martes, 7 de agosto de 2012

Otra noche más

Otra noche más y tu cuerpo hallado en la maleza
responderá a las larvas en su iniciático viaje,
que tú también deseas ser insecto,
y las crisálidas te juran que contaron contigo.

La promesa de volar hacia la luna llena
revitaliza tu sangre con sombras de lejanos cometas.
Deja que el tiempo, como la mirada,
tenga un ruido interno. Todo fluir es pausa. 

domingo, 5 de agosto de 2012

Dedicatoria

Hoy no es el día de los enamorados. No es el día, espero, de nadie, debería ser por tanto el día de los anodinos. Y es verano y agosto. Llegará el otoño, el viento que enfría las hojas y con él la muerte de las últimas rosas. O los últimos besos. Nosotros los poetas tenemos poemas como balas el rifle, como hojas el árbol, como estrellas la noche, como gotas de agua la lluvia. Uno de esos poemas como una bala, como una hoja, como una estrella, como una gota de agua, quiero dedicarselo a todas ellas: a las flores muertas, a los perros callejeros, a los empinados e iracundos músculos que se levantan cada día (el músculo duerme, dice el tango que cantara Gardel) para  amar y morir, desear o ser, siendo como somos ese perfecto cero universal que bajó del cielo sobre nuestras cabezas, porque el mundo y la vida acaba y empieza cada segundo partiendo del cero. Quiero dedicárselo al mar. A algún río. Al que acaba de perder el trabajo. Al que lo acaba de encontrar, porque se lo ha quitado al anterior, al menos eso piensa el primero. A “Vinatea”, escritor, bibliotecario. A la paloma muerta que esta mañana encontré en la acera. A un par de poetas, no hay muchos más. A un mirlo negro. A los encoñados, porque ellos conocerán el tacto de la húmeda seda. A Pilar trabajadora de “Induico”, por aquella noche que se desnudó para mí, tan fresca, tan hermosa, que aún me duele el corazón. A las mujeres. A los que no han aprendido a leer. A los que escriben. A los que escriben mal. A los hombres. Al amor, porque ya nadie muere de él. A los toros que mueren en las plazas buscando un punto de luz, para salir huyendo. A “Tres Efes” que hace 29 años que no está aquí, pero está allí. A Missael por lo mismo. A los suicidas, claro. A mi niñez. A la amenaza permanente y lo caro que nos sale ignorarla. A los diferentes. A las divorciadas. Para todas mis amantes vivas y muertas. Para el balcón de la luna dónde aprendí a amar. A Félix García porque me llevó al Norte. A Juan Quintana porque me llevó a otros puntos cardinales. A Hugo, porque está en el paraíso, de dónde no debieran salir los niños. A Diego que le sigue a todas partes. Al caballo que montaba Kafka galopando praderas en llamas. A Alejandro Martín-Consuegra porque siempre me felicita por Navidad. A mi madre, que tiene un golpe de juventud en la memoria. A J. Blas R. Bustos porque sigue en una brecha cotidiana que se abrió en propia carne, y jamás le entienden. Para aquella alemana que me enseñó a besar bajo una farola de la calle Juan Bravo. A la Ángela de antes y después. A Mª del Mar porque aún está huyendo de mí. Al tanto por ciento de asistentes menos, que no fue a la Feria del Libro 2012. A la camarada de la célula de Prosperidad ataviada de verano del 79, vestido vaporoso y yerba, por tantas promesas hechas desde el triángulo blanco de sus muslos. A todos los que olvido para defender la memoria. A los maliciosos. A los grandes conspiradores de pequeñitos salones de té que aún se creen de izquierda. A las estanterías vacías. A Mercedes porque su vagina ahora es puro incienso y por tanto  un pronunciado amén. A los del 15M que giran y giran en todas las plazas de este país, y esperan que Godot les dé los buenos días. A las calles que entendieron mis pasos. A las paredes que no entendieron mis pintadas. A Juan ("jero" para los suyos). A los amaneceres silenciosos y blancos de Conil. A todos ellos esta prosa antojadiza que nace de un pasado que nunca fue anodino. A Pepa, que la llevo en el corazón, en los labios, en los ojos, entre los dedos:

