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miércoles, 9 de septiembre de 2020

Nudos

No te acerques a los jardines a cortar flores

anemonas de trigo verde para la lengua

las copas de cristal fácilmente se rompen 

y entre tus dedos el vino se derrama

pétalos de vidrio y sangre.


Y si tienes miedo a lo que es velado

y huyes de la belleza que hay detrás

de los almendros prohibidos

no entres en las catedrales a buscar

las flores blancas y amargas de la ausencia.


De las casas vacías salen pájaros blancos.

También del fragor de los nudos.


miércoles, 12 de agosto de 2020

Ventanas

 ¿A qué hora se publica un poema

con garantías de Nobel en este manco mundo?

se preguntaba el ignaro poeta de la noche.

La playa se llena de un tropel de bañistas.

Los corazones de cada uno de ellos, también.

¿Asistimos a una orgía de febriles corazones?


Todos dependemos de una mirada,

del roce más o menos intencionado de un dedo

indicando las fechas mortales de los cuerpos.

Las cocinas del hambre se cierran a las doce

y después de ese hambre clausurada

nadie responderá a la gula febril de tanto miedo.


Esta tierra está llena de carne,

es una carne inocente y sola

desnudándose y abriéndose a cada instante

que sabe de un gusano primordial

y exigente. Se introduce en la boca

como una lengua se introduce en el sexo.

Abre tu ventana. Los armarios se cierran solos

como si dentro de ellos hubiera un espejo

de agua que empuja los deseos y las puertas

hasta las orillas y el azogue de los ríos.


Tras el espejo no existe nunca

una boca deseada que te haga compañía,

que musite: “Tú y yo, un solo y breve instante”.

Afuera está un hombre con los labios pintados,

su carmín es más exigente y preciso

que el estilete de todos los arcoíris

buscando la palabra, el arco y la herida.

Con las ingles marcadas de venas

sensuales, tensas y azules, te nombro:

"Soy el caudal que te lleva".


Un puño cerrado se oxigena sobre una almohada,

de su apretada soledad mana agua azul.

La lengua de los pájaros también tiene alas.

Las reses, las bestias, las acémilas,

duermen en camas de serrín y caoba,

son las cuadras sucias de la noche.

Hay un nácar perpetuo en cada forma,

lo lame un armiño de fuego

y con cada baba va dejando

una podredumbre de colmillos exangües.

domingo, 19 de julio de 2020

Arden

Arden los pétalos, las perdidas, las barbas azules y marrones de los abandonados, el maíz de los solitarios, arde el pelo de los atrevidos y la calva de los crucigramas, las cañas de los veladores y el árbol de los sin sombra. Arden los ojos cerrados en los pasillos romos del Metro, los poemas de Gamoneda y las semillas calientes de la lengua. No arde el mar de Gimferrer pero arden las arenas de Cernuda y los poemas de agua de Celan, arde la noche y el piso desde el que muere y agoniza un libro que no arde. El verso. No soporto el miedo. No soporto el agua sucia. Este país. Aquel que se cruza de brazos. Aquel. Arde el amor. Amo el fuego. Tu pie descalzo caminando por el mármol frío. Las claraboyas. Las mirillas alcahuetas de los besos. Hasta parece que te quiero. Hasta parece que ardes. Arden las ausencias. Y sigo siendo de carne a pesar del fuego. Mis manos. La mentira. Hay cuerpos caídos en las huertas, abrazados a cinturas de agua, a hilos sinuosos de agua que riegan los árboles sin fruto de la muerte. Arde mi pene como una vela encendida a los milagros. Aquel que me mira sin ver.

viernes, 17 de julio de 2020

Emulando a Tarzán

Si compartes sofá con un tigre
cuantos sofás son necesarios
para entender la lenta agonía
de unas rosas rojas
en un jarrón metálico y formal
sobre mármol lunense
traído de unas canteras ilegales
cerca de Perales de Tajuña
a las doce de la mañana
cuando un sol radiante entra
por la ventana y al fondo del paisaje
se ven unas hermosas
y cristalinas cataratas.

