miércoles, 11 de enero de 2012

Besos nucleares

Solapar aguas con restos orgánicos,
lavar nieve con piedra pómez
y evocar el nombre del ataúd.
Con el reverso de la mirada
grabar un breve epitafio en el cerebro,
y ya que la metáfora en estado natural
suele confundirse con la mentira,
coligar el nivel de esporas
con polen de limones
sobre la negra superficie de la lápida.
Sólo así los perfumes
serán recuerdos imborrables,
fábulas de memorias inmortales.
Y si todo esto no le vale,
para evitar radiaciones,
dúchese con plomo líquido.

Y en las tumbas que no graben nombres.





14 comentarios:

Anónimo dijo...

Que lúgubre.

Tomás Rivero dijo...

Y tú que fea. Aunque seas feo.

Anónimo dijo...

jajajaajaajajaajjaajja

Tomás Rivero dijo...

Te dejo reírte una sola vez. Si sigues anónima te vas a reír a... Valencia?

Inés González dijo...

Siempre los perfumes son recuerdos imborrables, o mejor dicho las situaciones asociadas al perfume.
Entran por la punta de la nariz, recorren vertiginosamente las fosas nasales y van derechito a la pituitaria, glándula compleja que se aloja en un espacio óseo llamado Silla Turca del hueso esfenoides. Esta Madre actúa sin piedad inundando todo nuestro sistema endocrino, y funcionamiento corporal, cómo olvidar entonces los perfumes?
Si hasta poemas nos arrancan?
En mi caso, será por ni naso, difícilmente guarde en el olvido una asociación con perfume.
Saludos

Amando Carabias María dijo...

Tremendamente real, duro..., pero hermoso

eloy dijo...

Yo prefiero la incineración, aún con su punto aséptico. Y que los poemas nos sobrevivan.. Este en concreto sería un buen candidato.
Buen día, Tomás.

Tomás Rivero dijo...

Inés, y después de tus palabras, qué perfume puedo acomodar en la Silla Turca?
Te prometo que me ha encantado tu comentario. Qué sería de mi poema sin él.

Permíteme un beso.

Tomás Rivero dijo...

Amando, llevo unos días entre lo hermoso, lo real y lo duro, perdido de emociones.

Un Abrazo, emocionado, que diría don César Vallejo y un servidor.

Tomás Rivero dijo...

Eloy, debe ser eso de lo aséptico, lo que me aleja del fuego, y hasta muerto me da repelús que me quemen.

Estoy de cuerdo que los poemas nos sobrevivan, así que me quedo con ellos manchando el paisaje.

Un abrazo para este día que empieza a ser noche.

Inés González dijo...

Apreciado Tomás, tu pregunta es compleja y puede tener muchas respuestas, sí puedo decirte que cada Silla Turca guardará en sí las esencias que asocie a situaciones imborrables, ya sean placenteras o desagradables. Algún día te contaré experiencias mías muy curiosas asociadas a los perfumes, te puedo asegurar que a pesar del paso del tiempo aún conservo en la punta de la nariz los aromas, y en la materia gris las situaciones vividas.
Se puede conocer a las personas a través de los perfumes, eso no lo dudes.
Será que mi Silla Turca es muy poderosa ( broma)
Aceptado el sobe ( beso al revés en argentino)

Tomás Rivero dijo...

Comparto todas tus palabras, Inés.

Yo como buen niño que fui, (ya que hoy puedo vivir de ello) y con futuro de magdalena, que algún escritor famoso citó, tengo los perfumes de la vainilla y el huevo batido para la masa, de unas rosquillas que hacía mi madre, y que guardaba luego bajo llave en la alacena. (Yo construí ganzúa)

Y hay un olor fresco, que lo llevo al fru-fru del almidón en algunas enaguas blanquísimas, y que evidentemente relaciono con el sexo.

Si algún día me contarás, guardo la esperanza de poder conocerte en persona y besarte en argentino.

Encantado de que me hables, siempre.

Shandy dijo...

Coño, en un comentario anterior -posterior hablé de recetas... Y acaban de darme una. Lo más difícil es conseguir las proporciones, coligar el nivel... De cualquier manera, los perfumes son "recuerdos imborrables y fábulas de memorias inmortales".

Tomás Rivero dijo...

En todas partes se cuecen recetas, Shandy.
Parece ser que algunos llevan a rajatabla los ingredientes del guiso y hasta saben cocinarse una buena vida.

Un beso, si quieres.