martes, 25 de octubre de 2016

Hombre mío

                                   …………………………………
                            hombre mío en rechazo y observación, vecino
                            en cuyo cuello enorme sube y baja,
                            al natural, sin hilo, mi esperanza…
                           -César Vallejo-


Que estrecho soy de aquí ahora que me agacho
que corto soy de allá ahora que me estiro
pero cuanto amo al hombre ahora que lo pienso
aún a pesar de la distancia
que me produce su ausencia
se dijo el predicador del desierto
mientras daba de comer a los tigres.
Se ha vuelto anémico el semen fértil
forzado a modelar una forma
un perfil 
entre los espinos grises
y triste el grito que en el páramo clama
un soberbio ejemplar pletórico
de ácida eyaculación profusa
que arrastrándose hasta la fosa
ansia preñar a la receptiva fiera
postrada y sometida
cautivada por el pecho brillante
de cobre virgen sudando aceros
e inclinada y dócil ante la fálica roca.
Hombre mío
que tiemblas ante el grito de tu nombre
sonando en el eco de mis manos afónicas.
Cuando te llamo icono
tan sólo voceo tu pérdida.
Desde ese día el hombre se pregunta
para no encontrar respuestas.

Una pieza de jazz

Tras la rutina diaria
agotado tu tiempo
el fin de aquello que persigues
sólo es un breve ademán
como correr una cortina
o colgar en la percha el gabán
y dejar sobre la silla los papeles
que fuiste interpretando
con moderada emoción de perdedor.
Todas las huellas que fuiste dejando
denotan la presencia
de un ser mágico
falso y verdadero
que procura hacerse con las riendas
realizando incursiones
en las filas enemigas
en las fiestas de amigos
o en las faldas olvidadas
de aquellas mujeres que un día
también huyeron de ti.
Al atardecer bajo nogales en flor
que no pintó Magritte
se quiebran los espejos
y el cielo se cubre de esa rutina incierta
que deja tras el azogue
un rastro de poetas muertos.
Así que consecuente con tu flacidez
poética
hoy no piensas escribir más versos
que al cabo vengan a turbarte.
El cielo se ha cubierto de barcos piratas
y desde el callejón húmedo del asco
un saxo interpreta una pieza de jazz.

Uno

Uno anduvo de cabizbajo para convocar poemas
luego de rituales bajo noches brujas.
Uno de burgo a merindad
reciedumbre a cada tranco
levitó en vapores de humedades maniguas.
Acortó los pasos por toberas tránsitas
ceñido a los carpos que troquelaban a golpes
del dígito, los noctámbulos versos.
Y Uno seguía hipnotizado el curso de la poesía,
evocando que desde la soledad se construye
el textual páramo donde mora el sueño.
Y Uno se quedó ámbito y secuela
y nadie le avisó
de que manzanas y duraznos
se fueron imponiendo
a los frutos de su boca
y ya no recuerda el sabor de sus besos.
Y como si solo o Uno hubiera
él gira la cabeza por si le llamara
la voz que mejor le ignora.

jueves, 13 de octubre de 2016

Poema

..y porque los tres podemos dejar correctamente de existir.
-Juan Larrea-

Poema es esto y esto y eso y esto de aquí y lo de más allá.
Poema es la torre del campanario y la psoriasis del poeta,
y el sacristán negro que voltea las campanas
llamando al editor que pregona sus versos
a 0´20 céntimos el traje.

Porque poema es esto y eso y lo otro y el can verde
que acontece en cada mordedura del verso.
Y sépanlo, el poema está como lelo a veces,
espera que te espera,
porque no hay vacuo poeta que le medre.

Así que en la espera acalorada
y caliente del verso,
poeta es esto y eso y el otro y esto de aquí,
bulto amorfo que en la sombra se mueve
cual mortal sospecha.

Y también poeta es, ese vate endeble y lacio
que nunca fue a la fuente
a romper su cántaro,
su barro y el alma que la contiene.
Y de esta forma si poema fuera lo que parece no ser,
no deje que un leguleyo lo lea.