Sostener la mirada al tigre
cuando este ponga
su descomunal zarpa
delante de su cara
y mantener el cuerpo recto
contra el respaldo del sofá
mientras el periplo de selva
de la fiera se desliza lento
a lo largo de su espalda
como una liana de raíces trenzadas
balanceándose en el fondo
brillante de los ojos del felino.

Y dos: Si usted es un buen observador
podrá comprobar que una gota de agua
nunca intentará traspasar el cristal
ya que según su código genético
esta acción invasora es considerada
una redundancia. Deslizarse por tanto
es la manera culta aprendida por ella
a lo largo de los siglos
para adaptarse a la caricia
que usted siempre confundió con el miedo.

Te quiero

Azules y grises van los olvidados. Otras son rojos si no se distraen, o van libres si el mar se hace amigo y la corriente verde de los ríos los arrastra. Mira cómo la deriva es parte del abordaje, pero también de la nobleza del poder irse a pique con la cabeza alta para acortar la soberbia de las profundidades. Su contundencia a veces te obliga amar para poder vivir. Las tablas de salvación siguen rutas o derrotas inventadas.

viernes, 6 de septiembre de 2019

Vivir

Se me achica el espacio y deduzco por tanto
que soy un cuerpo incomodo al que sobran escorias
y la plata y el verso y el vino y el pan
la lima y el fórceps y la rebaba escuece
y el poso de las limaduras va ulcerando en mí
como un élitro brilla en la oscuridad de un martinete
o como un alacrán escribe con veneno
el poema de la permanente estatua
altiva y sometida al verso de la inmortalidad
donde una campana de cristal
con badajo de templada carne
va dando campanadas de vísperas.

Y me crece el poema como crecen las uñas
en este oficio pejiguera de vivir
al pairo bonancible de la zarpa.
Hay jilgueros enjaulados (al lado de otras fieras)
que cantan por pereza.

Lugo y bueno.

lunes, 27 de agosto de 2018

Edad y literatura

Hay días en los que uno empieza a amar más la literatura que a las mujeres. Y desde esa "desajustada complejidad" es totalmente comprensible y asumible el paso del tiempo: la edad como un pesado fardo de libros sobre el vientre.

jueves, 5 de julio de 2018

Solos

Cuando los ordenadores se apaguen
y nos quedemos solos
será hora de mirar si entre los dedos quedó
alguna tecla abandonada con su nombre,
si aquel o ella
siguen acariciándonos las yemas de los dedos,
si entre las uñas un manantial de recuerdos
brota de aquel pasado de gente aturdida
buscándose entre las páginas de grafito,
que volaban tiernas a la velocidad de la luz
hasta los rincones más lejanos del planeta,
dibujando en las estrellas los rostros de silicio
de tantos solitarios al pairo azul-eléctrico del abandono.

Si entre los dedos quedó algo de la memoria de alas
de aquel icono que trasladamos
a los ojos de nuestra noche eterna:
se trataba de comunicar con solitarios corazones.
Será hora de mirar si alguno de nosotros
aún queda vivo de este miedo de teclas abandonadas
que han dejado de llamarnos por nuestro nombre
y somos un caso triste de la historia.

Comprobar que la pérdida de la caricia es sólo pasajera
y que dentro de mil años
los besos serán fríos, limpios y precisos
como el filo transparente del acero.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Agua

Arroja una piedra al río
que quepa en tu puño cerrado,
si no hieres al pez
escucha el mensaje del agua,
su grito de dolor,
a través de la palma de tu mano.

jueves, 10 de agosto de 2017

67 o 13

Yo intervengo en la vida y donde digo vida digo hornillo posado sobra la brasa roja idéntica al de un ala de mariposa quemándose. La flor que arde. Y también hormiguero digo y donde hubo manto de nieve luego hubo allí mantillo estiércol de todas la cosas que dejé olvidadas acumuladas y que no supe cuidar cultivar y tener para cuando no haya. O esté solo. O todos me hayan abandonado. Aquello que fuí. O sea yo un ser solitario y tú o aquellos unos limpios gusanos negros que abonan la tierra con sus defecaciones. En este atardecer del cual no tengo sospechas y disfruto confiado siendo yo uno mismo que anduvo ufano y obrero trajinando sobre el uso bordado de los trajes y sus bajos. O los bordes hilvanados de la vieja ropa de la experiencia. Aquí. Donde decir no debas. La pana caliente de los panaderos. O el pan frío de los párpados cerrados de los ahogados.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Karima Editora

