viernes, 2 de diciembre de 2016

Flor de lino

De las flores primeras del lino
extraigo templada aceite
y con él voy untando tus labios
y tu vientre
y lento como la luna 
me introduzco en tu cuerpo
soy una lánguida palabra 
que va deletreando tu nombre
y todo
todo para que tú
como el aceite
deslizándose lento
digas
junto a mi oído de bóvedas vaídas
que me quieres.

Juventud y miedo

Respeté la libertad de las golondrinas
y un día de paredes mezclé los nidos
en un intento hibrido de gorriones cercanos
que compartían alero próximo
bajo tejas templadas de barro rojo.
De su voluntad de vuelo nacieron
pájaros negros
que con piel de serpiente
fueron cayendo lentos en un pozo sin fondo.
Aquel atardecer fue perfecto y bajo las sombras 
de higueras nobles quedaron las ruinas blancas
de un lejano trinar de aves incandescentes.
Yo era joven y alto y miraba siempre al cielo.

martes, 22 de noviembre de 2016

Espejo

¿Hay otro que escribe mejor que yo?,
preguntó el estúpido poeta ante un espejo
negro, quebrado su azogue de arrugas,
donde la piel de ácidos limones
lo sostenían en vertical paciencia de tiempo,
y vértebras rancias de cecijuntas dudas,
colgado al pairo de una pared de escarpias óxidas.

Y el espejo, como despertando de un sueño,
vagamente respondió:
¿Y cómo quieres que responda a tu duda
de vate viejo y mostrenco,
si hace años que no te atreves
a pasar sobre mi oscuro criterio
el cálido paño que me limpie del polvo
que tus versos acumulan?



lunes, 7 de noviembre de 2016

JJ. Cale

Estoy solo pero no. J.J. Cale
distribuye "Cocaine" de manera organizada
por las ventanas de la soledad
siempre acompañado del brazo firme
de Rosa Luxemburgo.

Y de vez en cuando me acuerdo de cuando era
un joven revolucionario
con un deseo voraz y terrible
de poner las cosas en su sitio.
Estoy solo pero venga
vamos a dejarnos de pamplinas
y a mesurar esta muerte
de campanillas y este deseo de llamar la atención
a costa de versos para salir del paso.

Miradme
aún tengo un par de minutos heroicos 
si alguien sabe sacar lo mejor de mí
puedo conseguir que una gota de lluvia
atraviese tu piel sin herir
sin dañar las arterias importantes
que riegan los sentimientos donde anidan
tus principios fundamentales
para estar en esta vida con el corazón
de amar
excitado y en vilo.

Te prometo que la carne saldrá indemne
de cualquier contaminación: Nada
deberás a este poeta que colecciona hormigas
pues ellas saben acarrear la paciencia
como si el otoño
el suyo y el mio fuera eterno.

Estoy solo, pero los días son azules y grises
y si me aburro pinto.

domingo, 30 de octubre de 2016

Cámara de humos

Cámara de Humos, está en mis manos. Huele a libro, a tinta, a papel; es cálido. Sabe a poemas escritos con pasión durante dos años. Gracias a Karima Editora por su buen trabajo y su dedicación, y a Ricardo Ranz por la magnífica ilustración de portada. Gracias también a los amigos que confiaron en estos poemas. Y a Pepa, mi compañera, que me tiró de las orejas y me dio ánimos para sacar adelante "Cámara de humos". Creo que el libro es una joya de tacto agradable para llevar entre los dedos de pensar y las manos de pasar páginas. Un pájaro encendido que empieza a volar a partir de hoy. Gracias a los que me leéis habitualmente en este blog, también formáis parte de este libro.

Funeral para un muerto que siempre quiso esparcir sus cenizas

Mira, coge una dalia,
varios fragmentos
de una noche inolvidavle,
ya sé que la uve te distrae
como la punta de una flecha
clavada en el aire.
Atiza el fuego,
cualquier fuego,
aprende a quemarte
y mezcla todo
en aquel almirez
de amarillos cobres
que te dejó la abuela.
Añade una cascara de hormigón
sacado
de las espaldas de una ciudad
en ruinas.
Bebe el brevaje,
-aquí olvídate de la flecha
que te llevó por la vida-
y súmate a los que buscan
una muerte
sin los alardes de una funeraria.
Y entiérrate al norte de los candelabros
que lucían apagados
fuera del contrato que firmaste
para una muerte
que buscaba la libertad
más allá de la oscuridad
que te ofrecen los predicadores 
de una luz amenazadora.

martes, 25 de octubre de 2016

Noche

Ya se ha hecho de noche
una vez más
en el agónico día del hombre.

