domingo, 3 de febrero de 2013

Aquel día lejano

Aquel día lejano muy lejano al entrar en casa
dejé sobre la mesa mis rodillas y mis codos
doloridos cansados
casi dejé un par de lágrimas
y una mirada rota sobre los muebles tristes.
Teníamos un televisor rojo y lo encendí
me quedé dormido en la silla frente al televisor
y llegaste tú de un lugar extraño dándome besos
para que viera tu rostro redondo y jovencísimo.
Yo te quería. ¿Cuál fue la verdad
que supimos mantener tanto tiempo en el aire
como un pulso como una espada
que jamás permitimos que nos golpeara
con su horrible amenaza?
Después tú enfermaste. Grave.
Y leve también yo enfermé
y comenzó una tormenta en nuestros corazones
un vendaval de pájaros locos que cruzaron por nuestras
manos y nuestra vida sin que pudiéramos tocarlos.
¿A dónde fueron las tardes compartidas
el aire nuestros ojos las letras caídas de aquellos libros?
¿Qué voy hacer sin ti cuando muera?
¿Y ahora vivo
qué voy hacer si vivo sin ti?
Han pasado las horas y los días
han pasado los meses y los años
y no ha pasado nada todavía
amor.

4 comentarios:

Hostal mi loli dijo...


Este poema es desconcertante, es una paradoja de esas que no tienen respuesta, o que solo sabe la respuesta el que lo ha escrito y juega a desconcertar. Besos.

Shandy dijo...

¿Cual fue la verdad...? golpea esa angustiosa pregunta, porque si tuviera respuesta no nacería como tal pregunta. Ni tampoco el resto de los interrogantes que se hace el amante.
Una historia de amor bien poetizada.

El "Nada" final tiene diferentes lecturas: una interrogante para el lector.

Besos









Tomás Rivero dijo...

Este poema es una joya del tiempo vivido. Un tiempo hermoso. Pero no hay paradoja, creo.

Besos, Loli.

Tomás Rivero dijo...

En esa verdad había algo dogmático. Y ese dogma era la verdad más absoluta. No había otra posibilidad. Y nunca nos golpeó lo suficiente como para sacarnos de ese error.

Cuando algo termina queda como un "Nada" amenazante. La sensación de que podíamos haber hecho algo más.

Entonces los jóvenes eramos víctimas con mucho más drama y compromiso. Más implicación social. Y lo social nos tocaba definitivamente.

Un beso, Shandy.