jueves, 16 de febrero de 2012

Claridad cautivo


En el dolor uno es vulnerable
a toda posibilidad de ser bello.
Meto mis manos en tu alma
y mis dedos embarazados de timidez
sacan gorriones que vuelan alocados.

De nuevo los tilos
perfuman las mañanas de junio.
Y en los jardines hay cuerpos
hermosos y bellos
que entre risas y besos
son devorados por gaviotas
enamoradas
y amargas.

La sangre de prunos
o ciruelos desoyendo
la soledad de la noche.

6 comentarios:

Gova Mar dijo...

Es precioso este poema Tomás...
"meto mis manos en tu alma", no todos pueden hacerlo ni se dejan hacer.Un abrazo

Eva R. Picazo dijo...

Es palpable el poema, como el dolor que se mastica

Besos

Tomás Rivero dijo...

Gracias Gova, casi nadie puede meter las manos en el alma de nadie. Incluso a veces no debiera. Uno tan sólo lo intenta.

Besos.

Tomás Rivero dijo...

Las gaviotas devoran los cuerpos enamorados y libran al "cautivo" de su "claridad".

Besos, Eva.

Amando Carabias María dijo...

"Meto mis manos en tu alma..." Son versos que me parecen buenísimos. Grandísima forma de explicar en qué consiste el amor..., aunque como dices en respuesta a Gavo, casi nunca se puede hacer y a veces no se debiera.

Tomás Rivero dijo...

Amando, el amor...

Hasta hace treinta años, yo sabía defender el amor. Sobre todo la palabra amor. También su significado. Podía batallar por la defensa de esa palabra.
Hoy su significado es sinónimo de confusión.

Gracias por tu comentario.

Un abrazo.