             Hábil desde la mano al cuerpo del otro que la toma, vigilando la piel con posibilidad de acercamiento, algún roce, algún extraño color, la tersura, ese tacto que puede imitar la suavidad. Deslizó los dedos bajo la camisa dejando tras de sí un reguero de sinsabores, un contenido deseo de ser necesitado. Tocó su hombro, suspiró en su oído, el otro musitó lentitud sobre su rostro, y lamió o quiso ser pureza y piedad, casi suplicó cuando la mirada era un lógico abismo, donde en el fondo del mismo se encontraba la mullida sangre, tan espesa, tan caliente, recorriendo los lugares que estaban siendo habitados. Tocó los nudillos, besó la palma de su mano, deslizó la mejilla por su garganta, y dejó una saliva inmóvil sobre la curvatura donde el brazo y el cuerpo se hacen remo y barca. Palpó con sus dedos una piel como la suya, porque la propia estaba siendo explorada y cuando ambos coincidieron en un claro de la selva epidérmica, hicieron fuego de sus carnes, humo de sus huesos y los pájaros que habitaban en ellos, cruzaron volando la dimensión de las temperaturas, la redondez de las esferas, el cilíndrico volumen donde se funden la transparencia del cristal, con la nada y los espacios.

viernes, 3 de agosto de 2012

Multitud incesante

¿Qué hago yo aquí
multitud incesante
rodeado de piedras?
Agua, dadme agua,
su forma doblega mis labios
y mi boca sedienta de palabras
llena de besos las fuentes
ocultas del desierto.
Allí el tiempo de multitudes
es lento y los muchos se serenan.
Venid a darme nombre
ahora que ya solo. Uno.

Almas Humildes: "Cuervos"

Trío madrileño formado por Antonio Resines (primo del actor)
Juan Francisco Seco y Alex Kirschner.


martes, 31 de julio de 2012

La lluvia

Una lluvia sobre otra lluvia no crea un arroyo
ni un rio ni un océano
crea un espacio de silencios entre ellas dos
una lámina inocente deslizándose
sin aromas
desde el filo de un cuchillo azul
que besa lentamente la carne del agua
y la ama devorándola.

Una piedra lanzada contra la lluvia
no hace ruido:
lo que oímos es la cáscara de la palabra
el envoltorio de el viento y la letra de una melodía
que nunca tuvo garganta de pájaro.
Lo que oímos son los pasos de la lluvia
perdiéndose en la tarde blanca
a la lluvia enredada de cuerdas
ahogándose en la tarde amarilla
golpeándose contra la piedra más huérfana
y que acaricia una mano traslucida.


Mick Taylor - Blues in the morning

Blues en la hora de la siesta, y que se llama de la mañana.
Mick Taylor, aquel joven que se enroló en los Rolling  Stones,
proveniente de la escuela de Mayall, reemplazando a Brian Jones.
Y que duró tan sólo cinco añitos con el grupo. Hizo bien en
alejarse de ellos. En su lugar llegó Ron Wood.

domingo, 29 de julio de 2012

Norma Jean / 50 años no es nada / 6 de agosto de 1962

Recuerdo esta foto, 
tenía yo esa edad tímida y difusa
velada y misteriosa
(como tus ojos de niebla)
que tenemos los hombres
que no somos nada.

Y desde entonces
ya no he vuelto a crecer,
permanezco en el tiempo
como un niño exacto y sincero,
perdido en tu mirada.




sábado, 28 de julio de 2012

Citas desinteresadas

Los medios de comunicación en esta
democracia cumplen el mismo papel
que las pistolas en las dictaduras.
-Eslogan en una camiseta-

jueves, 26 de julio de 2012

Tic-tac, tic-tac, dicen los diarios

Escribí poemas entecos
que ardían como teas
y siempre marrullero e impúdico
magreé las palabras
troceé mi frente con la punta de la lengua
o dibujé desastres en las terrazas del poema.

