1917-2017, cien años de buscar en los rastrojos, compitiendo con las volanderas perdices, un grano de trigo que alimentara la harina de nuestra paciencia. Allí estaba el pan -que sería mendrugo- y un vaso de agua, que meses antes habíamos sembrado esperando las lluvias. El sol sobre nuestras espaldas doró los trigos que hoy son acariciados por el viento. Luego vinieron unas máquinas que se burlaron de la hoz. Y bajo aquella tierra unos hombres tiznados de negro levantaron los martillos, a golpes abrieron la mina como viejos topos marxistas buscando los cimientos de la burguesía. Mordieron la roca, cavaron largas y profundas galerías. Aquí continúa un largo y persistente silencio de hombres imbatibles. Por las noches cuando duermen, sus sueños son vigilados por aquellas volanderas perdices que siguen escarbando en los rastrojos tras una semilla de luz.
Tal vez no acabe nunca de hacer este poema. -J.M. Caballero Bonald-
miércoles, 21 de septiembre de 2016
Hoja suelta
Miraba todo aquello que estaba ante mí, pero no me habían educado para ver. Sentía, pero no podía ponerle palabras a mis emociones, no podía darle nombre a las cosas que pasaban ante mi ojos. Cine, pintura, literatura, música, eran cuatro elementos que formaban parte de la composición del aire que yo respiraba, estaban dentro de mí, pero yo era mudo ante la belleza. Ahora ya soy mayor y paseo por los bosques. Aún no elegí sitio para morir y cuando lo haga seré un ciego que aprendió a ver.
martes, 13 de septiembre de 2016
75 ANIVERSARIO
Me moriré solo como si en Paris
hubiese algún sospechoso aguacero,
y beberé la lluvia de César mientras exclamo:
“Cholo, qué hermoso chaparrón está cayendo
ahora que el mundo se desvanece”.
Me dejaré caer en cualquier parte,
húmedo y sediento,
-como un ser pardo de carne macilenta-
a los pies de un hombre que pasa
con un pan al hombro y una oreja sorda,
mientras me llega este silencio tuyo
tan peruano y tan pobre y tan poeta,
y el eco de Trilce sigue retumbando
en mis tímpanos parias:
aparte de que me estoy muriendo,
me he quedado sordo para no oír
los pasos sigilosos de la muerte.
Y espero con la voz puesta en la chaqueta
que venga algún poema humano
a desvestirme de esta deuda permanente
que tengo con la puta vida.
miércoles, 7 de septiembre de 2016
Cámara de humos
Feliz con mi libro, un libro con el que se ha comprometido Karima Editora, y al que he dedicado horas de trabajo, días y meses, en ese deambular de versos al que está condenado el poeta, porque sí, porque esa es su obligación. Bendita y maldita obligación. El libro se defiende solo, los poetas se defienden esperando el paso del tiempo. En cien años sabremos sobre nuestra inmortalidad. O no. Perecer también forma parte del espectáculo.
En unos días podréis haceros con él. De momento esta es la cubierta del mismo, con dibujo de Ricardo Ranz. Agradecido a Karima.
miércoles, 31 de agosto de 2016
Tinta
Todavía la tinta antes de secarse
encerró en su alma húmeda
la tersura blanda de un oculto deseo
que produjo en el hombre
esa sensación vana de pérdida
que a veces promulgan los poetas.
Con el paso de los años
a aquel óxido de páginas amarillas
almacenado en los estantes de la memoria
o de viejas maderas barnizadas
se le llamó deseos vanos. O también
insigne obra de un hombre
que no supo resolver su vida
esperando que otros le leyeran.
encerró en su alma húmeda
la tersura blanda de un oculto deseo
que produjo en el hombre
esa sensación vana de pérdida
que a veces promulgan los poetas.
Con el paso de los años
a aquel óxido de páginas amarillas
almacenado en los estantes de la memoria
o de viejas maderas barnizadas
se le llamó deseos vanos. O también
insigne obra de un hombre
que no supo resolver su vida
esperando que otros le leyeran.
jueves, 25 de agosto de 2016
Tu vestido
Tu vestido suicida que busca ahogados en la playa, en ese hermoso paisaje que pintaron los árabes en busca de un pez que cruza de mar a mar. Desde ella veían sus lomos negros y brillantes saltando sobre las aguas. Ella cruza la playa, busca la almadraba que le dibujó en la arena su amado. Los vientos de poniente han borrado el laberinto de redes, y el pez nada libre, escapa. Como el amor, como el amor.
martes, 23 de agosto de 2016
Buenos días hombres...
Buenos días hombres fuertes y ácidos
templados y orgullosos.
Hombres y mujeres
ancianos que fueron ayer piel de manzana.
Son las siete y treinta y aún no amanece.
Hay luz artificial en las calles
y un apache sin caballo
bajo una farola en llamas
lee la prensa buscando noticias
de si los suyos ganaron o no la batalla
en Little Big Horn.
Y a esta hora
que madruga para verme,
descubro que mi pene
es una crisálida que madura a mariposa.