martes, 11 de octubre de 2016

Exigencia

Generalmente procuro que entre mi poesía y yo haya una pequeña línea que nos separe. Una fina línea que haga que esa brecha entre ella y yo no sea lo suficientemente grande, ni inconsecuente, como para mandar a tomar por culo la poesía o que yo termine con problemas graves de identidad. O con las piernas de sentir la tierra bajo mis pies, rotas por cuarenta partes. Así que hablo como el que caga versos, lo cual tan sólo me lleva a una simple e insana intención de poner a la poesía ante un problema de salud higiénica. El poeta no termina, no se acaba, no se agota al final de un verso o un poema. El poeta continúa siendo poesía cuando se cierran todos los libros del mundo. El resto es un problema de los salones de té y las barras de bar a las que, por exigencias del guion, se ve obligado a asistir. O lo que es lo mismo a vivir. En las barras de bar se apoya, en un intento de mejorar sus versos, pero también para sujetar su carne y no caer bajo el peso de su permanente contradicción: no saber que el poeta no termina.


sábado, 8 de octubre de 2016

Cuchillo

Entro en un bar. Buenos días, qué le pongo. Póngame un cuchillo. ¿Cómo? Un cuchillo. Quiero comprobar el temple de su filo, su compromiso con el corte de la carne. Si cuando llega al hueso sabe responder a la dureza que sostiene la vida. Los cuchillos que tengo en casa ya los gasté en heridas que cicatrizaron sin esfuerzo, dejando dentro el pánico cotidiano de los días. Póngame un cuchillo antes de que amenace a la clientela con un suicidio triste. Este tiempo de cuchillos al costado y por la espalda cada vez está más falto de verdad al corazón. Quiero un cuchillo que supere las encuestas, y mate limpiamente la mentira.


Hoja suelta

Miraba todo aquello que estaba ante mí, pero no me habían educado para ver. Sentía, pero no podía ponerle palabras a mis emociones, no podía darle nombre a las cosas que pasaban ante mi ojos. Cine, pintura, literatura, música, eran cuatro elementos que formaban parte de la composición del aire que yo respiraba, estaban dentro de mí, pero yo era mudo ante la belleza. Ahora ya soy mayor y paseo por los bosques. Aún no elegí sitio para morir y cuando lo haga seré un ciego que aprendió a ver.


Arena

Una vez, y no dos, retocé con una virgen. Nada de lo que allí aconteció merece mérito o detalles que puedan despertar interés. Si lo comento aquí tal vez sea para no renunciar a la perdida de una juventud que quisiera contener en las manos, un puñado de agua fresca para la piel más íntima. Recuperar la frescura de las ingles encendidas y el sueño de cabalgar sobre una yegua egipcia robada a un faraón. Siempre al final del deseo hay un desierto blanco como de sábanas inmaculadas. Tal vez sufro de una pérdida, y por eso aquel día regresa como una extraña quimera o como se rememora un sueño, donde el sudor y la sangre y las lágrimas dignifican la vida de los que nunca queremos dejar de vivir. Aún no deja de caer por entre mis dedos, como de un reloj, el tiempo y la arena de aquel beso.



lunes, 3 de octubre de 2016

Octubre

Abro el grifo y escupo en el agua,
al día de hoy le llaman tres de octubre,
los erizos del castaño ruedan sobre el asfalto,
la luz del otoño alarga las sombras,
y lo infinitesimal hace infinito el beso de los enamorados,
el agua no moja tu saliva escupida en el río,
bajo las faldas hay siempre un jardín de rosas,
llega el viento y pasa sobre mi casa el silencio,
bajo las camisas a veces hay un roble seco
con un hombre dentro,
pongo dos gotas de agua sobre mis párpados,
y ya ciego, miro el fondo del mar,
hoy la niebla le habló de brumas a tus cabellos.

Cae ahora el agua sobre tu sexo
y la saliva y el roble y el tres de octubre.

Yo te amo. Hoy también te amo.


miércoles, 21 de septiembre de 2016

Karima Editora

Karima Editora 

Muy pronto podremos disfrutar del nuevo libro de Tomás Rivero, Cámara de humos". Un pequeño anticipo de un libro hermoso que no puede faltar en tu biblioteca.
"Una piedra lanzada contra la lluvia
no hace ruido:
lo que oímos es la cáscara de la palabra
el envoltorio del viento y la letra de una melodía
que nunca tuvo garganta de pájaro."
Cámara de humos, Karima Editora 2016
Tomás Rivero
Ilustración de portada de Ricardo Ranz

Los indiferentes

A veces uno se limita a no hacer ruido.
A partir de esa decisión
que no siempre es voluntaria
tu levedad
puede perfectamente formar parte
de eso que los otros llaman 
los indiferentes.
Ahora paseas por un arenal
donde el mar
como en un cajón de ajuar
va dejando acomodadas
sobre la playa
las joyas los hilos y las sábanas
que forman parte del silencio.