Siempre he creído que ejerciendo de poeta
sobre mí se extendía la más implacable persecución
porque sabía que a nosotros los bardos o los vates
se nos niega el pan
desde hace demasiados siglos
y ha tiempo que dejamos de beber:
¡la sequía, la sequía! gritaron los parias.

Y es que los míos (los míos o los nuestros o los suyos)
siempre poblamos con nuestra carne
las hermosas cunetas que resaltan nuestro pasado
en una hondonada perfectamente cómoda
de huesos hermanados.

Mientras el poeta sigue flaco
escribiendo versos paranoicos
con ritmo acompasado.
Tic-tac, tic-tac dicen los diarios.

Óleos

Áridas manos gestionan los grumos,
la ambarina nata de los óxidos,
los que perduran sólidos,
la amalgama de las azules soldaduras
que dan cuerpo a la ciudad,
a su armadura de acero y cristal,
a la compacta locura de hormigón armado
que es el hombre,
su obra de metal, su óleo.
Áridas manos componen poemas
gestionan el otro oxigeno
el que resguarece el agua
bajo su plata vegetal.
Áridas manos besan libros,
moldean hierros como letras,
maderas como páginas,
tinturas como empeños,
pinceladas exactas:
la expresión muda de los espejos.



domingo, 22 de julio de 2012

Cosas de la vida

Me contaron que estabas enamorada de otro
y entonces me fui a mi cuarto
y escribí ese artículo contra el gobierno
por el que estoy preso.
-Ernesto Cardenal-

Déjame que te entretenga,
que diga a tu oído cada mañana
cosas de la vida.
Déjame,
para que no muera
que te hable de la muerte.
Tal vez mañana haga
huelga general y salir a la calle
sea mi último gesto.
Tal vez muera asesinado por accidente.
Como son asesinados todos los pobres de la tierra
todos los que aman,
pobres enamorados
buscándose en la noche del día.
Deja que diga a tu oído
cosas extrañas, incomprensibles,
bellas por tanto,
algunas cosas de la vida.

viernes, 20 de julio de 2012

En París o cerca de la selva

Me moriré en Paris con cielo encapotado y una ligera bruma.
Vallejo, cholo desesperado, se quedó con toda la tormenta.
Me moriré. Aunque sepa una palabra extraída de un tintero
a costa de una mancha parecida a algún poema.

Me moriré en París en un luego de lástimas
o caeré desde una sola y absoluta piedra,
una roca tan alta como un rascacielos
levantando la mano con un dedo manco
para soportar la nieve de un brasero
que heredé de aquella otra memoria
que tuve en la niñez.

Me moriré de nuevo aunque vengan a darme
con la calma amarilla de palmeras errantes,
con sauces de lluvia
o escaparates de neón y brillantina.
En estos paseos de urbe insuficiente
a veces visto de héroe
para empequeñecerme de patrias,
de pecho armado, de nostalgia,
de esfuerzos, de estrellas, 
de una debilidad de armarios empotrados.

Un trofeo absurdo prende mis molares
recorre cremalleras hambrientas 
y estoy pensando en irme algo más lejos
para morir bajo lluvias torrenciales.


Me moriré en París y cerca de la selva.



