martes, 7 de abril de 2015

Nasciturus

¿A dónde vas pétalo feliz?

Al final del vencido sendero
hay una capilla donde rezan
sólo los abatidos. Y en su amén
descansan sagrados perfumes
de otras flores acaecidas
en primaveras livianas y esenciales
que no fueron rendidas.

lunes, 6 de abril de 2015

Hombre lento, indio, náufrago, poeta

Hombre lento, indio, náufrago, poeta...
-Carmen Muñoz-

Hombre lento, indio, náufrago, poeta,
me llamaron esta tarde a punto de ser otro.
Ese otro que se recoge a meditar
y rompe anotaciones,
papeles con números o flechas
unas para arriba,
otras casi nunca,
erratas o fondos de saco,
casi siempre direcciones prohibidas
que supuestamente me dicen
adónde dirigirme dentro del poema,
y qué cantidad de papeles escritos
son importantes, fundamentales
para que el borrador acceda a original,
pero que un día, ni más ni menos azul que otro,
dejan de serlo caprichosamente,
y son un esbozo retorcido en la papelera.
Insignificantes los miro ahora,
recordando, que imprescindibles,
un día me salvaron la vida.

Me recojo a meditar.
Veo al indio en la pradera,
al náufrago sin letras,
al poeta o vate retirándose a pensar
cómo se construye un poema
que diga la verdad
para que la mentira sea cierta.
Y escribo:
del atropello mortal quedó en el suelo
una agenda, un bolígrafo negro
y unas gotas de sangre.

Del atropello mortal quedó en el aire
el nombre de un hombre y de un tiempo,
la leyenda en la que yo era un hombre lento
un indio, un náufrago, un poeta.

domingo, 5 de abril de 2015

Camino de la cruz

Desde el norte al sur, por montes de explosivos toxos en flor, desde el norte hasta Vigo, donde hice el amor, compartí amistad, y escribí un poema sobre el fuego. Desde Vigo al norte, desde el norte al sur. Desde el sur hasta Oporto, donde dejé que me besaran sobre el río Duero. Desde Oporto a Guimaraes donde me abracé a su cintura de agua y escuché poemas en la Casa Amarilla. Desde Guimaraes al norte, tras la ciudad de J.A.Valente, mi vía crucis personal de semana santificada. Mas no pienso aportar pruebas -tal vez no supe dibujar la mejor foto- ni espinas, ni flagelación, ni una gota de sangre que apacigüe mi sudor. Bebí de ella la sal y el vinagre dulce de sus labios. Nada, ninguna cicatriz, de este hermoso y ameno periplo lleno de pasión.


viernes, 27 de marzo de 2015

Mis paseos, mi melancolía


Amada

Ven amada, aún queda en mí,
como en un juego de niños,
si tú quieres, algo de juventud
que poder compartir contigo,
contigo siempre, porque tú,
más que las otras,
sabes sobre la carne
dónde se ubican, pulsando,
los resortes tiernos de la vida,
plenitud o fuente
este surtidor inagotable
del que bebes la blanca cana dormida
de la muerte.

¿A dónde vas?

¿A dónde vas que acudes

cubierta de alabanzas,
vestida de aromas,
panegíricos cantos,
soportando el peso del agua
ahora que sobre tus hombros
descansa la lluvia
y derrama la rosa perfumes infantiles,
el efluvio nocturno
donde mora el silencio?

Allí donde te diriges
sólo hay residuos de antiguas
erupciones,
lava apagada, colinas yermas,
palacios en ruina
donde espera un amante
agazapado
tras ágatas envenenadas.

¿A dónde vas amada de alas inciertas?
No acudas al miedo.

jueves, 26 de marzo de 2015

Medallas

No te cuelgues medallas
de la coraza del pecho
que nada añadirán
al óxido azul de tus arterías.
El corazón se rige
por impulsos que nunca
obtienen premios,
una condecoración
es un obstáculo de colesterol
taponando la libertad
de ser absolutamente

nada.


jueves, 19 de marzo de 2015

Despertador de madrugadas, o el insecto que no pudo ser Gregor Samsa

Me duelo médula y soy sesgado
zurciendo piedras con hielos
portador de agujas incesantes
que voy dejando clavadas indolentes
en párpados de cera o distintos
y amo
amo el revoloteo burdo y transparente
despertador de madrugadas
fusible candeal de élitros amargos
que asciende al incoloro insecto
tal vez con su rotor debido e indudable
alimentado por su hélice de harina
o proteicos nutrientes succionados en la noche
que elevándose causa
vanas modulaciones en el aire
pero si su comida
la comida que deja de dolerle y va elevando
un espíritu de carne modular
no da satisfacción o sangre al sueño
que le invade
va entonces y se hace
círculo cuadrado acoplándose al viento
a las coriáceas heridas mortecinas y secas
de la tarde o del poniente
para por fin
y es entonces
y no antes
que cayendo a tierra
pone germen de madrugada
semilla de tiempo terminado
y sin remisión soy de nuevo ante él
la nuca que se humilla
un sabio perdedor histórico
pacato y ciego
que cada madrugada
se despierta con los ojos abiertos
y ve insectos voladores.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Alborada