A un tiempo efímero
de vuelos azules y venas pensativas
de ciervo en celo.
Y nadie mueve una mano para salvarme
del aire verde de mis alas de árbol.
Las mismas alas que me dieron
aquellas viejas tribus derrotadas.
Buenos días ahora que
un rayo de sol ha roto
el cristal de mi ventana
y el apache huye gritando calle abajo
montando un viejo caballo camicaze
aquellos potros que bebían aceite
para deslizarse sin ruido
en las sombras de la noche.
Y he llorado y reído
como un ser justo y traidor
que aún sabe disparar el viejo Winchester
contra la avaricia voraz del hombre blanco.
templados y orgullosos.
Hombres y mujeres
ancianos que fueron ayer piel de manzana.
Son las siete y treinta y aún no amanece.
Hay luz artificial en las calles
y un apache sin caballo
bajo una farola en llamas
lee la prensa buscando noticias
de si los suyos ganaron o no la batalla
en Little Big Horn.
Y a esta hora
que madruga para verme,
descubro que mi pene
es una crisálida que madura a mariposa.
A un tiempo efímero
de vuelos azules y venas pensativas
de ciervo en celo.
Y nadie mueve una mano para salvarme
del aire verde de mis alas de árbol.
Las mismas alas que me dieron
aquellas viejas tribus derrotadas.
Buenos días ahora que
un rayo de sol ha roto
el cristal de mi ventana
y el apache huye gritando calle abajo
montando un viejo caballo camicaze
aquellos potros que bebían aceite
para deslizarse sin ruido
en las sombras de la noche.
Y he llorado y reído
como un ser justo y traidor
que aún sabe disparar el viejo Winchester
contra la avaricia voraz del hombre blanco.
martes, 9 de agosto de 2016
Nobel
¿A qué hora se publica un poema
con garantías de Nobel en este mundo de libros?
La playa se llena de un tropel de bañistas.
Los corazones de cada uno de ellos, también.
¿Asistimos a una orgía?
Todos dependemos de una mirada.
Las cocinas se cierran a las doce.
Después de ese hambre nadie responde a la gula.
Esta tierra está llena de carne.
Es una carne inocente y sola
que sabe de un gusano primordial
y exigente.
Abre tu ventana. Los armarios se cierran solos
como si no hubiera nadie dentro
intentado ser el azogue de un espejo interno.
Tras el espejo no existe nunca
una boca breve que te haga compañía,
que musite: “Tú y yo, un breve instante”.
Afuera está un hombre con los labios pintados,
su carmín es más exigente
que el de todos los arcoíris con las ingles
pintadas de venas sensuales y azules.
Un puño cerrado se oxigena sobre una almohada,
la lengua de los pájaros también tiene alas.
Las reses, las bestias, las acémilas,
duermen en camas de serrín y caoba.
Hay un nácar perpetuo en cada herida,
lo lame un armiño de fuego
y en cada baba va dejando
una podedumbre perfecta de colmillos exangües.
Fin de los premios Nobel.
De tu nobleza pende la mano del otro.
Esta noche me mamo bien mamao
pa no llorar.
lunes, 25 de julio de 2016
Patria
Volver a ti mi querida patria, lugar amable y poco conocido. Sus gentes de pánicos opacos. Sus miedos de perchas inconsolables a la luz de una luna que martirizaron tus viejos poetas. Patria inconsolable. Amo tu perfiles azules y marrones, verdes; sus páramos donde cernudas y águilas miraron con ojos de nostalgia y hambre. Patria, saber de tus cosas me consuela de este deambular loco, sin norte, aunque en tu sur duerma la luz de mis pupilas cansadas. Te busco, y espero no encontrarte jamás. Te busco patria, como aquel hombre que bajo un almendro en flor esperó a que madurara la almendra de tu sexo.
miércoles, 29 de junio de 2016
Si acaso
Si acaso cariñosa
pasaras esta noche conmigo,
y tocaras el hueso que tengo aparcado,
no frotes mi alma
prisionera de un corazón desprovisto
que reclama calor.
No abuses de esta soledad tan terca
que se ahonda en mí,
y deja que la noche
tan sólo sea un abrazo,
más huérfano
que aquel viejo niño
que yo siempre era.
pasaras esta noche conmigo,
y tocaras el hueso que tengo aparcado,
no frotes mi alma
prisionera de un corazón desprovisto
que reclama calor.
No abuses de esta soledad tan terca
que se ahonda en mí,
y deja que la noche
tan sólo sea un abrazo,
más huérfano
que aquel viejo niño
que yo siempre era.
lunes, 20 de junio de 2016
Una prole ofendida
Si comulgo que padezco de una prole ofendida
si confieso que fui músculo en la noche
si mi mano se cerró en un puño hecha energía
si forcé a aritméticas las cuentas de los nobles
y en su número incidente fui error del sumario.
