La acción devastadora de la clase dominante (capitalista)
llevará necesariamente
a la autodefensa de la clase dominada (obreros)
en una actitud meramente de supervivencia.
La violencia dependerá únicamente
de la fortaleza o debilidad
de las dos clases enfrentadas.
Si la fortaleza está de parte de los dominados
la violencia será menor.
Lo contrario es la actualidad.

miércoles, 2 de febrero de 2011

dilucidar

Disperso dijo que añadido
sobre la cifra que hubo deseado
esperó durante mucho tiempo que dejaran
de amarle
supuso
con cierto rigor que soportaría el frío
propio de la soledad
o de estar solo
y dijo:
no tendré que perder absolutamente nada.
Sofocó con libertad una pizca de zarza
que llevaba en los ojos
limpió su mirada con un paño húmedo
bañado en alcohol
y el cristalino empañado
relució al sol de mediodía.
Aún no contento con la solución tomada
esperó a una mejoría de las antenas
y redujo sus aspiraciones de satélite
quedándose en mera emisora recepcionando
los papeles que le llegaban
vía oración fúnebre desde barricadas negras.
Cuando le avisaron con intención de amarle
paró los relojes. Hizo un fuego en el bosque.
Quemó calendarios.

lunes, 31 de enero de 2011

Tus párpados que soñaron secretos



Tus párpados que soñaron secretos
se cerraron sobre la nieve de mi piel
apagaron el frío
se movieron en la noche
me buscaron la espalda
me besaron los huesos
tus parpados dormidos
callados y secretos
guardaron la luz.


domingo, 30 de enero de 2011

blues del pantalón vaquero

ciudad

Sangre de toro

¿Por qué pintan las naranjas? ¿Por qué lo pintan todo?
Pues muy fácil:
porque ustedes reclaman estética.
Pareados.
Reclaman que su pareo
el pliegue de la falda haga vuelo
con un levante liviano.
Esteticienes del pánico, reclaman
que su naranja juegue a los dados con Dios
y con las puntillas lánguidas del tanga.
Ver una naranja así produce dolor.
Como si una naranja fuese ese balón de playa.
Ese otro balón de los domingos
que Ronaldo mete en la red y Messi en su alma.
Un dolor que nos lleva a lo ancestral del hombre
de lo que fue el hombre.
Un dolor nuevo que viene
del recuerdo de cuando éramos jóvenes
y la belleza quería ser amiga nuestra.
De cuando los griegos enterraban
a los caballos muertos en batalla.


Puede que la canción esté llegando a su fin.
Las letras de las canciones no tienen que ver
con la literatura: Chico Buarque.
Icono del Brasil ¿Qué será un icono?


¿Un poema es un icono?
es usted, desde su blog de impotente, un icono?
¿Es usted desde su salón recóndito un icono?
¿Es usted el mejor acompañado
desde la soledad de su abandono,
su viudedad o su viuded
su divorcio 
o su absoluta individualidad de colorines
de lápices Alpino?
Adiós
que nos zurza un médico la médula esdrújula
de la noche.
O la médula espinal de la lengua.

No pintan las naranjas: las esculpen.
A la medida del gajo que llevamos

sábado, 29 de enero de 2011

Jinetes

Altivos jinetes cabalgaron de nuevo
los vi cruzar las arenas
ataviados de adanes
engalanadas monturas
sobre verticales camellos
sus pezuñas de almohadillas blancas
cruzando las dunas con la suavidad
de un sueño. El sol de soleadas espumas.
Vi un amor puro sin el desgate
de lo cotidiano
de lo obligatorio.
Vi que a todos nos es dada la vida
y yo me puse inmarchitable para ti.
Hermoso como una nube
arrasé las ciudades.
Otras noches vi. Otras lunas.

Amantes tiernísimos
con olor a manzana
se rozan en silencio,
como una suave brisa
mueve banderas o faldas
y blusas y camisas.
Y yo venía a veros enamorado
como un hortelano
va a su huerta
y cuida de que todo permanezca
en ese reciente y tierno verdor
en esa tibia noche
fresca y templada.
Cruzaron el desierto
amantes desnudos.

invierno

Un limosna para esta flor de invierno
que se levanta sonámbula
para que el frío también tenga un perfume.

viernes, 28 de enero de 2011

Luna de Móstoles

La nostalgia es ese estado agónico
donde uno recuerda
no haber podido ser todo
y el no volver jamás a ser
lo poco que fue.
El recuerdo de todo ello es un contraveneno
de pasajes oscuros,
el antídoto que impide que mueras.

jueves, 27 de enero de 2011

dos modelos

uno


Bajar las persianas
comprobar con los ojos y las manos
que estoy en lo cierto.


