martes, 13 de diciembre de 2011

Futuro

Octubre es tibio y aquí en la costa
entre dunas, el mar queda al fondo,
y la mansedumbre del azul y el silencio de la arena
muestran toda la gama de deshilachados colores,
esparciéndose durante un instante
sobre las miradas de luz pintadas al óleo.
En el agua, aún cálida, juegan jóvenes enamorados
bobos y bellos. Su belleza inigualable.
Sus miradas.
En ellas pueden verse los colores del cielo,
del agua, y de la felicidad.

En el horizonte,
a este otro lado de los arenales,
se deja entrever, tras una empobrecida bruma,
el perfil salvaje de la ciudad.
Estos seres libres hacen que el futuro
tenga un nombre impronunciable.



7 comentarios:

Ventana indiscreta dijo...

Tomás, ¿estás bajo los efectos del martes y trece? Vamos, no te veo yo a ti supersticioso ni de coña. He leído el poema. Vaya cosa, dirás. Pero es que los poemas se leen. Luego se releen, luego se saborean. Y luego más. Hay poemas como ocurre en las catas de vino: te enjuagas con ellos y los escupes.
Pero, ajeno a lo que te precipitado como breve introducción personal, quiero que sepas (que lo sabes) que este poema tuyo tan otoñal (y que si te descuidas es de invernadero) está escrito al ralentí. ¿A que sí?

Besos, endiablado.

TOMÁS RIVERO dijo...

Ganas tengo de partirte los morros, por lenguaraz. Y parlanchina.

Las vueltas que das para decirme que el poema no te gusta.

Ayer lo dije yo en el poema "Efigies", que no me gustaba los primeros versos. Y te callas.

Pero, es verdad está hecho con una lentitud que tú no quieres.

Anda, escupe el vino. Catadora de versos, que te voy a dar un cate.

Cómo me gustan tus críticas bizarras.
Y "olvida" un poco tu tendencia a la chirigota. Si quieres.

Un beso, entrañable.

Eva R. Picazo dijo...

perdón

Tomás Rivero dijo...

Estamos perdonados, y como tú dices, somos gente maravillososa.

Un beso.

Hostal mi loli dijo...

Jóvenes bobos y bellos y el futuro impronunciable, totalmente de acuerdo. Buenísima foto. Besos.

Hostal mi loli dijo...

Tomás no tengos manías con el trece ni los gatos negros, estoy rodeada de gatos negros, uno de los dos que tengo es negro y tengo tres callejeros negros que alimento y me conocen cuando me oyen con las llaves y me siguen por la calle hasta la puerta de casa, porque me conocen y se creen que soy su gata madre. También he comprado un décimo que termina en trece. Y gracias por la poesía. Un beso.

Tomás Rivero dijo...

Loli, no soy supersticioso para nada. Palabra.
Empezó el día regular y me puse a echarle la culpa. Que es lo que suele hacerse. Otros se la echan a dios, durante todo el año.
Mañana se la echaremos al miércoles 14.

Un beso.