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martes, 24 de febrero de 2015

Citas desinteresadas: Julio Cortázar




LOS AMANTES

¿Quién los ve andar por la ciudad 
si todos están ciegos? 
Ellos se toman de la mano: algo habla 
entre sus dedos, lenguas dulces 
lamen la húmeda palma, corren por las falanges, 
y arriba está la noche llena de ojos. 

Son los amantes, su isla flota a la deriva 
hacia muertes de césped, hacia puertos 
que se abren entre sábanas. 
Todo se desordena a través de ellos, 
todo encuentra su cifra escamoteada; 
pero ellos ni siquiera saben
que mientras ruedan en su amarga arena 
hay una pausa en la obra de la nada, 
el tigre es un jardín que juega. 

Amanece en los carros de basura, 
empiezan a salir los ciegos, 
el ministerio abre sus puertas. 
Los amantes rendidos se miran y se tocan 
una vez más antes de oler el día. 

Ya están vestidos, ya se van por la calle. 
Y es sólo entonces 
cuando están muertos, cuando están vestidos, 
que la ciudad los recupera hipócrita
y les impone los deberes cotidianos.

lunes, 17 de marzo de 2014

Citas desinteresadas: Bruno Mesa

Si tú, noctámbulo, lector de poesía,
comprendieras que la noche es el gran personaje de la luz
y la poesía el gran actor de la comedia humana,
si después de estos versos la existencia perdura en su derrota,
no te preocupes, porque la esperanza es terca,
y aún nos quedan noches y versos, recuerdos y amigos
con que engañar al tiempo y sus navajas,
con que olvidar hasta el olvido.

sábado, 8 de marzo de 2014

Citas desinteresadas: Leopoldo María Panero

Deseo de ser piel roja

La llanura infinita y el cielo su reflejo.                        
Deseo de ser piel roja.
A las ciudades sin aire llega a veces sin ruido
el relincho de un onagro o el trotar de un bisonte.
Deseo de ser piel roja.
Sitting Bull ha muerto: no hay tambores
que anuncien su llegada a las Grandes Praderas.
Deseo de ser piel roja.
El caballo de hierro cruza ahora sin miedo
desiertos abrasados de silencio.
Deseo de ser piel roja.
Sitting Bull ha muerto y no hay tambores
para hacerlo volver desde el reino de las sombras.
Deseo de ser piel roja.
Cruzó un último jinete la infinita
llanura, dejó tras de sí vana
polvareda, que luego se deshizo en el viento.
Deseo de ser piel roja.
En la Reservación no anida
serpiente cascabel, sino abandono.
DESEO DE SER PIEL ROJA.
(Sitting Bull ha muerto, los tambores
lo gritan sin esperar respuesta.)

                                “Así se fundó Carnaby Street”. 1970


Dicen que Leopoldo se "miró" en un microrelato deFranz Kafka, “Deseo de ser piel roja”:


“Si uno pudiera ser un piel roja siempre alerta, cabalgando sobre un caballo veloz, a través del viento, constantemente sacudido sobre la tierra estremecida, hasta arrojar las espuelas porque no hacen falta espuelas, hasta arrojar las riendas porque no hacen falta riendas, y apenas viera ante sí que el campo era una pradera rasa, habrían desaparecido las crines y la cabeza del caballo”.

sábado, 1 de marzo de 2014

Citas desinteresadas: Ana María Moix

Murió ayer Ana María Moix y ya empiezo a hartarme de este invierno asesino.

El maravilloso texto que sigue, pertenece a “No time for flowers y otras historias”, Lumen, 1971. Algunos han visto en él una relación con el poeta Leopoldo María Panero. Cuentan que el amor imposible de Panero por Ana María Moix.


