viernes, 16 de diciembre de 2011

Citas desinteresadas


Me quejo por amor y por cobarde
Me quejo por ser niño y de ser viejo
Me quejo de mirarme en el espejo
y ver mi cara en llamas cómo arde.
-Carlos Edmundo de Ory-





6 comentarios:

Felipe dijo...

El oryficio de la exquisitez.

TOMÁS RIVERO dijo...

El Ory y el oficio. Y la maestría.

Saludos, Felipe.

Tempero dijo...

Llego al verso 11:

soy yo grande y también me evaporo

Un soneto éste de Carlos para no demorarse demasiado. ¿O sí?
El problema es cómo somo capaces de llegar a las llagas y a los callos sin antes habernos evaporado.

Tomás, cómo me recuerda esa puesta a la del olivo y la armónica.
Por cierto, mañana voy a Móstoles por la tarde a una piscina a la calle río Miño. Si estás por ahí nos vemos.

Tomás Rivero dijo...

Se llegan a los callos y a las llagas por ofrecer resistencia. Yo me aflojo. Y el poema me ahorma. Perfecto. Existo evaporado. Incluso a veces soy tiros de salva.

"Melos Melancolía" se lo recomiendo a todo el mundo. De Ory.

Tienes buena memoria. Esa es la foto.
Tenemos una pendiente con sopa de chocolate.

Dame un toque y quedamos.

Abrazo.

Hostal mi loli dijo...

Cuando miro la foto, que es preciosa, me dala sensación que se mueven las nubes, o será por mi astigmatismo o por los cambios de color tan buenos que tiene. Un beso.

Tomás Rivero dijo...

Creo que es por los cambios de color.

No sé si yo lo he olvidado, pero las puestas de sol están siendo cada vez más rojas, más fuego, como esta.

Creo que siembran nubes con productos derivados de metales ligeros, o algo así, y se quedan suspendidos en el aire y después reflejan la luz. Algo así.

Un beso, Loli.