viernes, 13 de mayo de 2011

Patio

Nuestra casa olía a orégano, cera derretida
y pólvora.
-Vladimir Holan-

Mi casa olía a orégano y membrillos
a carburo y migas, a ajos,
a queso portugués;
mi casa olía a jabón de sosa,
a colada y a cántaro de barro,
a agua fresca, a poleo, a gazpacho.
Mi casa olía a teja vana, a frío,
a sabañones, a tos ferina;
mi casa olía a invierno,
pero sobre todo olía a verano;
a pelargonio y a higuera, a corcho.
A bolero, a “...están clavadas tres cruces”.
Mi casa olía a sopa de tomate,
a aceitunas machacadas.
Olía a cierta soledad de cortinas
echadas. A celindas.
Un día mi padre cortó el lilo
que perfumaba el patio.


miércoles, 11 de mayo de 2011

hombre mío

……………………………………………
hombre mío en rechazo y observación, vecino
en cuyo cuello enorme sube y baja,
al natural, sin hilo, mi esperanza…
-César Vallejo-


Que estrecho soy de aquí ahora que me agacho
que corto soy de allá ahora que me estiro
pero cuanto amo al hombre ahora que lo pienso
aún a pesar de la distancia
que me produce su ausencia
se dijo el predicador del desierto
mientras daba de comer a los tigres.
Se ha vuelto anémico el semen fértil
forzado a modelar una forma
un perfil entre los espinos grises
y triste el grito que en el páramo clama
un soberbio ejemplar pletórico
de ácida eyaculación profusa
que arrastrándose hasta la fosa
ansia preñar a la receptiva fiera
postrada y sometida
cautivada por el pecho brillante
de cobre virgen sudando aceros
e inclinada y dócil ante la fálica roca.



Árbol


Un árbol que no tenga esa piedra próxima a la muerte
donde el aire se confunde con la llama
su fuego de hojas nos invade
Un árbol como un agua muda:
su rumor de hojas no será de papeles
Dirás que el agua dirás que el ultimo poema sirvió
para aliviarte de mí de ti
Yo siempre casi eterno y tú me miras
y no dejo de preguntarme si alguna vez
estuvo la salvación en la página diez
si la falta de recuerdos no fue
un gesto altivo de la memoria tal vez en exceso generosa
y el bosque y el árbol la rutina que no deja
que vea en tus ojos el vuelo de las aves.








Mujeres del Hierro: José Antonio Ramos

martes, 10 de mayo de 2011

Cuando venga la noche



Cuando venga la noche de animales fatigados en lo oscuro,
en derredor nuestro nacerá una espiga mortal de latitudes,
una orilla genial de vinos y vapores neutros
el amargo regusto azul de los sarmientos.
Cuando venga la noche, que venga pronto,
podremos descorrer las cortinas, levantar las persianas,
que nos invada su luz y que el sol se contamine
de arteras sombras que viajan a lo oculto,
hacia el ojo negro que no ve jamás el brillante fulgor.
La llama que arde en los corazones
va dejando un rastro de sangre
que olfatean seres mestizos
con el paladar de un alce y los ojos de un ciervo.
Esta noche los amantes acarician el lodo
y los besos tienen el sabor difícil
de gladiolos ardiendo.


          The Fire - Patricia Barber



lunes, 9 de mayo de 2011

Adúltero


No me gusta coño vigilado ni estanque sin peces
-Guillermo de Aquitania-


Con un testículo también soy capaz de amarte,
me sobran cojones para fundir el mercurio
de tus ovarios de estambre
quemar en la zarza todos mis espermas,
y morir avrazados sonriendo al patíbulo.
¡Ah! y tu marido que formó parte de la trama
que lo parta un justiciero rayo ecuménico
o que se lo folle el sable fálico del pez espada.













L'excessive - carla bruni



 

bromelia


















Una luz evanescente de imprecisos devaneos
una luz perezosa moviéndose entre el viento
y las piedras,
así eres tú fundiéndote en las horas
que proyectan las sombras,
a veces sin medida parecieras grotesca
doblegada y rendida
amparada en ellas.
Perfiles o redondeces
simples ropajes
fútiles y vanos
de abultado cuerpo viviendo en la mancha.
Se adormece el escorzo
y desde la oscuridad azul
una lágrima blanca cae sobre el tergal.

Y es ahora cuando te pregunto:
¿por qué se iguala la noche
a ese crucial instante en el que tú te haces niebla
o es que simplemente ha bajado
la intensidad marfil de tu mirada?

sábado, 7 de mayo de 2011

Después

Melody Gardot : Les Etoiles





















Eres hermosa y secreta y en ti nacen después.
No antes
ni ahoras
ni siempres.
Después.
Un después para siempre,
para antes, para ahora,
para qué.
Eras tú
un sí de mis después.
En esa postura
en ese escorzo
abriéndote en ese ten.
Ese después dispuesto.
Un después de eternos siempres.
Un casi amé de ti
antes de que una luz de después
una luz de sal. Un después de la luz
que supuso tu último ven.
El de los dos,
como si los dos estuviéramos
allí, en ese después,
dónde el final era próximo
a un final donde finales había
para después de ti,
para después de mí,
mi final para otros después de ti.
El tuyo vendría después
como un final mío.

