viernes, 25 de noviembre de 2011

Origen del poema

El poeta abrió con la punta del lápiz la página en blanco
y sobre aquella luz que se derramó sobre la mesa
introdujo las manos y los ojos
tocó los bordes del abecedario
vio que dos émbolos de oro movían un carrete de plata
y siguió con las yemas de los dedos un hilo de seda
que le llevó hasta una esfera de acero
movida en su órbita por un eco de silencios.

Girando incandescente halló una palabra desnuda
e intentó vestirla con poemas de fuego.




11 comentarios:

Hostal mi loli dijo...

Que bonito, me gusta mucho, es un acto de compasión y amor. Un beso.

Anónimo dijo...

Foto chula , que se me olvidaba.

TOMÁS RIVERO dijo...

Loli, no veo compasión por parte alguna. Pero bueno...
Si acaso, dando un rodeo, puedo ver al poema apiadándose del poeta.

Besos.

Eva R. Picazo dijo...

yo no escribo en papeles en blanco, ni utilizo lápiz alguno...
(hace ya mucho que escribo sentada en el bus, móvil en mano, llenando las notas del iphone)
pero me ha gustado esa imagen porque me encantaría disponer de ese tiempo que tiene el poeta y yo no tengo :)

otras cosas suplen eso y satisfacen mi vida, pero egoistamente me encantaría.

Besos

TOMÁS RIVERO dijo...

Ese egoísmo es de los buenos. Y el deseo de ese tiempo, también.

Al menos que quede en nuestra memoria. Que alguien recuerde otra forma de hacer la vida mucho más lenta. Dando oportunidad al brillo de las luciérnagas.

Un beso, Eva.

Sofía Serra Giráldez dijo...

Yo no necesito tiempo para escribir...vivo con ello...eso sí la libreta de notas para el super y algún ticket de caja del chino me da algún apaño de vez en cuando.
:)
besos

Tomás Rivero dijo...

Tuve un maestro en poesía que escribía poemas en las hojas de un limonero y luego se hacía infusiones.

Aprendí de él que el poema es viento.

Besos.

Eva R. Picazo dijo...

Yo quiero un profe de poesía así :)

TOMÁS RIVERO dijo...

Eva, ¿tu quieres un profe así? Habla conmigo. ¿Aún no lo viste?

Durante una temporada escribí poemas en las puertas de las casas con rotulador para después llamar al timbre y decirle al dueño que me dejara copiar aquel poema que alguien había escrito en su puerta.
Aprendí a copiar versos míos que de esa forma tenían una nueva entrada.

Un beso, debilidad.

Tempero dijo...

Después de venir del poema anterior me cuesta afrontar éste. Sencillamente porque no me gusta, o sencillamente porque yo no lo escribiría. Está recargado hasta la médula y, además, no soporto lo de la página en blanco. El poema es puro desvelo y/o puro azar.
Hoy estuve en mi pueblo segoviano (Hoyuelos). Acompañé a mi madre a ver a un familiar a una residencia. No había estado nunca en ninguna. Durante todo el viaje rondé palabras, posibles ideas para poemas. Cuando observé a la gente de la residencia, gentes todas de campo, curradas hasta decir basta y ahora en unas condiciones físicas deplorables me dije: a la mierda tus poemas, atrévete con esto que ves. Me obstruí con lágrimas que no se atrevieron a salir: ahí estaba mi poema hoy.

Un saludo, Tomás.

Tomás Rivero dijo...

A mí, cuando me gusta un poema de otro, nunca quiero escribirlo yo. Me horroriza pensarlo. Y me da vergüenza sentir envidia por el poema de otro. Otro tanto si no me gusta.

La relación, página en blanco y gente puteada en una residencia, es ciertamente curiosa. Y que pienses que pecas porque buscas poemas en tu cabeza, ante su miseria, ya me parece un tanto mortificante.

El poema está cargado, puede ser. Pero yo me encontraba con una página en blanco abriéndose como un alma, cortada por la punta del lápiz. Y la página en blanco me vuelve loco. Tengo una docena de libretas con hojas en blanco, sin rayas, me sumerjo en ellas y las lleno de versos. No puedo evitarlo.
Tempero, tu asociación de ideas da para pensar.

Un abrazo, amigo.