miércoles, 7 de septiembre de 2011

Valente

Dejo este enlace que me "chiva" en la última entrada de su blog Jordi Doce, (Perros en la playa) sobre José Ángel Valente y la aparición de su libro "Diario anónimo (1959-2000)


Y aprovecho para recomendar su poesía completa en la misma editorial, Galaxia-Gutenberg.





http://www.publico.es/culturas/395008/en-las-tripas-de-un-poeta-comprometido

Secuencia Cero: El mismo Gesto











EL TREN

DANZA

Con este cuerpo mío que se aleja
también soy capaz de amarte
rodearme de ti
dar nudo a nuestras vidas
poner a disposición de sus formas
las clavijas que afinan nuestros besos
mortales porque fueron gestados
para sonar en ti en mí
durante las otras noches.
Tus labios lo pronuncian y el cuerpo lo canta
más allá de nosotros existe el perdón
arriba en las alturas agoniza el átomo
que la lengua elevó hasta andamios
de piedra.
Se agitan las cometas
cartulinas fugaces estrellas de papel
plata de los ríos
todos menos uno vienen a dar a la mar
este que queda solo se pierde en la distancia
hace de esta un lírico horizonte
y en el mar una lluvia de azúcar atrae
a una danza boba y dulce a las anémonas
incitándolas a bailar se enamoran
imitando el monocorde vuelo de las abejas.
También ellas liban en la piel del mar
se alimentan del panal de nuca y ola
que encuentran en los cajones sordos y profundos
de las oceánicas alcobas nupciales.

Me abracé a ti como una cicatriz
abraza el paraíso
y el recuerdo dice que la tierra
sobre la que te ame huele a sexo
y a manzanas
a noches de sedas frías
atándonos.

El tren azul

martes, 6 de septiembre de 2011

Pobres enamorados


Me contaron que estabas enamorada de otro
y entonces me fui a mi cuarto
y escribí ese artículo contra el gobierno
por el que estoy preso.
-Ernesto Cardenal-


Déjame que te entretenga,
que diga a tu oído cada mañana
cosas de la vida,
déjame
para que no muera.
Mañana tal vez haré huelga,
saldré a la calle y este sea mi último día.
Tal vez muera asesinado por accidente.
Como son asesinados todos los pobres de la tierra
todos los que aman, pobres enamorados.

Órdinas (24)

Arrojé el tintero
sobre el papel blanco.
Se trataba de ser
grandilocuente.
Es a partir de la mancha
cuando todo se nombra.

lunes, 5 de septiembre de 2011

El maestro




Escribí poemas entecos
que ardían como teas
y siempre marrullero e impúdico
magreé las palabras.
Siempre he creído que ejerciendo de poeta
sobre mí se extendía
la más implacable persecución
porque sabía que a nosotros los ignorantes
(accede uno a la palabra y la maltrata)
se nos niega el pan
desde hace demasiados siglos;
y ha tiempo que dejamos de beber:
la sequía,
la sequía, gritaron los parias.
Y es que los míos (los míos, los nuestros, los suyos)
siempre poblamos con nuestra carne
las hermosas cunetas
que resaltan nuestro pasado
en una hondonada perfectamente
cómoda
de huesos hermanados.
El poeta sigue flaco,
escribiendo versos paranoicos
con ritmo a compasado.
Tic-tac, tic-tac, dicen los diarios.

Bisontes en el sol


taj mahal & toumani diabate: catfish blues.

Secuencia del poema

Antes y después del poema.
Antes y después del poema. 
Antes y después del poema.
Antes
y después.
Antes del poema
lo que había era un posible después.
Y que sólo después del poema fue alargándose
extendiéndose como la pregunta más difícil
que tendría que hacerse
el poema si después de él 
el antes no significó absolutamente nada.


Lo que dejó el poema
lento macerándose como un después
de nosotros
siempre fue ese antes.
Antes y después de nosotros
de nosotros
siempre.

Antes





















Después





















Antes




















Después

Órdinas (23)

Ande yo caliente y disturbio,
laxo o saxo,
flacucho y flequillo,
ande desnudo como siempre:
demasiado tiempo
pasé en el paraíso.




23/09/03


domingo, 4 de septiembre de 2011

Postrado


Yo le di al mundo palabra de santo
e inicié versículos en estancias de altura
y en las celdas del alma
donde supe liturgias silencios y letras
puse devoción y precisa evidencia
e hice un mapa de mi azulada ternura
para no perder el ánima de la palabra.

Dura sólo un día el efecto
del bálsamo que merma
sahuméricos templos.
Recógete en rodillas.

Regreso

Austero bordón plano
regreso a trópicos callados
abandono esas áreas invadidas
repletas de rutas y defectos
quizás zonas de encuentros
citas y asambleas.
Moléculas y células en simbiosis planean
asaltar los labios
dónde algunos sonidos con alma de ruta
interpretan el blues
de torpes medusas gélidas o lánguidas.
Entonces tú y yo contaremos viejos
que nuestros huesos
(tu calcio mi óxido)
huelen siempre a limo
a boca de sangre
paladar de vainilla y acero.
Al amanecer malvas telas malvas
sobre los frágiles cuerpos
como una salva de cataratas
que trazan líneas blandas y rosas
entre nosotros las calles y los mapas
límites obstáculos
mil enebros dorados o ardiendo
borrados de los bosques por el fuego
para que el dolor de nuestro pecho
no se hiciera agua.
Austero bordón plano
regreso al liquen.

Buenos días primavera, geraneo optimista.


Un hombre solitario / un maestro Sony Boy. Hoy como un clavo. No se devuelve el viaje.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Secuencia seis


Una vida sencilla

Nosotros hacemos cosas sencillas, como salir de paseo
o tomar unas cervezas,
preparar un guiso de conejo, mirar una casa,
nosotros hacemos cosas fáciles que entiende la gran
mayoría,
porque siempre hay una pequeña mayoría
a la que para crearle un trauma o un problema
de ubicación,
para hacerla desaparecer en una palabra,
la suelan llamar y la llaman
minoría.
Pero nosotros hacemos cosas sencillas,
salimos a pasear
y nos hacemos guisos exquisitos:
unas lubinas a la espalda con eneldo
y pizca de estragón.
Congrio con almejas a la cazuela de barro.
Bacalao al pil-pil.

La cotidiana mancha azul de nuestras cejas

Tomo tu carne y me dejas recorrerla
todos tus itinerarios tienen algo noble
no encuentro defectos difíciles
no hay errores en el viaje
una luz cegadora y triunfal va cayendo
sobre el mar
las arenas del desierto
el hielo del norte
y las letras rotas y cúspides de estos poemas.

Te miro sin tocarte
mis ojos no te ven como debieran
y tecleo donde no hay huellas de tinta.
Salgo al balcón de la tarde y me gustaría
llorar mientras tú te pierdes.
Esta música que nos aleja y también nos separa.
La cotidiana mancha azul de nuestras cejas
mirándose
las manos tocándonos
como si fueran fuego.

El blues de las cero horas llega a las tantas. A miles de millones de kilometros, trae sólo tiempo. Belleza acumulada. Y un pellizco de temperatura entre el dedo índice y pulgar arrancado de algún cuerpo dispuesto al deshielo. Buenas noches mundo estúpido que no entiendes la belleza.