lunes, 6 de junio de 2011

Agenda




Mientras Béla Fleck se enreda en acordes de rosal
me sirvo un orujo de hiervas,
miro a través de la ventana
y Woody Guthrie, más allá del cielo,
aún vibra con su guitarra Machine Kills Fascists.
Fumo tabaco negro y seco, siento un leve dolor de garganta,
meso mis cabellos, paladeo un trago corto
del destilado hollejo y hojeo una revista de fotos
donde esa actriz de reparto a la que nombran Silke
ha taladrado sus pezones sonrosados,
gordos y sabrosos con anillos de metal
que dejan en la boca una burbuja fría
atemporal y quirúrgica.
Veo que por el cielo de hoy viene añil y otoño
un genial suicidio de nubes de plata que explosionan,
estrellándose contra el granate atardecer del horizonte,
rompiendo el perfil azul y gris de las montañas:
impresionista óleo que no puede arrebatarme nadie.
Arde la luz quemándose en las miradas
y todo es vivo y perecedero.
Un libro de poemas sobre la mesa
deja caer versos de Rimbaud:
“…………………
tus infantiles senos demasiado humanos
y demasiado dulces;
…………………….”
Pasean solas las mujeres esta tarde,
charlan entre ellas bajo los árboles del parque
y los niños alborotan en la arena.


1 comentario:

Hostal mi loli dijo...

Muy buenos los dos ,lo escrito y lo musical. Lo malo ha sido no poder compartir el trago,el paisaje y el cigarro,hubiera sido total. Beso.