Yo vengo de la oscuridad
arrastro un velo oscuro,
una sombra,
una permanente y dolorosa duda
y tres preguntas
que jamás buscan respuesta:
¿A quién pongo para que escuche
esta oreja mía amputada de lengua?
¿De qué luz venís vosotros
que aún es noche en mi pueblo?
¿De qué luz vienes tú
que dices que me amas?
Tal vez no acabe nunca de hacer este poema. -J.M. Caballero Bonald-
jueves, 30 de agosto de 2018
lunes, 27 de agosto de 2018
Edad y literatura
Hay días en los que uno empieza a amar más la literatura que a las mujeres. Y desde esa "desajustada complejidad" es totalmente comprensible y asumible el paso del tiempo: la edad como un pesado fardo de libros sobre el vientre.
Pasos navegables
Si utilizas el filo de las maderas
te conviertes en barco y eres la quilla atrevida
de un humilde navío cortando el agua
navegando hacia un fango denso
de alevines perdidos en torpe chapoteo.
Vete al mar.
En el mar se administra el ritmo de las músicas
y el oído
hace un ruido de persianas cayendo sobre el océano
y desde allí medir con sotas de espada
la distancia sonora que nos separa de las aguas
corregir las rutas navegables
mesurar la sed
y que en sus arcas lleven la paciencia de las travesías
que cauterizan los pasos errados de los hombres.
te conviertes en barco y eres la quilla atrevida
de un humilde navío cortando el agua
navegando hacia un fango denso
de alevines perdidos en torpe chapoteo.
Vete al mar.
En el mar se administra el ritmo de las músicas
y el oído
hace un ruido de persianas cayendo sobre el océano
y desde allí medir con sotas de espada
la distancia sonora que nos separa de las aguas
corregir las rutas navegables
mesurar la sed
y que en sus arcas lleven la paciencia de las travesías
que cauterizan los pasos errados de los hombres.
domingo, 22 de julio de 2018
Julio
A veces no sé amarte
por eso aprieto un pez muerto
en cada mano.
Solamente hago el amor una vez a la semana.
Los patios no eran azules bajo aquel cielo.
Tenías un vestido amarillo
y unas cartas grises en un armario.
Detrás de cada queja hay siempre un beso.
Cada cosa en su sitio anuncia una duda.
O cuando crees que un gesto
es suficiente para terminar con todas ellas.
Yo represento el amor porque soy
un caballo rojo sin herraduras
y tú una gitana desnuda
en una playa a la que el mar arroja tritones.
Todo cabía en un papelito doblado
del tamaño de una pequeña libreta.
Palabras sencillas garabatos humildes
hechos con la tinta negra
de un nublado recuerdo.
Solamente soy feliz una vez a la semana.
Pobre felicidad mía sometida a estos
caprichos tristes.
por eso aprieto un pez muerto
en cada mano.
Solamente hago el amor una vez a la semana.
Los patios no eran azules bajo aquel cielo.
Tenías un vestido amarillo
y unas cartas grises en un armario.
Detrás de cada queja hay siempre un beso.
Cada cosa en su sitio anuncia una duda.
O cuando crees que un gesto
es suficiente para terminar con todas ellas.
Yo represento el amor porque soy
un caballo rojo sin herraduras
y tú una gitana desnuda
en una playa a la que el mar arroja tritones.
Todo cabía en un papelito doblado
del tamaño de una pequeña libreta.
Palabras sencillas garabatos humildes
hechos con la tinta negra
de un nublado recuerdo.
Solamente soy feliz una vez a la semana.
Pobre felicidad mía sometida a estos
caprichos tristes.
jueves, 5 de julio de 2018
Solos
Cuando los ordenadores se apaguen
y nos quedemos solos
será hora de mirar si entre los dedos quedó
alguna tecla abandonada con su nombre,
si aquel o ella
siguen acariciándonos las yemas de los dedos,
si entre las uñas un manantial de recuerdos
brota de aquel pasado de gente aturdida
buscándose entre las páginas de grafito,
que volaban tiernas a la velocidad de la luz
hasta los rincones más lejanos del planeta,
dibujando en las estrellas los rostros de silicio
de tantos solitarios al pairo azul-eléctrico del abandono.
Si entre los dedos quedó algo de la memoria de alas
de aquel icono que trasladamos
a los ojos de nuestra noche eterna:
se trataba de comunicar con solitarios corazones.
Será hora de mirar si alguno de nosotros
aún queda vivo de este miedo de teclas abandonadas
que han dejado de llamarnos por nuestro nombre
y somos un caso triste de la historia.
Comprobar que la pérdida de la caricia es sólo pasajera
y que dentro de mil años
los besos serán fríos, limpios y precisos
como el filo transparente del acero.
y nos quedemos solos
será hora de mirar si entre los dedos quedó
alguna tecla abandonada con su nombre,
si aquel o ella
siguen acariciándonos las yemas de los dedos,
si entre las uñas un manantial de recuerdos
brota de aquel pasado de gente aturdida
buscándose entre las páginas de grafito,
que volaban tiernas a la velocidad de la luz
hasta los rincones más lejanos del planeta,
dibujando en las estrellas los rostros de silicio
de tantos solitarios al pairo azul-eléctrico del abandono.