Memphis Minnie - Me and My Chauffeur Blues

El blues de las doce llega a las doce y cinco.
Memphis Minnie, gran amante de los coches, además del Ford V-8 que nombra en este blues, tenía en su garaje un Hudson Super Six, y un Cadillac Eight.
Se pasea en él alguien que ella no quiere que se pasee:
¿No verás a mi chófer?/ Quiero que me lleve/ quiero que me lleve al centro/ porque conduce tan tranquilo que no puedo rechazar a mi chófer./ No quiero que mi chófer/ monte a esas chicas/ monte a esas chicas por ahí./ Voy a robar una pistola, disparar a mi chófer./ Voy a dejar que mi chófer/ me lleve por ahí/ me lleve por el mundo/ Entonces será mi amante, yo seré su chica.

jueves, 19 de julio de 2012

Vordes

Me corté con el borde azucarado de tu boca
y la sangre mordida entró en mi lengua
y mi lengua entró en tu cuerpo
abriendo los vordes azucarados
de tu carne
que se desdobló
crujiendo
sobre el tesón de mi tormenta.
Esa cálida densidad que sólo tienen las heridas
dándonos idea del placer.

martes, 17 de julio de 2012

Citas desinteresadas

El obrero ejemplar

La pócima Z no es una novedad tecnológica en la era de la globalización laboral, sino un antiguo secreto de las tradiciones de Haití.
Así se explica:
En la noche, las abejas alimentadas con la pócima Z clavan sus dardos en el cuerpo de alguien que duerme.
Al amanecer, el inoculado no consigue levantarse.
Al mediodía, se consume como una vela.
Al atardecer, sus queridos lo llevan, en  andas, al cementerio.
A la medianoche, el difunto abre su tumba y vuelve al mundo.
El regresado, convertido en zombi, ha perdido la pasión y la memoria. Trabaja sin horario ni salario, moliendo caña o alzando paredes o cargando leña, los ojos idos, callada la boca: no se queja jamás, ni exige nada, ni pide siquiera.
-Eduardo Galeano-

domingo, 15 de julio de 2012

Siervo de la gleba

Que yo sea un siervo de la gleba
y que a mí me aten,
y que tú propagues desastres

o quiebras personales
con la alegría suficiente

y la rotunda tristeza
como para hacer del disimulo un arte.
Que yo sea vil y pendio, infamante o vílico
más nunca señor de la hacienda y sus enseres;
aspira tú sus aromas,

las maderas, los bosques,
los sacos de simiente,
haz que tu sangre viva
rodeada de mágicos impulsos,

y nazca de mi carne
el vital hilo de vida que nos ata.
Sea yo, por tanto, un fracasado varón,
tú una sombra hembra o una hembra santa,
yo un mayordomo torpe, tú una fruta

sobre bandeja de plata madurando.
Yo siempre un siervo de la gleba,

sometido a un nombre que nunca tuvo letras.

sábado, 14 de julio de 2012

Estar al acecho / Periferia

Estaba al acecho. Incluso mirando.
Y vi la entrada y salida de una calle
en el sur. A tu silencio. Encuentra
la calle. El camino.








viernes, 13 de julio de 2012

El poema que jamás corregí

Pueden leer lo que rompo,
los diminutos papeles rotos
por mis manos de hambre,
o los vómitos del lápiz
que la papelera devora.

Como arañas minuciosas
pueden unir los descartados versos,
enhebrando con sus patas
la palabra quebrada
cortada o rota,
la palabra de lengua torpe,
la palabra que rechazo o mato.

Pueden leer lo que rompo
en busca de ese verso
que se desvive de lengua
de pequeños tartamudeos,
el verso que desemboca en el mar.

No importa que otros buscadores,
de la verdad y la noche
encuentren el poema
que jamás corregí.

Un país sin huellas

Ya no me queda nada.
Apenas aparcado
resumo la noche,

con los ojos cerrados
voy viendo el color negro
en el fondo lejano
de un punto de luz.
Tus ojos me hacen falta
para que dentro de mí
vean
la mirada torva
de sangres irascibles,
este andamio de huesos
que quiere dirigirse sin prisas
a la duda.
Ya no me queda nada.
Una burla extranjera
va vistiendo esta carne
de pétalos de rosa
viejas canciones viejas
y ropa de arrieros.
El jabón de nadie
lavándose conmigo
y ya es nuestra la carne
que tarda en decidirse

si detrás del poema
aun puede haber alguien.