Gesté en la oscuridad una pelea contra el poder
me declaré clandestino del día y de la noche
y como tonta vanguardia me sumé a las masas
razonando con ellas mis cotas de dolor y rabia
y mi huérfana memoria recaló en los diarios.
Soy yo miradme. Perfecta dureza delicada
en el talón proletario del zapato
su empeine de zócalos rozándome en un ay!
de dolores antiguos anticipando estandartes
promontorios esquinas aquellas barricadas
de vidrios encendidos tras los escaparates.
Yo estornudando a deshoras la cal de las paredes
su sangre secándose como un semen vitriolo
en paredes de cuarzos yeso virgen ladrillos.
Todo huele a pasado de sumos traidores
trajeados y ricos reciclando los trapos
de lo que fueron telas de mi viejo estandarte.
Heme aquí hoy
derrotado y triste
abstemio
sin ganas
inapetente y sordo
mudo ciego
y algo lánguido.
En suma
soy una plástica
renuncia de la historia.
Con viento largo y fresco
sin apenas cigarro
con un porro de humo mágico
en la memoria narcótica
salgo a pasear al borde del abismo.
O en equilibrio de sillas
a lomo de serpientes que antes fueron hadas
dejo que su mordisco por fin me envenene.
Todavía mi cordura hace señas al mundo
una luz me ilumina
la llama de una vela que encendió la alegría.
Nada espero del beso que denuncie a mi lengua
por inundar de risa la sal de tu saliva.
Amarte en mi naufragio me salva de la vida.
si confieso que fui músculo en la noche
si mi mano se cerró en un puño hecha energía
si forcé a aritméticas las cuentas de los nobles
y en su número incidente fui error del sumario.
Gesté en la oscuridad una pelea contra el poder
me declaré clandestino del día y de la noche
y como tonta vanguardia me sumé a las masas
razonando con ellas mis cotas de dolor y rabia
y mi huérfana memoria recaló en los diarios.
Soy yo miradme. Perfecta dureza delicada
en el talón proletario del zapato
su empeine de zócalos rozándome en un ay!
de dolores antiguos anticipando estandartes
promontorios esquinas aquellas barricadas
de vidrios encendidos tras los escaparates.
Yo estornudando a deshoras la cal de las paredes
su sangre secándose como un semen vitriolo
en paredes de cuarzos yeso virgen ladrillos.
Todo huele a pasado de sumos traidores
trajeados y ricos reciclando los trapos
de lo que fueron telas de mi viejo estandarte.
Heme aquí hoy
derrotado y triste
abstemio
sin ganas
inapetente y sordo
mudo ciego
y algo lánguido.
En suma
soy una plástica
renuncia de la historia.
Con viento largo y fresco
sin apenas cigarro
con un porro de humo mágico
en la memoria narcótica
salgo a pasear al borde del abismo.
O en equilibrio de sillas
a lomo de serpientes que antes fueron hadas
dejo que su mordisco por fin me envenene.
Todavía mi cordura hace señas al mundo
una luz me ilumina
la llama de una vela que encendió la alegría.
Nada espero del beso que denuncie a mi lengua
por inundar de risa la sal de tu saliva.
Amarte en mi naufragio me salva de la vida.
domingo, 19 de junio de 2016
Renuncia
Ya has visto
ya estás viendo
caballos blancos
con belfos de espuma
y bridas de arena
caballos locos
desde la otra orilla.
Cruza las frágiles aguas
y monta en ellos
cabálgalos
como si aquella noche de muslos
que aún recuerdas
fuera siempre
y en ese trote lánguido
frota tu abdomen
como una fruta madura
contra el vientre de la noche
y préñala de estrellas
que planetas no caben
en la memoria absurda del amor.
Ya sabes
ya has visto
un caballo libre
desde esta orilla
que busca incansable
a su jinete.
ya estás viendo
caballos blancos
con belfos de espuma
y bridas de arena
caballos locos
desde la otra orilla.
Cruza las frágiles aguas
y monta en ellos
cabálgalos
como si aquella noche de muslos
que aún recuerdas
fuera siempre
y en ese trote lánguido
frota tu abdomen
como una fruta madura
contra el vientre de la noche
y préñala de estrellas
que planetas no caben
en la memoria absurda del amor.
Ya sabes
ya has visto
un caballo libre
desde esta orilla
que busca incansable
a su jinete.
sábado, 18 de junio de 2016
Suicidio
Habitado por un pánico casi cursi
me aflojo el cinturón y pienso
con la tripa de comer
que el cerebro se alimenta
de recuerdos de un pasado
que nunca volverá.
Alimento mi pánico por tanto
con alimentos caducados
que nada aportan a este hambre
de querer ser un hombre noble
que supo estar en la vida
con la barbabilla alta
a esa altura justa para acomodar
la última bala.
Todo suicidio es lento,
tan lento como ver pasar primaveras
o el agua de los relojes
cayendo como pesadas campanadas
a esa hora justa
en la que las campanas
oscuras de la noche
alimentan un viejo y perseguido sueño:
cultivar flores aritméticas
en tiestos cóncavos
que sepan aportar a la luz
la vida secreta de los muertos.
me aflojo el cinturón y pienso
con la tripa de comer
que el cerebro se alimenta
de recuerdos de un pasado
que nunca volverá.