Si entre los dedos quedó algo de la memoria de alas
de aquel icono que trasladamos
a los ojos de nuestra noche eterna:
se trataba de comunicar con solitarios corazones.
Será hora de mirar si alguno de nosotros
aún queda vivo de este miedo de teclas abandonadas
que han dejado de llamarnos por nuestro nombre
y somos un caso triste de la historia.
Comprobar que la pérdida de la caricia es sólo pasajera
y que dentro de mil años
los besos serán fríos, limpios y precisos
como el filo transparente del acero.
Diseño
Cuando ella se desnudaba en una pradera angosta del Courel salía el sol en la alcoba azul de una pequeña ciudad de Pekin y los campos de arroz próximos a la gran urbe se llenaban de pájaros amarillos y rojos. Y si acaso me besaba se producía un largo silencio en las carballeiras de Abandos. De todo ello quedó como testigo mudo un arroyo de agua que corría lento en busca del mar de los Sargazos, o de los pantanos de Indinuán infestados de nenúfares, cerca de las montañas negras de Cárpetas.
Mas no tomaron notas posibles amanuenses y la historia se perdió para siempre llevados los manuscritos por la corriente pedregosa de una tormenta que dejó 120 litros en una hora de olvido y silencio: aquel paisaje cincelado por De Chirico se hizo a imagen y semejanza de los paseantes. Llueve en Santiago el dos de Julio. Vine hace años a la ciudad de Algo a construir la vida. Aquí, donde la vida corre a raudales, agua y bosque. A eso vine. Fui soberbio. Pretenciosamente revolucionario. En mis límites, diseño emociones en la cocina de las grandes modistas de la alcoba, y hay seres solitarios en cada mesa de las terrazas abarrotadas de verano. Seres que se preparan para el invierno de sus vidas calentando sus huesos aprovechando un rayo de sol entre las nubes. Su piedra interior, la del eco, la que repite: Nunca debiste quemar todos lo navíos.
viernes, 8 de junio de 2018
Huida
Me desperté despacio
e inicié otra huida
salí de mí
y tuve que recoger
de la casa algunos libros
que até con tu nombre
después de amarte
como el que busca en la carne
una puerta abierta.
e inicié otra huida
salí de mí
y tuve que recoger
de la casa algunos libros
que até con tu nombre
después de amarte
como el que busca en la carne
una puerta abierta.
domingo, 27 de mayo de 2018
lunes, 14 de mayo de 2018
No olvides nunca
Las lentos paseos junto al mar
de Foz
o las bicicletas de aquel carnaval,
las palmeras del sur,
las golondrinas blancas del norte.
Espero,
la espera tranquila
las horas blandas
el pasar de las vidas
y los gorriones rojos
desaparecidos en batallas de amor.
Las mañanas de julio
aquel café de atribulados
toldos
la lectura frente a un libro
y la mano feliz
que sujetó los vientos de levante
callejeando entre patios
tu sombra y tú.
No olvides nunca tu nombre
y deja que los árboles te reconozcan.
de Foz
o las bicicletas de aquel carnaval,
las palmeras del sur,
las golondrinas blancas del norte.
Espero,
la espera tranquila
las horas blandas
el pasar de las vidas
y los gorriones rojos
desaparecidos en batallas de amor.
Las mañanas de julio
aquel café de atribulados
toldos
la lectura frente a un libro
y la mano feliz
que sujetó los vientos de levante
callejeando entre patios
tu sombra y tú.
No olvides nunca tu nombre
y deja que los árboles te reconozcan.
Naranjas
Tenía que escribir. Una voz como siempre dentro, hablándome. El recuerdo de mi madre diciéndome. A mi madre le gustaba pelar las naranjas con las manos. Los dedos se manchan de una fina y salpicada capa blanca. Ese chisporrotear de la naranja al trocear la piel. La piel rota. Nuestra piel. Por ella entra todo lo que produce placer y frío. La falta de cariño. Ganar cariño. Como en un juego de azar. Jugar a amar. Que el cariño te toque. La naranja te produce frío. Mamá no. Las pelaba con las manos. Después me acariciaba con ellas y yo olía a naranjas. Ella ahora es un montón de naranjas peladas. Mondas. Pieles completas secándose colgadas de la pared, del clavo que sujeta a su vez un calendario de 1963. Yo nunca supe hacer arroz con leche con su correspondiente trocito de piel de naranja. La canela. Aún impregnando mí piel el olor a canela. Siempre suceden cosas en la piel, casi todas las cosas del amor pasan por la piel. Filtra los afectos. Los rechazos. Me siento querido. Pero nunca llega suficiente cariño para esta carencia de canelas en la espalda que sujeta mi tiempo vital. Mi espacio vital. El cariño. Dejar que alguien pase a través de tu piel. Su caricia. El olor del arroz cocido en leche, canela, naranja. Mi madre. Este silencio.
lunes, 7 de mayo de 2018
Vuelos Invisibles
Cuando comencé a entender la mentira
dejé de ser niño,
pero busqué la belleza para protegerme,
huellas sobre la arena,
el eco de un sonido lejano,
un libro con un silencio dentro.
