Tal vez no acabe nunca de hacer este poema. -J.M. Caballero Bonald-
jueves, 3 de noviembre de 2011
martes, 1 de noviembre de 2011
YO SOY EL TOMILLO QUE REPOSA
Yo soy el tomillo que reposa
en chaquetas de panas
y en búcaros de plomo.
Soy olor más que perfume
y malestar más que dolor.
Yo soy el álgebra que duerme
en todas las cerillas,
su llama
incesto un instante,
construye el carbón
donde arden los amantes.
lunes, 31 de octubre de 2011
En medio de esta luz
En medio de esta luz nadie pasea
los solitarios ponen crespones negros
dudan de tener otro pecho enamorado
al alcance del dolor del miedo o la ternura
y se trasladan a tocar con la lengua
las alas de polvo de las mariposas
muertas en su vuelo nupcial de primavera
En medio de esta luz que es ciega y ligera
cárdena la sombra vengativa
pone al azulado hombre común
a jugar con la noche
a exigirle que busque
entre sus prójimos desechos
una lúdica amante con besos de oxígeno
caliente y vengativa
que le salven del horror y del silencio.
domingo, 30 de octubre de 2011
Amantes
Una vez tuve una amante
una vez tuve dos amantes
una vez tuve tres amantes
una vez tuve más amantes
una vez tuve cuatro amantes
una vez tuve tantos amantes
una vez tuve cinco amantes
una vez ella y yo fuimos amantes
una vez tuve seis amantes
entre todas me fueron sujetando
las manos el placer los besos
las torpes palabras a los labios
una vez tuve siete amantes
con catorce manos me solían acariciar
desde el alba hasta bien entrada la noche
y los celos nunca hicieron mella en ellas
una vez tuve ocho amantes
y su carne me fue resucitando
desde la lírica sombra de la carne
hasta la caótica piel de la vejez
una vez tuve un amante
y se quejó de mi poca habilidad
con las mujeres
una vez tuve nueve amantes
una vez tuve diez amantes
¿cómo pude quererla tanto?.
sábado, 29 de octubre de 2011
DESAMOR
Que te amen o desnuden las palabras de otro
que se acelere el caos ahora que la prontitud
se excede en tramites
convergiendo latitudes con palabras extrañas
con promesas traidoras
y cíngulos babosos y mansos.
Y que te ame él
no yo
los otros
esos que toman siempre
alguna tajante determinación
como la caída mortal de turbios ángeles
y quede libre de tocarte o ser tuyo.
Siga yo aquí detectando rocíos
evaluando primaveras
por el vuelo de vencejos y palomas
su errabundo volar urbano.
viernes, 28 de octubre de 2011
OBRA
A veces cuando el sol se pone triste
yo uso camisa de rebelde y pobre,
fina tela clara para poder cubrirme
de esta tonta y a veces inmensa soledad,
de este tigre oscuro y vivo de luz
que a ratos soy.
Y en mis ojos callados hay reflexión
y silencio, malísimos poemas solos
que se organizaron un día
que dios estuvo anexo (perdóname césar)
o donde no debía,
e independientes de él y de todos
me deben la vida,
se deben a mí,
un ser mortal que va y se pone triste
se viste y se desviste
y da un doble salto mortal con barba de tres días
para poder fracasar con la notable rotundidad diagnóstica
de una espalda rota.
Mi angustiada obra demorada aguarda
en la sala de urgencias de algún hospital
optimista.
optimista.
jueves, 27 de octubre de 2011
Poesía social. O no.
Vete tú a saber si como dice Otero
se escribe como se habla o se habla como se escribe
se escribe como se habla o se habla como se escribe
pero sin duda
se escribe para dejar de hablar
aunque palabras de un dialogo obtuso
vino a decir mi otro amigo
Quintana
que no solucionarán el problema
justificando el fracaso
pero vete tú a saber
ya que por aquí en estos pagos
no se encuentra el portento
que denote que estuvo o está
cerca muy cerca de mí
el número uno de las letras
el vate multicolor
el que pondrá orden a este cántaro sonoro
panza de barro de resonancia mimética
el eco que debe repetir palabra por palabra
milímetro a milímetro
de lo contrario quién nos quiere joder
desde la envidia el duelo
de bocas hueras con sangre en las encías.
Maldita caries literaria.
Porque de haberle partido la boca
a este tardío escritor
que amenaza con leer o publicar un poema
en la lengua de su pueblo
ahora no estaría escribiendo
pues como dijo Otero
nunca se debe escribir como se habla.
Sobre todo cuando se trata de hablar menos
y echar manos a la obra.
(Las chapuzas, el destajo
fueron nuestra perdición).
Si acaso un breve paso diera.
Si acaso un breve paso diera
transitando a través de la nada...
