viernes, 22 de febrero de 2013

Eyácula

Después de circundar con la punta de la lengua
el órgano sexual de él,
ella dislocó el presagio del prepucio
arañando el muslo blanco del muchacho
e hizo mutis en su vientre, 
sobre el rizado braille de su vello.

Cabeza abultada, glande túrgido y táctil,
mano, dedos, labios y boca,
lengua, soldadura digital
sobre la carne uncida de su cuerpo.
Su pubis fanático y convulso
latió tenso, su corazón se conmovió,
y ella selló su boca con semen descubierto
en la blanda huella mineral del bálano.

Y tras el cristal transparente
sólo el aire.
El aire solo de la tarde
en el plexo solar de los amantes,
donde el prado se extiende,
donde el musgo alardea
de rotos manantiales.


8 comentarios:

Putón verveNéreo dijo...

Decididamente: usted es un sólido salido que por mucho que comprometa la identificación fisiológica de meanos erectos no hace sino meandrar (de meandro) por lógicas insustituibles: la de que la chupemos a gusto sin vinculación poética y con los ojos arañados en sexo patológico.
Cante usted otra alabanza, que por barata ésta se va repitiendo.

Tomás Rivero dijo...

Putón berbenero
buen comentario
pero no te quiero.

Shandy dijo...

La lectura de Eyácula puede hacerse con ojo verbenero , o con mirada venérea, o con un venero en la mirada.
Yo elijo para leer esta Eyácula la tercera mirada.

He leído varios textos de Eyáculas, un libro de difícil escritura.

Un abrazo y un beso

Tomás Rivero dijo...

Se agradece el comentario,Shandy. Es un poemario ciertamente cabroncete, de esos que te pueden por osado. Sabemos de la dificultad de la poesía erótica, esa línea sutil que separa la belleza de un putón berbenero (este berbenero se escribe con b, siempre hubo clases y clase).
Besos con risa de fiesta...y de verbena con bellos chulapos.

Jorge Arbenz dijo...

Encochinamiento poético muy adecuado para estos días revolucionarios, por llamarlos de alguna manera.

Tomás Rivero dijo...

Jorge, difiero de tu lectura. Creo que el poema es revolucionario en sí, al margen de los tiempos que corren. Pero me llama la atención que este tipo de poemas "despierte" algunas libidos, por llamarlo de alguna manera.

eloy dijo...

Escribe sobre sexo, poetiza con el sexo, pon un par de palabras como pubis, glande o semen, que son tres, y la gente se parará en tu escaparate. Pondrán cara de bobos, sonrisa idiota y poco más. Si consigues poner cachondo a la gente con la poesía, debes ser un gran poeta.
En fin, Tomás, el poema es cojonudo, y lo siento por el adjetivo, porque el poema no es cojo y el nudo se lo hacen los cuerpos. Uff, qué desvarío. Coincido en la revolucionidad del poema. Y alabo tu pluma, así como es complicado no caer en lo panfletario cuando la poesía se acerca a la calle, también lo es acercarse a lo sexual y no salir manchado. Tú te manchas, pero bien, directo al gusto y sin salirse por las ramas. Gran poema, como el de Ory de arriba.
Un abrazo

Tomás Rivero dijo...

Recuerdo, y ya va para dos años, cuando empezamos a leernos y disfrutar de nuestras lecturas, Eloy. Recuerdo digo, que tus comentarios eran sencillos pero sentidos. Decías que te costaba trabajo comentar. Después de estas palabras de hoy, un servidor hace mutis por el foro. Por el pueblo y por la revolución. Mas no abandono la escena.

Un abrazo, Eloy.