El acero llueve sobre la ciudad.
Desde un cielo que todo lo consuela con miradas oscuras
resbala por las fachadas de cristal una antigua lágrima
que deja en el vidrio de humo una huella sucia y opaca
otoñada de tiempo.

Su pasado mineral alivia a proscritos individuos
que desde sus corazones solitarios duermen
el merecido descanso de excelsos dioses
día a día derrotados por la soberbia
y el amargor de lilas amarillas.

Hay un hombre malva en todas las esquinas
con un candil de oro encendido
en cada mano.

Miedo

Una huella en el vidrio
o un figura en la niebla.
A veces los cuerpos se tocan
con un miedo excesivo
a la oscuridad.


Hombre mío

                                   …………………………………
                            hombre mío en rechazo y observación, vecino
                            en cuyo cuello enorme sube y baja,
                            al natural, sin hilo, mi esperanza…
                           -César Vallejo-


Que estrecho soy de aquí ahora que me agacho
que corto soy de allá ahora que me estiro
pero cuanto amo al hombre ahora que lo pienso
aún a pesar de la distancia
que me produce su ausencia
se dijo el predicador del desierto
mientras daba de comer a los tigres.
Se ha vuelto anémico el semen fértil
forzado a modelar una forma
un perfil 
entre los espinos grises
y triste el grito que en el páramo clama
un soberbio ejemplar pletórico
de ácida eyaculación profusa
que arrastrándose hasta la fosa
ansia preñar a la receptiva fiera
postrada y sometida
cautivada por el pecho brillante
de cobre virgen sudando aceros
e inclinada y dócil ante la fálica roca.
Hombre mío
que tiemblas ante el grito de tu nombre
sonando en el eco de mis manos afónicas.
Cuando te llamo icono
tan sólo voceo tu pérdida.
Desde ese día el hombre se pregunta
para no encontrar respuestas.

Una pieza de jazz

Tras la rutina diaria
agotado tu tiempo
el fin de aquello que persigues
sólo es un breve ademán
como correr una cortina
o colgar en la percha el gabán
y dejar sobre la silla los papeles
que fuiste interpretando
con moderada emoción de perdedor.
Todas las huellas que fuiste dejando
denotan la presencia
de un ser mágico
falso y verdadero
que procura hacerse con las riendas
realizando incursiones
en las filas enemigas
en las fiestas de amigos
o en las faldas olvidadas
de aquellas mujeres que un día
también huyeron de ti.
Al atardecer bajo nogales en flor
que no pintó Magritte
se quiebran los espejos
y el cielo se cubre de esa rutina incierta
que deja tras el azogue
un rastro de poetas muertos.
Así que consecuente con tu flacidez
poética
hoy no piensas escribir más versos
que al cabo vengan a turbarte.
El cielo se ha cubierto de barcos piratas
y desde el callejón húmedo del asco
un saxo interpreta una pieza de jazz.

Uno

Uno anduvo de cabizbajo para convocar poemas
luego de rituales bajo noches brujas.
Uno de burgo a merindad
reciedumbre a cada tranco
levitó en vapores de humedades maniguas.
Acortó los pasos por toberas tránsitas
ceñido a los carpos que troquelaban a golpes
del dígito, los noctámbulos versos.
Y Uno seguía hipnotizado el curso de la poesía,
evocando que desde la soledad se construye
el textual páramo donde mora el sueño.
Y Uno se quedó ámbito y secuela
y nadie le avisó
de que manzanas y duraznos
se fueron imponiendo
a los frutos de su boca
y ya no recuerda el sabor de sus besos.
Y como si solo o Uno hubiera
él gira la cabeza por si le llamara
la voz que mejor le ignora.

jueves, 13 de octubre de 2016

Poema

..y porque los tres podemos dejar correctamente de existir.
-Juan Larrea-

Poema es esto y esto y eso y esto de aquí y lo de más allá.
Poema es la torre del campanario y la psoriasis del poeta,
y el sacristán negro que voltea las campanas
llamando al editor que pregona sus versos
a 0´20 céntimos el traje.