Paraíso

Recuerdo que con siete años azules y marrones
me bañaban dos jóvenes vecinas malvas y puras 
bajo una parra roja repleta de limones verdes
en una pila de granito amarillo tañida de piedra suficiente
como para soportar el sonido a campana
de mi cuerpecito de ala que sostenían
entre sus brazos de cantaros de carne y jarras de cristal.
Me lavaban y frotaban con jabón de altos eucaliptus
con su manos suaves y ágiles llenas de mil dedos
que auscultaban mis muslos o el final de mi espalda
y mi piel se iba perfumando de un olor 
que a mí me recordaba al de los membrillos
que sobre frutero de cristal transparente
perfumada el zaguán blanco de aquella casa.
Después arrojaban sobre mí para un clareo de lluvia
unos barreños de agua templada a los rayos del sol
que humildemente había ido dejando filtrar la parra.
Aquella parra de hojas lacias que siempre usaron
Adán y Eva para tapar sus sexos y los nuestros.
Y yo quedaba limpio excitado y complacido
abrazado a la dulzura de toallas
que encerraban dentro un paraíso.


Después del fuego

                         Este poema lleva una dedicatoria
                  para mi amiga Mercedes Acebedo, con afecto.

Esa vieja costumbre de alzarte sobre mis hombros
y quemar a besos mi nuca
ya quedó lejos
imposible que ahora pueda soportar
la belleza espontanea de tu gesto
ante la invasión de carcoma que roe
las maderas oscuras de mi carne.
Ahora tan sólo soy un viejo potro que carga
con un armario de puertas desvencijadas 
y ventanas rotas. Hasta los bosques
se burlan de las maderas podridas de mis huesos
y cuando tú te subes a las ramas de mi sangre
tan sólo puedes besar la leña que crece en mis cabellos.
Pero aún puedo amarte desesperadamente
tomarte entre mis brazos y cansarte de amor
en el columpio de mis manos
como si un viejo roble amara a sus cenizas
después del fuego.

El viejo topo

1917-2017, cien años de buscar en los rastrojos, compitiendo con las volanderas perdices, un grano de trigo que alimentara la harina de nuestra paciencia. Allí estaba el pan -que sería mendrugo- y un vaso de agua, que meses antes habíamos sembrado esperando las lluvias. El sol sobre nuestras espaldas doró los trigos que hoy son acariciados por el viento. Luego vinieron unas máquinas que se burlaron de la hoz. Y bajo aquella tierra unos hombres tiznados de negro levantaron los martillos, a golpes abrieron la mina como viejos topos marxistas buscando los cimientos de la burguesía. Mordieron la roca, cavaron largas y profundas galerías. Aquí continúa un largo y persistente silencio de hombres imbatibles. Por las noches cuando duermen, sus sueños son vigilados por aquellas volanderas perdices que siguen escarbando en los rastrojos tras una semilla de luz.


Hoja suelta

Miraba todo aquello que estaba ante mí, pero no me habían educado para ver. Sentía, pero no podía ponerle palabras a mis emociones, no podía darle nombre a las cosas que pasaban ante mi ojos. Cine, pintura, literatura, música, eran cuatro elementos que formaban parte de la composición del aire que yo respiraba, estaban dentro de mí, pero yo era mudo ante la belleza. Ahora ya soy mayor y paseo por los bosques. Aún no elegí sitio para morir y cuando lo haga seré un ciego que aprendió a ver.


martes, 13 de septiembre de 2016

75 ANIVERSARIO

Me moriré solo como si en Paris
hubiese algún sospechoso aguacero,
y beberé la lluvia de César mientras exclamo:
“Cholo, qué hermoso chaparrón está cayendo
ahora que el mundo se desvanece”.
Me dejaré caer en cualquier parte,
húmedo y sediento,
-como un ser pardo de carne macilenta-
a los pies de un hombre que pasa
con un pan al hombro y una oreja sorda,
mientras me llega este silencio tuyo
tan peruano y tan pobre y tan poeta,
y el eco de Trilce sigue retumbando
en mis tímpanos parias:
aparte de que me estoy muriendo,
me he quedado sordo para no oír
los pasos sigilosos de la muerte.
Y espero con la voz puesta en la chaqueta
que venga algún poema humano
a desvestirme de esta deuda permanente
que tengo con la puta vida.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Cámara de humos

Feliz con mi libro, un libro con el que se ha comprometido Karima Editora, y al que he dedicado horas de trabajo, días y meses, en ese deambular de versos al que está condenado el poeta, porque sí, porque esa es su obligación. Bendita y maldita obligación. El libro se defiende solo, los poetas se defienden esperando el paso del tiempo. En cien años sabremos sobre nuestra inmortalidad. O no. Perecer también forma parte del espectáculo.

