Tal vez no acabe nunca de hacer este poema. -J.M. Caballero Bonald-
jueves, 9 de abril de 2015
miércoles, 8 de abril de 2015
martes, 7 de abril de 2015
lunes, 6 de abril de 2015
Hombre lento, indio, náufrago, poeta
Hombre lento, indio, náufrago,
poeta...
-Carmen Muñoz-
Hombre lento,
indio, náufrago, poeta,
me llamaron esta
tarde a punto de ser otro.
Ese otro que se
recoge a meditar
y rompe
anotaciones,
papeles con
números o flechas
unas para arriba,
otras casi nunca,
erratas o fondos
de saco,
casi siempre
direcciones prohibidas
que supuestamente
me dicen
adónde dirigirme
dentro del poema,
y qué cantidad de
papeles escritos
son importantes,
fundamentales
para que el
borrador acceda a original,
pero que un día,
ni más ni menos azul que otro,
dejan de serlo caprichosamente,
y son un esbozo
retorcido en la papelera.
Insignificantes
los miro ahora,
recordando, que
imprescindibles,
un día me
salvaron la vida.
Me recojo a
meditar.
Veo al indio en
la pradera,
al náufrago sin
letras,
al poeta o vate
retirándose a pensar
cómo se construye
un poema
que diga la
verdad
para que la
mentira sea cierta.
Y escribo:
del atropello
mortal quedó en el suelo
una agenda, un
bolígrafo negro
y unas gotas de
sangre.
Del atropello
mortal quedó en el aire
el nombre de un
hombre y de un tiempo,
la leyenda en la
que yo era un hombre lento
un indio, un
náufrago, un poeta.
domingo, 5 de abril de 2015
Camino de la cruz
Desde el norte al sur, por montes de explosivos toxos en flor, desde el norte hasta Vigo, donde hice el amor, compartí amistad, y escribí un poema sobre el fuego. Desde Vigo al norte, desde el norte al sur. Desde el sur hasta Oporto, donde dejé que me besaran sobre el río Duero. Desde Oporto a Guimaraes donde me abracé a su cintura de agua y escuché poemas en la Casa Amarilla. Desde Guimaraes al norte, tras la ciudad de J.A.Valente, mi vía crucis personal de semana santificada. Mas no pienso aportar pruebas -tal vez no supe dibujar la mejor foto- ni espinas, ni flagelación, ni una gota de sangre que apacigüe mi sudor. Bebí de ella la sal y el vinagre dulce de sus labios. Nada, ninguna cicatriz, de este hermoso y ameno periplo lleno de pasión.
viernes, 27 de marzo de 2015
Amada
Ven amada, aún queda en mí,
como en un juego de niños,
si tú quieres, algo de juventud
que poder compartir contigo,
contigo siempre, porque tú,
más que las otras,
sabes sobre la carne
dónde se ubican, pulsando,
los resortes tiernos de la vida,
plenitud o fuente
este surtidor inagotable
del que bebes la blanca cana dormida
de la muerte.
como en un juego de niños,
si tú quieres, algo de juventud
que poder compartir contigo,
contigo siempre, porque tú,
más que las otras,
sabes sobre la carne
dónde se ubican, pulsando,
los resortes tiernos de la vida,
plenitud o fuente
este surtidor inagotable
del que bebes la blanca cana dormida
de la muerte.
¿A dónde vas?
¿A dónde vas que acudes
cubierta de alabanzas,
vestida de aromas,
panegíricos cantos,
panegíricos cantos,
soportando el peso del agua
ahora que sobre tus hombros
descansa la lluvia
y derrama la rosa perfumes infantiles,
el efluvio nocturno
donde mora el silencio?
Allí donde te diriges
sólo hay residuos de antiguas
erupciones,
lava apagada, colinas yermas,
palacios en ruina
donde espera un amante
agazapado
tras ágatas envenenadas.
¿A dónde vas amada de alas inciertas?