Si a pesar de todo una ruta no es suficiente
y preciso unos pasos previos por el bosque...
Huiré de las sombras.
Acabaré el laberinto.
Las técnicas exactas
hicieron mella en mi contra
yo pensé que la vida era torpe
y ahora que tú sufres
me enfrento a la muerte
con contenido valor
abriendo ventanas:
encendiendo su luz.
Cesar. Confirmar excedencias
la falta de algún camicace
esnifar sacacorchos
afilar con las uñas vidrios rotos
su viruta de cáncer.
Dimitir de la ausencia.
Amar en una noche donde nadie
sabe encender una pequeña vela
y tras los visillos el silencio cae lento
se aposenta
con esa lentitud pabila
que posee la oscuridad.
Con una palabra grave pongo
nombre a las piedras:
tú te llamas tránsito azul
de cuando era
tan sólo un vago recuerdo.
miércoles, 26 de octubre de 2011
DADO
Nada tan fácil como sostener un dado
en la punta de la lengua.
Un dado hecho del hueso más necesario
que el hombre usa para ser un animal despierto
un ser vertical próximo a la frente
su reptil occipital de sangre fría
su manera de pensar
su necesario color sangre de muelas sencillas
sus mandíbulas para el pan
que siempre masticó de rodillas
de rodillas dio un trago de vino ardiente
para ver la luna más allá de las estrellas.
Un dado hecho del hueso del pasado
hecho de sol a pulso de saliva
en la punta de lengua
para después hacerlo girar rápido
dentro de la boca
y escupir un seís
el tres
un dos
las veces
el asco que sintió
tanta veces jugando a la vida
jugando a tirar el dado
para que la vida le diera un número
para que la vida tuviera
un número
ese por el que siempre cae el dado.
Un dado hecho del hueso más apremiante
de su vida de amante
que mira a las estrellas.
Dead Flowers - The Rolling Stones
martes, 25 de octubre de 2011
Anónimos
A lo largo de mi vida
fui firmando poemas con nombre falso
y algunos conocieron a un Tomás Rivero
que a mí me es desconocido.
Mi nombre nunca apareció
en los papeles. Conseguí ser anónimo.
¿Qué se pretendía?
Sinceramente: escurrir el bulto,
este bulto sospechoso que despierta el recelo
de lo que se ignora.
Se pretendía dar la cara de otro.
Odio la gloria. La fama. Ser señalado:
"Ese es el poeta que no merece
ni su nombre de pila, y menos el de poeta".
Quería ser un desapercibido. No estar.
Ser un anónimo. Dos. Tres.
De eso se trataba.
De esta manera al morir yo
ellos quedarán aquí
puesto que nunca existieron.
lunes, 24 de octubre de 2011
Edit y Lot
La tocó al amanecer
con una mano temblorosa,
y sus dedos llenos de dudas
le hicieron alejarse de ella para siempre.
Tan sólo un murmullo de ropas
ciñéndose a la carne
le obligó a volver la cabeza
y ya en la calle
desde el cielo cayó una
lluvia de sal muy triste
que lo nevó todo
de un negro muy blanco.
LÁSCIBO (los tres cubos)
Invento la realidad que existe y esta existe de otro modo
como la luna existe si la mira un loco
Todo estaba escrito: amar era el misterio
Pétalo caído que inspira a los poetas
tan sólo un murmullo tenue de pisadas
sobre la leve grava del sendero.
domingo, 23 de octubre de 2011
Merienda / 1970 / Frijid Pink: Bye Bye Blues.
Este blues, del que nadie se acuerda, (que levante la mano si alguno hubiera entre el público) es el mejor blues del mundo mundial del entonces año de 1970. Les puedo asegurar que pocos especialistas recuerdan este tema del grupo, más conocido por su versión de "House Of The Rising Sun".
Banda de finales de los años sesenta. De la ciudad de Detroit, Michigan (EE.UU) formada por compañeros de clase o escuela: Kelly Green cantante, Gary Ray Thompson, guitarra, Tom Harris al bajo, Richard Stevers a la batería y Larry Zelanka a los teclados.
Hacía 35 años que le había perdido la pista a este blues, el cual guardo en una cinta casete. Así que me he puesto este blues, y la merienda: unas rebanadas de pan con miel y un poco de vino.
Merienda
Acabo de tomarme dos rebanadas de pan con miel.
Y un blues.
Tomarse dos rebanadas de pan con miel
no es algo extraordinario que merezca
contarse en un poema.
Aunque la miel sea de azahar.
Aunque las haya regado con blues
y dos copas de vino Ribera de Duero.
Pero hoy es un día especial:
paseando por la vida,
esta vida que tanto me cuesta pasear
he recordado que hacía 50 años que no tomaba
pan con miel.
Hoy. Cincuenta años.