Alimento mi pánico por tanto
con alimentos caducados
que nada aportan a este hambre
de querer ser un hombre noble
que supo estar en la vida
con la barbabilla alta
a esa altura justa para acomodar
la última bala.
Todo suicidio es lento,
tan lento como ver pasar primaveras
o el agua de los relojes
cayendo como pesadas campanadas
a esa hora justa
en la que las campanas
oscuras de la noche
alimentan un viejo y perseguido sueño:
cultivar flores aritméticas
en tiestos cóncavos
que sepan aportar a la luz
la vida secreta de los muertos.
jueves, 16 de junio de 2016
Minerales
Soy tu piedra talismán,
tu mineral ágata,
turmalina del iris,
el mercurio de tu nuca,
la moneda de cobre que paga
tus joyas,
el mineral acaso que nace
entre el potasio y la soda,
el grumo más pedúnculo de tu sangre
apretado entre el pulgar y el índice
una pizca de luz en tu centro más negro,
la metafísica del árbol que llevas dentro,
una gota de clorofila en el desierto,
la arena de todas la playas
sin huellas, sin pasado,
resbalando entre mis dedos
camino del agua.
tu mineral ágata,
turmalina del iris,
el mercurio de tu nuca,
la moneda de cobre que paga
tus joyas,
el mineral acaso que nace
entre el potasio y la soda,
el grumo más pedúnculo de tu sangre
apretado entre el pulgar y el índice
una pizca de luz en tu centro más negro,
la metafísica del árbol que llevas dentro,
una gota de clorofila en el desierto,
la arena de todas la playas
sin huellas, sin pasado,
resbalando entre mis dedos
camino del agua.
miércoles, 15 de junio de 2016
Solos
Cuando los ordenadores se apaguen y nos quedemos solos
será hora de mirar si entre los dedos quedó
alguna tecla abandonada con su nombre,
si aquel o ella siguen acariciándonos las yemas de los dedos,
si entre las uñas un manantial de recuerdos
brota de aquel pasado de gente aturdida
buscándose entre las páginas que volaban a los rincones
más lejanos del planeta a través del grafito
que dibujaba en las estrellas los rostros de silicio
de tantos solitarios al pairo azul-eléctrico del abandono.
Si entre los dedos queda algo de la memoria de alas
de un icono que trasladamos a los ojos de nuestra noche eterna:
se trataba de comunicar con solitarios corazones.
Será hora de mirar si alguno de nosotros
aún queda vivo de este miedo de teclas abandonadas
que han dejado de llamarnos por nuestro nombre.
Comprobar que la pérdida de la caricia es sólo pasajera.
será hora de mirar si entre los dedos quedó
alguna tecla abandonada con su nombre,
si aquel o ella siguen acariciándonos las yemas de los dedos,
si entre las uñas un manantial de recuerdos
brota de aquel pasado de gente aturdida
buscándose entre las páginas que volaban a los rincones
más lejanos del planeta a través del grafito
que dibujaba en las estrellas los rostros de silicio
de tantos solitarios al pairo azul-eléctrico del abandono.
Si entre los dedos queda algo de la memoria de alas
de un icono que trasladamos a los ojos de nuestra noche eterna:
se trataba de comunicar con solitarios corazones.
Será hora de mirar si alguno de nosotros
aún queda vivo de este miedo de teclas abandonadas
que han dejado de llamarnos por nuestro nombre.
Comprobar que la pérdida de la caricia es sólo pasajera.
Sombras
A la sombra de un gran avellano sesteaba el tigre.
A la sombra del tigre
un pájaro diminuto y azul de nombre libio.
A la sombra del libio una hormiga roja,
que al darse cuenta de que proyectaba
una diminuta sombra
donde nunca sesteaba nadie,
concluyó que el mejor sitio para morir,
como sólo lo hacen los vencidos,
era el desierto, que carece de sombras.
martes, 24 de mayo de 2016
Vínculo
Después de anexionarme
partes importantes
de tu geográfico abdomen
crucifiqué
tal como ordena Vallejo
tu cuerpo entre mis labios
ofrendándote los besos de mi boca
que como espinas fueron dando ejemplo
para escarmiento
de otros besos curvados:
su victimario vía crucis.
partes importantes
de tu geográfico abdomen
crucifiqué
tal como ordena Vallejo
tu cuerpo entre mis labios
ofrendándote los besos de mi boca
que como espinas fueron dando ejemplo
para escarmiento
de otros besos curvados:
su victimario vía crucis.
jueves, 12 de mayo de 2016
Fama de poeta
Cansado de leer poemas en actos públicos
y otros espectáculos (aplausos)
vergonzosos,
el vate
se colgó de una higuera
esperando
ser higo en septiembre
y tener un pasado de almíbar,
a pesar de que todos confundieron
su cadáver con Judas Iscariote
cuando supieron que tenía
la cuenta bancaria intervenida
por precaución de una Hacienda
con editorial suma
ambiciosa o egoísta.
