viernes, 20 de enero de 2012

Temblor

Llegará un día en el que todas nuestras palabras
irán entre comillas
en una doble imparcialidad
al sentido natural
de todas las emociones cogidas
por el imperdible neutral del miedo.
El vuelo de una paloma
las mariposas, los pétalos.
El viento cálido de las faldas.
Paseo despacio por un luminoso bulevar.
Veo la manera tan rara de pensar
que tienen los árboles
las posturas tan hermosas de aquellas
tres mujeres sentadas ante el velador tan leve
acumulado de muslos sobresaliendo
por entre patas de sillas torneadas de secretos.
Bajan sonriendo unos hombres jóvenes
abiertas sus camisas a la mirada del tiempo.
Y todo se sitúa en un temblor perfecto y pendular.
Si no he mirado si nada es cierto si sollozo acaso.

22 comentarios:

Íntimo fárrago dijo...

Precioso, precioso hasta decir basta -pero no me gusta la neutralidad que le das al miedo, cualquier otra palabra me hubiera gustado más, perdona mi atrevimiento, ya sé que sabes más-.
Besos a paladas,

Nená

ícaro dijo...

los árboles no tienen más cojones que pensar raro, los criaron en una bolsa de plástico estrecha y negra, cuando las raíces crecieron no podían extenderse libremente y empujaban dándose con el muro de plástico


un día los sacaron de la cárcel doble (bolsa e invernadero) y se los llevaron a una ciudad de arena

desde su ancla de raíces observan a la gente en movimiento haciendo círculos, bucles y tirabuzones, unos despacio, los más tontos corren, siempre apresurados, para no llegar a ninguna parte

Los árboles tiemblan

Me encanta la palabra temblor y este poema


un beso

Lokdos dijo...

no sé que me gusta más, si la manera rara de pensar de los árboles, de que todo se sitúe en un temblor perfecto, si el viento cálido delas faldas, si la neutralidad del miedo, si usted Rivero que me deleita y me deja así, como una muñeca de trapo.
Le quiero.

Tomás Rivero dijo...

Yo que voy a saber más...que va.

Nená, creo que es al revés, o al menos así quiero decirlo: la neutralidad es producto del miedo.

Tal vez el verso se explique mal.

Por cierto, aprovecho tu comentario y con tu permiso, querida Nená; antes de que la influencia del poeta catalán, se me vaya al garete, dedicar este poema con emoción antigua (las modernas emociones son de perxislag) a mi querido poeta Gabriel Ferrater. Con dos cojones. Los suyos.
Por cierto la palabra "perxislag", no sé como se escribe, ni tengo ganas.

Una palada de besos y un contenedor si hace falta. De esos de las obras. Que se llenan con comuelgo.

Tomás Rivero dijo...

Marcela, te mando una cometa que vuela al albur de los vientos marinos, cruzando mares. Si la ves llegar dispárale besos para que caiga. Dentro va un temblor. Yo me quedé en tierra haciéndole el boca a boca al mareo de la pobre muñeca de trapo.

Quiéreme. Y seguiré hablando.

Besos, besos.

Tomás Rivero dijo...

Ícaro, a sucedido un traspiés entre comentarios, no estabas, pero sí. Debías ser un árbol, de esos que la gente que corre por las calles, no ve nunca.

Es cierto, los pobres árboles nacen prisioneros en esos invernaderos que fingen las temperaturas y abrevian los tamaños. Ese engaño de raíces ancladas, les jode la vida.
Aunque creo que su desarrollo posterior, ese entorno que tan bien describes, de bullir gente en volandas, les debe perjudicar casi más.
El árbol necesita gente que se pare a mirar sus arrugas. Sus ramas. El baile de sus hojas. Es entonces cuando crece. cuando se siente necesitado.
He regado plantas, prisioneras en maceta, muchas veces y algunas las he visto temblar. Lo prometo.

El temblor.

Besos, Ícaro.

Amando Carabias María dijo...

El poema es un lujo, pero los comentarios y las respuestas no están a van a la zaga. A uno se le queda cara de árbol, o mejor, una de las patas de las sillas que guardan tantos secretos...
Bravo (a los 4)

Tomás Rivero dijo...

Saludos, amigo Amando.

