viernes, 25 de julio de 2014

Un país sin huellas

Ya no me queda nada.

Apenas aparcado
resumo la noche,

con los ojos cerrados
voy viendo el color negro
en el fondo lejano
de un punto de luz.

Tus ojos me hacen falta
para que dentro de mí
vean
la mirada torva
de sangres irascibles,
este andamio de huesos
que quiere dirigirse, sin prisas
a la duda.

Ya no me queda nada.
Una burla extranjera
va vistiendo esta carne
con tela de sacos,
viejas canciones viejas
y ropa de arrieros.

El jabón de nadie
lavándose conmigo
y ya es nuestra la carne
que tarda en decidirse

si detrás del poema,
aún puede haber alguien.

10 comentarios:

María Socorro Luis dijo...


Detrás del poema, siempre hay alguien y muchísimo algo. Y tú lo sabes.

Besos.

Gracias por el regalo

Tomás Rivero dijo...

Detrás del poema, sí, pero dentro hay un personaje en continuos bandazos.

Un placer hacerte pequeños regalos.

Un beso, Soco.

Anónimo dijo...

Cuando uno lucha
por volver a ser el que nunca fué,
por regresar al pasado del que nuca salió,
por sumergirse en el futuro del que sabe no llegará nunca,
sabe que el final del camino no es el atajo y
que el despertar a la vida no es más que un sueño,
que el futuro que no verá consta de varios futuros a saber;
sabe que invocar el futuro es golpear con vehemencia el aire,
que los amantes pasan del placer a las risas
y de las risas al silencio,
y del silencio a la melancolía
y de la melancolía a la tristeza
porque saben que el amor, como la vida, al final es triste:
la tristeza de no saber con certeza
si la pasión o la felicidad o el deseo es compartido;
también sabe que escribir es la necesidad
de comunicarse con uno mismo,
y uno mismo sabe que está solo
rodeado sólo de miles de millones de solos.

Tomás Rivero dijo...

"Cuando uno lucha
por volver a ser el que nunca fué,..."

Me encanta luchar por ser el nunca he sido, de esta manera llegaré a lo que nunca he pretendido y seré un todo de mí bastante camaleón. ((((qué lío))))

Anónimo, eres un clásico, un tipo maduro, casi como yo: "Fué" se acentuaba en los años sesenta. Nos dio por ahí. Debes ser de mi quinta.

Casi comparto todo lo que repites. Lo repites porque otros lo dijeron antes que tú.

"la tristeza de no saber con certeza
si la pasión o la felicidad o el deseo es compartido;..." Y ya sabes lo que digo en estas ocasiones, citando a Pavece: hacer poemas es como hacer el amor: nunca se sabrá si la propia alegría es compartida.

¿Solos? Pues claro. Manda cojones. Por esos somos tantos, gracias a la soledad. Creo que la soledad hace que la población aumente: cuantos más solos estamos más somos. Creo que ya no hace falta reproducirse a través del sexo. Una mirada con un contrario y ¡¡zas!!: trillizos con todo un mundo por delante de soledad.

Perdón si fui irónico en demasía. Tú fuiste un poco cobarde siendo anónimo.

Salud.

Shandy dijo...

Si la vida - que incluye al amor- la definimos con la palabra "triste", es porque sabemos de su reverso. Asumir ambas cosas forma parte del sueño. La botella está medio llena y medio vacía, a la vez. Depende de las circunstancias y de la mirada del emisor, porque el receptor no ha modificado su volumen.
En muchos momentos he sentido la certeza de haber compartido la felicidad, el deseo, la pasión... En menos ocasiones he sentido la duda.

Me ha gustado leer el comentario del Anónimo y la respuesta del poeta. Y todo lo que escribo en este comentario ya lo han dicho otros.

Besos, poeta.

TOMÁS RIVERO dijo...

Detrás del poema siempre debe(y es su deber) haber alguien: el emisor ya está en él y el receptor ya veremos cómo lee los versos encerrados en la botella. La botella, como los versos, navega en un mar de dudas. El poema nunca quiere resolver nada. O sí.

El emisor, por regla general, y en este caso, siendo yo el que lanza la botella con versos que buscan "un país sin huellas", siempre defendió la alegría, y aunque aparezca de vez en cuando, la palabra tristeza, es para compensar el "rebujo" de alegría que siempre va conmigo, y que siempre voy a defender.

La palabra "siempre" aparece en mi comentario varias veces. Vengo de un dogma que a veces me vence. nado en una terquedad que pretende la certeza de la felicidad.

Besos, Shandy.

PMPilar dijo...

no hay otra alternativa a ese muro infranqueable hecho de silencio incomunicable.
imposible tardarlo y darle rodeos.
Lo que no es, porque no cabe sea, es ese densísimo NO, NO NO NO NO, mil veces no que es NULIDAD NULIDAD NULIDAD
y nadie halla la llave maestra, amaestrada, de la puerta al 'albergue de la sexta ((in))felicidad'...:la que reina per siècles des siècles...

TOMÁS RIVERO dijo...

PMPilar, no digo que no, ya sabes que somos martillos pilones insistiendo en lo evidente. Torpes. E infelices.

PMPilar dijo...

hasta que un inframundo nos devore.
entonces, fuera míseros como miserias

altas//estimas

Tomás Rivero dijo...

Mira PMPilar, a mí no me acojones con eso del inframundo, que no se os puede dar la razón ni por educación. Que yo soy marxista convencido. Y los súcubos quedan bien en la literatura. No más.

Saludos cachirulos.