La poesía nunca gozó del prestigio
necesario
como para que un poeta
pudiera salir triunfante (abucheos)
de un ecológico suicidio.
y otros espectáculos (aplausos)
vergonzosos,
el vate
se colgó de una higuera
esperando
ser higo en septiembre
y tener un pasado de almíbar,
a pesar de que todos confundieron
su cadáver con Judas Iscariote
cuando supieron que tenía
la cuenta bancaria intervenida
por precaución de una Hacienda
con editorial suma
ambiciosa o egoísta.
La poesía nunca gozó del prestigio
necesario
como para que un poeta
pudiera salir triunfante (abucheos)
de un ecológico suicidio.
miércoles, 11 de mayo de 2016
Los otros
Todo empezó en una ceja.
Después el dolor de la sospecha
se trasladó a un costado
pues es en los costados donde anidan
mejor las desconfianzas.
Con el tiempo estaba seguro
que era cierto:
en aquella parte de su cuerpo
no sentía las caricias
y la ceja quedó arqueada para siempre.
Esta vez el dolor se situó
entre los dos ojos que con el tiempo
comenzaron a marcar una arruga
insistente en la frente: cuando pensaba
pensaba siempre en otros.
Un día lo encontraron caído y solo.
En franca minoría se muere siempre.
Murió con las manos metidas
en los bolsillos del pantalón
y una larga hilera de preguntas
manando como lágrimas de sus ojos abiertos.
Al retirar el cuerpo
se oyó un ruido de hojarasca
como la huida de insectos entre la basura.
martes, 10 de mayo de 2016
Noche cero
Llena de murmullos y rumores de luna
la noche se prolongó creciéndose
yendo por derroteros varios.
Yo te miraba y con un fragor
de dientes apretados
te avisé te quise te sujeté.
Y dijiste:
"No fuerces la aritmética sonora
donde añade cifras el ruido de los números
no sumes no multipliques
resta o divide
y serás el vencedor de muchos.
Si echas cuentas
siempre te saldrán errores
errores múltiples
de aquí y de allá
una hora un mes
aquel año:
un día sin que tú te dieras cuenta
capaz de encontrar lo más hermoso
por ejemplo me besaste o te besé.
No fuerces los errores del número primo
hecha leña si quieres al orden mundial
y observa su implacable matemática
de continuos desastres
donde no se tiene en cuenta
la culta armonía del cero."
Y te abracé. Como se abraza el miedo
o cuando la noche se ha fortificado
en noctámbulos candiles
y luces pábilas
y ya todo es apagado.
la noche se prolongó creciéndose
yendo por derroteros varios.
Yo te miraba y con un fragor
de dientes apretados
te avisé te quise te sujeté.
Y dijiste:
"No fuerces la aritmética sonora
donde añade cifras el ruido de los números
no sumes no multipliques
resta o divide
y serás el vencedor de muchos.
Si echas cuentas
siempre te saldrán errores
errores múltiples
de aquí y de allá
una hora un mes
aquel año:
un día sin que tú te dieras cuenta
capaz de encontrar lo más hermoso
por ejemplo me besaste o te besé.
No fuerces los errores del número primo
hecha leña si quieres al orden mundial
y observa su implacable matemática
de continuos desastres
donde no se tiene en cuenta
la culta armonía del cero."
Y te abracé. Como se abraza el miedo
o cuando la noche se ha fortificado
en noctámbulos candiles
y luces pábilas
y ya todo es apagado.
jueves, 5 de mayo de 2016
Deturpación
Huelo a J.P. Gaultier. Cara de patata
en decadente emulación de la que presumía
Miguel Hernández. Rojo desteñido.
Ahora bien,
sólo los tipos de mi edad acariciamos óleos
de Tanguy y fornicamos
con las notas de Vini Reilly.
Y fui tan ágil que derribé un régimen.
martes, 26 de abril de 2016
Seis
Hoy es el cumpleaños de este blog y van seis. 180.000 entradas. A un verso
la entrada, nado en poemas. Poesía. Todo es exceso. Nosotros los excesivos. Los
otros los necesarios. La vida es tan sólo una palabra. Buscar la vida y esa
palabra, morir por ella.
jueves, 21 de abril de 2016
Escaleras
Qué pronto has cruzado la vida de los otros
y te has instalado en la noche,
que te pertenece de manera inapelable.
Después de tomar café
en las escaleras de tu casa
encuentras a un hombre llorando.
Te mira entre lágrimas
y te da los buenos días
o las buenas noches
qué más da,
él siempre está a todas horas
en esa escalera,
siempre
y llora inconsolable.
y te has instalado en la noche,
que te pertenece de manera inapelable.
Después de tomar café
en las escaleras de tu casa
encuentras a un hombre llorando.