En un país extraño
hay un vencejo que construye su nido
con saliva transparente, casi de cristal,
pegado a rocas inalcanzables.
El hombre escala esas rocas,
se descuelga por simas
y usa esos nidos como alimento.
Se cura así de la nostalgia de volar,
su deseo de alas invisibles.
Mientras, yo descubría una tarde
que eras una verdad imprescindible,
mi abrazo de agua y soledad.
Había comenzado a ser un hombre
que se acunaba en tu vientre
con alas transparentes de vencejos,
mi deseo incontenible de querer volar.
dejé de ser niño,
pero busqué la belleza para protegerme,
huellas sobre la arena,
el eco de un sonido lejano,
un libro con un silencio dentro.
En un país extraño
hay un vencejo que construye su nido
con saliva transparente, casi de cristal,
pegado a rocas inalcanzables.
El hombre escala esas rocas,
se descuelga por simas
y usa esos nidos como alimento.
Se cura así de la nostalgia de volar,
su deseo de alas invisibles.
Mientras, yo descubría una tarde
que eras una verdad imprescindible,
mi abrazo de agua y soledad.
Había comenzado a ser un hombre
que se acunaba en tu vientre
con alas transparentes de vencejos,
mi deseo incontenible de querer volar.
viernes, 6 de abril de 2018
miércoles, 7 de marzo de 2018
Involuntario
Sabedlo: hay posturas imposibles,
como la de ese brazo diestro
que hoy se levanta indisciplinado
y se queda holgazán y remolón
al sentido obligatorio de las cosas.
Y ya no vive en ti con la costumbre
que al gesto se deba,
en una coordinación articulada
de movimientos siempre a favor
de que el vaso de agua
no se derrame en contra de los días
maravillosamente harmónicos y equilibrados.
Y el brazo se hace más libre que tú,
se independiza de ti,
y sus movimientos corresponden
a un ánimo que nunca compartiste.
Y es él, tu brazo, que ahora se dispone
a cargar la pistola y sonríe porque observa en ti
un temblor, evidentemente involuntario.
martes, 16 de enero de 2018
El invierno al sur
He sido el dos
de espadas y el nada de oros,
obrero
asalariado y también gratuito,
-Erri De Luca-
Leer a Erri De
Luca al sol
poner piedras de
invierno
en los tiestos de
hibiscos
para que los
vientos de la mar
no arrastren la
tierra,
tender ropa
interior o camisas
en la cuerda
blanca de nylón,
y mirar al cielo
azul,
la línea también
azul de un mar con horizonte
al alcance de la
mano,
mirar a la
lejanía y no ver nada más que lejanía
mientras unos
pájaros negros se posan y cantan.
Pintar los
faroles negros del patio
o barrer las
hojas secas del pelargonio,
contar las olas y
escuchar el silencio,
roto de vez en
cuando por largas campanadas
de una iglesia
antigua y acomplejada,
fumar y oler café
recién hecho
mirar al suelo y
ver sólo suelo
y dentro de la
casa amontonados y pacientes
libros libros
libros
donde leo a
poetas vivos casi todos muertos,
dormir sin fecha
ni hora
y poder levantar
los mostrencos huesos
hasta la ducha y
las flores y la playa cercana.
Leer a Erri De
Luca.
Llevo unos años que no hago nada de provecho
Poeta u hombre
o persona que tropieza,
vete haciendo una idea de cómo
será tu muerte,
tendrás un temblor en el parpado,
una levedad de nácar frío
bajo la flacidez de tu labio inferior,
sentirás un camino de piedras
en el estomago
y una fiebre de evidencias en las sienes,
y en los brazos el calor abandonado
de un miedo extraño.
Y ella o él tan sólo será un recuerdo
no más largo que aquel beso,
junto al cesto de cerezas.
o persona que tropieza,
vete haciendo una idea de cómo
será tu muerte,
tendrás un temblor en el parpado,
una levedad de nácar frío
bajo la flacidez de tu labio inferior,
sentirás un camino de piedras
en el estomago
y una fiebre de evidencias en las sienes,
y en los brazos el calor abandonado
de un miedo extraño.
Y ella o él tan sólo será un recuerdo
no más largo que aquel beso,
junto al cesto de cerezas.
Escenario lírico contumaz
No hay nada preconcebido en mí
me levanto con la mano en los testículos
y organizo el día como me sale de los cojones
ando y subo bajo y cojeo
de un pie diario y noctambulo
y así mido mis pasos y mis deseos
ajustando mi versátil devenir de escéptico
a la gramática de unas bisagras óxidas
que cada día abren una ventana
de pesadas hojas negras claveteadas en bronce
por la que amargamente vomito versos insanos
flores verdes amalgamadas con la feroz testosterona
de lo que queda de un hombre
que antes fue campana en los áticos
pedestales y almenas de la historia
en esta entramada patraña
más o menos trágica de un poeta recostado
al puto alba de los desprestigios.
