viernes, 2 de marzo de 2012

Edad y margaritas

Ya no tengo la edad que aparentaba,
la de un ángel con espada de fuego.
Ya no tengo la edad que aparentaba,
ahora tengo una edad de pañuelo negro y sobrio
para actitud noble que amenace al alba.
Ya no tengo la edad que aparentaba,
ahora me ha nacido una edad nueva,
de lagarto verde esmeralda al sol de mediodía,
y al sol de media noche.

Ya no tengo la edad que aparentaba.
Ahora tengo una apariencia de canas
que son mías. De piel fina y ligera
que heredé del viento.
Ahora aparento poeta y amanezco farsa.
Aparento nostalgia y devengo en fardo.
Un peso muerto tan liviano
que floto durante el trayecto que va
del beso al seso o del sexo en adelante.

Floto, voy y vengo al compás de las olas.
El mar me da palmadas en la espalda
y yo sudo. Sudo, una enorme apariencia
de felicidad
de risa
y canciones silbadas.
Mientras, vuelo en bicicleta.
Pongan praderas
me gusta masticar pétalos de margaritas.
Y competir con las vacas
en su eterno rumiar.



16 comentarios:

Íntimo fárrago dijo...

Jajaja ¡Es magnífico!!!

Besos,


Nená

Tomás Rivero dijo...

No te rías, que me da pena haber dejado a aquel joven guerrero entretenido en mil batallas. Se lo debe de estar pasando bomba.

Un beso Nená.

Ventana indiscreta dijo...

No perdona la edad, pero seguro que tú ya te llevaste la vida por delante, como nuestro gran poeta Gil de Biedma. Que la vida iba en serio. Va todo más en serio de lo que nos creemos. No sé tú.

He de decirte que la vida de los lagartos cada vez se complica más:

http://estar-al-acecho.blogspot.com/2010/06/cadena.html

¿Te gusta ese 'pariente' tuyo?

Besazos de mujer 'V'.

Tomás Rivero dijo...

En mi época de indio arapahoe cazaba lagartos con un arpón que introducía entre las rocas. Su carne es vlanca con "V", y sabe ligeramente a pescado. Muy ricos con vino blanco.

Claro que eso era en mil setecientos cuarenta y cinco y el sistema capitalista no se había inventado y todos los seres de la tierra íbamos desnudos y los lagartos se alimentaban de leche de parturienta y todos eramos felices sabiendo que los círculos se cierran en perfecta conjunción, con los poemas de Biedma que era un siux aliado nuestro.
Por cierto su "Vida por delante" es mucho más seria que la de los lagartos. Y la mía, a pesar del tiempo en pasado que me endilgas, acaba de empezar.
Eres tú, la que no aceptas un vino del poeta.

Entrañable, deglúteme con un beso.

ruma dijo...

Hello, MORGANA.

  Awe inspiring your works...
  It lets me feel warmth with the humanity.

  Thank you for your usual visit and heart.
  The prayer for all peace.

Have a good weekend. From Japan, ruma ❃

Carmen dijo...

coño From Japan!!!

no puedo con la vida japonesa!!!!!!!!!!

Tomás Rivero dijo...

Queridísim@ Ruma, sería contraproducente que un poeta arapahoe hablase la lengua del imperio; me colgarían por los compañones los miembros de mi tribu por traidor.

Pero si quieres hacer algo de corazón por el poeta, desde Japón, búscame un editor que publique toda mi obra. Eso sí en japonés.
¡¡¡Qué ilusión!!!

Buen fin de semana para ti también, Ruma.

Tomás Rivero dijo...

Carmen, yo tampoco puedo.

Traduce tú, anda.

Besitos.

Shandy dijo...

Cuando te das cuenta "Que la vida iba en serio" empiezas a mejor Vivir. Ya puedes concentrar un cuarto de hora en un minuto y medio.

No te ha quedado mal este poema, Rivero, con pañuelo negro y canas, margaritas y praderas.

La edad no nos otorga privilegios
salvo los que nosotros queremos otorgarnos... Está en tu estantería virtual. Lo veo en blanco sobre negro y encuadre dorado.

Besos

Tomás Rivero dijo...

Algo tendrá la edad que nos otorgue. Digo yo.

La mía me otorga la certeza, de que aquel que comía moras, encaramado en esplendidas moreras, 40 años después, era yo.

La edad te otorga la licencia de saber que aquel otro, hoy, 40 años después, se debe a ti. Es decir, fue un actor de reparto entonces, para que yo sea hoy, el protagonista.

Besos.

María Socorro Luis dijo...

Me gusta, Tomás, Me gusta. De los míos.

La edad... qué misterio. Yo veo pasar los años, alucinada. Un día, atraparé uno de ellos al vuelo y me iré con él volando, sobre una pradera de margaritas.

Abrazo y pétalos

eloy dijo...

Digan lo que digan, el paso del tiempo (con sus consecuencias adosadas), es una gran putada. Y eso de "ahora tengo una edad de pañuelo negro y sobrio", aún siendo un verso magnífico, es una gran putada. Porque esa pretendida sabiduría no basta, esa inútil experiencia no basta. Bueno, ya está bien de quejarme...
Cada vez que vuelvo a los folios, ya tienes dos, o tres entradas nuevas (llamarlo post me parece cursi), eres un poeta insaciable, es todo actual lo que subes al blog??
Y ya para ir acabando, el poema es buenísimo, todo lo anterior era solo un pretexto para decírtelo.
Que tengas un buen domingo, Tomás, un abrazo mediterráneo.

Tomás Rivero dijo...

Yo me iré contigo, si no te importa, Soco. Mi infancia de praderas, me persigue.
Tengo dicho que cuando muera me dejen sobre una pradera. Me moriré en primavera, eso sí, para que las abejas liben a mi alrededor.

Me alegra siempre, siempre, verte por aquí. Dejarte poemas de los tuyos.

Un beso.

Tomás Rivero dijo...

Eloy eres un puto entrañable. Sabes que cada día te quiero más. Creo que lo sabes.
Este comentario está lleno de felicidad, aunque empezaras quejándote. Queja que casi comparto.

Creo que lo he contado en un par de ocasiones. El noventa y cinco por ciento de los poemas, son viejos poemas. Este en concreto no. Este es nuevo.
El motivo de ello, es que he iniciado una autodestrucción de toda mi obra. Permanecía en cajas de cartón desde hace más de treinta años. Ya no me interesan.
Y el arma del homicidio es este blog. Llamo homicidio, al hecho de que todos los poemas que subo son corregidos para que dejen de ser lo que eran. Mueren para vivir de otra forma. Y no tengo copia original. No las quiero.

Un abrazo mediterráneo, Eloy. Un día de estos voy a tener que ir a dártelo, palabra. Casi no tengo otra cosa que hacer que dar abrazos.

José Baena dijo...

Coño! Es una cosa magnífica que hacer dar abrazos...No sabía que te sobraban..(perdón por el exabrupto, por cierto). Hay que amenazar al alba, retarle a que vuelva si tiene soles, y más cuando quedan menos y ya no son los que eran. Un abrazo, por cierto.

Tomás Rivero dijo...

José un abrazo para ti también. Te juro que no tengo otra cosa mejor que hacer. Bueno sí, también lo que tu dices: amenazar al alba. Un día, juntos podemos.

Abrazos siempre.