Te mira entre lágrimas
y te da los buenos días
o las buenas noches
qué más da,
él siempre está a todas horas
en esa escalera,
siempre
y llora inconsolable.
Apenas un poema
Apenas una palabra,
como una voz
que te habita desde lo más hondo,
roza la noche,
la soledad torpe de la noche,
una palabra cogida al azar
que escuchaste en tu oreja sorda
o leíste en tu libro mudo,
y piensas en esas viejas historias
que cruzan la vida
y que van de aquí para allá,
turbias, oscuras.
Y el día te encuentra
solo,
sin un lápiz puntual
que aminore el ruido del amor
y sus afectos,
sin un papel donde anotar
con la tinta incolora del silencio
que eres protagonista indeseable de la vida;
sin amigos,
en brazos de una mujer que no recuerdas,
dónde, a qué hora la conociste,
y huyes de allí con un grito
sujeto a tu vientre,
sin el recuerdo de una caricia,
el sabor de un beso o una palabra.
Regresas caminando hasta casa
con un ansia dolorosa de madrugada,
sabiendo
que aquello que podías haber
sentido por ella
ya no sirve para nada,
pues tú siempre vives solo
y nunca nadie te acompaña
o desea.
Y nunca,
por cuestiones de principios vanos,
acumulas afectos,
dependencias.
Ni tienes un lápiz puntual
para clavarte las manos.
como una voz
que te habita desde lo más hondo,
roza la noche,
la soledad torpe de la noche,
una palabra cogida al azar
que escuchaste en tu oreja sorda
o leíste en tu libro mudo,
y piensas en esas viejas historias
que cruzan la vida
y que van de aquí para allá,
turbias, oscuras.
Y el día te encuentra
solo,
sin un lápiz puntual
que aminore el ruido del amor
y sus afectos,
sin un papel donde anotar
con la tinta incolora del silencio
que eres protagonista indeseable de la vida;
sin amigos,
en brazos de una mujer que no recuerdas,
dónde, a qué hora la conociste,
y huyes de allí con un grito
sujeto a tu vientre,
sin el recuerdo de una caricia,
el sabor de un beso o una palabra.
Regresas caminando hasta casa
con un ansia dolorosa de madrugada,
sabiendo
que aquello que podías haber
sentido por ella
ya no sirve para nada,
pues tú siempre vives solo
y nunca nadie te acompaña
o desea.
Y nunca,
por cuestiones de principios vanos,
acumulas afectos,
dependencias.
Ni tienes un lápiz puntual
para clavarte las manos.
miércoles, 13 de abril de 2016
Corre la sangre del poeta
Corre la sangre del poeta por aceras
hacia alcantarillas profundas,
precedieron en su vida puñaladas rotas,
abierta la carne por heridas púrpuras,
sobre un cuerpo que siempre supo
que venerar al otro era mutilarse
o quemarse un poco a lo bonzo
bajo la sombra de bruñidos edificios,
aclamado por sedientos seguidores,
lectores compulsivos de poesía.
Dijo, citó como pudo, antes de morir,
que romper la mansedumbre de la palabra
era construir el verso indomable del poema.
Y llevaron luego su hermoso cadáver
a escenarios lánguidos
donde rutilantes esteticistas
le pusieron menta y laurel
una pincelada de óleo,
ramita de lino,
y en su boca acomodaron
la palabra fin.
Dicen que como se esperaba
aumentaron las ventas.
domingo, 10 de abril de 2016
Soledad y casa
Sobre una tela sucia el cuerpo desnudo se lava
se acerca al borde de las necesidades
y frota sus paredes de carne con el paño gris
frota las manchas oscuras de la vida.
Dentro de la casa los grillos corren bajo las mesas
su canto metálico afila los cuchillos
que más tarde cortaran la carne
abriendo recuerdos y heridas del pasado
entre sus paredes blanqueadas hay
un murmullo de cortinas y olor a café
hay pan triste y caliente rebanas apretadas
contra los pechos de leche y harina.
Te aman los descalzos de pie carnívoro
los mutilados con sangre de ave en los labios
su beso sabe a corteza y a mimbre verde
te aman con la piel que les dejó la historia
cicatrices y costuras y un olor a humo.
Los zapatos caminan solos
ahora los hombres huyen de las ciudades
ya no quedan selvas algún bosque los reclama
en las ramas más altas de los arboles más viejos
hay perchas abandonadas
cuelgan de ellas nidos de pájaros distintos
con dos picos cuatro alas y cabeza de pez.
Sobre una tela sucia dibujas ahora una vida
como si ungieras tu nombre con yerbas amargas
después de la penumbra atraviesas el umbral
más allá de los dinteles recuperas el tacto de las cosas
y los hombres aprietan sus falos contra la verdad
levantan sus ojos y su voz al cielo
se desliza por sus muslos blancos y famélicos
el semen de las cosas vanas de la vida.
El agua de los ríos arde
su aceite de peces deslizándose
las flores como velas encendidas las lleva el agua de lluvia
si dejas marcas de sudor y orín a lo largo del sendero
te seguirán caracoles azules y babosas negras.