Como una rosa pálida tu enagua de hilo lívido tu beso.
Sobre tu mano malva mi sangre de óleo blanco tus labios.
El mar azucarado de tu saliva la piedad el sagrado miedo.
El viento de tus mejillas acariciadas arrebol tu pecho.
La cálida lengua que delata el calor de mi alma el pozo.
Los cuerpos. Estos cuerpos de salinidad idílica
que sudan como espejos si se usan al amanecer.

viernes, 6 de marzo de 2015

Bo día meu amor

Buenos días
hoy no es un día azul
es un día verde
hoy tengo una montaña entre las manos
y un río entre las piernas
aguas blancas
como canas en las sienes
y tengo un pasado de abuelos
abismales
que me enseñaron que la historia
siempre empezaba en ellos.
Miro ese pasado del que proviene
esta sangre morada
que heredé de ellos
esta entrega
esta torpe militancia
y te beso.
Hoy no es un día azul
lo cambie por el verde
de tu recuerdo.



miércoles, 4 de marzo de 2015

Te amo

Con paciencia
o también con rabia noble,
petroglifos hago
con la yema de los dedos,
escarbo en la arena
de las rocas fáciles
que la vida incitó a sobreponerse
a la erosión antigua
del poema.

Y ahora, ya ves,
ando con una piedra en cada mano
apretando el puño
al paso de esas bestias
que amenazan la posibilidad
de que yo vuelva a tropezar
más de un millón de veces
en la misma piedra.

Y qué si no me queda más que destrozar
mis zapatos mis uñas y mis carpos,
en los tantos errores que cometo
mientras miro amanecer,
tus ojos,
el bosque,
la playa,
y desde aquí
hasta allí,
midiendo la distancia
de la soledad del hombre,
todo es madera reducida
a un solo y único grano de arena,
es decir:
nuestro universo,
aquel otro fuego del que provenimos,
quemando eternamente las palabras.

Concluyo: es así como te amo,
hoy que me encuentro solo
y tarde.

Primavera durante la primavera



viernes, 27 de febrero de 2015

Deseo

Desde este dilatado deseo
que dura tanto y se propaga
busco la oquedad sagrada y oscura
de tu cuerpo aniquilado.
Desde estas peligrosas ausencias
sojuzgadas e invadidas
hasta tu soledad
íntima y descalza
en breve me dirás
que todo sobra
se rebosa y acaba
en este ministerio
de tropel y grutas
al otro lado confuso y turbio
de nuestra apostada ternura
de francotiradores blandos.




jueves, 26 de febrero de 2015

Soy tu nulo

Permanece tu recuerdo en mí,

su persistencia
en un reflujo estricto
regresa cada instante
insistiendo en tu ausencia.

Tú no estás sujeta
a nada
te sostiene el aire
obligada a mi no
desdibujada o vaga
gastada
no te debes.

Te impreciso:
soy tu nulo.