When I am dead, my deasert,
Sing no sad songs for me.
CHRISTINA GEORGINA ROSSETI


Cuando yo muera amado mío no cantes para mí canciones tristes, olvida falsedades del pasado, recuerda que fueron sólo sueños que tuviste. Hubo un palacio de quimeras en mi rostro. Eso fui. Mi epitafio preferido sería que mañana, cuando la tierra cubra ese cuerpo dolorido que es el mío, tú anduvieras desangrándote por calles y plazuelas, diciendo mi nombre, no en voz baja, que se apaga tan sólo con el ruido de unos pasos, no con palabras encendidas, ya dijimos que se venden, no con ojos enrojecidos por las lágrimas, que quizás no serían para mí. Este sueño este sueño que tuviste y que fue tuyo. Mira, no vayas a la playa, mañana, a esa hora tan privilegiada, tan justamente pretendida, cuando mi sangre ya esté helada y mis uñas que comía por no verte y que sólo pintaba de vez en cuando para ti, ya no serán rosadas ni moradas negro refugio de gusanos hambrientos Si fueran, como dijiste un día para conquistarme, de seda. Pero no habrá capullos bajo tierra. ¿Por qué deshicimos el mundo soplando sobre él como antaño sobre un pastel? El tiempo nos perdió, no el que vivimos, ni el que soñamos, se nos contagió. Soplará el viento, caerá la lluvia, pesará la nieve, primero sobre la tierra, después sobre mi cuerpo. Entonces, a esa hora, cuando en ningún bar de la ciudad puedas encontrar mi mirada ¿cómo no iba a recordártelo a cada instante? Construimos un castillo en la otra orilla. Mataste un pájaro en el monte en primavera para hacer de sus plumas torreones y cortamos miles de rosas para con sus pétalos edificar la fachada principal. ¿Recuerdas? Qué problema planteaba el puente levadizo: un hada nos sopló al oído que fuera lirios Y yo, que siempre fui tan tonta, pregunté cómo asusta el silencio de mañana si no sufriría frío el duende del castillo. No pusiste cristales en las ventanas. Me enseñaste que en los castillo medievales las ventanas los cristales. Pero me los concediste y afirmaste que la fuerza de mis ojos guardaría al duende de morir a causa de los fríos invernales. Cuando yo muera, mañana, habrá cesado el miedo de pensar que ya siempre estaré sola,
entonces no vagues por las calles, no entres a tomar copas por lo bares, porque si te ves en los cristales, si te ves reflejado en cualquier parte no verás tus ojos que yo dije llenos de verbenas, no verás tu boca que besaba sin razón, tu pelo, ¿está encanecido ahora o sigue siendo de seda como cuando te disfrazabas de pastor? Verás tu rostro de cansancio y tus ojos que murieron son sólo agujeros de metal. Me miraba. Veía un palacio de quimeras en mi rostro y en mis manos qué pena que no sirvieran para nada. Era ausencia. No de ti. Ni de él. Una Mujer me dijo un día que cuando se empieza no se acaba. Qué falsa invulnerabilidad la felicidad ¿Dónde estará ahora? ¿Dónde estaré mañana? No me mandes flores a casa. No pongas rosas sobre el mármol de mi fosa. No vagues por las calles, no escribas cartas sentimentales que sólo serían para ti. Ese sueño ese sueño que tuviste, extraño paraíso de ilusiones, lo supiste, antes que nadie, cómo muere poco a poco un corazón, cómo atrae la llamada del recuerdo aunque falso cómo guía nuestros pasos. No te pierdas mañana en historias que inventamos y apuntamos sobre el viento. Qué mentira nuestra adolescencia de payasos. Vete vete allí, mañana, sin cantar canciones tristes que no serían para mí, entra y pide aquella mesa de cartón adornada con mariposas blancas. Alguien dijo que suene el acordeón y Ella Ella nos citó en París en Primavera. Mira, mañana, a esa hora, qué miedo tengo ahora, nunca quise dormir sola y de hoy en dos auroras Pero ¿qué podía hacer yo? Qué innoble el amor cuando es simplemente ausencia, dijo aquel joven atildado, ¿agradeciste tú su mirada de cristal? Vete allí mañana y recuerda mis manos de tonta enamorada No de ti. Ni de él. Tampoco Ella tan lejana. Cuatro niños alquilaron una mesa para reunir sus cuerpos muñecos de cera. Fue a la hora de las luces. Las hogueras El acordeonista enloqueció arrancó el puñal de plata de entre sus costillas y rasgó el instrumento de cartón. No surgieron notas, sólo viento y mil espejos de color. El era. El disfrazado de rufián espiándonos desde su irreductible rostro de marfil. Agitó en el aire su pañuelo de seda. Qué grotesco su intento para hacer que apareciera no una paloma una liebre o una flor sino sólo el rostro que siempre había amado. Lo contó luego, que nos vio, brindando por un futuro, mientras íntimamente seguíamos soñando en convertirnos en gnomos y en señores de mil tierras conquistadas o en vasallos de un rey enamorado de las flores. Por qué no dijiste que te ibas a la guerra. Incluso El te hubiera dado el corazón ¿Estaba el vuestro destrozado por la vida? No el mío ni por los sueños. La canción. No cantes para mí canciones tran tristes como aquélla, no me llames esta noche, no estaré. Luego la vi. El terciopelo rojo de mesas y paredes me envolvió en la creencia de que escapa todo cuanto vuela. ¿Cómo iba a contarlo aquella noche? Me lo dijo de un tirón, anda, vete, sé buena. Hablasteis de escaramuzas y de lo locas que son algunas chicas. Peter Pan encerrado bajo siete llaves. Y murió. Abandonado en un oscuro rincón del calabozo más helado. Salió en los periódicos que al día siguiente todos los niños del mundo a la edad de siete años se sentaron. Qué duro el banco de madera tras las rejas del Banco de Inglaterra. Medían, como metro cuarenta. Eran, no viejos ni muertos estaban arrugados. Alcoholizados. No es gran cosa el alcohol. Sólo que hay noches y casas y ríos y ojos que se cierran y cuerpos que se balancean y bocas que se abren titubean y se escapan vuelan las quimeras. Las noches y las calles. Mata el alcohol, lo dijo El, que lo sabía, deshace, era tan digno, tan perfecto, no bebas, decía, vete a casa, no bebas, decía, vete al campo, no bebas, decía, porque nada alegra un corazón pervertido por la melancolía. El lo dijo aquella noche. El frío cortó la copa de los árboles y el viento trató de derribar unos cuantos edificios y vi colgados por las esquinas grandes posters luminosos anunciando la noticia de lo que ya se presentía. Vete allí mañana aguardan las estanterías de licores, los mármoles de estrías dislocadas, las palabras. Hablaban y decían y olvidaban. Y El. El vivía de las noches y de las esferas que el humo de los cigarrillos dibujaba en ellas. Habló. De Aquella Chica Qué manías qué tristes pueden ser algunas vidas. Qué miedo ahora, pero mañana nada. Quisiera que cantaras canciones tan tristes como aquélla pero no llegarán hasta el fondo de la tierra quisiera que lloraras pero las lágrimas no lograrán traspasar el frío de una lápida quisiera que con un cuchillo rasgaráis en la carne, en la vuestra que ha sido amada, que inundarais las calles con sangre desesperada, pero no calará mi fosa para calentar la mía, helada. Cuando haya muerto, amado mío, quédate como estás ahora, muñeco inerte, amodorrado bajo mi sábana, no intentes poner en movimiento tus piernas sólo llenas de serrín. Querido, querido Pinocho, quédate donde estás, besaré tu nariz tan amada, compréndelo, no puedes andar por el mundo con ella, no puedes pretender ser bien acogido teniendo en cuenta que no sabes ni hablar. Juguete que nunca se olvida, vuélvete al bazar. Cristales transparentes, compañeros de otros tiempos que no contarán historias confusas como yo las mías. Ni te dirán Querido, querido Pinocho, mañana llevaría conmigo al centro del olvido tu sonrisa de loco abandonado, tu cuerpo de serrín. Vete. El, un día, ya harto, rompió el silencio de mi vida. Se lo dijo, a aquel joven ignorante de verbenas. Aquella Chica es una loca enamorada de la vida. Esa Mujer una loca enamorada de sí misma, no me esperes a la salida del teatro porque no iré. Querido, querido Pinocho, vuélvete al bazar. Vete a ver volar los aviones. Vuelan y revientan en el aire. Y el cielo tiembla. Centellea. Y es como cuando una estrella o el corazón se desintegra.