La libertad tiene un precio.
Comienza otro día.
me levanto con la mano en los testículos
y organizo el día como me sale de los cojones
ando y subo bajo y cojeo
de un pie diario y noctambulo
y así mido mis pasos y mis deseos
ajustando mi versátil devenir de escéptico
a la gramática de unas bisagras óxidas
que cada día abren una ventana
de pesadas hojas negras claveteadas en bronce
por la que amargamente vomito versos insanos
flores verdes amalgamadas con la feroz testosterona
de lo que queda de un hombre
que antes fue campana en los áticos
pedestales y almenas de la historia
en esta entramada patraña
más o menos trágica de un poeta recostado
al puto alba de los desprestigios.
La libertad tiene un precio.
Comienza otro día.
Buenos días
Buenos días España. Amarga y dulce verde y azul. Fría y tórrida. Luz templada como el filo azul de las navajas. Amigo gris y negro. Caen los días y todo es distancia y risa. Un pañuelo rojo olvidado en la playa. En algunas partes se muere con rabia y también con una tristeza infinita. Buenos días por nosotros. España. El norte añorado, el sur entre mis labios, y tú en ese horizonte como una fina línea separando el tacto dulce de las manos. Buenos días compañera transparente. Hermosa como un bosque de robles o castaños, de musgos inferiores, de helechos y humedad ligera. Que te llamas hermosa porque ambos lo queremos. Hermosa como yo, un soberbio lobo que habla con los hombres. O las fieras. Buenos días olvido. Cernuda. Y el beso crucificado de Vallejo.
sábado, 23 de diciembre de 2017
Vacío
martes, 12 de diciembre de 2017
Amo tanto la vida
Amo tanto la vida que sería inútil desprenderse de ella
sin dejar un rastro de miedo sobre las duras
piedras de la calle
y allí donde nadie espera que uno caiga
allí precisamente
escribir los mejores versos
apoyado sobre la mesa de madera
mojada por el vino derramado.
Y allí al calor tibio y feliz
no por casualidad
el pan y la sopa es gratis y está caliente
por lo que he decido escribir escribir
porque puedo estar mejor
y fumar tabaco y beber café.
Ahora depende de vosotros
que tenga una cama limpia y unas mantas
el resto será responsabilidad del verso
y unas cuantas hojas de papel
grapadas con energía y optimismo.
Así se va escribiendo la poesía
y se endereza el rumbo de la vida
y los árboles vuelven a crecer
torcidos como siempre
a pesar de los reglones mansos de la vida.
sin dejar un rastro de miedo sobre las duras
piedras de la calle
y allí donde nadie espera que uno caiga
allí precisamente
escribir los mejores versos
apoyado sobre la mesa de madera
mojada por el vino derramado.
Y allí al calor tibio y feliz
no por casualidad
el pan y la sopa es gratis y está caliente
por lo que he decido escribir escribir
porque puedo estar mejor
y fumar tabaco y beber café.
Ahora depende de vosotros
que tenga una cama limpia y unas mantas
el resto será responsabilidad del verso
y unas cuantas hojas de papel
grapadas con energía y optimismo.
Así se va escribiendo la poesía
y se endereza el rumbo de la vida
y los árboles vuelven a crecer
torcidos como siempre
a pesar de los reglones mansos de la vida.
domingo, 10 de diciembre de 2017
Seudónimo amor
Ella me nombra azul
y cal y sombra
pierna mano y oreja
parpados de ojos alegres
o toca mi vientre
y me pone en el pelo
el nombre de una letra
que fue encontrada por un árabe
bajo la arena del oasis
y con esa letra va desplegando
sobre el papel de mi rostro
los nombres de aquellos que la amaron
mientras me besa y escribe
en las pentágonas caras de la noche
líneas y trazos que sigue con el dedo
como se camina un surco en la tierra
diciendo para amarme
el nombre
con el que antes nombró a otros.
Es hermoso
reconocerme entre sus brazos
recordando ternuras que recibió de tantos.
Y yo le susurro al oído:
“Quiéreme por todos los hombres
que te amaron.”
y cal y sombra
pierna mano y oreja
parpados de ojos alegres
o toca mi vientre
y me pone en el pelo
el nombre de una letra
que fue encontrada por un árabe
bajo la arena del oasis
y con esa letra va desplegando
sobre el papel de mi rostro
los nombres de aquellos que la amaron
mientras me besa y escribe
en las pentágonas caras de la noche
líneas y trazos que sigue con el dedo
como se camina un surco en la tierra
diciendo para amarme
el nombre
con el que antes nombró a otros.
Es hermoso
reconocerme entre sus brazos
recordando ternuras que recibió de tantos.
Y yo le susurro al oído:
“Quiéreme por todos los hombres
que te amaron.”
viernes, 1 de diciembre de 2017
Alternativa
Cada uno de nosotros lleva dentro una solución,
una alternativa a las cosas diarias de la vida.