Porque poema es esto y eso y lo otro y el can verde
que acontece en cada mordedura del verso.
Y sépanlo, el poema está como lelo a veces,
espera que te espera,
porque no hay vacuo poeta que le medre.

Así que en la espera acalorada
y caliente del verso,
poeta es esto y eso y el otro y esto de aquí,
bulto amorfo que en la sombra se mueve
cual mortal sospecha.

Y también poeta es, ese vate endeble y lacio
que nunca fue a la fuente
a romper su cántaro,
su barro y el alma que la contiene.
Y de esta forma si poema fuera lo que parece no ser,
no deje que un leguleyo lo lea.

martes, 11 de octubre de 2016

Exigencia

Generalmente procuro que entre mi poesía y yo haya una pequeña línea que nos separe. Una fina línea que haga que esa brecha entre ella y yo no sea lo suficientemente grande, ni inconsecuente, como para mandar a tomar por culo la poesía o que yo termine con problemas graves de identidad. O con las piernas de sentir la tierra bajo mis pies, rotas por cuarenta partes. Así que hablo como el que caga versos, lo cual tan sólo me lleva a una simple e insana intención de poner a la poesía ante un problema de salud higiénica. El poeta no termina, no se acaba, no se agota al final de un verso o un poema. El poeta continúa siendo poesía cuando se cierran todos los libros del mundo. El resto es un problema de los salones de té y las barras de bar a las que, por exigencias del guion, se ve obligado a asistir. O lo que es lo mismo a vivir. En las barras de bar se apoya, en un intento de mejorar sus versos, pero también para sujetar su carne y no caer bajo el peso de su permanente contradicción: no saber que el poeta no termina.


sábado, 8 de octubre de 2016

Cuchillo

Entro en un bar. Buenos días, qué le pongo. Póngame un cuchillo. ¿Cómo? Un cuchillo. Quiero comprobar el temple de su filo, su compromiso con el corte de la carne. Si cuando llega al hueso sabe responder a la dureza que sostiene la vida. Los cuchillos que tengo en casa ya los gasté en heridas que cicatrizaron sin esfuerzo, dejando dentro el pánico cotidiano de los días. Póngame un cuchillo antes de que amenace a la clientela con un suicidio triste. Este tiempo de cuchillos al costado y por la espalda cada vez está más falto de verdad al corazón. Quiero un cuchillo que supere las encuestas, y mate limpiamente la mentira.


Hoja suelta

Miraba todo aquello que estaba ante mí, pero no me habían educado para ver. Sentía, pero no podía ponerle palabras a mis emociones, no podía darle nombre a las cosas que pasaban ante mi ojos. Cine, pintura, literatura, música, eran cuatro elementos que formaban parte de la composición del aire que yo respiraba, estaban dentro de mí, pero yo era mudo ante la belleza. Ahora ya soy mayor y paseo por los bosques. Aún no elegí sitio para morir y cuando lo haga seré un ciego que aprendió a ver.


Arena

Una vez, y no dos, retocé con una virgen. Nada de lo que allí aconteció merece mérito o detalles que puedan despertar interés. Si lo comento aquí tal vez sea para no renunciar a la perdida de una juventud que quisiera contener en las manos, un puñado de agua fresca para la piel más íntima. Recuperar la frescura de las ingles encendidas y el sueño de cabalgar sobre una yegua egipcia robada a un faraón. Siempre al final del deseo hay un desierto blanco como de sábanas inmaculadas. Tal vez sufro de una pérdida, y por eso aquel día regresa como una extraña quimera o como se rememora un sueño, donde el sudor y la sangre y las lágrimas dignifican la vida de los que nunca queremos dejar de vivir. Aún no deja de caer por entre mis dedos, como de un reloj, el tiempo y la arena de aquel beso.



lunes, 3 de octubre de 2016

Octubre

Abro el grifo y escupo en el agua,
al día de hoy le llaman tres de octubre,
los erizos del castaño ruedan sobre el asfalto,
la luz del otoño alarga las sombras,
y lo infinitesimal hace infinito el beso de los enamorados,
el agua no moja tu saliva escupida en el río,
bajo las faldas hay siempre un jardín de rosas,
llega el viento y pasa sobre mi casa el silencio,
bajo las camisas a veces hay un roble seco
con un hombre dentro,
pongo dos gotas de agua sobre mis párpados,
y ya ciego, miro el fondo del mar,
hoy la niebla le habló de brumas a tus cabellos.

