lunes, 28 de diciembre de 2015

Mentira

Mentira mis ojos y mi lengua
la mirada perdida la palabra callada
mentira mis manos y mi boca
la caricia dormida el beso derramado
mentira los poemas que escribí
las páginas en llamas de aquel libro
mentira mis brazos y mis piernas
mis versos y mis labios
el abrazo de amigo
aquella encrucijada
mentira mi nombre y mi pasado
las calles oscuras las ciudades ardiendo
mentira que te quiera y que me quieras
las otras amantes los hombres que te amaron.


viernes, 25 de diciembre de 2015

Ese hombre

Ese hombre que ahora se repara ante el espejo,
al instante siguiente se resquebraja en el azogue.
Su mano nerviosa aparta del cristal
una húmeda y sedosa nube
que dejó una pátina de vaho
en su extrañada mirada.

Ese hombre empieza a preguntarse
quién habita en las espaldas desiertas
de la plata derretida del espejo
y que desde su cálida mirada
ha comenzado a acariciarle.
Detrás de nuestro espejo vive el otro.


jueves, 17 de diciembre de 2015

El poeta a su musa

A la playa de mi niñez,
inmensa antesala
de un mar interno

¡Dame un verso,
dame un verso!,
estás condenada
a pronunciarme.


lunes, 14 de diciembre de 2015

Citas desinteresadas: Carson McCullers

"....la mayoría de nosotros preferimos amar que ser amados. Casi todo el mundo quiere ser el amante. Y la verdad a secas es que de un modo profundamente secreto, la condición de ser amado es, para muchos, intolerable. El amado teme y odia al amante, y con toda la razón. Pues el amante está tratando continuamente de desnudar al amado. El amante implora cualquier posible relación con el amado, incluso si esta experiencia sólo puede causarle dolor."

jueves, 10 de diciembre de 2015

Seudónimo amor

Ella me nombra con el nombre 
con el que antes nombró a otros,
es mucho más hermoso
reconocerme entre sus brazos
recordando ternuras recibidas,
y yo le susurro al oído:
“Quiéreme por todos los hombres
que te amaron."


lunes, 7 de diciembre de 2015

Almuédano

Se miró en los espejos del mundo
y en todas las lluvias
que caían del cielo
y aquél cuerpo se desgajó en pedazos
que nunca formaron
un vértice una corriente de agua
acaso fue un ruido
la piedra sonora cayendo
en el engranaje que todo lo pudre.
Ni siquiera fue esa mole de órganos
desperdigados en la lumbre
día y noche la sangre del hombre
el hombre más corriente
el más bajo
quemándose de viejas aguardientes
aquél cuerpo que se fundió
en el hielo de antiguas resacas.

Caen unicornios. Ciervos en celo
cebras de alambre y mugre
y salen las casas a pasear
sus dudas de humedad
el temple de sus piedras
el logro inestable del acero.
He completado un círculo
vadeando tus caderas.
En sus orillas había
osamentas de reses que murieron de sed
sobre la piel de ríos agotados.
He saboreado en tus hombros
la resolución final del beso
y en tu boca la luz de una pregunta.
Ya sé que todo arde.

Dejé atrás torres faros y linternas
que denunciaban el riesgo.
Y vi cómo desde el alminar
aquel almuédano
arrojaba tildes al agua
acentuando cada pez
para darles nombres distintos y secretos
cifras y claves:
se trataba de eludir una muerte
de agónicos anzuelos.

Y he comenzado a amarte.
Un viaje he comenzado
a las diez de una noche
de diciembre
en nombre de todos los espejos
en nombre de mujeres y hombres
que beben las cenizas de un fuego
que les quemó el alma.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Mariposa

Todo se repite
lento
como el agua
en el vaso
el tic-tic
del ala de la mariposa
su aleteo
miro
tu rostro dormido
el tic-tic
de tu respiración
el aleteo
de tu nariz
todo se repite
sobre el agua parada.
En un vaso de agua
se ahoga
la mariposa.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Zambra