Una alternativa que siempre pierde por mayoría:
la suma, la implacable suma de cada uno de nosotros.
una alternativa a las cosas diarias de la vida.
Una alternativa que siempre pierde por mayoría:
la suma, la implacable suma de cada uno de nosotros.
miércoles, 29 de noviembre de 2017
Voz interna
Escribo aprovechando
la oscuridad de la noche
para que nadie oiga el ruido lastimero
épico o frugal de mis poemas.
Cuando entra la luz por la ventana
desde la niebla de los versos
se derrama una voz desconocida
que pronuncia mi nombre.
Para defenderme de su eco
reclamando mi identidad
cubro mis palabras con una seda negra.
A veces sopla viento
A veces sopla viento
y notas en la piel
una arruga perfecta
que marca un horizonte
sereno como el agua.
A veces sopla arena
se levanta una sombra
en la edad de tus ingles
y cual hombre que empieza
te notas más descalzo
incluso desde adentro.
Y a veces si te nombran
los lugares, los orígenes,
nace en ti un nudo sensato
que va atando tu memoria
al recuerdo terso de la carne.
Que no quede nada de ti
será la recompensa del pasado.
y notas en la piel
una arruga perfecta
que marca un horizonte
sereno como el agua.
A veces sopla arena
se levanta una sombra
en la edad de tus ingles
y cual hombre que empieza
te notas más descalzo
incluso desde adentro.
Y a veces si te nombran
los lugares, los orígenes,
nace en ti un nudo sensato
que va atando tu memoria
al recuerdo terso de la carne.
Que no quede nada de ti
será la recompensa del pasado.
Lectura
El único ser que me ama
eres tú.
El único ser que dice
que me ama.
¿Por qué?
¿En qué duda pusiste
a crecer mi pregunta?
eres tú.
El único ser que dice
que me ama.
¿Por qué?
¿En qué duda pusiste
a crecer mi pregunta?
Noviembre 2017. Verano
Noviembre 2017. Verano. La piel se vuelve azul. Danzan los ancianos en parques y plazas. Varios miles de bebés de una populosa ciudad lloran desconsolados y la ciencia desconoce los motivos. La ciudad se vuelve naranja. Los aviones escupen nieve. Miles de hormigas cruzan locas los cauces secos de los ríos. La espuma de las olas muriendo en las playas es de color purpura. Las grandes autopistas están repletas de coches que huyen del pánico fahrenheit. Las abejas comienzan a hacer miel con flores venenosas. Varios árboles frutales han sido sorprendidos cargados de manzanas y ciruelas. Los 550 millones de habitantes de la unión europea tenemos desde hoy 20 derechos que ayer no teníamos. Se trata de frenar el populismo. El de la izquierda y el de la derecha. Es decir el de la izquierda. Ya que el populismo de derechas lleva organizándonos la vida a los parias desde hace 200 años. Que no somos tontos. Algunos. La mayoría si.
Dos halcones planean sobre los rascacielos de la ciudad capitalista. La oveja negra del rebaño pasta con grilletes en la lengua. Pájaros carpinteros y abejarucos unen fuerzas para construir sus nidos en los motores de los coches y frenar la producción. Varias gaviotas de color rojo fueron sorprendidas bebiendo gasolina de unos surtidores. Populismo: si tres ciudadanos se cabrean por separado van al médico, se lo cuentan, les manda unas pastillas para los nervios y relax. Si estos tres mismos ciudadanos coinciden en la consulta y hablando entre ellos acuerdan cabrearse juntos y claro, eso es populismo. A ver si nos enteramos. Varios cientos de burros remontan el vuelo y cocean a los dos halcones. Se hunde en el ártico un barco cargado de melones. La mariposa que ayer cayó muerta sobre el césped desata un soliloquio delirante en varios poetas del ramo y Marcial Lafuente Estefanía ataca con un colt 45 una reserva de indios arapahoes. Noviembre 2017. Verano.
Mariposas
Todo se repite
lento
como el agua
en el vaso.
Golpeando el vidrio
el apagado tic-tic
del ala de la mariposa
su aleteo.
Miro
tu rostro dormido
el tic-tic
de tu respiración
el aleteo
de tu nariz.
Todo se repite
sobre el agua parada.
En un vaso de agua
se ahogan lentamente
dos mariposas.
lento
como el agua
en el vaso.
Golpeando el vidrio
el apagado tic-tic
del ala de la mariposa
su aleteo.
Miro
tu rostro dormido
el tic-tic
de tu respiración
el aleteo
de tu nariz.
Todo se repite
sobre el agua parada.
En un vaso de agua
se ahogan lentamente
dos mariposas.
La vez que te vi temblar
La vez que te vi temblar
el pudor frío de los altares
la caída mortal de hojas inocentes
que amaron al árbol
los caballos heridos por la niebla
las calles repletas de suspiros
que no exhala nadie
y tus ojos de amante ciega
con los que miras
las manos que no tienes
que me diste
con la generosidad de los ahogados
de los desnudos felices
que jamás se taparon.