En unos días podréis haceros con él. De momento esta es la cubierta del mismo, con dibujo de Ricardo Ranz. Agradecido a Karima.



miércoles, 31 de agosto de 2016

Tinta

Todavía la tinta antes de secarse
encerró en su alma húmeda
la tersura blanda de un oculto deseo
que produjo en el hombre
esa sensación vana de pérdida
que a veces promulgan los poetas.
Con el paso de los años
a aquel óxido de páginas amarillas
almacenado en los estantes de la memoria
o de viejas maderas barnizadas
se le llamó deseos vanos. O también
insigne obra de un hombre
que no supo resolver su vida
esperando que otros le leyeran.



jueves, 25 de agosto de 2016

Tu vestido

Tu vestido suicida que busca ahogados en la playa, en ese hermoso paisaje que pintaron los árabes en busca de un pez que cruza de mar a mar. Desde ella veían sus lomos negros y brillantes saltando sobre las aguas. Ella cruza la playa, busca la almadraba que le dibujó en la arena su amado. Los vientos de poniente han borrado el laberinto de redes, y el pez nada libre, escapa. Como el amor, como el amor.

martes, 23 de agosto de 2016

Buenos días hombres...

Buenos días hombres fuertes y ácidos
templados y orgullosos.
Hombres y mujeres
ancianos que fueron ayer piel de manzana.
Son las siete y treinta y aún no amanece.
Hay luz artificial en las calles
y un apache sin caballo
bajo una farola en llamas
lee la prensa buscando noticias
de si los suyos ganaron o no la batalla
en Little Big Horn.

Y a esta hora
que madruga para verme,
descubro que mi pene
es una crisálida que madura a mariposa.
A un tiempo efímero
de vuelos azules y venas pensativas
de ciervo en celo.
Y nadie mueve una mano para salvarme
del aire verde de mis alas de árbol.
Las mismas alas que me dieron
aquellas viejas tribus derrotadas.

Buenos días ahora que
un rayo de sol ha roto
el cristal de mi ventana
y el apache huye gritando calle abajo
montando un viejo caballo camicaze
aquellos potros que bebían aceite
para deslizarse sin ruido
en las sombras de la noche.
Y he llorado y reído
como un ser justo y traidor
que aún sabe disparar el viejo Winchester
contra la avaricia voraz del hombre blanco.

martes, 9 de agosto de 2016

Nobel

¿A qué hora se publica un poema
con garantías de Nobel en este mundo de libros?
La playa se llena de un tropel de bañistas.
Los corazones de cada uno de ellos, también.
¿Asistimos a una orgía?
Todos dependemos de una mirada.
Las cocinas se cierran a las doce.
Después de ese hambre nadie responde a la gula.
Esta tierra está llena de carne.
Es una carne inocente y sola
que sabe de un gusano primordial
y exigente.
Abre tu ventana. Los armarios se cierran solos
como si no hubiera nadie dentro
intentado ser el azogue de un espejo interno.
Tras el espejo no existe nunca
una boca breve que te haga compañía,
que musite: “Tú y yo, un breve instante”.
Afuera está un hombre con los labios pintados,
su carmín es más exigente
que el de todos los arcoíris con las ingles
pintadas de venas sensuales y azules.
Un puño cerrado se oxigena sobre una almohada,
la lengua de los pájaros también tiene alas.
Las reses, las bestias, las acémilas,
duermen en camas de serrín y caoba.
Hay un nácar perpetuo en cada herida,
lo lame un armiño de fuego
y en cada baba va dejando
una podedumbre perfecta de colmillos exangües.
Fin de los premios Nobel.
De tu nobleza pende la mano del otro.
Esta noche me mamo bien mamao
pa no llorar.

lunes, 25 de julio de 2016

Patria

Volver a ti mi querida patria, lugar amable y poco conocido. Sus gentes de pánicos opacos. Sus miedos de perchas inconsolables a la luz de una luna que martirizaron tus viejos poetas. Patria inconsolable. Amo tu perfiles azules y marrones, verdes; sus páramos donde cernudas y águilas miraron con ojos de nostalgia y hambre. Patria, saber de tus cosas me consuela de este deambular loco, sin norte, aunque en tu sur duerma la luz de mis pupilas cansadas. Te busco, y espero no encontrarte jamás. Te busco patria, como aquel hombre que bajo un almendro en flor esperó a que madurara la almendra de tu sexo.

