viernes, 17 de febrero de 2012

Ventana en busca de Ángeles


Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas
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No dejes que tus labios hallen mis once letras.
-Roque Dalton-

Cuando sepas que he muerto
da mi nombre a otros
a otras cosas a otros animales
da mi nombre a quien lo quiera.
A ese hombre que te mira y sueña.

Para qué quiero yo mis once letras
sin un cuerpo que lo lleve lo module
le dé forma lo deforme lo ahorme
lo enaltezca
lo descomponga en ese otro amigo
que te miró mil veces.

Cuando sepas que he muerto
como un mago ante la magia
di sílabas extrañas
por ejemplo “Verto Samosi hágase otra luz”
o “Tomás Rivero no dejes de escribir”.


Cuando sepas que he muerto
deja mis camisas blancas junto a tu puerta.
Y perdóname por no saber mirar
allí donde guardabas tus cosas.
















6 comentarios:

Íntimo fárrago dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Tomás Rivero dijo...

Nená, ¿qué le pasó a tu comentario?

¿A que se debe su eliminación?
¿Dejó de gustarte el poema o tu propio comentario?

Si quieres lo subo yo.

Un beso.

Isolda dijo...

Es un poema emocionante, me gusta mucho, Tomás, casi tanto como la flor en la ventana.
Un beso con las letras que quieras.

Tomás Rivero dijo...

Gracias, Isolda.

la flor es un geranio. Grande. Loco. Ya mide más de dos metros. Y la ventana mira al amanecer.

Paloma Corrales dijo...

Éste tiene las sencillez de lo bello y se deja leer como un tesoro virginal. Y la foto del geranio es como si supiera...

Más besos.

Tomás Rivero dijo...

El geranio es que sabe muchísimo, por flor no por geranio.

Lo virginal también está en la muerte, dónde a partir de ese momento, ya eres otro, ya eres nuevo.

Un beso, Paloma.