viernes, 16 de diciembre de 2011

Este poema no tiene titulo. Se llama Loli. Se lo debía.

1

Cuando venga la noche de animales fatigados en lo oscuro,
en derredor nuestro nacerá una espiga mortal de latitudes,
una trenza genial de vinos y colores marchitos.
Cuando venga la noche que venga pronto,
podremos descorrer las cortinas, levantar las persianas,
que nos invada su luz y que el sol se contamine
de nuestras sombras viajeras hacía lo oculto
hacía lo que el otro jamás ve.

Para conjurar misterios, cosas de lo hondo
lo íntimo o hermético,
breves presagios que moran en la lengua,
me miras con rígida y lánguida pena.
Anida en nosotros, propagada, la certeza
de que mentimos al tocarnos,
de que nuestro temblor nace de una eterna duda.
Y de que así, cuando venga la noche
una y otra vez nos volveremos a amar.


2


Pero si aún no regresas del trópico amargo,
allí donde se unen carpetovetónicas laderas
y coinciden enormes labios de jugosa savia amarga.
Si aún no regresas con tu feroz dentadura
de pantera y arsénico,
seguiré ensartado por largas y venenosas esperanzas,
seré un hilo de luz, un alma encendida
en cada piedra, en cada árbol;
seguiré comprendiendo a la roca
y a sus líquenes dulces y extraños.
Orgiástico, en una danza convulsa,
perpetuo y martirizado,
creyendo en tu regreso.
Y mi espera nunca será agónica.

14 comentarios:

Hostal mi loli dijo...

Menudo poema, muchas gracias, estoy en deuda contigo, nunca podré devolverte un poema tan bueno, solo decirte que te quiero mucho, poeta amigo. Muchos besos.

Tomás Rivero dijo...

Muchos besos, Loli.
Nos queremos.

Hostal mi loli dijo...

Menos mal que este dia ha terminado bien. Besos querido Tomás.

Anónimo dijo...

Que poema tan malo

Ventana indiscreta dijo...

Ese poema tuyo tiene mucho tomate.

Ya ves que estoy parca, Tomás, y, además, tengo algo de verdulera.

Se atraganta un poco, ojo, que no me disgusta. Te imagino leyéndolo lanza en mano: 'carpetovetónicas laderas'.

Siempre que leo 'carpetovetónicas' me acuerdo de Cela (del cual estoy enamorado de algunas cosas, ¿leiste 'Oficio de tinieblas 5'? Te lo recomiendo. Prosa medio surrealista de la buena.

Pero que juzgue más Loli que es para ella.

Un beso carpetovetónico, de buena añada.

Eva R. Picazo dijo...

Precioso.
Besos a los dos

Tomás Rivero dijo...

Anónimo, sería malo si tú no fueras anónimo. Al serlo el poema se aclara, vive en esa sombra de luz que para ti es la cárcel.

Venga, "desanonimizate".

Tomás Rivero dijo...

Ventana Sofía, a veces para aprender no leo, ojeo. No es un desprecio a la escritura, es un aprecio a mi cordura. En este caso ojeé convenientemente el libro de Cela.
Leo libros sin ni siquiera tocarlos, a veces sin mirarlos y otras los compro para que me hagan compañía, pero nunca se me ocurre abrirlos. He leído libros mirándolos en el escaparate, o en las estanterías de las librerías. Leí la obra completa de un poeta indio con solo pasar el dedo índice de la mano izquierda por su lomo.

Y “Hojas de hierba” de Walt Whitman, lo ley en un aguacero, refugiado bajo una cornisa del Paseo de Extremadura (Madrid).
Este “tipo” de lectura nunca es completa, lo que me obliga a añadir textos y pasajes, poemas y versos de mi cosecha, y así el autor y su original se enriquecen, ya que de eso se trataba cuando el autor escribió el libro.
Valga de ejemplo esta respuesta mía a tu texto de verduras, el cual ha quedado ahora bastante completo. O también cuando Lao-Tsé llegó al manzano y ya había hecho yo sidra y sabía del dulzor lejano de su Tao Te King.

Y te recuerdo de donde parte mi tonta sabiduría, de esa máxima que se lee en la parte superior de la columna derecha de este blog.

Un beso verdulera.

Tomás Rivero dijo...

Besos también para ti, Eva.

eloy dijo...

Tomás, me gusta mucho el poema, tiene un ritmo que engancha, aunque me atasqué en carpetovetónica (si es que no he podido ni escribir la palabra de una tirada). Es que me da por pensar en Alfredo Landa y se me corta el rollo.
Pero en general me gustan tus poemas.
Que tengas un buen día.

Tomás Rivero dijo...

Estoy de acuerdo contigo, es un palabro cabrón. Un día de estos lo dinamito.

Saludos.

Ventana indiscreta dijo...

se prohíbe hablar se prohíbe mirar para los lados se prohíbe fumar se prohíbe pensar sólo se permiten la soledad la tristeza y el vacío el buen trabajador mortal trabaja y muere no es otra su misión tampoco tiene más misión que apretar la tuerca que ve delante de sus ojos durante cinco segundos se prohíbe saber que hay árboles y pájaros la luna las nubes las olas una hoja de color dorado a la que lleva el viento una mujer a la que se le estremecen de forma amorosa casi imperceptible las aletas de la nariz el tiempo es oro y la sociedad precisa que no se dilapide el oro vete mirando para el suelo llega a tu casa cansado y con el desierto habitándote la cabeza nadie te espera si no es para descargar sobre tus espaldas su malhumor debes acostumbrarte a sentirte orgulloso de que el hombre haya llegado a la luna y de que el dolor pueda transmitirse vía satélite nadie quiere decir que la rebelión de la máquina ha esclavizado al hombre

TOMÁS RIVERO dijo...

No te quedó mal el texto.

Reivindicativo en ocasiones.
A ratos vi "La clase obrera va al paraíso". Por lo de las tuercas: "Una tuerca un culo, una tuerca un culo", decía el protagonista, atado a una cadena de producción.


Besos.

TOMÁS RIVERO dijo...

Vale, veo que te callas. Lo digo yo, Ventana Sofia:

Oficio de tinieblas 5

489
Camilo José CELA

Besos.