miércoles, 29 de junio de 2016

Si acaso

Si acaso cariñosa
pasaras esta noche conmigo,
y tocaras el hueso que tengo aparcado,
no frotes mi alma
prisionera de un corazón desprovisto
que reclama calor.
No abuses de esta soledad tan terca
que se ahonda en mí,
y deja que la noche
tan sólo sea un abrazo,
más huérfano
que aquel viejo niño
que yo siempre era.



lunes, 20 de junio de 2016

Una prole ofendida

Si comulgo que padezco de una prole ofendida
si confieso que fui músculo en la noche
si mi mano se cerró en un puño hecha energía
si forcé a aritméticas las cuentas de los nobles
y en su número incidente fui error del sumario.
Gesté en la oscuridad una pelea contra el poder
me declaré clandestino del día y de la noche
y como tonta vanguardia me sumé a las masas
razonando con ellas mis cotas de dolor y rabia
y mi huérfana memoria recaló en los diarios.
Soy yo miradme. Perfecta dureza delicada
en el talón proletario del zapato
su empeine de zócalos rozándome en un ay!
de dolores antiguos anticipando estandartes
promontorios esquinas aquellas barricadas
de vidrios encendidos tras los escaparates.
Yo estornudando a deshoras la cal de las paredes
su sangre secándose como un semen vitriolo
en paredes de cuarzos yeso virgen ladrillos.
Todo huele a pasado de sumos traidores
trajeados y ricos reciclando los trapos
de lo que fueron telas de mi viejo estandarte.

Heme aquí hoy
derrotado y triste
abstemio
sin ganas
inapetente y sordo
mudo ciego
y algo lánguido.
En suma
soy una plástica
renuncia de la historia.
Con viento largo y fresco
sin apenas cigarro
con un porro de humo mágico
en la memoria narcótica
salgo a pasear al borde del abismo.
O en equilibrio de sillas
a lomo de serpientes que antes fueron hadas
dejo que su mordisco por fin me envenene.
Todavía mi cordura hace señas al mundo
una luz me ilumina
la llama de una vela que encendió la alegría.
Nada espero del beso que denuncie a mi lengua
por inundar de risa la sal de tu saliva.
Amarte en mi naufragio me salva de la vida.


domingo, 19 de junio de 2016

Renuncia

Ya has visto
ya estás viendo
caballos blancos
con belfos de espuma
y bridas de arena
caballos locos
desde la otra orilla.
Cruza las frágiles aguas
y monta en ellos
cabálgalos
como si aquella noche de muslos
que aún recuerdas
fuera siempre
y en ese trote lánguido
frota tu abdomen
como una fruta madura
contra el vientre de la noche
y préñala de estrellas
que planetas no caben
en la memoria absurda del amor.
Ya sabes
ya has visto
un caballo libre
desde esta orilla
que busca incansable
a su jinete.

sábado, 18 de junio de 2016

Suicidio

Habitado por un pánico casi cursi
me aflojo el cinturón y pienso
con la tripa de comer
que el cerebro se alimenta
de recuerdos de un pasado
que nunca volverá. 
Alimento mi pánico por tanto
con alimentos caducados
que nada aportan a este hambre
de querer ser un hombre noble
que supo estar en la vida
con la barbabilla alta
a esa altura justa para acomodar
la última bala.
Todo suicidio es lento,
tan lento como ver pasar primaveras
o el agua de los relojes
cayendo como pesadas campanadas
a esa hora justa
en la que las campanas
oscuras de la noche
alimentan un viejo y perseguido sueño:
cultivar flores aritméticas
en tiestos cóncavos
que sepan aportar a la luz
la vida secreta de los muertos.



jueves, 16 de junio de 2016

Minerales

Soy tu piedra talismán,
tu mineral ágata,
turmalina del iris,
el mercurio de tu nuca,
la moneda de cobre que paga
tus joyas,
el mineral acaso que nace
entre el potasio y la soda,
el grumo más pedúnculo de tu sangre
apretado entre el pulgar y el índice
una pizca de luz en tu centro más negro,
la metafísica del árbol que llevas dentro,
una gota de clorofila en el desierto,
la arena de todas la playas
sin huellas, sin pasado,
resbalando entre mis dedos
camino del agua.