Acaricié tu sexo. Lo hice desde una inocencia que presumía suavidad y mórbido deseo. Supuse que una leve y abultada hendidura, que se fue haciendo alargada y profunda, sería el camino que llevaría a mis dedos al abrigo hospitalario de tu alma. Tus ojos se aquietaron, y mis párpados cerrándose, apresaron tu mirada. Una vara de fuego comenzó a arder en mi espalda. Toda concreción de la carne se anuda en mí. Todas las heridas para las reparaciones del alma se hallan en los pasos perdidos de tus muslos. Entre ellos sé cómo invocarlos, cómo conjurarlos para que se aparten, para que dejen paso a esa agitación que necesito. Allí en un sólo punto, en un solo centro, el mundo se hace torpe, aprende, se enriquece, evoluciona. Allí viven, se reúnen, empiezan y terminan los caminos, todas las estrellas. Una galaxia cabe, nombra, acecha, gira, se expande. Gimen las aguas. Sedúceme alegre a pesar de mis excesos; pese a mis recelos, hazme atractivo, señuelo, engáñame. He de creerme grande allí donde otros se empequeñecen. Quiero que me hables de un mundo inventado por ese hondo sentimiento de querer silenciarte. Y que me hagas mudo.

Herbarius: Inés González


jueves, 26 de noviembre de 2015

Monolito de Tycho

Y golpeamos con palos el hueso del animal,
su calavera de duro hueso,
jabalí que comió bosque,
y así desencajamos los colmillos de matar
que debían ser para nosotros
fundamental amuleto
ya para siempre y a lo largo
de toda nuestra vida: monolito de Tycho.

Nada significan los bombardeos,
los busco con la mirada y el oído
y espero una bomba con resignada paciencia.
Murió en un bombardeo aquella a la que amé desesperadamente,
y fue tal vez nuestra desesperación causa de su muerte
y mi absoluta convicción de que las ruinas existen,
de que ella y yo morimos en un bombardeo diario,
nuestras bocas de beso llenas de tierra y fuego.

Mondrian!!, Kandisky!!,Picabia!!
gritaba desde los escombros
y mi boca era paisaje
escupiendo pintura sobre las telas
intimas de la muerte,
ese sudario que envuelve la vida,
para siempre, para que la muerte sepa siempre
de ese disturbio borroso del paisaje,
mil veces escupido sobre los amargos bombardeos,
¡Oh! monolito de Tycho.

Ahora aquellos amuletos de piedra negra
ruedan entre las hojas del bosque.
Nunca nos protegieron del miedo.


domingo, 22 de noviembre de 2015

A veces sopla viento

A veces sopla viento
y notas en la piel una arruga perfecta
que marca un horizonte
sereno como el agua.

A veces sopla arena
se levanta una sombra
en la edad de tus ingles
y cual hombre que empieza
te notas más descalzo
incluso desde adentro.

Y a veces si te nombran
los lugares, los orígenes,
nace en ti un nudo sensato
que va atando tu memoria
al recuerdo terso de la carne.

Que no quede de ti nada
será la recompensa del pasado.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Tu alma de aljibe

Levanta la mano izquierda,
empuña el viejo portaminas,
pon aquí un verso como una noria
que gire en canjilones de agua y saque de ti,
como de un pozo
un cuerpo dulce y suave como una sábana
cubierta de pasado, de gloria,
de húmedas arrugas,
de viejas historias que olvidó el agua.

Recupera la memoria de aquellas lágrimas
que cayeron un día en tu alma de aljibe,
serena y rota
como los misterios geográficos
de un laberinto.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Galanterías y Ternuras

1

Déjalas crecer junto a los ríos
flores silvestres y otros brotes
galanterías y ternuras
para abejarucos que vienen
a beber de estas aguas.
Tus manos no los tocan
no los rozas ni los tomas
vienen las aves con algarabía
y en su vuelo entretienes a tus ojos
toda la mañana.

2

Aroma de jazmín una pluma
la brisa
todo lo leve me recuerda a ti
salgo a la calle
la luz se descompone
y tu recuerdo se repite.

3

Un pájaro
levanta el vuelo y se pierde
el sonido del mar está lejos
una voz de sal me abandona
una vez tuve arena entre los dedos
y tu nombre de ala rozó mis párpados.

4

Un ciego solo en medio de la noche
es guiado por pájaros negros
y su destino siempre es la luz.