Su carne expuesta a la caricia
o al maltrato humano de los roces.
¿Cómo ha de quererte la noche
ahora que nunca anochece?

el pudor frío de los altares
la caída mortal de hojas inocentes
que amaron al árbol
los caballos heridos por la niebla
las calles repletas de suspiros
que no exhala nadie
y tus ojos de amante ciega
con los que miras
las manos que no tienes
que me diste
con la generosidad de los ahogados
de los desnudos felices
que jamás se taparon.
Su carne expuesta a la caricia
o al maltrato humano de los roces.
¿Cómo ha de quererte la noche
ahora que nunca anochece?
jueves, 16 de noviembre de 2017
Dos versiones para un motivo supuestamente irrelevante como el hecho de morir
Demóstenes (Versión de Antonio Gamoneda, 2003)
DEMÓSTENES. Bebido el tósigo, reclinó su cabeza para advertir el momento en que la sustancia se posase en el corazón y así estuvo hasta que ésta se hizo sentir; luego, sollozó una sola vez.
Demóstenes (Versión de Tomás Rivero, 2010)
DEMÓSTENES orador de la Grecia clásica
no se ahogó con los guijarros que usaba
para superar su tartamudez
ni corriendo por la playa frente al mar embravecido.
Elocuente se envenenó
bebiendo la tinta con la que escribía
que era la metafísica de las palabras
el origen de los nombres
la causa de las cosas habitando la carne.
miércoles, 8 de noviembre de 2017
domingo, 5 de noviembre de 2017
El soplo de un dios
No pude acariciarte,
mas ahora que vuelvo a recordarlo
te pregunto:
¿cuántas caricias son precisas
para que aparezcas
vestida de tiempo
o desnuda de mí,
blanda de carne y sangre,
temblando entre mis manos
para que yo forme con todo ello
un cuerpo mortal que me aconseje
las formas del barro,
las órdenes de un dios que con su soplo
levante un polvo de vientos veniales
y en ti se den nuestras manos un abrazo
de tiernas palabras cálidas y hermosas?
Tócame aquí
ahora que la ausencia ve
lo que nunca vio nadie.
mas ahora que vuelvo a recordarlo
te pregunto:
¿cuántas caricias son precisas
para que aparezcas
vestida de tiempo
o desnuda de mí,
blanda de carne y sangre,
temblando entre mis manos
para que yo forme con todo ello
un cuerpo mortal que me aconseje
las formas del barro,
las órdenes de un dios que con su soplo
levante un polvo de vientos veniales
y en ti se den nuestras manos un abrazo
de tiernas palabras cálidas y hermosas?
Tócame aquí
ahora que la ausencia ve
lo que nunca vio nadie.
sábado, 4 de noviembre de 2017
Madrugadas
I
A la callada piedra la llaman ceniza
como al cuello del gabán lo nombran sierra
y al decapitado hombre
que quiso vestirse esta mañana de almidón
lo llaman pila y cal.
Desnudo para siempre de su cuello
va quedándose mudo y solo
mira y no ve
que a estas horas muertas de su alcoba
lo llaman madrugada.
II
En la madrugada celaje y niebla
tus piernas y las mías entrelazándose
despertándose
desatándose el uno
de los mirlos blancos del otro
desperezándose
como cuatro ofidios de amor.
A la callada piedra la llaman ceniza
como al cuello del gabán lo nombran sierra
y al decapitado hombre
que quiso vestirse esta mañana de almidón
lo llaman pila y cal.
Desnudo para siempre de su cuello
va quedándose mudo y solo
mira y no ve
que a estas horas muertas de su alcoba
lo llaman madrugada.
II
En la madrugada celaje y niebla
tus piernas y las mías entrelazándose
despertándose
desatándose el uno
de los mirlos blancos del otro
desperezándose
como cuatro ofidios de amor.
martes, 31 de octubre de 2017
Dudas
Aquél que quiera saber de por qué
el hombre lee y mastica
rompe papeles o esconde secretos
dibuja sobre tela y crea misterios,
que pregunte,
investigue
o consuma rosas pálidas,
ladee su cabeza, incline su paciencia,
ignore el argumento, sostenga su inicial.
Portando el rubio o el azul
que llevo tatuado como doloroso extravío,
voy vagando,
acechando los residuos de otros fieles aliados
que buscan en la huella canibal
de los años
un atisbo de persona que sepa
arrojarse desde la altura
que le dieron sus años de tristeza.
Peregrino vigilante,
veo a otros porteadores lacerados como yo,
buscando el nido de garabatos
donde eclosionan las cicatrices del corazón.
Un día en una plazuela yo era él,
yo era el de siempre en una plazuela,
dejándome investigar tú me hacías preguntas,
y nunca dudé de ellas.
Aquél que quiera saber que pregunte
ladee su cabeza
ignore el argumento
anime a su dolor a hurgar en la tragedia.