miércoles, 25 de febrero de 2015

La ciudad de arena

La ciudad de arena es como ese cuento de Borges llamado "El libro de arena". Cuando la ciudad de arena se abre encuentras páginas escritas que ya nunca más volverán a ser leídas, una vez cierres esas páginas. La numeración de ellas desaparece. La página nunca existió. La verdad que leíste duró ese tiempo que tú precisaste para entender la verdad. La ciudad de arena se desmorona. Se escribe por una parte a la vez que se borra por la otra. Se abre la ciudad y depende por dónde la abras. Y de quién la abra.
Distintos “elementos” sociales han abierto la ciudad por dónde les cupo el orden imprevisto de unas páginas: las de su vida. Su vida improvisada y llena de borrones. Devenían de una sociedad a la que decían pertenecer y a la vez combatir. Hombres conscientes, según ellos, escribieron páginas que formaron un libro. Escribieron calles que formaron una ciudad. A la vez habladora y a la vez muda. Parlanchina y callada. Las ciudades dormidas para hombres cansados. Ciudades dormitorios como ésta, desde la que escribo, desde hace 40 años. Comer y dormir. Follar poco y mal. Paradójicamente nunca hubo ocio. Su negación sí: nego-cio.
El trato con “técnicos” de la materia, a lo largo de mi trabajo (arquitectos), leáse técnicos razonables, y razonables por cultos, me hablaron siempre de lo insostenible que son este tipo de ciudades. Se las mire por dónde se las mire. Nunca se planificó la ciudad. El desorden natural de la arena se imponía. La ciudad era un campo de refugiados para los que venían del campo. Paradoja. Premonición de un arado que jamás abandonaron: sobre el asfalto seguirían escribiendo páginas de arena. Ironía.
La ciudad es un monstruo caro, inservible, irracional. Y desde luego no es un lugar para el intercambio. Para lo lúdico. Para la polis. La ciudad se hizo hacia arriba, no hacia los lados, el campo estaba vacío, pero inventamos la especulación, la tinta indeleble con la que empezamos a escribir una ciudad. Levantamos altos edificios, tapamos el horizonte. Expulsamos las afueras. Nos quedamos dentro, cerramos el libro con llave (aquellos libros tan hermosos con cerraduras, que semejantes a diarios, tan sólo podías leer tú) y quedamos prisioneros en un libro que se iba escribiendo rápidamente, respondiendo a una demanda de seres expulsados de las afueras.
Pero la ciudad de arena también suena a Jazz . A esa improvisación de lengüetas de metal. A esa dulzura de glicinias y pérgolas encendidas. En la ciudad se improvisa todo, se inventa una pieza de jazz y los amantes lloran. El jazz a veces tiene melodía, la ciudad caos. Hay un dolor azul en cada desnudo, cuando el anochecer atempera la sangre de los cuerpos solos y agotados. El jazz también encierra ese caos: los sentimientos enloquecen. Salta por los aires el jazz y la ciudad de arena muestra algo de nobleza. Un poema late. En la noche de arena hombres y mujeres mueren de amor y se lamen tras el sabor de una miel, de un olor perdido en la memoria ancestral.
El ocio, lo lúdico. Lo lúdico de aquellos que nos fuimos reuniendo en torno a experiencias, a las necesidades del alma abandonada en páramos, (esos a los que cantara, Don León Felipe), también a las necesidades del sustento, sí, pero de la cultura sobre todo, del arte de las sombras bajo los cerezos, aquellas conversaciones. Aquellas opiniones bajo el árbol de las frutas eran similares al lugar bajo el que se refugiaban las palabras. Hace de eso un millón de años. Dos. Aquel lugar era el libro de arena escribiéndose. Este lugar de hoy es su lugar. Hasta aquí llegó. Y aquí cada uno de nosotros, hoy, abre el libro por páginas escritas que duran un instante, después todo serán historias que jamás podrán leerse.
Miro mi nombre escrito en pintadas que nunca realicé. Leo cuentos que aprendí de mi madre, de su mirada y de su risa. La ciudad de arena sonríe. "Ni el libro ni la arena tienen principio ni fin", escribió Borges.

martes, 24 de febrero de 2015

Citas desinteresadas: Julio Cortázar




LOS AMANTES

¿Quién los ve andar por la ciudad 
si todos están ciegos? 
Ellos se toman de la mano: algo habla 
entre sus dedos, lenguas dulces 
lamen la húmeda palma, corren por las falanges, 
y arriba está la noche llena de ojos. 

Son los amantes, su isla flota a la deriva 
hacia muertes de césped, hacia puertos 
que se abren entre sábanas. 
Todo se desordena a través de ellos, 
todo encuentra su cifra escamoteada; 
pero ellos ni siquiera saben
que mientras ruedan en su amarga arena 
hay una pausa en la obra de la nada, 
el tigre es un jardín que juega. 

Amanece en los carros de basura, 
empiezan a salir los ciegos, 
el ministerio abre sus puertas. 
Los amantes rendidos se miran y se tocan 
una vez más antes de oler el día. 

Ya están vestidos, ya se van por la calle. 
Y es sólo entonces 
cuando están muertos, cuando están vestidos, 
que la ciudad los recupera hipócrita
y les impone los deberes cotidianos.

Cara libro

Puse una foto en el "Facebook" donde leía un poema.
Le dieron al "me gusta" 23 amigos (seamos humildes).
Son un milagro los poemas que no pueden oírse.



lunes, 23 de febrero de 2015

Madre

En mi casa con mis cosas
madre
en mi casa con los árboles
pegados al vientre de tu ausencia.
Con los objetos de la casa
madre
con las sandalias desabrochadas
como el alma que me diste
madre
y un balcón que habla
de los patios que fue borrando
la rutina del hombre
madre.
En mi casa con la sola habitación desnuda
que siembro de vestidos
madre
con las escarchas sinuosas de la piel
que me prestaste.
En mi casa con los nombres
de las calles que miramos juntos
madre
en esa larga compañía
que siempre tuvo nadie:
los días las lágrimas
el lápiz la edad
el recuerdo la articulación
todo queda en el aire
para cuando pueda venir
a recogerte
madre.