Cae ahora el agua sobre tu sexo
y la saliva y el roble y el tres de octubre.

Yo te amo. Hoy también te amo.


miércoles, 21 de septiembre de 2016

Karima Editora

Karima Editora 

Muy pronto podremos disfrutar del nuevo libro de Tomás Rivero, Cámara de humos". Un pequeño anticipo de un libro hermoso que no puede faltar en tu biblioteca.
"Una piedra lanzada contra la lluvia
no hace ruido:
lo que oímos es la cáscara de la palabra
el envoltorio del viento y la letra de una melodía
que nunca tuvo garganta de pájaro."
Cámara de humos, Karima Editora 2016
Tomás Rivero
Ilustración de portada de Ricardo Ranz

Los indiferentes

A veces uno se limita a no hacer ruido.
A partir de esa decisión
que no siempre es voluntaria
tu levedad
puede perfectamente formar parte
de eso que los otros llaman 
los indiferentes.
Ahora paseas por un arenal
donde el mar
como en un cajón de ajuar
va dejando acomodadas
sobre la playa
las joyas los hilos y las sábanas
que forman parte del silencio.

Paraíso

Recuerdo que con siete años azules y marrones
me bañaban dos jóvenes vecinas malvas y puras 
bajo una parra roja repleta de limones verdes
en una pila de granito amarillo tañida de piedra suficiente
como para soportar el sonido a campana
de mi cuerpecito de ala que sostenían
entre sus brazos de cantaros de carne y jarras de cristal.
Me lavaban y frotaban con jabón de altos eucaliptus
con su manos suaves y ágiles llenas de mil dedos
que auscultaban mis muslos o el final de mi espalda
y mi piel se iba perfumando de un olor 
que a mí me recordaba al de los membrillos
que sobre frutero de cristal transparente
perfumada el zaguán blanco de aquella casa.
Después arrojaban sobre mí para un clareo de lluvia
unos barreños de agua templada a los rayos del sol
que humildemente había ido dejando filtrar la parra.
Aquella parra de hojas lacias que siempre usaron
Adán y Eva para tapar sus sexos y los nuestros.
Y yo quedaba limpio excitado y complacido
abrazado a la dulzura de toallas
que encerraban dentro un paraíso.


Después del fuego

                         Este poema lleva una dedicatoria
                  para mi amiga Mercedes Acebedo, con afecto.

Esa vieja costumbre de alzarte sobre mis hombros
y quemar a besos mi nuca
ya quedó lejos
imposible que ahora pueda soportar
la belleza espontanea de tu gesto
ante la invasión de carcoma que roe
las maderas oscuras de mi carne.
Ahora tan sólo soy un viejo potro que carga
con un armario de puertas desvencijadas 
y ventanas rotas. Hasta los bosques
se burlan de las maderas podridas de mis huesos
y cuando tú te subes a las ramas de mi sangre
tan sólo puedes besar la leña que crece en mis cabellos.
Pero aún puedo amarte desesperadamente
tomarte entre mis brazos y cansarte de amor
en el columpio de mis manos
como si un viejo roble amara a sus cenizas
después del fuego.

El viejo topo

1917-2017, cien años de buscar en los rastrojos, compitiendo con las volanderas perdices, un grano de trigo que alimentara la harina de nuestra paciencia. Allí estaba el pan -que sería mendrugo- y un vaso de agua, que meses antes habíamos sembrado esperando las lluvias. El sol sobre nuestras espaldas doró los trigos que hoy son acariciados por el viento. Luego vinieron unas máquinas que se burlaron de la hoz. Y bajo aquella tierra unos hombres tiznados de negro levantaron los martillos, a golpes abrieron la mina como viejos topos marxistas buscando los cimientos de la burguesía. Mordieron la roca, cavaron largas y profundas galerías. Aquí continúa un largo y persistente silencio de hombres imbatibles. Por las noches cuando duermen, sus sueños son vigilados por aquellas volanderas perdices que siguen escarbando en los rastrojos tras una semilla de luz.