miércoles, 15 de junio de 2016

Solos

Cuando los ordenadores se apaguen y nos quedemos solos
será hora de mirar si entre los dedos quedó
alguna tecla abandonada con su nombre,
si aquel o ella siguen acariciándonos las yemas de los dedos,
si entre las uñas un manantial de recuerdos
brota de aquel pasado de gente aturdida
buscándose entre las páginas que volaban a los rincones
más lejanos del planeta a través del grafito
que dibujaba en las estrellas los rostros de silicio
de tantos solitarios al pairo azul-eléctrico del abandono.
Si entre los dedos queda algo de la memoria de alas
de un icono que trasladamos a los ojos de nuestra noche eterna:
se trataba de comunicar con solitarios corazones.
Será hora de mirar si alguno de nosotros
aún queda vivo de este miedo de teclas abandonadas
que han dejado de llamarnos por nuestro nombre.
Comprobar que la pérdida de la caricia es sólo pasajera.


Sombras

A la sombra de un gran avellano sesteaba el tigre.
A la sombra del tigre
un pájaro diminuto y azul de nombre libio.
A la sombra del libio una hormiga roja,
que al darse cuenta de que proyectaba
una diminuta sombra
donde nunca sesteaba nadie,
concluyó que el mejor sitio para morir,
como sólo lo hacen los vencidos,
era el desierto, que carece de sombras.


martes, 24 de mayo de 2016

Vínculo

Después de anexionarme
partes importantes
de tu geográfico abdomen
crucifiqué
tal como ordena Vallejo
tu cuerpo entre mis labios
ofrendándote los besos de mi boca
que como espinas fueron dando ejemplo
para escarmiento
de otros besos curvados:
su victimario vía crucis.


jueves, 12 de mayo de 2016

Fama de poeta

Cansado de leer poemas en actos públicos
y otros espectáculos (aplausos)
vergonzosos,
el vate
se colgó de una higuera
esperando
ser higo en septiembre
y tener un pasado de almíbar,
a pesar de que todos confundieron 
su cadáver con Judas Iscariote
cuando supieron que tenía
la cuenta bancaria intervenida
por precaución de una Hacienda
con editorial suma
ambiciosa o egoísta.
La poesía nunca gozó del prestigio
necesario
como para que un poeta
pudiera salir triunfante (abucheos)
de un ecológico suicidio.


miércoles, 11 de mayo de 2016

Los otros

Todo empezó en una ceja.
Después el dolor de la sospecha
se trasladó a un costado
pues es en los costados donde anidan
mejor las desconfianzas.
Con el tiempo estaba seguro
que era cierto:
en aquella parte de su cuerpo
no sentía las caricias
y la ceja quedó arqueada para siempre.
Esta vez el dolor se situó
entre los dos ojos que con el tiempo
comenzaron a marcar una arruga
insistente en la frente: cuando pensaba
pensaba siempre en otros.
Un día lo encontraron caído y solo.
En franca minoría se muere siempre.
Murió con las manos metidas
en los bolsillos del pantalón
y una larga hilera de preguntas
manando como lágrimas de sus ojos abiertos.
Al retirar el cuerpo
se oyó un ruido de hojarasca
como la huida de insectos entre la basura.

martes, 10 de mayo de 2016

Noche cero

Llena de murmullos y rumores de luna
la noche se prolongó creciéndose
yendo por derroteros varios.
Yo te miraba y con un fragor
de dientes apretados
te avisé te quise te sujeté.
Y dijiste:
"No fuerces la aritmética sonora
donde añade cifras el ruido de los números
no sumes no multipliques
resta o divide
y serás el vencedor de muchos.
Si echas cuentas
siempre te saldrán errores
errores múltiples
de aquí y de allá
una hora un mes
aquel año:
un día sin que tú te dieras cuenta
capaz de encontrar lo más hermoso
por ejemplo me besaste o te besé.
No fuerces los errores del número primo
hecha leña si quieres al orden mundial
y observa su implacable matemática
de continuos desastres
donde no se tiene en cuenta
la culta armonía del cero."
Y te abracé. Como se abraza el miedo
o cuando la noche se ha fortificado
en noctámbulos candiles
y luces pábilas
y ya todo es apagado.

jueves, 5 de mayo de 2016

Deturpación

Huelo a J.P. Gaultier. Cara de patata
en decadente emulación de la que presumía
Miguel Hernández. Rojo desteñido.
Ahora bien,
sólo los tipos de mi edad acariciamos óleos
de Tanguy y fornicamos
con las notas de Vini Reilly.
Y fui tan ágil que derribé un régimen.