Como un dibujo antiguo

Que pena que no me nombres
ahora que empiezo a desaparecer
de los diccionarios
y ya no soy una palabra
sino un milagro que merodea el agua
de los charcos
el agua de lluvia
gota a gota borrándose
de los labios sedientos.
Ahora que va cayendo lenta
la lluvia como un dibujo antiguo
y la oigo levantarse
entre nubes apagándose con la lentitud
de la belleza que tienen todas las criaturas
que van a morir.
Ahora había que lavarse delante del espejo
comprobar que la carne guarda algún despojo
de sueño irrealizable.
Ahora que la lluvia comienza
acabando por desaparecer.


martes, 3 de noviembre de 2015

Madrugada

Tus piernas y las mías entrelazándose
en la madrugada
despertándose
desperezándose
como cuatro ofidios de amor.

viernes, 30 de octubre de 2015

Si dulce es el tormento (2)

A Mª José


Tomo tu mano de martes y comienzo la semana
con un balcón en los ojos y una mesa y una silla
y una luz solar de temperaturas exigentes.

Tomo tu mano tus dedos y sus rutas
y con ella acaricio mi frente y pienso en tu boca
y veo tus ojos fijos en los míos.

Tomas mi mano y recorres un tramo de mi vida
una duda que cruza tu boca y una certeza
que baila en mis labios de besarte siempre.

Tomas de mí lo que ayer dejé en la mesa un poema
un libro sobre la silla un balcón de suave luz
aquel pasado de ciudad sus noches de calles encendidas.

Si dulce es el tormento

Si dulce es el tormento que tu boca me absuelva
del dolor de la vida
que tu mano me nombre con una caricia
que tu lengua en la mía sea una voz
confesándome besos
o he pecado en tu ausencia
con los nombres de otros.

Si dulce es el tormento que tu mirada de hierba
crezca entre mis dedos
una tarde dos noches
que me visitó la urgencia
los poetas los libros
las rutas olvidadas
los ruidos que dejamos
la mirada encendida.

Si dulce es el tormento que tu vientre me absuelva
del dolor de la vida.


viernes, 23 de octubre de 2015

Aguas

Aunque llovía como si el día fuera únicamente de la lluvia
y a ella le perteneciera
esa soberbia de agua implacable,
casi inútil, derramándose por las absurdas
cañerías y las grises torrenteras;
yo tenía una olla de agua puesta en el fuego
y con ella cocía la mano que escribe,
con ese agua lavé, escaldé los versos
que tanto me dolían,
los versos escabrosos endurecidos por el óxido
más verde del tiempo.
¿No ves que el agua no es suficiente?
¿Agua hirviendo para qué?
Pon agua fría a tus versos deja que el clima de aguas
los seque y que su lluvia los amanse,
y sé un poeta que no encuentra
una manera humana de encuadernar versos
bajo el aguacero de la vida.

De "Un libro que no pienso escribir nunca"

sábado, 17 de octubre de 2015

Sed

Hice proselitismo: mis palabras
cubrieron la arena del desierto.
Mas allí todo era mudo.
Busqué las cuevas dónde nacían las aguas
y encontré a un hombre curtido por el sol
que plantaba semillas en su huerta.
Su manos de barro y madera.
Había comenzado la travesía
en busca de las fuentes.
Las arenas del desierto de inútiles dunas
iban navegando la noche
como una barca a la deriva
entre tormentas de arena.
Arriba la luna murmuraba un lento silencio
de hombres perdidos en la sed.

lunes, 12 de octubre de 2015

Polen

Hay flores como lirios, también hibiscos, alhelíes y frondas verdes que marcan el límite de las cosas. Prímulas, celindas, o la flor del cinamomo, azucenas, cinerarias, la rosa, el dulce recuerdo del pelargonio, siemprevivas, geranios: el listado infinito que lleva a la inmortalidad, porque el túmulo siempre lo hicieron florido por tradición o por la simbiosis del polen con el cadáver.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Akhal-Teke

