martes, 1 de mayo de 2012

La ciudad y tú (o la livertad de Giorgio de Chirico)

6 comentarios:

Hostal mi loli dijo...

Gracias a esta entrada y a la curiosidad que me ha despertado, he conocido un poco a Giorgio de Chirico, surrealista y con imágenes oníricas en su pintura como tú en tu poesía. Supongo que tu cabeza es esa sombra que ocupa la teta izda del maniquí, la izda suele ser más grande que la derecha, es algo universal la mitad izda domina en tamaño a la derecha . Besos.

Tomás Rivero dijo...

Pintor metafísico, dicen de su pintura, Loli.
Como pura metafísica es esa teta impactando en el rostro del fotógrafo: los espacios vacíos, la soledad de las plazas, sus estatuas solitarias, tal vez insignificantes, los maniquíes abrazándose al silencio...

Besos, Loli.

Shandy dijo...

Sí recuerda a Chirico en su composición. No en los colores, bien luminosos los de esta bonita foto. Intuyo que por eso la has titulado "La livertad de...

Rivero, el maniquí luce un modelo que me recuerda a los de los escaparates de las llamadas, antiguamente, "Corseterías". Hoy "Lencerías", palabra con un sonido más frágil y liviano.

Tomás Rivero dijo...

Intuye usted bien, Shandy. La "livertad" de Chirico o la luz que nunca quiso para sus cuadros.

Pues en esta tienda, parece que el propio dueño o dueña no parece saber muy bien de diferencias. Tal es así que junto al nombre de la tienda figura la palabra "Corsetería" y bajo ella, en francés, "Lingerie", lencería. Y curiosamente, en otra parte de la fachada, dice "Dessous" (por debajo, o bajo de) y debajo de esta palabra, en castellano, "Ropa".

Para simplificar, yo diría que es una tienda de lencería, frágil y liviana.

Por cierto, en cada tienda de lencería, me paro a admirar. Son dignas.

Carmen dijo...

conozco a un poeta que, como la mayoría de los poetas, se gana la vida haciendo otras cosas. Que a ellas le ponga poesía es otra cuestión...

Éste en concreto y para pagar la hipoteca y los garbanzos es escaparatista de ropa interior (de las mejores marcas me contó). Haciendo esto viaja por toda Andalucía. Por lo visto el hombre tiene gusto.

conozco a otro hombre que se gana la vida enseñando filosofía a adolescentes pero desconozco cuánta filosofía pone en su vida. Un día refiriéndose al primero lo describió como....ese vendedor de bragas

se me ha venido a la cabeza esto mientras buceaba en las palabras corsetería, lingerie, dessous y lencería

por cierto...en qué buen lugar has descansado tu cabeza

buenos días Tomás

Tomás Rivero dijo...

Uno debe ganarse la vida con la poesía, pues en cualquier oficio la hay. Sólo que el camino emprendido, tal vez no es el correcto: primero ejercemos el oficio y luego nos alejamos de él para acercarnos a la poesía. Entenderíamos nuestro trabajo mucho mejor si a partir de él hacemos versos. Incluso al hacer versos, nuestro trabajo nos dará una dimensión distinta de lo que somos. Asustados ante el personaje que trabaja, podemos dejar de hacerlo, y vivir del poema. Es decir pasar hambre. O morir de amor. O considerado un peligro público y ser encarcelado por los gobiernos.

Carmen, la cabeza quedó al albur, y el albur puede ser tan interesante como una teta. Es más, ¿no es el albur una teta? Creo que siempre lo fue.

Besos.