Todo comienzo es una quimera
tú destejes madejas y madejas
tus ovillados dedos descubren la verdad.
Alguien te besó en los labios
y puso unas palabras como condición:
si te nombran todos eres sola.
se acerca al borde de las necesidades
y frota sus paredes de carne con el paño gris
frota las manchas oscuras de la vida.
Dentro de la casa los grillos corren bajo las mesas
su canto metálico afila los cuchillos
que más tarde cortaran la carne
abriendo recuerdos y heridas del pasado
entre sus paredes blanqueadas hay
un murmullo de cortinas y olor a café
hay pan triste y caliente rebanas apretadas
contra los pechos de leche y harina.
Te aman los descalzos de pie carnívoro
los mutilados con sangre de ave en los labios
su beso sabe a corteza y a mimbre verde
te aman con la piel que les dejó la historia
cicatrices y costuras y un olor a humo.
Los zapatos caminan solos
ahora los hombres huyen de las ciudades
ya no quedan selvas algún bosque los reclama
en las ramas más altas de los arboles más viejos
hay perchas abandonadas
cuelgan de ellas nidos de pájaros distintos
con dos picos cuatro alas y cabeza de pez.
Sobre una tela sucia dibujas ahora una vida
como si ungieras tu nombre con yerbas amargas
después de la penumbra atraviesas el umbral
más allá de los dinteles recuperas el tacto de las cosas
y los hombres aprietan sus falos contra la verdad
levantan sus ojos y su voz al cielo
se desliza por sus muslos blancos y famélicos
el semen de las cosas vanas de la vida.
El agua de los ríos arde
su aceite de peces deslizándose
las flores como velas encendidas las lleva el agua de lluvia
si dejas marcas de sudor y orín a lo largo del sendero
te seguirán caracoles azules y babosas negras.
Todo comienzo es una quimera
tú destejes madejas y madejas
tus ovillados dedos descubren la verdad.
Alguien te besó en los labios
y puso unas palabras como condición:
si te nombran todos eres sola.
Un cálido deseo de libertad
Cae agua,
una lluvia dormida arrastrada
por las alas desplegadas del viento,
cae un aldabón pesado de agua
sobre las grises piedras
y la llave rompe la dorada cerradura
y el manantial es fuente.
En el desierto de dunas arqueadas
cae la tarde como un velo
sobre una paloma muerta.
He leído las cuentas cosidas de todas
las semillas que cruzaron desde el norte
las montañas,
blancas como un recuerdo,
he leído el movimiento de tus labios,
su murmullo de pájaros.
Desnudándote en la tranquilidad del oasis,
tras el matorral de encendidos espinos,
sabes que en lo diáfano tú eres el secreto
y vas depositando tus vestidos
junto a un cálido deseo de libertad.
Y yo seguiré viviendo en un patio antiguo
habitado de viejas flores muertas,
junto a un mar de porcelanas rotas,
junto a noches de luna llena
que limpiaran las sombras,
la calamidad inútil de los rostros.
Ahora que todo parece alimentarse de agua
y miedo.
una lluvia dormida arrastrada
por las alas desplegadas del viento,
cae un aldabón pesado de agua
sobre las grises piedras
y la llave rompe la dorada cerradura
y el manantial es fuente.
En el desierto de dunas arqueadas
cae la tarde como un velo
sobre una paloma muerta.
He leído las cuentas cosidas de todas
las semillas que cruzaron desde el norte
las montañas,
blancas como un recuerdo,
he leído el movimiento de tus labios,
su murmullo de pájaros.
Desnudándote en la tranquilidad del oasis,
tras el matorral de encendidos espinos,
sabes que en lo diáfano tú eres el secreto
y vas depositando tus vestidos
junto a un cálido deseo de libertad.
Y yo seguiré viviendo en un patio antiguo
habitado de viejas flores muertas,
junto a un mar de porcelanas rotas,
junto a noches de luna llena
que limpiaran las sombras,
la calamidad inútil de los rostros.
Ahora que todo parece alimentarse de agua
y miedo.
Recuerdo
Porque tú vengas no me voy a poner a temblar
como una hojita agarrada aún a la rama más alta,
no,
temblaré cuando la rama más alta caiga
y en su ruido,
conmigo caiga tu recuerdo.
jueves, 7 de abril de 2016
Redes
Escucha muchacha
eso que notas en la piel no es un trastorno pasajero,
no es frío que puedas cubrir con ropas abrigadas,
son las aguas de un río que arrastra hojas muertas,
peces brillantes y escurridizos, limos, y la mirada
de unos ojos que contemplaron su corriente aguas arriba.
No temas, el calor en los labios o el latido en las sienes
son emociones y ruidos semejantes
a el murmullo del agua que busca el mar
lamiendo día tras día tu cuerpo, haciendo cauce en ti.