* * *

jueves, 30 de enero de 2014

Citas desinteresadas: Félix Grande

Ha muerto Félix Grande, uno de mis poetas
más cercanos, y quiero dejar un par de poemas
suyos para añadir versos al viaje.


Lo fugitivo permanece y dura


Mi recién conocida Loba
no nos pidamos groseras garantías

Que dure un día un año un mes
es lateral en el amor
Que se acabe es su precio
Que duela luego es su victoria

Seamos los servidores del amor
y jamás sus contables


Cierto que viene para irse

(Como nosotros
                         Como nosotros)




Elogio de las bestias


¿Sabías que hay bestias mansas y leales
que cuando pierden su pareja
husmean el viento con hocico furioso
atacan   braman    reflexionan
se niegan a comer     y giran    y enloquecen?

lunes, 30 de diciembre de 2013

Citas desinteresadas: Tomasito

Compongo con una guitarra del Lidl:
50 pavos con afinador y todo.
Y el día que tenga frío la echo
a la candela ligero.

domingo, 24 de febrero de 2013

Citas desinteresadas

Ensedada en mis besos lagartijas
te oigo mugir mujer
Acostados estamos en la cama
del hospital de la dulzura
Gangrenado de amor
chupo tu joya.
-Carlos Edmundo de Ory-

martes, 19 de febrero de 2013

Citas desinteresadas

Compañeros poetas,
tomando en cuenta
los últimos sucesos en la poesía,
quisiera preguntar —me urge—,
qué tipo de adjetivos se deben usar
para hacer el poema de un barco
sin que se haga sentimental,
fuera de la vanguardia
o evidente panfleto,
si debo usar palabras
como Flota Cubana de Pesca
y «Playa Girón».
-Silvio Rodríguez-

viernes, 8 de febrero de 2013

Citas desinteresadas

“La diferencia entre pasado, presente y futuro
es sólo una ilusión persistente”
-Albert Einstein-