viernes, 28 de junio de 2013

Autonota

No, Tomás
no te queda país
para resistir las embestidas,
se agotan los paisajes internacionales
de la duda
y toda la geografía del planeta
es una mísera certeza.

lunes, 24 de junio de 2013

Búcaros de plomo

Yo soy el tomillo que reposa
en chaquetas de panas
y en búcaros de plomo.
Soy olor más que perfume
y malestar más que dolor.
Yo soy el álgebra que duerme
en todas las cerillas,
su llama
incesto un instante,
construye el carbón
donde arden los amantes.



jueves, 20 de junio de 2013

Citas desinteresadas: Clara Janés

Cita dedicada a Inés González, en agradecimiento


Vuelve la marea
a levantar mi deseo.
Duerme la casa
llena de abandonos.
Un cordón de alas
arrastra la luz
a los grandes ventanales
donde el ausente
respira por su infancia.

-Clara Janés. El libro de los pájaros-



martes, 18 de junio de 2013

Siervo de la gleba

El dolor

El dolor, sus gemidos afirman en mí su poder
y en medio de la noche
soporto la soledad del desatendido,
del desamparado que como yo cocina a estas horas
nocturnas cenas acaecidas, sufragadas con el llanto,
el desamparo, la ilusión rota;
digeridas entre evocaciones y ciega humildad
este hombre, hermano camarada envarado y serio,
olvidado en su cocina como yo en mi alcoba,
con su cena él, con mi dolor yo,
ambos rotos por la distancia,
dos seres que afrontan el futuro
con económica ilusión y desastrosa forja,
en porfía. Dos siervos. Dos plañideras.


Que yo sea un siervo

Que yo sea un siervo de la gleba
y que a mí me aten,
y que tú difundas desastres o quiebras personales
con la alegría suficiente y rotunda
como para hacer del disimulo un arte.
Que yo sea vil y pendio, infamante o vílico
más nunca señor de la hacienda y sus enseres.
Aspira sus aromas, haz que tu sangre viva
rodeada de mágicos impulsos y nazca de mi carne
el vital hilo de vida que nos ata.
Sea yo, por tanto, un fracasado varón,
tú una sombra hembra o una hembra santa,
yo un mayordomo torpe, tú una fruta quieta
sobre bandeja de plata madurando.
Yo siempre, un siervo de la gleba.


¿Que clase de remordimiento

¿Que clase de remordimiento has puesto en mí
que quiero liberarme?
¿Tal vez gramáticas palabras de redondez eterna?
¿Un vaso azul de agua sobre la vieja mesa de madera?
Que yo te agradezca evita mi ignorancia,
mi agreste impulso surreal.
Así me recuerdas: aún como una de las doce plagas.
Que todavía las sufra, y así seré dispuesto potro de tortura,
celda de castigo,
un negro ángel de la guarda,
tu siervo arcángel,
la quimera señalada por el juez
dueño y señor de las cárceles,
en esta fría y lumínica tierra.


Adriático esposo

Adriático esposo, isla misteriosa,
siervo de la gleba, sinónimo de hombre,
alas y fuego conjugados y tristes,
un recuento de idiomas que dan a la lengua
su virgen aguacero: un hombre solamente
ausentado de su casa,
refugiado y lerdo,
melancólico bobo,
sedado por leves infusiones,
medicinales ojos que quieren sorprenderme
y acariciar al hombre que es mi ausencia:
en la sombra, en la sombra,
tras de ritos y tótemes,
tras el paso del hombre queda un rastro
al que nombran camino de arena.

Aumenta la pena

Aumenta la pena y el duelo amenaza
con identificar al héroe en doradas placas
o lápidas de mármol o losas de granito:
aquí yace el paciente guerrero que mira al poniente
aumentado en paciencia,
engrandecido de dolor, valiente por fin,
dispuesto al arrojo, al disfrute heráldico
desde el balcón de la muerte
y el vacío de la fosa.

lunes, 17 de junio de 2013

Dónde Amar lleva tu nombre: un poema de Pepa Barrios

Pepa Barrios dice que no es poeta. De vez en cuando lo es.
Al igual que este blog de vez en cuando hace excepciones y
deja de ser egoísta.
A Pepa tan sólo le falta tiempo, "un tiempo de motivos" para
construir un poemario y demostrar al mundo que puede. Su
"humildad poética" dejará un día de estos de serlo y cuando
se suelte, se destrenzará de versos. Aviso.


Donde Amar lleva tu nombre

Quise ser mujer de Gauguin
corales y bambú
india de piel canela
pies descalzos
y una flor prendida en el pelo.

Quise ser mujer de Modigliani
en la transparencia del cuerpo frágil y desnudo
en la blancura de las nalgas y los pechos
Y ensimismarme
pensarme para dentro.