Y tú, tú tráeme un caballo sirio
cuando vayas al mundo a pedir explicaciones
de tu abundante errar,
de tu náufrago interior sin barcos ni remos
por desiertos, praderas o mares muertos;
tú tráeme un caballo sin bridas
de tus continuos viajes
alrededor del mundo o de tu piel,
deja que yo le ponga bridas al trote
y aprenda a llevar bajo mis muslos
un caballo salvaje con ojos de arroyo claro,
deja que él y yo sepamos más de ti,
que tu cabellera sea la crin que ahora sostengo
entre mis dedos, vacíos de ti,
y que palpan, en un relincho,
el aire, como una queja.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Libros

Llega hasta mí la humedad
de las hojas muertas
ese dulce aroma de los cuerpos
sonando muertos cuando caen
apaciguados por el cardinal otoño.
No acaban aquí sino que empieza
a crepitar su carne de papel,
como la madera o la felicidad,
se hacen tiempo.

Ahora la nada toma cuerpo
y todo se agranda en el contrario.
El otro nos distingue.
Leo libros ocres y marrones
que luego regresan obedientes
a su aparente silencio
de baldas y anaqueles.
Hay en su carne de papel
un ruido de hojas muertas.


Otoño


domingo, 13 de septiembre de 2015

Falocracia 20

Al amanecer,
cuando las cosas pequeñas vuelven a la vida,
y los retratos de los espejos
se quiebran en el cristalino,
me he tatuado sobre el pene
un pene de veinte centímetros
lo cual me ha proporcionado una perspectiva
distinta de las cosas grandes de la vida.

Por ejemplo ahora lo veo todo 
desde la importancia que tiene
ser un hombre empequeñecido
por la responsabilidad voluminosa
de los asuntos de la vida
y el trafago del hombre y su destino.

He borrado el tatuaje con tinta de calamar
y de nuevo vuelvo a ser el molusco
que tanto deseas tú
y el mundo que me rodea:
mis tentáculos de gelatina
anidan en oquedades precisas.

Llueve en el norte. El glamour del gris.
Feria de las vanidades en el resto del país.
Las antorchas de la noche buscan
a un hombre.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

EGO ISMO (Las vanguardias)

No sé si soy egoísta cuando pongo un poema mio, aquí. O son eghoistas los otros cuando ven la hache intercalada de mis versos, y miran para otro lado. ¿Qué les aturde que yo no contemplé con la humildad precisa y suficiente como para no publicar un poema que forzaba la hache, que forzaba la máquina de los versos a una comprensión impropia de este medio? ¿A qué comprensión de quién se debe el poema? ¿A qué soporte anímico la fuerza del molde que soporta un modelo? Troquel presionando, cortando los bordes del poema. Esas excrecencias que siempre vomita el fuego del verso, tan sumamente egoista. Me alimento de tildes. La tarde es continua. Continúa el día. Los dias. Y mi vida hambrienta de ti. La vanguardia de tu sangre. Los perros ahúllan porque la noche es de ellos. Quito la hache intercalada.

martes, 8 de septiembre de 2015

Otra ruta

Otra ruta,
otra casa,
otra ciudad,
los lugares
van dejando
su piedra
sobre la sien caliente
del hombre,
su soledad
y su agua 
entre las manos
vacías.
Sus ojos buscan
la puerta cerrada
que abra la vida
a la noche
de las fraguas
donde él
forjará siempre
el ojo de pájaro
que le lleve
a encontrarte,
ciudad dormida,
casa encalada
de alma,
de geranios
blancos
rectificando
la luz de la luna.

martes, 25 de agosto de 2015

Residuo

Cuando yo amaba a Celan y tenía fuerza
y vigor para defenderle
de la poesía de otros,
aquellos arribistas que se atrevieron
con el arado de la pluma a rasgar el papel
que el poeta dejó en silencio,
como una seda húmeda en la noche,
letras de agua bajo el puente Mirabeau
en París y primavera.
Cuando yo aún tenía fuerzas
y no era un residuo gris
y las mujeres amaban mi cintura
de revólveres.
Y los poemas inmensos de Pablo de Rokha
clavados en el pecho
eran una sábana azul de cielos
inconclusos.
Cuando todo lo que amanece
ya amaneció por los siglos de los siglos.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Agonista