No me gustaron mucho los talleres de literatura. Y creo que se aprende más de poesía en un blog, si tiene uno la suerte de que amigos poetas, o amantes de la poesía, comente "provocando" la respuesta del poeta. Se produce una comunión hermosa, que tal vez prolonga la función del poema comentado.

Un abrazo, Amando.

Paloma Corrales dijo...

Me encanta, Tomás. Mucho. Pero lo árboles no piensan raro, no, sólo tienen ternura ;-)

Besos, seis docenas. Hala.

Paloma Corrales dijo...

los, los, los... es el teclado que escribe arbitrariamente ^^

José Baena dijo...

De emoción he temblado leyendo, Tomás. La complejidad con que tejes tus poemas me sobrepasa. Cada hebra se atornilla a mi cabeza y cuando llego al final se hacen nudo a mis pies y caigo. Sigo sin saber, pero caigo. Y tiemblo. Un abrazo.

Tomás Rivero dijo...

Lo que yo decía Paloma, mira que piensan raro los árboles, cuando piensan en ternura ;-)

12X6=72, me lleno los bolsillos.

Uno, como un sobretodo, para ti.

Tomás Rivero dijo...

Señor José Baena. Yo si que me muero con sus comentarios. Eso que usted acaba de decir es lo más hermoso que se ha dicho en estos Folios Grapados.
No puedo por menos que abrazarle, ayudarle a levantarse del suelo y seguir juntos en este camino tan difícil y hermoso, grande, genial, de esta poesía que nos une, nos ata, nos lleva y nos quiere siempre.

Un abrazo fuerte José.

Lokdos dijo...

Que lindo sos Tomas, vos y tu poética forma de abrazar.

Tomás Rivero dijo...

Gracias, gracias, gracias.

Abrazos para tu cintura de agua que dijo muy bien Octavio Paz:"...voy por tu talle como por un río..

Besos, Marcela.

José Baena dijo...

Tomás, ese debe ser el comentario más afectuoso que nadie me haya hecho en estos medios. Es un placer y un honor. Un fuerte abrazo.

Tomás Rivero dijo...

Equidad, es una palabra justa, cortada por el mejor sastre, su patrón debiera regir nuestras vidas.

Compartimos placer, José.

Un abrazo, un abrazo.

Shandy dijo...

Hermoso el poema, hermosa la mirada que capta la belleza de la vida. Conmovedor el último verso. Sí, a veces la belleza duele... parece un sueño, no me despierten...

Besos

Tomás Rivero dijo...

Andaba soñando esta noche con Gabriel Ferrater. Y eso pasó.

Besos, Shandy

Ramón Ataz dijo...

Llevo unos días disfrutando especialmente de los poemas que vas publicando.

Los releo, paso de uno a otro, y me quedo encantado, me recuerdo a mí mismo hace no mucho tiempo, hojeando los libros de poesía de autores contemporáneos en una libreria, esperando encontrar algún verso que me impulsara a llevárme a alguno de ellos y cerrando uno tras otro, desanimado, preguntándome, desde mi enclaustramiento poético, qué era lo que hoy en día significaba la poesía, y volviendo a mi casa para releer una vez más a mis poetas de siempre.

Ahora tengo blogs como éste en el que encuentro esos versos que buscaba, esas tres mujeres sentadas ante el velador tan leve/acumulado de muslos sobresaliendo.
Y entonces me quedo tranquilo. Hay poetas vivos, con obra detrás de ellos, inspiración a su lado y tiempo por delante.

Aplausos, Tomás.

Un abrazo.

Ramón Ataz dijo...

P.D. Solo falta que se pueda organizar la toma de las muchas bastillas que hay por ahí, llenas de libros.

Tomás Rivero dijo...

Palabras llenas de emoción, Ramón. Palabras que me dejan mudo. Por varios motivos. El principal, sin duda, por tus palabras tan entrañables.
O también porque en ese enclaustramiento poético no estabas solo, otros hemos estado sometidos a él, años y años. Yo llevo más de 30. Visitando librerías y bibliotecas, en busca de un poeta que llevarme a casa.
Como tú, Ramón.

Un día tomé la decisión del blog, sin llegar a gustarme mucho la idea. Sin embargo el poder llegar a personas como tú, y compartir poesía, vale la pena.

La toma de la bastilla, lo vamos a tener que hablar. Lo mismo organizamos algo, y colgamos una pancarta, para empezar.

Un abrazo, Ramón.