Quise ser
bailarina de Degas
solitaria lectora de Edward Hopper
y tal vez quise ser
mujer etérea de Tamara de Lempicka
Tal vez quise...

Ahora quiero ser
india en ti
piel canela
pies descalzos
cuerpo frágil y desnudo
blancura de nalgas y pechos.

Ahora
quiero ser la mujer que tú nombras
tierra sementada, germinada,
ablandada por el agua que procuras
para empreñarme de ti y tatuarme en tu piel
para que cinceles con tu boca cada parte de mí
y con tus manos
-metal pesado-
moldees todas mis esquinas

Y con tiempo lento, amor,
recorras mis cuartos interiores
donde amar lleva tu nombre.

sábado, 15 de junio de 2013

Vario y Dispar

Sed de amor

Tanto fue el cántaro a la fuente 
que al final no volvió.

Dicen algunos que se enamoro de ella,
y que un día se les vio de la mano
abandonando las calles de la ciudad.

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Mecánica dialéctica

El mecanismo que hace que un teléfono funcione
siempre es la mano que al otro lado descuelga.

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Espionaje

Si el silicio recuerda,
¿qué es lo que no se le dijo?

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Devastación interior

Los bordes de la ruina
siempre están próximos,
las escombreras un poco más lejos.
El final se aproxima cuando las lindes,
entre ambas, aquí y allá, empiezan a fundirse.

jueves, 13 de junio de 2013

El otro

Él ha parafraseado prosas que jamás contaron
con la venia del otro. Se apropió del nombre
que usó aquél y prestó el suyo
para fingir que era amado.
Deseó la belleza como abismo insondable
permanecer atento al horror de allí abajo
al misterio que agota todos los sentidos
le tenía presto y próximo al fracaso
naufragando creía en la felicidad eterna.

Él habla con amigos los días de diario
los festivos los deja al albur
de cicatrices renovadas y jóvenes.
¿Cómo es la mirada del que ve pasar
dispersas gaviotas (su graznido de estaño)
mujeres con blusas de primavera
trenes cargados de hombres y lluvia
bolsas de frutas y flores
llevadas por manos hacendosas y púdicas?

Celindas azules
pues las blancas se fueron
ardieron en la noche
su color ilumina los rojos tejados
de la encendida ciudad.
Y duda cuando dice su edad
piensa si no será él
el que se está expulsando
de esa infancia infinita.

El vaho del otro
el mismo vacío
el flujo de las olas
su fuego de agua
va grabando contra las rocas
los rostros
de todos los ahogados
en la ciudad de acero y hormigón
en la ciudad de perros y miedos
que ladran su aullido de cristal
cortando el rostro pétreo
de desnudos y valientes obreros
que drogándose al son
de músicas espurias
queman sus camisas
como antes aquellos otros
quemaron sus naves.

martes, 11 de junio de 2013

Espera

Se aliñó de ojos
se puso sobre monturas de hierba
álzose quizás sobre el granito
miró oteando
tal vez escudriñó
olfateó el viento oliendo sus pólenes suspendidos
y supuso que el abrupto terreno
que se extendía frente a él precisaba de un jinete
o de un guerrero.
Rodeó con pies de acero,
con músculos de mineral y roble
rocas elevadas casi hasta tocar otro planeta,
y se tumbó entre las sombras
que rebosaban los afilados perfiles de la piedra.

Un millón de años y aún espera
que le dijeron que esperara
a un tal Godot o a un tal primero.

Beckett, allá en Dublín, en un viejo café
lee una carta de su amigo Joyce
sin concederse tregua.
Lento, como una mano
que rozara la incertidumbre,
acaricia el papel,
sus letras caen blandas al suelo
y el sobre arde.
Sus lentas cenizas
van escribiendo la palabra: "Espera".

Nostalgia de ti

domingo, 9 de junio de 2013

AMADA

Amada en esta noche tú te has crucificado
sobre los dos maderos curvados de mi beso;
-César Vallejo-


Amada con valerosos soldados que vinieron del miedo
he intentado seducirte,
lograr que entretuvieras
tus cálidos labios en mi músculo primero.
Amada,
hoy, a esta hora perfecta y mema,
con héroes calamitosos y cobardes,
pedantes treintañeros pusilánimes,
he puesto en todas las fronteras
claveles y geranios, alguna madreselva.
Y para que huela a jazmín tu pubis
de sensual jardín guerrero
he colmado tu alcoba
de esta dulce enredadera.
Y mientras se llena la pagana noche
del aire de tus clámides
y un murmullo de minué
va apagándose en ti,
con un ejército de cobardes rastreo
el silencio de tus ingles
el olor azul de los armarios,
la soledad de margaritas y riberas
en los bordes tristes de la cama.