Te lo dice un buceador de la vida
que supo que la piel, como las redes de los pescadores,
hay que repararla después de cada jornada
una vez recogidos los peces que van alimentar tu vida.
eso que notas en la piel no es un trastorno pasajero,
no es frío que puedas cubrir con ropas abrigadas,
son las aguas de un río que arrastra hojas muertas,
peces brillantes y escurridizos, limos, y la mirada
de unos ojos que contemplaron su corriente aguas arriba.
No temas, el calor en los labios o el latido en las sienes
son emociones y ruidos semejantes
a el murmullo del agua que busca el mar
lamiendo día tras día tu cuerpo, haciendo cauce en ti.
Te lo dice un buceador de la vida
que supo que la piel, como las redes de los pescadores,
hay que repararla después de cada jornada
una vez recogidos los peces que van alimentar tu vida.
miércoles, 30 de marzo de 2016
No lo voy a repetir
Acabo de quemar un poema
que al arder le daba sentido a los versos.
Acabo de quemar un poema
que al arder le daba sentido a los versos.
Hay poemas que tan solo tienen sentido
si estos son sometidos al fuego.
Hay poemas que tan solo tienen sentido
si estos son sometidos al fuego.
Hay una purificación necesaria
a la que se debe someter la palabra
a la espera de las cenizas del poeta.
Hay una purificación necesaria
a la que se debe someter la palabra
a la espera de las cenizas del poeta.
Del que se espera sea aventado
a ser posible en un día de viento.
No lo voy a repetir.
martes, 29 de marzo de 2016
Mariposa
Ese vuelo sin aparente rumbo
que admiras o contemplas
te excita o te incita
lo que viene a demostrar que el ala de la mariposa
se pinta se traza se diluye se hace se esboza
se descompone iridiscente o plagio de aquél otro ala
(si lo ves o la ves a esa voraz del polen)
se alza se planta se bate en dos sobre su dos
se agiganta
o no
se pierde diminuta
lo que viene a demostrar que el ala de la mariposa
proviene del óleo
(un pintor en las sombras lo confirma)
y ella es una santa de los colores arrastrada
por la luz de un árbol o una piedra un hilo de agua
y que en su vorágine muere materia mineral desnuda
engarzada en monumental pan ético
de un horno apagado por la harina de los siglos.
que admiras o contemplas
te excita o te incita
lo que viene a demostrar que el ala de la mariposa
se pinta se traza se diluye se hace se esboza
se descompone iridiscente o plagio de aquél otro ala
(si lo ves o la ves a esa voraz del polen)
se alza se planta se bate en dos sobre su dos
se agiganta
o no
se pierde diminuta
lo que viene a demostrar que el ala de la mariposa
proviene del óleo
(un pintor en las sombras lo confirma)
y ella es una santa de los colores arrastrada
por la luz de un árbol o una piedra un hilo de agua
y que en su vorágine muere materia mineral desnuda
engarzada en monumental pan ético
de un horno apagado por la harina de los siglos.
sábado, 26 de marzo de 2016
Caballo
Monto un caballo cojo y ciego.
En la noche negra lo anima mi fusta.
-Hsu Chih Mo-
Peregrino y
vagabundo
enemigo negro
blanco y azul
vagando
pues errar era
un punzante dolor
en el costado
una fusta tensa
en el ijar
débiles los
corvejones
falto el aliento
de la bestia
la mirada cansada
ve
las ciudades
borradas del paisaje
ahora que toda la
tierra
recuperó los
caminos
esas veredas
únicas
solo para
equivocados.
Lejos de ti una
manada roja de cascos
las negras crines
lamen las laderas
la calma se
transforma
y bajo el sonido
de la lluvia
los caballos
felices
inadvertidos
gritan
la proximidad
de las extensas
praderas.
Su loca felicidad
de libertinos.
miércoles, 23 de marzo de 2016
Miedo
Una huella en el vidrio
o un figura en la niebla.
A veces los cuerpos se tocan
con un miedo excesivo
a la oscuridad.
jueves, 17 de marzo de 2016
Publica pájaros
No publiques libros.
Publica pájaros.
No escribas versos,
escribe vuelo, pluma.
No busques la llave,
encuentra la jaula
y quédate dentro
lamiendo la fría cerradura.
Que el poema te abra,
y el viento te arrastre.
No publiques libros,
publica lagartos, puestas de sol,
flores encendidas,
músicas que te traen recuerdos
de paisajes y cuerpos deseados,
fotos de cuando eras joven,
para que todos vean
que tu rostro de catre
presagiaba un futuro
de páginas emborronadas:
publica pájaros.
Publica pájaros.
No escribas versos,
escribe vuelo, pluma.
No busques la llave,
encuentra la jaula
y quédate dentro
lamiendo la fría cerradura.
Que el poema te abra,
y el viento te arrastre.
No publiques libros,
publica lagartos, puestas de sol,
flores encendidas,
músicas que te traen recuerdos
de paisajes y cuerpos deseados,
fotos de cuando eras joven,
para que todos vean
que tu rostro de catre
presagiaba un futuro
de páginas emborronadas:
publica pájaros.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