No acudas al miedo.
jueves, 26 de marzo de 2015
Medallas
No te cuelgues
medallas
de la coraza del pecho
que nada añadirán
al óxido azul de
tus arterías.
El corazón se
rige
por impulsos que
nunca
obtienen premios,
una condecoración
es un obstáculo
de colesterol
taponando la libertad
de ser
absolutamente
nada.
jueves, 19 de marzo de 2015
Despertador de madrugadas, o el insecto que no pudo ser Gregor Samsa
Me duelo médula y soy sesgado
zurciendo piedras con hielos
portador de agujas incesantes
que voy dejando clavadas indolentes
en párpados de cera o distintos
y amo
amo el revoloteo burdo y transparente
despertador de madrugadas
fusible candeal de élitros amargos
que asciende al incoloro insecto
tal vez con su rotor debido e indudable
alimentado por su hélice de harina
o proteicos nutrientes succionados en la noche
que elevándose causa
vanas modulaciones en el aire
pero si su comida
la comida que deja de dolerle y va elevando
un espíritu de carne modular
no da satisfacción o sangre al sueño
que le invade
va entonces y se hace
círculo cuadrado acoplándose al viento
a las coriáceas heridas mortecinas y secas
de la tarde o del poniente
para por fin
y es entonces
y no antes
que cayendo a tierra
pone germen de madrugada
semilla de tiempo terminado
y sin remisión soy de nuevo ante él
la nuca que se humilla
un sabio perdedor histórico
pacato y ciego
que cada madrugada
se despierta con los ojos abiertos
y ve insectos voladores.
miércoles, 11 de marzo de 2015
Alborada
Como una rosa pálida tu enagua de hilo
lívido tu beso.
Sobre tu mano malva mi sangre de óleo
blanco tus labios.
El mar azucarado de tu saliva la
piedad el sagrado miedo.
El viento de tus mejillas acariciadas
arrebol tu pecho.
La cálida lengua que delata el calor de mi
alma el pozo.
Los cuerpos. Estos cuerpos de salinidad
idílica
que sudan como espejos si se usan al
amanecer.
viernes, 6 de marzo de 2015
Bo día meu amor
Buenos días
hoy no es un día azul
es un día verde
hoy tengo una montaña entre las manos
y un río entre las piernas
aguas blancas
como canas en las sienes
y tengo un pasado de abuelos
abismales
que me enseñaron que la historia
siempre empezaba en ellos.
Miro ese pasado del que proviene
esta sangre morada
que heredé de ellos
esta entrega
esta torpe militancia
y te beso.
Hoy no es un día azul
lo cambie por el verde
de tu recuerdo.
hoy no es un día azul
es un día verde
hoy tengo una montaña entre las manos
y un río entre las piernas
aguas blancas
como canas en las sienes
y tengo un pasado de abuelos
abismales
que me enseñaron que la historia
siempre empezaba en ellos.
Miro ese pasado del que proviene
esta sangre morada
que heredé de ellos
esta entrega
esta torpe militancia
y te beso.
Hoy no es un día azul
lo cambie por el verde
de tu recuerdo.
miércoles, 4 de marzo de 2015
Te amo
Con paciencia
o también con
rabia noble,
petroglifos hago
con la yema de
los dedos,
escarbo en la
arena
de las rocas
fáciles
que la vida
incitó a sobreponerse
a la erosión
antigua
del poema.
Y ahora, ya ves,
ando con una
piedra en cada mano
apretando el puño
al paso de esas
bestias
que amenazan la
posibilidad
de que yo vuelva
a tropezar
más de un millón
de veces
en la misma
piedra.
Y qué si no me
queda más que destrozar
mis zapatos mis
uñas y mis carpos,
en los tantos
errores que cometo
mientras miro
amanecer,
tus ojos,
el bosque,
la playa,
y desde aquí
hasta allí,
midiendo la
distancia
de la soledad del
hombre,
todo es madera
reducida
a un solo y único
grano de arena,
es decir:
nuestro universo,
aquel otro fuego
del que provenimos,
quemando
eternamente las palabras.
