domingo, 11 de diciembre de 2011

Efigies

Ahora que pintar no puedo estatuas blancas
en el desierto almibarado o dulce
de plazas, calles o avenidas,
y dirigirme a ellas como si fueran nombres,
me sirven de patraña las agresivas masas excitadas.

Y las llevo a los altares,
al borde de la efigie,
a pie de yermos astilleros,
allí junto a los muelles me subo al escenario
les hago ver
que cuando un poeta construye un verso
es porque en otro lugar del planeta
alguien, al unísono, ha destruido algo.

Ante el milagro no aplauden,
pero me miran con cariño
estos nobles ciudadanos de mi tribu.



16 comentarios:

Hostal mi loli dijo...

Genial. Un beso.

Isolda dijo...

Poemas siempre, en todo tiempo y lugar. Denuncia afortunada.
El terceto final es de una ternura apabullante.
Besos para tus versos.

Tomás Rivero dijo...

Un beso, Loli.
Hoy te noto triste.

Tomás Rivero dijo...

El poema no está como debe de estar.
Le voy a decir algo un día de estos.
Algunos poemas no se arreglan ni haciéndolos públicos. Falta de pudor.

Besos, Isolda.

Tempero dijo...

¡Tomás! (Como decía la criada en los dibujos de Tom y Jerry cuando se cabreaba con el gato), ¡Tomás! ¿pero qué haces detrás del cuello de la chica que tiene los labios pintados de morado y los brazos en alto?

Del poema te digo luego.

TOMÁS RIVERO dijo...

Tempero¡¡ Pasaba por allí. Ja. Eres un...mirón. Lo pensé, ¿verá alguien la oreja del poeta? Pero no pensé en ti. Pensé que el comentario vendría de alguna mujer, que se fijan más.

la verdad es que el lugar impresiona más que la foto. El escaparate está en una galería en penumbras y la desnudez de los maniquíes, su doble soledad, representa una escena patética con aires metafísicos.

Un abrazo.

Tempero dijo...

Patética, sí. Más si al Ken de las Barbies le cortan el r...
Y de las risas, ¿qué me dices? Y no te creas, Tomás, soy un mirón como cualquier mujer; o más. Pero lo difícil no es verte la oreja de poeta. Lo sencillo es verte el alma de poeta. Quien no te lo haya visto es que esta ciego.

Me apropio hoy de ese colmado (ay de los tiempos en que a las tiendas se las llamaba así) de elles e 'y' griegas donde los 'yermos astilleros' no dejas de tener noraYs donde subirse a escucharte o a tirar una soga para que no se nos vaya la barca.

¿Y dónde hiciste esa foto?

Abrazos.

Tomás Rivero dijo...

Tempero, yo creo que las risas, es lo que hace la escena patética. Sin ellas la metafísica de De Chirico tal vez se hubiera impuesto.

Mirón femenino, una oreja sin alma, no tiene son. Aquí me ha dado la risa, debo reconocerlo.

Un beso para tus palabras. Y un abrazo para nuestro colmo siempre rapado o no suficiente: necesitamos más.

La foto está hecha en Conil. Se va a hacer más famoso aún el pueblo, con este blog.
Es una tienda de regalos, ropa, baratijas...En invierno cierran muchas tiendas y bares. Y la ciudad es una gloria de espacios vacíos y calles solitarias. Es como si hubiera habido una huida, una "espantá". Como así es. Y estas son mis fechas favoritas para vivir allí, a ratos. En verano ruge la marabunta.

Este blog tuvo un noray, del puerto de Barbate, durante una larga temporada en la barra derecha. Lo cambié por un Magritte.

Un abrazo mirón de almas.

Isolda dijo...

Tomás y Tempero, me dais muchísima envidia. Tú ya lo sabes, Manuel. ¡Pues no va Tomás y me dice que no es poeta, que vive en poesía! Eso es lo que sois y sí un lujo. La próxima vez que alguno pase por mi pueblo o alrededores y no avise, le borro pa'siempre Queda dicho.
Besos a repartir.

Tomás Rivero dijo...

Isolda, por dios (aunque soy ateo da mucho juego) yo, si paso por tu pueblo quedo contigo. Palabra de poeta. Y nos damos besos como si nos quisiéramos de toda la vida y nos fuera a pasar algo.

Besos de diciembre, que llevan bufandas.

Ventana indiscreta dijo...

http://estar-al-acecho.blogspot.com/2009/10/photoshop-1.html

No es que yo esté más al día de maniquíes. Lo que sí estoy es al acecho. Casi como tú, porque tus fotos también tienen guasa. Aunque la guasa muchas veces tienen tristeza.

O a lo mejor los maniquíes van acorde a la edad de cada uno. Los míos son más modernos (oye, que no te llamo viejo, no te mosquees). Pero al poema, que vale tanto o más que la foto.

El UNÍSONO es un tema que me tiene alterada. ¡Tantas cosas suceden a un tiempo!
Yo, de momento, aplaudo silenciosamente tu contencioso habitual con el silencio.

Un besazo.

Tomás Rivero dijo...

Sofía, estoy al acecho. También al hacecho. Y si pongo haches, estoy envarado y hasta erecto.

He observado que juegas mucho con el chascarrillo, te proteges del afecto.

Déjate, es muy fácil.

Besos.

Isolda dijo...

Hecho! sobre todo eso de darse besos como si fuera a pasar algo... es genial.
Besos detodalavidadedios.

Y ya, formalitos que va a parecer que estamos ligando, jaja. La bufanda, por ahora, no es necesaria. Esta mañana me la he tirado al sol, como una reina.

Tomás Rivero dijo...

Isolda, siempre estamos ligando. Es que no hemos venido a otra cosa. Ligar, unir, pegar, coser, juntar, atar, arrimarse,...todo el tiempo dedicados a esta tarea de necesidades epidérmicas.
Creo que todo el mundo debería besarse más y tocarse y darse abrazados. Morirían menos personas en el mundo mundial y sobre todo morirían menos mujeres, que ya cansa tanta muerte, asesinadas un día sí y otro también, por aquellos que dicen amarlas.

Pues sin bufanda, pero besos a troche y moche.

Eva R. Picazo dijo...

perdón

Tomás Rivero dijo...

Te perdono por esta vez. La siguiente sacaré mi vieja militancia revolucionaria.

Un beso, Eva.