Karima Editora 

Muy pronto podremos disfrutar del nuevo libro de Tomás Rivero, Cámara de humos". Un pequeño anticipo de un libro hermoso que no puede faltar en tu biblioteca.
"Una piedra lanzada contra la lluvia
no hace ruido:
lo que oímos es la cáscara de la palabra
el envoltorio del viento y la letra de una melodía
que nunca tuvo garganta de pájaro."
Cámara de humos, Karima Editora 2016
Tomás Rivero
Ilustración de portada de Ricardo Ranz

Los indiferentes

A veces uno se limita a no hacer ruido.
A partir de esa decisión
que no siempre es voluntaria
tu levedad
puede perfectamente formar parte
de eso que los otros llaman 
los indiferentes.
Ahora paseas por un arenal
donde el mar
como en un cajón de ajuar
va dejando acomodadas
sobre la playa
las joyas los hilos y las sábanas
que forman parte del silencio.

Después del fuego

                         Este poema lleva una dedicatoria
                  para mi amiga Mercedes Acebedo, con afecto.

Esa vieja costumbre de alzarte sobre mis hombros
y quemar a besos mi nuca
ya quedó lejos
imposible que ahora pueda soportar
la belleza espontanea de tu gesto
ante la invasión de carcoma que roe
las maderas oscuras de mi carne.
Ahora tan sólo soy un viejo potro que carga
con un armario de puertas desvencijadas 
y ventanas rotas. Hasta los bosques
se burlan de las maderas podridas de mis huesos
y cuando tú te subes a las ramas de mi sangre
tan sólo puedes besar la leña que crece en mis cabellos.
Pero aún puedo amarte desesperadamente
tomarte entre mis brazos y cansarte de amor
en el columpio de mis manos
como si un viejo roble amara a sus cenizas
después del fuego.

martes, 13 de septiembre de 2016

75 ANIVERSARIO

Me moriré solo como si en Paris
hubiese algún sospechoso aguacero,
y beberé la lluvia de César mientras exclamo:
“Cholo, qué hermoso chaparrón está cayendo
ahora que el mundo se desvanece”.
Me dejaré caer en cualquier parte,
húmedo y sediento,
-como un ser pardo de carne macilenta-
a los pies de un hombre que pasa
con un pan al hombro y una oreja sorda,
mientras me llega este silencio tuyo
tan peruano y tan pobre y tan poeta,
y el eco de Trilce sigue retumbando
en mis tímpanos parias:
aparte de que me estoy muriendo,
me he quedado sordo para no oír
los pasos sigilosos de la muerte.
Y espero con la voz puesta en la chaqueta
que venga algún poema humano
a desvestirme de esta deuda permanente
que tengo con la puta vida.

martes, 23 de agosto de 2016

Buenos días hombres...

Buenos días hombres fuertes y ácidos
templados y orgullosos.
Hombres y mujeres
ancianos que fueron ayer piel de manzana.
Son las siete y treinta y aún no amanece.
Hay luz artificial en las calles
y un apache sin caballo
bajo una farola en llamas
lee la prensa buscando noticias
de si los suyos ganaron o no la batalla
en Little Big Horn.

Y a esta hora
que madruga para verme,
descubro que mi pene
es una crisálida que madura a mariposa.
A un tiempo efímero
de vuelos azules y venas pensativas
de ciervo en celo.
Y nadie mueve una mano para salvarme
del aire verde de mis alas de árbol.
Las mismas alas que me dieron
aquellas viejas tribus derrotadas.

