viernes, 29 de junio de 2012

Flor

Y después de la noche se puso de rojo y después de la noche se vio en el espejo y después de la noche se fue a la alcoba y sobre el raso de su ropa la seda de su risa se vistió para amar. Y se vio como un puente de agua oscura y se vio como brisa y se fue haciendo vino en la sombra y se vio como un perfume de flor nocturna y cálida y se fue desnuda y se vio en el cristal y se fue con el agua ayudada de lluvias a pesar de la noche se vio en el espejo y se fue como luz furiosa y excesiva que en las sombras hace ciclos y celdas y penas de amor después de la noche en el espejo del agua en el puente donde cuelga y duerme la noche y se fue con ella tras pálidas bellezas y dejó su tela de color rojo y dejó su prisa en terciopelo raso dejó de amar y en cenizas se fue con el viento se fue como el viento.


6 comentarios:

Lapislazuli dijo...

Un encuentro maravilloso y soñado
Un abrazo

Isolda dijo...

Me parece algo tan exquisito! Hermoso y delicado y, sin embargo siento la nostalgia de lo que no fue. Ya sabes, el poema pasa a ser del lector, y a esta le ha llegad profundamente.
Besos, como flores.

Tomás Rivero dijo...

Un encuentro con viento, como el viento.

Un abrazo, Lapislazuli.

Tomás Rivero dijo...

Lo que no fue, lo significa.

Es cierto el poema ya no es del poeta, por tanto el nivel de profundidad lo decide el lector.

Besos y flores. En este caso la de un cactus.

Mareva dijo...

éste poema clava dagas dulces porque jodidamente amargas

tu blog es noche y muchas noches
y obliga a volver

saludos

Tomás Rivero dijo...

Mareva, es un poema para aburrir a las comas,(sonrío) o también para evitar esa pausa que no debe contemplar una fantástica huida.

Saludos