Concluyo: es así
como te amo,
hoy que me
encuentro solo
y tarde.
viernes, 27 de febrero de 2015
Deseo
Desde este
dilatado deseo
que dura tanto y
se propaga
busco la oquedad
sagrada y oscura
de tu cuerpo
aniquilado.
Desde estas
peligrosas ausencias
sojuzgadas e
invadidas
hasta tu soledad
íntima y descalza
en breve me dirás
que todo sobra
se rebosa y acaba
en este
ministerio
de tropel y
grutas
al otro lado
confuso y turbio
de nuestra
apostada ternura
de
francotiradores blandos.
jueves, 26 de febrero de 2015
Soy tu nulo
Permanece tu recuerdo en mí,
su persistencia
en un reflujo estricto
regresa cada instante
insistiendo en tu ausencia.
Tú no estás sujeta
a nada
te sostiene el aire
obligada a mi no
desdibujada o vaga
gastada
no te debes.
Te impreciso:
soy tu nulo.
miércoles, 25 de febrero de 2015
La ciudad de arena
La ciudad de arena es como ese cuento de Borges llamado "El libro de arena". Cuando la ciudad de arena se abre encuentras páginas escritas que ya nunca más volverán a ser leídas, una vez cierres esas páginas. La numeración de ellas desaparece. La página nunca existió. La verdad que leíste duró ese tiempo que tú precisaste para entender la verdad. La ciudad de arena se desmorona. Se escribe por una parte a la vez que se borra por la otra. Se abre la ciudad y depende por dónde la abras. Y de quién la abra.
Distintos “elementos” sociales han abierto la ciudad por dónde les cupo el orden imprevisto de unas páginas: las de su vida. Su vida improvisada y llena de borrones. Devenían de una sociedad a la que decían pertenecer y a la vez combatir. Hombres conscientes, según ellos, escribieron páginas que formaron un libro. Escribieron calles que formaron una ciudad. A la vez habladora y a la vez muda. Parlanchina y callada. Las ciudades dormidas para hombres cansados. Ciudades dormitorios como ésta, desde la que escribo, desde hace 40 años. Comer y dormir. Follar poco y mal. Paradójicamente nunca hubo ocio. Su negación sí: nego-cio.
El trato con “técnicos” de la materia, a lo largo de mi trabajo (arquitectos), leáse técnicos razonables, y razonables por cultos, me hablaron siempre de lo insostenible que son este tipo de ciudades. Se las mire por dónde se las mire. Nunca se planificó la ciudad. El desorden natural de la arena se imponía. La ciudad era un campo de refugiados para los que venían del campo. Paradoja. Premonición de un arado que jamás abandonaron: sobre el asfalto seguirían escribiendo páginas de arena. Ironía.
La ciudad es un monstruo caro, inservible, irracional. Y desde luego no es un lugar para el intercambio. Para lo lúdico. Para la polis. La ciudad se hizo hacia arriba, no hacia los lados, el campo estaba vacío, pero inventamos la especulación, la tinta indeleble con la que empezamos a escribir una ciudad. Levantamos altos edificios, tapamos el horizonte. Expulsamos las afueras. Nos quedamos dentro, cerramos el libro con llave (aquellos libros tan hermosos con cerraduras, que semejantes a diarios, tan sólo podías leer tú) y quedamos prisioneros en un libro que se iba escribiendo rápidamente, respondiendo a una demanda de seres expulsados de las afueras.
Pero la ciudad de arena también suena a Jazz . A esa improvisación de lengüetas de metal. A esa dulzura de glicinias y pérgolas encendidas. En la ciudad se improvisa todo, se inventa una pieza de jazz y los amantes lloran. El jazz a veces tiene melodía, la ciudad caos. Hay un dolor azul en cada desnudo, cuando el anochecer atempera la sangre de los cuerpos solos y agotados. El jazz también encierra ese caos: los sentimientos enloquecen. Salta por los aires el jazz y la ciudad de arena muestra algo de nobleza. Un poema late. En la noche de arena hombres y mujeres mueren de amor y se lamen tras el sabor de una miel, de un olor perdido en la memoria ancestral.