Nunca dudes: Todo es cántaro.
el hombre lee y mastica
rompe papeles o esconde secretos
dibuja sobre tela y crea misterios,
que pregunte,
investigue
o consuma rosas pálidas,
ladee su cabeza, incline su paciencia,
ignore el argumento, sostenga su inicial.
Portando el rubio o el azul
que llevo tatuado como doloroso extravío,
voy vagando,
acechando los residuos de otros fieles aliados
que buscan en la huella canibal
de los años
un atisbo de persona que sepa
arrojarse desde la altura
que le dieron sus años de tristeza.
Peregrino vigilante,
veo a otros porteadores lacerados como yo,
buscando el nido de garabatos
donde eclosionan las cicatrices del corazón.
Un día en una plazuela yo era él,
yo era el de siempre en una plazuela,
dejándome investigar tú me hacías preguntas,
y nunca dudé de ellas.
Aquél que quiera saber que pregunte
ladee su cabeza
ignore el argumento
anime a su dolor a hurgar en la tragedia.
Nunca dudes: Todo es cántaro.
martes, 24 de octubre de 2017
De un libro que no pienso escribir nunca
Se encuentra disposición de todos aquellos que lo deseen, mi nuevo libro "De un libro que no pienso escribir nunca", Ediciones Tigres de Papel, 2017.
Si con mi anterior libro “Cámara de Humos” inicio un proceso de quema de mi poesía o de comenzar a expandir las cenizas de toda mi obra, que consiste en una treintena de poemarios, los cuales someto a un expurgo o registro diario también llamado trabajo de corrección; trabajo que ya inicié en este blog hace unos siete años. Si en “Cámara de Humos” los poemas van a la chimenea y son fuego, ceniza y humo; en “De un libro que no pienso escribir nunca” los poemas pasan por la composición-NO, de un libro que no debería escribirse, teniendo como referente un mal sano "deseo de autodestrucción" de toda mi poesía.
“De un libro que no pienso escribir nunca” debe su título a un estado de ánimo pero también a un estado político del ánimo, es decir mis estados de ánimo son consecuencia más que de un estado personal, de una situación política que no depende de mí. Es decir, nunca quise escribir este libro y por lo tanto su escritura es una “Revelión”. Con “V”. Con uve de Voluntad vencida. “De un libro que nunca quise escribir” es también lo que en un futuro deberé escribir a partir de este libro. Es decir los futuros libros serán herederos de este NO. Y a partir de ahora, estoy convencido, mi poesía será muchísimo más minoritaria.
Uno
Uno anduvo de cabizbajo para convocar poemas
luego de rituales bajo noches brujas.
Uno de burgo a merindad
reciedumbre a cada tranco
levitó en vapores de humedades maniguas.
Acortó los pasos por toberas tránsitas
ceñido a los carpos que troquelaban a golpes
del dígito, los noctámbulos versos.
Y Uno seguía hipnotizado el curso de la poesía,
evocando que desde la soledad se construye
el textual páramo donde mora el sueño.
Y Uno se quedó ámbito y secuela
y nadie le avisó
de que manzanas y duraznos
se fueron imponiendo
a los frutos de su boca
y ya no recuerda el sabor de sus besos.
Y como si solo o Uno hubiera
él gira la cabeza por si le llamara
la voz que mejor le ignora.
miércoles, 18 de octubre de 2017
Desamor
Que te amen o desnuden las palabras de otro
que se acelere el caos ahora que la prontitud
se excede en tramites
convergiendo latitudes con palabras extrañas
con promesas traidoras
y cíngulos babosos y mansos.
Y que te ame él
no yo
los otros
esos que toman siempre
alguna tajante determinación
como la caída mortal de turbios ángeles
o el levantamiento de un cuerpo
que jamás fue nuestro
y quede libre de tocarte o ser tuyo.
Siga yo aquí detectando rocíos
estimando primaveras
por el vuelo de vencejos y palomas
su errabundo volar urbano.
que se acelere el caos ahora que la prontitud
se excede en tramites
convergiendo latitudes con palabras extrañas
con promesas traidoras
y cíngulos babosos y mansos.
Y que te ame él
no yo
los otros
esos que toman siempre
alguna tajante determinación
como la caída mortal de turbios ángeles
o el levantamiento de un cuerpo
que jamás fue nuestro
y quede libre de tocarte o ser tuyo.
Siga yo aquí detectando rocíos
estimando primaveras
por el vuelo de vencejos y palomas
su errabundo volar urbano.
viernes, 29 de septiembre de 2017
Tiempo y medida
Su pene media 12 minutos y treinta segundos,
y más tarde de eso ya no había tiempo
para medir posibles distancias,
ni para marcar las lindes
del sudor necesario que los abrazara.
Y se hizo el silencio entre ambos.
Flácido, durmió mientras ella se vestía
y abandonaba la alcoba.
Era un hombre solo
sin medida ni tiempo,
recogido en la sangre
de los que sufrieron la sed
de este enorme desierto.
y más tarde de eso ya no había tiempo
para medir posibles distancias,
ni para marcar las lindes
del sudor necesario que los abrazara.
Y se hizo el silencio entre ambos.
