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domingo, 20 de noviembre de 2011

Bala de goma























Bala de goma (pelota la llaman para quitarle gravedad al tiro) recogida por este que sufre la vida  como si fuera un vidón. Con uve de vida. Que no un suvidón. Y esta ya no sé si va con uve. Con uve de victoria o con uve de vendetta, esta bala de goma, que mató a alguno-a en la transición que nunca supo contar la Prego, ni el PCE, seamos claro; fue recogida, repito, por este poeta a domicilio, delante o al lado de la prisión de Carabanchel, hoy ruina poética, campo de amapolas, memoria histórica, si es que la memoria sabe de qué está hablando.
Fuimos hasta esa cárcel, en una pantomima a la que acudimos algunos para que soltaran a Don Santiago Carrillo, detenido con peluca para poder soltarlo con peluquín. Todo era peluquín, amiga Prego, en la transición. Así transitamos hoy. De una manera tan extraña que ni los indignados saben de qué estoy hablando.
Desde entonces tiene Don, el Sr. Santiago. Maldita sea la vida si la vida es la vida. O el vidón.
Ahora la pelota, adorna una estantería de yeso, sobre pedestal de pvc capturado en la playa, y proveniente de una red de pescador que arrojó sus sueños a la mar.Qué bonito es el tiempo que no existe, y perdona al que sí. Al que está. Ese tiempo pendiente de que te descuides, para marcar las horas, los días, los meses. Tiempo. Pregúntenle ustedes la hora a los gorriones. O a mí. 



martes, 8 de noviembre de 2011

Recordar un perfume

Durante el leve bullicio que levantas cuando
regresas a casa del trabajo,
donde caben algunos paquetes y un beso,
me hablas de aquel perfume
que olimos juntos una tarde.
Y me pregunto cómo puedo y qué debo hacer para recordar
los perfumes, ya sé que tú no intervienes ni interfieres en
mis pensamientos o mis manías, pero un olor debe tener
un código, una numeración a la que recurrir para salvar
un beso, una historia, una llegada bulliciosa.
Ya sé por tus palabras que era intenso, pero yo solo
recordaba que era un día de lluvia.
Y mi amor ¿qué quieres que haga para
recordar el olor de un perfume si con el leve bullicio,
el dejar paquetes y el volver rendida,
impidió durante toda la tarde
que leyera en tu mirada?



martes, 1 de noviembre de 2011

YO SOY EL TOMILLO QUE REPOSA


Yo soy el tomillo que reposa
en chaquetas de panas
y en búcaros de plomo.
Soy olor más que perfume
y malestar más que dolor.
Yo soy el álgebra que duerme
en todas las cerillas,
su llama
incesto un instante,
construye el carbón
donde arden los amantes.