El ocio, lo lúdico. Lo lúdico de aquellos que nos fuimos reuniendo en torno a experiencias, a las necesidades del alma abandonada en páramos, (esos a los que cantara, Don León Felipe), también a las necesidades del sustento, sí, pero de la cultura sobre todo, del arte de las sombras bajo los cerezos, aquellas conversaciones. Aquellas opiniones bajo el árbol de las frutas eran similares al lugar bajo el que se refugiaban las palabras. Hace de eso un millón de años. Dos. Aquel lugar era el libro de arena escribiéndose. Este lugar de hoy es su lugar. Hasta aquí llegó. Y aquí cada uno de nosotros, hoy, abre el libro por páginas escritas que duran un instante, después todo serán historias que jamás podrán leerse.
Miro mi nombre escrito en pintadas que nunca realicé. Leo cuentos que aprendí de mi madre, de su mirada y de su risa. La ciudad de arena sonríe. "Ni el libro ni la arena tienen principio ni fin", escribió Borges.
martes, 24 de febrero de 2015
Citas desinteresadas: Julio Cortázar
LOS AMANTES
¿Quién los ve andar por la ciudad
si todos están ciegos?
Ellos se toman de la mano: algo habla
entre sus dedos, lenguas dulces
lamen la húmeda palma, corren por las falanges,
y arriba está la noche llena de ojos.
Son los amantes, su isla flota a la deriva
hacia muertes de césped, hacia puertos
que se abren entre sábanas.
Todo se desordena a través de ellos,
todo encuentra su cifra escamoteada;
pero ellos ni siquiera saben
que mientras ruedan en su amarga arena
hay una pausa en la obra de la nada,
el tigre es un jardín que juega.
Amanece en los carros de basura,
empiezan a salir los ciegos,
el ministerio abre sus puertas.
Los amantes rendidos se miran y se tocan
una vez más antes de oler el día.
Ya están vestidos, ya se van por la calle.
Y es sólo entonces
cuando están muertos, cuando están vestidos,
que la ciudad los recupera hipócrita
y les impone los deberes cotidianos.
Cara libro
Puse una foto en el "Facebook" donde leía un poema.
Le dieron al "me gusta" 23 amigos (seamos humildes).
Son un milagro los poemas que no pueden oírse.
lunes, 23 de febrero de 2015
Madre
En mi casa con mis cosas
madre
en mi casa con los árboles
pegados al vientre de tu ausencia.
Con los objetos de la casa
madre
con las sandalias desabrochadas
como el alma que me diste
madre
y un balcón que habla
de los patios que fue borrando
la rutina del hombre
madre.
En mi casa con la sola habitación desnuda
que siembro de vestidos
madre
con las escarchas sinuosas de la piel
que me prestaste.
En mi casa con los nombres
de las calles que miramos juntos
madre
en esa larga compañía
que siempre tuvo nadie:
los días las lágrimas
el lápiz la edad
el recuerdo la articulación
todo queda en el aire
para cuando pueda venir
a recogerte
madre.
madre
en mi casa con los árboles
pegados al vientre de tu ausencia.
Con los objetos de la casa
madre
con las sandalias desabrochadas
como el alma que me diste
madre
y un balcón que habla
de los patios que fue borrando
la rutina del hombre
madre.
En mi casa con la sola habitación desnuda
que siembro de vestidos
madre
con las escarchas sinuosas de la piel
que me prestaste.
En mi casa con los nombres
de las calles que miramos juntos
madre
en esa larga compañía
que siempre tuvo nadie:
los días las lágrimas
el lápiz la edad
el recuerdo la articulación
todo queda en el aire
para cuando pueda venir
a recogerte
madre.
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