domingo, 19 de febrero de 2012

Poeta

El poeta abrió con la punta del lápiz la página en blanco
y sobre aquella luz que se derramó sobre la mesa
introdujo las manos y los ojos,
tocó los bordes del abecedario
y nadó en un mar de letras líquidas.
Vio que en su fondo
dos émbolos de oro movían un carrete de plata
y siguió con las yemas de los dedos un hilo de seda
que le llevó hasta una esfera de acero,
movida en su órbita por un eco de silencio.



5 comentarios:

Hostal mi loli dijo...

Que grande eres poeta, y la foto es ideal, casi puedo ver mi piedra. Besos.

Tomás Rivero dijo...

Besos, Loli.

Eva R. Picazo dijo...

Me ha gustado
Casi he nadado
Besos

Tomás Rivero dijo...

Pues el agua está fría de narices...

Besos, Eva.

Eva R. Picazo dijo...

Jajaja supongo ....
:)