miércoles, 1 de febrero de 2012

Ray Bradbury on-line

      Todas las armas de fuego fueron usadas a la vez contra mí. Su fragor, semejante al suspiro de un dios, me devolvió al principio de las cosas, por ejemplo: algunas células riverianas fueron vistas flotando a la deriva sobre aguas del Atlántico hasta que un pez las engulló.

Inmediatamente, por los altavoces se anunció la pérdida de un niño, sus padres desesperados le esperan en recepción.
Este niño perdido, está en la zona de electrodomésticos mirando absorto la televisión donde una locutora anuncia la caída de la estación espacial M.I.R. sobre el océano Pacifico.

Sus ojos se van al azul en un fundido de fin. Casi negro.  

A qué coño esperan ustedes?


4 comentarios:

Hostal mi loli dijo...

Tuviste mala suerte de que te cayera a tí, buen poema. Me lo he llevado al NIdo. Un beso.

Tomás Rivero dijo...

Cómo está el nido....
Más pareciera el arca de Noe.

¿O fue Moisés el que separó las aguas? :P

Un beso.

Shandy dijo...

Sr Rivero, he salido disparada por su narración como un cohete espacial. Ahora estoy en mi nave tan a la deriva como las células riverianas, y tan perdida en el espacio como el niño. Lo veo todo azul, azul oscuro, casi negro. SOS.

Tomás Rivero dijo...

Y a qué coño esperas? Ponle gasoil a tu nave y vente pal sur que tengo fabes con pulpo.(Al día siguiente están mejor)

Venga.