Toco tu frente. Pienso.
Toco tu pelo. Un instante.
Todo cuanto toco lo deseo tocar.
Toco tus labios. Hablo,
digo cosas que hasta a mí me sorprenden,
digo incluso que te amo.
Digo norte y busco el sur nublado
de tus muslos,
y de nuevo toco tus labios.
Y pienso. Y me sonrojo.
Toco tu espalda
y añado palabras al haz de leña
al que llamo poema.
Toco la planta de tus pies
y corro sobre la nieve
que fue dejando como un rastro
mi carne encendida.
Toco dilema y te beso
y cierro los ojos y no hay nadie.
Estoy solo y me doy por apagado,
sobre las cenizas hay una huella.
Todo lo que fui, ahora lo soy.
Hay un sordo y un ciego,
uno sobre el monte que corona mi vida,
el otro al borde de un camino
que nunca quise tomar.

viernes, 7 de agosto de 2015

Ruiseñor

Bajo a la calle bronce como si alarde fuese
mezclarse entre la savia de un día amargo.
Pienso que si viviera un viernes
no tendría esta nostalgia
tan propia de lo eterno.
Ya sabes: había un mandarín ciego
allá en la China de 1113
que ingería ojos de ruiseñor
todas las mañanas.
Ver y volar es algo propio
del canto triste de las aves.

Gladiolos grises

Cuando venga la noche de animales fatigados en lo oscuro,
en derredor nuestro nacerá una espiga mortal de latitudes,
una orilla genial de vinos y vapores,
el amargo regusto azul de los sarmientos.
Cuando venga la noche, que venga pronto,
podremos descorrer las cortinas, levantar las persianas,
que nos invada su luz y que el sol contamine
las arteras sombras que viajan a lo oculto,
hacia el ojo negro que no ve jamás el brillante fulgor.
La llama que arde en nuestros corazones
va dejando un rastro de fuego
que olfatean seres mestizos
con el paladar de un ave y los ojos de un ciervo.
Esta noche acariciamos el lodo
y nuestros besos tienen el sabor difícil
de gladiolos grises quemándose.

Distancia

Toda longitud deriva en distancia
porque así el hombre lo comprende
dándose como regla
el punto de partida
también el de llegada.
Ante esa fórmula geométrica a la que señala
con el nombre de esperanza,
se esfuerza en el cálculo,
dedica su tiempo al suplicio de lo culto,
crea enormes expectativas,
necesarias, dice, para darse a conocer,
que los otros sepan de su existencia.
Así, también yo,
denunciando mi sudor pereza,
voy hombre reduciéndome gota a gota,
condensándome, destilando de mí
este yo que me integra a la vida
y su rutina de siglos,
me soporta, va a mi encuentro
con la dolorosa obligación de hacer de mí
un buen poeta,
en ese instante que deduzco
que la literatura me necesita,
me incorpora a su claustro,
y pienso
si yo en estas horas de búsqueda,
después de tanta espera,
no habré llegado a la conclusión
de que toda llamada desde lujosos salones
mejor ignorarla,
no tener en cuenta cantos de sirena.
Así, descabalgado el caballero de la letra impresa,
desarmado de plumas y tintas,
reunióse con su mejor yo.
Acogiéndose desde su hebra de gusano
a su labor de hilador
se dio al olvido hartándose de memoria
hasta que se le hizo tarde,
olvidándose,
platicando con borrosos mensajes
en una lengua desconocida,
donde incrustados jeroglíficos eran un tú
insalvable.
Se dio a la oscuridad y sus siniestros andamiajes,
y haciéndosele tarde,
se hizo retirado.


miércoles, 22 de julio de 2015

Vino

Vino afrutado tu boca clama
vino de uvas
encadenadas
que vengan cántaros a llenarse
como cuando se llenaron tus pechos
ante los míos de pámpanos eléctricos
elixir de ánforas fenicias.

Vino trepando
tu boca implora
como cuando se llenó tu paladar
de mi sombra blanca
que arrastrándose fue flor de vid
gozándose
libando en tu garganta cualidad de mí.

Oh! los vinos corriendo
como saliva
de tu lengua a mi vientre
ah! tu lengua bebiéndome
bebedora de vinos
vinos glaucos
amargos en la despedida.