Eres hermosa y distinta como un transparente
después.
Como ese orgulloso final
que nunca acaba.
Dónde tú me besabas para después,
para que dentro de un siglo, tal vez,
para que siempre tu después
me atase a ti,
para que tu boca me supiera aún a luego
a ese eterno vendré como de un regreso,
en un después amaneciendo en mí,
para que vinieras siempre, vas llegando.
Sé que si vienes, estarás en mí.
Y fue después de muchos besos
que con un dedo
roto y dactilar regresé a tocar
con su fractura final, el final de ti,
el final de después.
Nunca hubo una mirada tan profunda e intensa
como la mía. Aunque fue desde la zarzas.
O dentro o después de ellas.
Y la sangre era un después
para morir
pues aprendí de ti
tu luego eterno. Enredándose
como una vena de espinas.

viernes, 6 de mayo de 2011

Ese deseo antiguo


Qué triste ser una franela húmeda
tapando hoy las grietas de un beso
mañana diciendo que nunca
nunca
se me hizo tarde en tu boca
yo era un solitario y me bastaba
con esperar ese beso dibujándose en el aire
me bastaba con ese deseo antiguo
que a los otros sobra viejo.
Yo era un amante minusválido
a esa hora nona de el atardecer
cuando una música traída por el viento
separa las cortinas
dejando entrar un sueño en las alcobas
y flota en el ambiente de la casa
una nostalgia impropia de valientes
poetas.
Y esta tarde ni llueve ni se oye
dentro de los muebles
el terremoto semanal
de corazones tristes.
Y cuando oigo tu voz
(tu tos hoy)
eres tan entrañable y a ratos tierna
que debieras llorar
por no poder amarme.



jueves, 5 de mayo de 2011

El Che

¿Acaso no nos mostraron ya
una foto del cadáver?
Ya sé que este cadáver era
de los nuestros
y que este hombre
estaba contra el método
de poner bombas
de usar el terror indiscriminadamente
como lo usaba el otro.
Pero para ellos los dos
salvando el tiempo
y las distancias políticas
los dos cadáveres son iguales.
Con esta foto
nos enseñaron sus métodos.
 Los de siempre. Los de hoy.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Perfil

La pared y mi perfil
se descomponen en la cal.
Mis versos me traicionan
y he soñado un poema
que al abrirlo
bisagra a bisagra
no había adentro
nada primordial o sustantivo
tan sólo un grito espeso deslizándose
hacia fisuras o grietas
hechas
en la ingle partida de la piedra.

No había sillas
ni una mesa
ni nadie que quisiera
sentarse un rato a hablar con él.
O conmigo o con nosotros o con usted.

Siento vergüenza
de poemas como éste
que no deja a nadie dentro.
A nada con quien darse
un magreo o sólo un beso.
La pared y mi perfil
se descomponen conmigo dentro.




















martes, 3 de mayo de 2011

La feria del libro

Soy el hombre que lucha, adora, muerde
y salva el más acá. Niega la muerte.
-Gabriel Celaya-


Que se vean los defectos que se vean los defectos
dijo el perfeccionista que había dicho el mediocre
incapaz de suicidarse cortarse el cuello o los huevos
sacarse la sangre de las venas quitarse la vida
o de en medio no me jodas dijo el perfeccionista
estos tipos son todos una panda de cobardes
con lo fácil que es hacer las cosas bien no me jodas.
Tú coge el libro pero a mí déjame la navaja
exclamó el mediocre. Cago sus muertos.

























Tiempo



Sobre el tapete de hilo hecho de azúcar
se fue depositando una sombra
que surgió de la penumbra
y se cubrió la mesa de un polvo amargo
y el tiempo no sabiendo contar las horas
los meses o los años
se fue aburriendo en el zócalo azul
de la fría sala
muriendo de pena
a la llegada de la noche.

Una voz oscura reina
con el poder de la obsesión
más pura
en la soledad hermética
de las cosas.



domingo, 1 de mayo de 2011

sábado, 30 de abril de 2011

Amor VI



Para conjurar misterios,
cosas de lo oculto y de lo incierto,
breves presagios que moran en la lengua,
me miras con rígido y lánguido amargor.
Anida en nosotros, propagada, la certeza
de que mentimos al tocarnos,
de que nuestro temblor nace de una duda eterna.
De que tú y yo sólo somos dos.
Y de que así una y otra vez nos volveremos a amar
rodeados de ausencia.

Pero si aún no regresas del trópico amargo,
allí donde se unen carpetovetónicas laderas
y coinciden enormes labios de jugosa savia amarga.
Si aún no regresas con tu feroz dentadura
de pantera y arsénico,
seguiré ensartado por largas hirientes
y venenosas esperanzas,
seré un hilo de luz, un alma encendida
en cada piedra, en cada árbol;
seguiré comprendiendo a la roca
y a sus líquenes dulces y extraños.
Orgiástico, en una danza convulsa y hechicera
perpetuo, martirizado y vudú,
creyendo en tu regreso temblaré toda la noche
en un baile que sólo entienden las monas y las culebras,
bajo la danza oscura del jazz y el humo transparente
de mil bocas tediosas.






Amor V



Hoy baja la soledad
con un ruido de ambos,
contempla nuestros cuerpos
con mirada de espanto,
se mezcla entre el olvido
y abraza en la distancia
aquel recuerdo breve.