Flácido, durmió mientras ella se vestía
y abandonaba la alcoba.
Era un hombre solo
sin medida ni tiempo,
recogido en la sangre
de los que sufrieron la sed
de este enorme desierto.
lunes, 18 de septiembre de 2017
Agua
Arroja una piedra al río
que quepa en tu puño cerrado,
si no hieres al pez
escucha el mensaje del agua,
su grito de dolor,
a través de la palma de tu mano.
lunes, 11 de septiembre de 2017
Estaciones
Suceden cosas raras
cosas sencillas cosas habituales
y sucede la vida como si la vida
fuese un recuerdo blando y fácil
de agua y viento
de papeles mojados
moviéndose en el permanente
olvido
el olvido
qué fácil es olvidar
qué fácil es olvidar
qué fácil es olvidar
va repitiendo la vida
ya no tengo nada en la memoria
de aquel encuentro
era septiembre o primavera
y tú buscabas con la mirada
a un hombre en la estación de tren
que era yo
y yo saludaba a un poeta
leía un libro sentado en un banco
de la estación
¿dónde estás? le preguntó ella
ya no tengo memoria
de aquella estación
todas las estaciones son iguales
como las de la vida
como las de la vida
como todas las estaciones
de la vida.
¿Dónde estoy?
jueves, 10 de agosto de 2017
Receta
Envolver un cuchillo en papel de plata y con el filo hacer nieve de aquel recuerdo olvidado. Cuando su punta azul alcance el vértice caliente de su tristeza, clavarlo en un vaso de agua para que recupere la dulzura de aquella lluvia templada bajo la que besó unos labios. Servir en plato hondo y aliméntese de su melancolía.
67 o 13
Yo intervengo en la vida y donde digo vida digo hornillo posado sobra la brasa roja idéntica al de un ala de mariposa quemándose. La flor que arde. Y también hormiguero digo y donde hubo manto de nieve luego hubo allí mantillo estiércol de todas la cosas que dejé olvidadas acumuladas y que no supe cuidar cultivar y tener para cuando no haya. O esté solo. O todos me hayan abandonado. Aquello que fuí. O sea yo un ser solitario y tú o aquellos unos limpios gusanos negros que abonan la tierra con sus defecaciones. En este atardecer del cual no tengo sospechas y disfruto confiado siendo yo uno mismo que anduvo ufano y obrero trajinando sobre el uso bordado de los trajes y sus bajos. O los bordes hilvanados de la vieja ropa de la experiencia. Aquí. Donde decir no debas. La pana caliente de los panaderos. O el pan frío de los párpados cerrados de los ahogados.
domingo, 6 de agosto de 2017
Terraza
Aquí nacen las tormentas que recorren el país de norte a sur
aquí se gestan las mordeduras rojas de los relámpagos
y desde esta terraza repleta de paciencia y aguas subterráneas
toco tus manos y miro en tu frente las otras nubes que pasan
y te hacen pensar en el destino secreto de las rosas.
Aquí nacen las caracolas y las arenas se miden en las distancias
de algo que miramos tras el horizonte y decidimos que existen
otros continentes del hombre y en cada palabra inventamos
lo que nos gustaría que fuera el presente perdido de las cosas
y sus destinos involuntarios frágiles e inocentes.
Y un día cuando comenzaba el verano y en el patio había pájaros
yo te compré todos los vestidos.
aquí se gestan las mordeduras rojas de los relámpagos
y desde esta terraza repleta de paciencia y aguas subterráneas
toco tus manos y miro en tu frente las otras nubes que pasan
y te hacen pensar en el destino secreto de las rosas.
Aquí nacen las caracolas y las arenas se miden en las distancias
de algo que miramos tras el horizonte y decidimos que existen
otros continentes del hombre y en cada palabra inventamos
lo que nos gustaría que fuera el presente perdido de las cosas
y sus destinos involuntarios frágiles e inocentes.
Y un día cuando comenzaba el verano y en el patio había pájaros
yo te compré todos los vestidos.
miércoles, 2 de agosto de 2017
miércoles, 26 de julio de 2017
Picoteo
¿El morral contiene los sueños de un pobre, o de un pan?
******
¿Y tú me lo preguntas? Escribe un libro de poesía.
******
De un largo silencio procede la palabra. De un ruido extraño el poema.
******
....pero fue en la noche y en una gran niebla, y los pájaros negros soñaban con los ojos abiertos.
******
jueves, 15 de junio de 2017
Esquinas de Cádiz
A vece te citas y no llegas y a veces llegas sin citarte. La chica de la moto casi malva llegó sin que nadie la llamara y dejó su moto e incluso quiso vendérmela. S.C. eran sus iniciales. Falsas según comprobé. La grúa de la vida se llevó la moto a pesar de su perfecto camuflaje camaleónico. La esquina para quien la trabaja. Dirección prohibida. O dirección errónea. Aparcar puedes aparcar, pero la grúa es como un río crecido. Es lo que tiene citarse en calle de arrabal, justo donde aquel viejo tsunami se llevó por delante La Chanca.
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