Buenos días ahora que
un rayo de sol ha roto
el cristal de mi ventana
y el apache huye gritando calle abajo
montando un viejo caballo camicaze
aquellos potros que bebían aceite
para deslizarse sin ruido
en las sombras de la noche.
Y he llorado y reído
como un ser justo y traidor
que aún sabe disparar el viejo Winchester
contra la avaricia voraz del hombre blanco.

martes, 9 de agosto de 2016

Nobel

¿A qué hora se publica un poema
con garantías de Nobel en este mundo de libros?
La playa se llena de un tropel de bañistas.
Los corazones de cada uno de ellos, también.
¿Asistimos a una orgía?
Todos dependemos de una mirada.
Las cocinas se cierran a las doce.
Después de ese hambre nadie responde a la gula.
Esta tierra está llena de carne.
Es una carne inocente y sola
que sabe de un gusano primordial
y exigente.
Abre tu ventana. Los armarios se cierran solos
como si no hubiera nadie dentro
intentado ser el azogue de un espejo interno.
Tras el espejo no existe nunca
una boca breve que te haga compañía,
que musite: “Tú y yo, un breve instante”.
Afuera está un hombre con los labios pintados,
su carmín es más exigente
que el de todos los arcoíris con las ingles
pintadas de venas sensuales y azules.
Un puño cerrado se oxigena sobre una almohada,
la lengua de los pájaros también tiene alas.
Las reses, las bestias, las acémilas,
duermen en camas de serrín y caoba.
Hay un nácar perpetuo en cada herida,
lo lame un armiño de fuego
y en cada baba va dejando
una podedumbre perfecta de colmillos exangües.
Fin de los premios Nobel.
De tu nobleza pende la mano del otro.
Esta noche me mamo bien mamao
pa no llorar.

lunes, 25 de julio de 2016

Patria

Volver a ti mi querida patria, lugar amable y poco conocido. Sus gentes de pánicos opacos. Sus miedos de perchas inconsolables a la luz de una luna que martirizaron tus viejos poetas. Patria inconsolable. Amo tu perfiles azules y marrones, verdes; sus páramos donde cernudas y águilas miraron con ojos de nostalgia y hambre. Patria, saber de tus cosas me consuela de este deambular loco, sin norte, aunque en tu sur duerma la luz de mis pupilas cansadas. Te busco, y espero no encontrarte jamás. Te busco patria, como aquel hombre que bajo un almendro en flor esperó a que madurara la almendra de tu sexo.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

EGO ISMO (Las vanguardias)

No sé si soy egoísta cuando pongo un poema mio, aquí. O son eghoistas los otros cuando ven la hache intercalada de mis versos, y miran para otro lado. ¿Qué les aturde que yo no contemplé con la humildad precisa y suficiente como para no publicar un poema que forzaba la hache, que forzaba la máquina de los versos a una comprensión impropia de este medio? ¿A qué comprensión de quién se debe el poema? ¿A qué soporte anímico la fuerza del molde que soporta un modelo? Troquel presionando, cortando los bordes del poema. Esas excrecencias que siempre vomita el fuego del verso, tan sumamente egoista. Me alimento de tildes. La tarde es continua. Continúa el día. Los dias. Y mi vida hambrienta de ti. La vanguardia de tu sangre. Los perros ahúllan porque la noche es de ellos. Quito la hache intercalada.

viernes, 7 de agosto de 2015

Ruiseñor

Bajo a la calle bronce como si alarde fuese
mezclarse entre la savia de un día amargo.
Pienso que si viviera un viernes
no tendría esta nostalgia
tan propia de lo eterno.
Ya sabes: había un mandarín ciego
allá en la China de 1113
que ingería ojos de ruiseñor
todas las mañanas.
Ver y volar es algo propio
del canto triste de las aves.

Gladiolos grises

Cuando venga la noche de animales fatigados en lo oscuro,
en derredor nuestro nacerá una espiga mortal de latitudes,
una orilla genial de vinos y vapores,
el amargo regusto azul de los sarmientos.
Cuando venga la noche, que venga pronto,
podremos descorrer las cortinas, levantar las persianas,
que nos invada su luz y que el sol contamine
las arteras sombras que viajan a lo oculto,
hacia el ojo negro que no ve jamás el brillante fulgor.
La llama que arde en nuestros corazones
va dejando un rastro de fuego
que olfatean seres mestizos
con el paladar de un ave y los ojos de un ciervo.
Esta noche acariciamos el lodo
y nuestros besos tienen el sabor difícil
de gladiolos grises quemándose.