martes, 25 de octubre de 2011

Desde la poesía me precipito al amor, porque sin él no hay revolución. Vladimir Maiakovski, aproximadamente.

















El verdadero revolucionario está guiado por
profundos sentimientos de amor.

2 comentarios:

Hostal mi loli dijo...

Totalmente de acuerdo con la frase.Un beso de revolucionaria a revolucionario,y otro para la del tatuaje.

Tomás Rivero dijo...

La chica del tatuaje es una inglesa desorientada que conocí este verano en la playa de Castilnovo haciendo nudismo: ese arte de desnudarse entre nudo y nudo.

Besos.