STEPPENWOLF: Hoochie Coochie Man

Ni el verano se pone de acuerdo con la primavera
ni la primavera se puso de acuerdo con el invierno
ni el blues corresponde ya a la noche.
Así tú y yo amanecemos con los ojos abiertos
mirándonos desde una desnudez de octubre
y con las manos comprobando
si nuestro frío tiene la calma de la sangre del otro.
Y nos besamos mientras Guerra canta en la lejanía
de este amanecer
su locura
encendiendo la piel del río
donde damos a luz los clandestinos.

viernes, 7 de junio de 2013

Si los pájaros hablaran

1

Y se hace el amor
se hacen los besos
y se van los cuerpos
pero ella siempre se queda
como un golpe de huella
grabada en la piedra granito cenital
del universo humano
y caen desde inconfesables alturas
lágrimas sobre mi carne
mi espasmo
mi ella
que llegó como una tormenta imponiendo
el ruido de su personalidad
introduciendo en la cerradura de mi carne
la llave de su corazón
y comenzó el sonido de ciertos abanicos a levantar
con sus brisas
cifras donde giraban los besos
muñecas encendidas
cartas esquelas envíos mensajes noticias
todo corría
aconsejándonos no dejar pasar el tiempo
que tanto trabajo nos había costado traer
desde el desván del pasado
hasta las zonas que eran nuestro desierto.

Yo acariciaba el barro.
Los pájaros enmudecían.

2

Pero si los pájaros hablaran
nos anunciarían la lluvia
que tú estás fresca y nube
y vienen aires húmedos.
Si lo pájaros hablaran
nos anunciarían la lluvia
que su sonido de agua pronuncia
la palabra árbol
la arboleda los nidos
el lenguaje del canto
el batir de alas
el horizonte aciago
la zozobra de sus noches.

Y en ellas bordar la rutina
sobre telas tristes
abrir el agua
con dedos de espuma
abrazar el cielo
con brazos de luz
bajar hasta el fondo
quedar en lo profundo
hundirse hasta el hueso íntimo
encontrar la superficie
donde habitan los claros del universo
su dedo cósmico
su frente esférica
su silenciosa presencia
su inocente alimento.

E ignora el hombre
este hombre
que toda ausencia es deseable
allá donde la libertad
se entremezcla con el amor:
y ella debe ir y venir
fugarse
aparecerse
olvidarse
para que la memoria alcance
hallazgos inexorables:
el recuerdo de la duda
y en esa duda él piensa
que si los pájaros hablaran
contarían secretos al oído
sonoro de la noche
a este poema triste que languidece.

jueves, 6 de junio de 2013

miércoles, 5 de junio de 2013

Teatro

OBRA EN UN SOLO -BREVÍSIMO- ACTO


Personajes:
                                   Jose
                                   Tomás

Actores:
                               José Horacio Martos
                               Tomás Rivero Fernández


                     *******            *******            *******


Se levanta el telón. Interior. Cualquier interior. Todos los interiores son iguales: su cocina, su baño, su televisor de plasma. ¿A qué sangre corresponde tu televisor?

Un día cualquiera. De lunes a domingo, cualquier día parece oscuro. Menos a los pájaros, que cualquier día les parece luminosamente único. No hay público presenciando la escena. Nunca hubo público, que a la escena incorporara su miedo.
Dos personajes con cara de Beckett. Dos proletarios incrédulos, con gesto de presos, parecen despedirse.

Jose: .- A ver si me escribes.
Tomás: .- No tengo tu dirección.
Jose (resuelto): .- Apúntala.
Tomás (tras una pausa, se palpa las ropas): .- No tengo bolígrafo.
Jose (gesto de fastidio, se palpa las ropas): .- Es igual. (pausa) Yo no tengo dirección.

Silencio. No hay aplausos. Cae el telón. Siempre cae. Comienza la huida.

domingo, 2 de junio de 2013

A los filólogos

1

Cuando en una curva del papel
la pluma pisa tinta y patina,
o derrapa locuaz y se derrama,
dime tú que sabes de letras
sólo porque multiplicas
los grados topográficos
del desnivel,
su cambio de rasante,
con la verdad que vive en su mentira,
¿a dónde van los cuerpos
las almas del derrape,
la fiebre helada del poeta,
la noche con su lástima,
las cartulinas rotas,
los libros quemados,
el insomnio estricto de la palabra,
el silencio,
ese vacío de ecos,
el verso que jamás se escribió?


2

Lo único que he tenido que estudiar, que aprender, es la ignorancia. Ella me rodea con naturalidad, es mi más fiel compañía. En mi caso, en este caso, la literatura se enfrenta a un ignorante. Y nunca le tuve miedo. Ella lo sabe. Y va dejando disimuladamente un reguero de letras. Yo cojo algunas. Pero existen pájaros. De tal forma, cuando no puedo completar una palabra, coloco un pájaro. Él sabrá la letra que se comió. Así la palabra que invento nace con posibilidades de volar en una lengua extraña. Claro, existe otra probabilidad malsana: que a eso se le llame literatura.