dos


Hay una insuficiencia en todo,
un todo no completo.
Miro el universo.



miércoles, 26 de enero de 2011

Cero

Llena de altibajos la noche se prolongó
por derroteros varios.
Yo te miraba y con un murmullo de dientes apretados
te avise, te quise, te sujeté.
No fuerces la aritmética sonora
donde añade cifras el ruido de los números,
no sumes, no multipliques,
resta o divide
y serás el vencedor de muchos.
Si hechas cuentas
siempre te saldrán errores
errores múltiples
de aquí y de allá:
aquel año:
un día sin que tú te dieras cuenta
capaz de encontrar lo más hermoso
por ejemplo la besaste o te besó.
No fuerces los errores del número primo,
hecha leña, si quieres, al orden mundial
y observa su implacable matemática
de continuos desastres
dónde no se tiene en cuenta

martes, 25 de enero de 2011

Rebajas

Hambrientos gusanos de seda
asaltando el algodón
 en las rebajas de El Corte Inglés.

Lascivo alimento


De pan con alcoba está hecho
el velívolo sexo que cubre con su vello,
entre los acogedores muslos,
tu húmedo horno
dónde dulcemente es endurecido
el barro de mi alma,
que al alba,
(tiene otros horarios)
te penetra.

Agónica lo amasas durante horas
y el éxtasis venial
redondea con excelsa lentitud
una felicidad de pecado mortal
un ruego
de necesaria y perentoria solicitud:

lunes, 24 de enero de 2011

Al


Élida mácula prístina
ósfera
escuálida rama donde anida
ese ave
alas médula
pico émbolo
friso rojo
pecho de oro
los líquenes son su alimento.
Jamás hubo un ruido
en las zonas sombrías
de la maleza.


viernes, 21 de enero de 2011

¡¡Viva el corcho!!

Vejer de Frontera

Palomas. O la tristeza de los tristes.



Cuan la tristeza de los tristes
y los otros mayoría
la dulce mirada necesaria
o los árboles mecidos por un suave viento
crecen los días alternativos
se repiten las claves
abúlico
me desplazo por enormes ciudades
repletas de seres jóvenes y viejos
son ríos son torrentes
hacia inciertas desembocaduras
miro cómo crece la albahaca los días de sol
la lluvia resbala triste
cual lágrima alegre
y un sonido a risa llega desde ese lado
donde todas las cosas se confunden
se comprenden se entremezclan
se alimentan de nostalgias
o de las más grandiosas alegrías
un pequeño amigo mío
que dejó una nota en mi puerta
y ese fue su adiós.
En los días que siguieron
recibí noticias de un poeta una amiga
mi amante
querían saber de mi salud o mis versos
les es indiferente.
Cada noche hablo con una estrella
ceno una ensalada.
Si el verano me alcanza
haciéndome viejo
tendré que simularlo
en la mar de arenillas conchas luz.
He llorado al escribir porque no sabía
y he escrito tan feliz

Celindas

Mi casa olía a orégano y membrillos
a carburo y migas, a ajos;
a queso portugués,
mi casa olía a jabón de sosa,
a colada y a cántaro de barro,
a agua fresca, a poleo, a gazpacho.
Mi casa olía a teja vana, a frío,
a sabañones, a tos ferina;
mi casa olía a invierno,
pero sobre todo olía a verano
a pelargonio y a higuera, a corcho.
A bolero, a “...están clavadas tres cruces”.
Mi casa olía a sopa de tomate,
a aceitunas machacadas.
Olía a cierta soledad de cortinas
echadas. A celindas.
Un día mi padre cortó el lilo

miércoles, 19 de enero de 2011

Cumpleaños


Seguir caminando sin volverse loco,
continuar recordando tu nombre
por las calles de Atenas Móstoles o Paris,
bajo la lluvia y los robles, entre los helechos
o la esponjosa vegetación de la húmeda Galia.
Seguir aunque los hombres pierdan la piedra
que los orienta. Sólo en las esquinas
se citan las mujeres para dejarse acariciar
por manos y labios vertiginosos y puros.
En otoño, bajo las hojas muertas, aparecen en los parques
los cuerpos inertes y lánguidos de seres solitarios.
El poeta Eusebio Verón que jamás hizo público un verso,
fue encontrado muerto
una fría tarde de espesa niebla
bajo las ramas bajas de un boj.
En los bolsillos de sus ropas sólo se halló una llave,
en su mano izquierda un lápiz con la punta rota
y su mano derecha fuertemente apretaba una hoja de bloc.
Tuvieron que quebrar sus dedos
para poder leer entre las arrugas del papel
los siguientes versos:
“La palabra siempre es otra. Tú lo sabías,
mírame, ese era el misterio,