Cincuenta años regañado con las abejas.
Hoy es un día diferente:
he tomado por la boca
mi niñez. He buceado en otros amaneceres
he claudicado como hombre:
he recuperado la miel.
Considerare
Considerando en suma -que diría (o dice) Vallejo-
la muerte accidental del cuerpo que me porta
o la caries del traje que me viste
accedo triste al cero que me suma
a la masa que dice que me acusa
con su dedo cardinal
resto algarabía a la historia que me llama
y visto la blusa de sudar mañana.
Considerando la adición a anémicas sustancias
dados al vicio los reiterativos dedos de carpos calizos
sempiternas veletas que señalan la hora de mi muerte
sus manecillas tristes y sensoras palpitan digitales
cuando indican la alquimia de la piedra
que yerma amenaza mi frente con un golpe
de minutos turmalina hora gema
el cuarzo azul que en mi cabeza hace sangre pedernal.
Considerando en fin el número aritmético y plano
(geográfico elenco de sobresaltos y tristezas)
que leo y leo a mi amigo Juan a mi amigo Pablo
y también a César
digo
qué vida sin la palabra de ellos
qué puta vida.
Considerando que la vida el tiempo
acarrea errores
y muy poco acierto
lamentando el discurso de mi carne de cisne
o mis plumas de tigre transparente
me dispongo valiente a ser un héroe
un soldado un militante ariete ácido
me adentro en el adentro de las cosas
y soy dispuesto.
la muerte accidental del cuerpo que me porta
o la caries del traje que me viste
accedo triste al cero que me suma
a la masa que dice que me acusa
con su dedo cardinal
resto algarabía a la historia que me llama
y visto la blusa de sudar mañana.
Considerando la adición a anémicas sustancias
dados al vicio los reiterativos dedos de carpos calizos
sempiternas veletas que señalan la hora de mi muerte
sus manecillas tristes y sensoras palpitan digitales
cuando indican la alquimia de la piedra
que yerma amenaza mi frente con un golpe
de minutos turmalina hora gema
el cuarzo azul que en mi cabeza hace sangre pedernal.
Considerando en fin el número aritmético y plano
(geográfico elenco de sobresaltos y tristezas)
que leo y leo a mi amigo Juan a mi amigo Pablo
y también a César
digo
qué vida sin la palabra de ellos
qué puta vida.
Considerando que la vida el tiempo
acarrea errores
y muy poco acierto
lamentando el discurso de mi carne de cisne
o mis plumas de tigre transparente
me dispongo valiente a ser un héroe
un soldado un militante ariete ácido
me adentro en el adentro de las cosas
y soy dispuesto.
Les Jardins de Ziryab - Anouar Brahem
PHOETICBLOG
Este blog suele claudicar de vez en cuando y se deja de zarandajas maximalistas: tan sólo publica poemas de Tomás Rivero; y sabiendo como sabe que otros muchos poemas hay, se pliega, se hace manso y encuentra, como en esta ocasión (phoeticblog) poemas como este que todos podemos disfrutar en el blog de Virgi. Y que amable y solidariamente ha dejado que lo arrastre hasta este blog egoísta.
Gracias Virgi.
La mar estaba medio amochada. Lo decían los barqueros. Columbraban a los pejes como idos, atontolinados. Los más ancianos se iban a la morra más alta, donde las tabaibas enormes, y desde allí, veían una clarea distinta, un oleaje diferente, como si la mar estuviera aboyada, esperando algo ancestral. Estaban los ñangas, que a todo tenían temor, y los culichichis, que iban con los últimos rumores de un lado a otro. Y cómo no, los valientes que margullaban sin miedo buscando novedades en el fondo del mar.
En el mentidero, asocados en el muro encalado cada verano, se tomaban un buchito de café recordando los tiempos de la última erupción, aquella del Teneguía que varias veces lograron divisar desde la isla. Y ahora les tocaba a ellos, cerca de la orilla, cerca de sus nasas y sus pandorgas, debajo del vuelo de los guirres y las pardelas. Habían crecido rodeados de lava, bajo sus pies, por detrás y por delante, cerca y lejos, y ahora venía de nuevo la fogalera inmensa y creciente.
Con el rebunbio de la noticia, el pueblecito había saltado a la primera página de las noticias. El volcán trastocaba sus vidas y nosotros, vecinos, y también descendientes de la lava, nos agoniábamos con ellos. Desinquietos y algo fachentosos por el orgullo de ser volcánicos, hubiéramos querido tener un mirafondo gigante para contemplar lo imposible.
El fuego saldrá otra vez y seguiremos siendo hijos del volcán, de las estrellas, del salitre, de los cardones y los bucios. Y el mar, es su inmensidad, será, quizás, un poco más chico, para que los canarios podamos, con suerte, presumir de una isla nueva.
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