Hoja suelta

Miraba todo aquello que estaba ante mí, pero no me habían educado para ver. Sentía, pero no podía ponerle palabras a mis emociones, no podía darle nombre a las cosas que pasaban ante mi ojos. Cine, pintura, literatura, música, eran cuatro elementos que formaban parte de la composición del aire que yo respiraba, estaban dentro de mí, pero yo era mudo ante la belleza. Ahora ya soy mayor y paseo por los bosques. Aún no elegí sitio para morir y cuando lo haga seré un ciego que aprendió a ver.


martes, 13 de septiembre de 2016

75 ANIVERSARIO

Me moriré solo como si en Paris
hubiese algún sospechoso aguacero,
y beberé la lluvia de César mientras exclamo:
“Cholo, qué hermoso chaparrón está cayendo
ahora que el mundo se desvanece”.
Me dejaré caer en cualquier parte,
húmedo y sediento,
-como un ser pardo de carne macilenta-
a los pies de un hombre que pasa
con un pan al hombro y una oreja sorda,
mientras me llega este silencio tuyo
tan peruano y tan pobre y tan poeta,
y el eco de Trilce sigue retumbando
en mis tímpanos parias:
aparte de que me estoy muriendo,
me he quedado sordo para no oír
los pasos sigilosos de la muerte.
Y espero con la voz puesta en la chaqueta
que venga algún poema humano
a desvestirme de esta deuda permanente
que tengo con la puta vida.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Cámara de humos

Feliz con mi libro, un libro con el que se ha comprometido Karima Editora, y al que he dedicado horas de trabajo, días y meses, en ese deambular de versos al que está condenado el poeta, porque sí, porque esa es su obligación. Bendita y maldita obligación. El libro se defiende solo, los poetas se defienden esperando el paso del tiempo. En cien años sabremos sobre nuestra inmortalidad. O no. Perecer también forma parte del espectáculo.

En unos días podréis haceros con él. De momento esta es la cubierta del mismo, con dibujo de Ricardo Ranz. Agradecido a Karima.



miércoles, 31 de agosto de 2016

Tinta

Todavía la tinta antes de secarse
encerró en su alma húmeda
la tersura blanda de un oculto deseo
que produjo en el hombre
esa sensación vana de pérdida
que a veces promulgan los poetas.
Con el paso de los años
a aquel óxido de páginas amarillas
almacenado en los estantes de la memoria
o de viejas maderas barnizadas
se le llamó deseos vanos. O también
insigne obra de un hombre
que no supo resolver su vida
esperando que otros le leyeran.



jueves, 25 de agosto de 2016

Tu vestido

Tu vestido suicida que busca ahogados en la playa, en ese hermoso paisaje que pintaron los árabes en busca de un pez que cruza de mar a mar. Desde ella veían sus lomos negros y brillantes saltando sobre las aguas. Ella cruza la playa, busca la almadraba que le dibujó en la arena su amado. Los vientos de poniente han borrado el laberinto de redes, y el pez nada libre, escapa. Como el amor, como el amor.

martes, 23 de agosto de 2016

Buenos días hombres...

Buenos días hombres fuertes y ácidos
templados y orgullosos.
Hombres y mujeres
ancianos que fueron ayer piel de manzana.
Son las siete y treinta y aún no amanece.
Hay luz artificial en las calles
y un apache sin caballo
bajo una farola en llamas
lee la prensa buscando noticias
de si los suyos ganaron o no la batalla
en Little Big Horn.

Y a esta hora
que madruga para verme,
descubro que mi pene
es una crisálida que madura a mariposa.
A un tiempo efímero
de vuelos azules y venas pensativas
de ciervo en celo.
Y nadie mueve una mano para salvarme
del aire verde de mis alas de árbol.
Las mismas alas que me dieron
aquellas viejas tribus derrotadas.

Buenos días ahora que
un rayo de sol ha roto
el cristal de mi ventana
y el apache huye gritando calle abajo
montando un viejo caballo camicaze
aquellos potros que bebían aceite
para deslizarse sin ruido
en las sombras de la noche.
Y he llorado y reído
como un ser justo y traidor
que aún sabe disparar el viejo Winchester
contra la avaricia voraz del hombre blanco.