domingo, 30 de septiembre de 2012

Las ausencias

Llamaremos métrica a esa distancia que hay
entre el uno y el otro.
Llamaremos medida al acto de pasar la mano
por esa distancia.
Métrica y medida apaciguan por un instante
y en ese interludio
considere uno la gravedad del otro
y los dos hagan frente
al distante placer de amar las ausencias.



7 comentarios:

Alas dijo...

Un beso, Tomás.

Alas dijo...

Con tu permiso me llevo la foto, me encanta.

Besos.

Tomás Rivero dijo...

Un beso Alas.
No depende de mí la foto. Cógela.

Isolda dijo...

Creía que lo habías quitado y ya no lo ponías más. La primera vez que leí este poema, comprendí el valor de las distintas medidas y me encantó. Bonito sitio para sentarte a ver el mar y tratar con las ausencias.
Besos por la orilla, Tomás.

Tomás Rivero dijo...

Alguien escribió en el respaldo de madera con rotulador negro: "the best bank of the world", y tal como está el prestigio de los bancos, (¿qué querrá decir banco?) que ni los ladrones los roban, sin lugar a dudas este de madera, lo es.

Besos, Isolda.

Shandy dijo...

Rivero, qué bien se le ve entre azules del Cantábrico. Es hermoso ese lugar, un poético abismo, El banco del fin del mundo... Pero la tierra es redonda. Y las ausencias son interludios sin medida para los amantes. Aunque saber amar el distante placer de la ausencia es una buena propuesta poética.

Besos

Tomás Rivero dijo...

Sí, la mirada de ella me vio bien. Yo también estaba bien, colaboré.

Interludio: del lat. interludĕre, jugar a ratos.
Amar la ausencia, siempre es al fin (el fin del mundo) y al cabo, (cabo Ortegal) amarla a ella, a él. A lo que no está llamaremos por tanto: interludio sin medida.

Besos azules, Shandy.