Sobre una tela sucia el cuerpo desnudo se lava
se acerca al borde de las necesidades
y frota sus paredes de carne con el paño gris
frota las manchas oscuras de la vida.
Dentro de la casa los grillos corren bajo las mesas
su canto metálico afila los cuchillos
que más tarde cortaran la carne
abriendo recuerdos y heridas del pasado
entre sus paredes blanqueadas hay
un murmullo de cortinas y olor a café
hay pan triste y caliente rebanas apretadas
contra los pechos de leche y harina.
Te aman los descalzos de pie carnívoro
los mutilados con sangre de ave en los labios
su beso sabe a corteza y a mimbre verde
te aman con la piel que les dejó la historia
cicatrices y costuras y un olor a humo.
Los zapatos caminan solos
ahora los hombres huyen de las ciudades
ya no quedan selvas algún bosque los reclama
en las ramas más altas de los arboles más viejos
hay perchas abandonadas
cuelgan de ellas nidos de pájaros distintos
con dos picos cuatro alas y cabeza de pez.
Sobre una tela sucia dibujas ahora una vida
como si ungieras tu nombre con yerbas amargas
después de la penumbra atraviesas el umbral
más allá de los dinteles recuperas el tacto de las cosas
y los hombres aprietan sus falos contra la verdad
levantan sus ojos y su voz al cielo
se desliza por sus muslos blancos y famélicos
el semen de las cosas vanas de la vida.
El agua de los ríos arde
su aceite de peces deslizándose
las flores como velas encendidas las lleva el agua de lluvia
si dejas marcas de sudor y orín a lo largo del sendero
te seguirán caracoles azules y babosas negras.
Todo comienzo es una quimera
tú destejes madejas y madejas
tus ovillados dedos descubren la verdad.
Alguien te besó en los labios
y puso unas palabras como condición:
si te nombran todos eres sola.
Tal vez no acabe nunca de hacer este poema. -J.M. Caballero Bonald-
domingo, 10 de abril de 2016
Un cálido deseo de libertad
Cae agua,
una lluvia dormida arrastrada
por las alas desplegadas del viento,
cae un aldabón pesado de agua
sobre las grises piedras
y la llave rompe la dorada cerradura
y el manantial es fuente.
En el desierto de dunas arqueadas
cae la tarde como un velo
sobre una paloma muerta.
He leído las cuentas cosidas de todas
las semillas que cruzaron desde el norte
las montañas,
blancas como un recuerdo,
he leído el movimiento de tus labios,
su murmullo de pájaros.
Desnudándote en la tranquilidad del oasis,
tras el matorral de encendidos espinos,
sabes que en lo diáfano tú eres el secreto
y vas depositando tus vestidos
junto a un cálido deseo de libertad.
Y yo seguiré viviendo en un patio antiguo
habitado de viejas flores muertas,
junto a un mar de porcelanas rotas,
junto a noches de luna llena
que limpiaran las sombras,
la calamidad inútil de los rostros.
Ahora que todo parece alimentarse de agua
y miedo.
una lluvia dormida arrastrada
por las alas desplegadas del viento,
cae un aldabón pesado de agua
sobre las grises piedras
y la llave rompe la dorada cerradura
y el manantial es fuente.
En el desierto de dunas arqueadas
cae la tarde como un velo
sobre una paloma muerta.
He leído las cuentas cosidas de todas
las semillas que cruzaron desde el norte
las montañas,
blancas como un recuerdo,
he leído el movimiento de tus labios,
su murmullo de pájaros.
Desnudándote en la tranquilidad del oasis,
tras el matorral de encendidos espinos,
sabes que en lo diáfano tú eres el secreto
y vas depositando tus vestidos
junto a un cálido deseo de libertad.
Y yo seguiré viviendo en un patio antiguo
habitado de viejas flores muertas,
junto a un mar de porcelanas rotas,
junto a noches de luna llena
que limpiaran las sombras,
la calamidad inútil de los rostros.
Ahora que todo parece alimentarse de agua
y miedo.
Recuerdo
Porque tú vengas no me voy a poner a temblar
como una hojita agarrada aún a la rama más alta,
no,
temblaré cuando la rama más alta caiga
y en su ruido,
conmigo caiga tu recuerdo.
jueves, 7 de abril de 2016
Redes
Escucha muchacha
eso que notas en la piel no es un trastorno pasajero,
no es frío que puedas cubrir con ropas abrigadas,
son las aguas de un río que arrastra hojas muertas,
peces brillantes y escurridizos, limos, y la mirada
de unos ojos que contemplaron su corriente aguas arriba.
No temas, el calor en los labios o el latido en las sienes
son emociones y ruidos semejantes
a el murmullo del agua que busca el mar
lamiendo día tras día tu cuerpo, haciendo cauce en ti.
Te lo dice un buceador de la vida
que supo que la piel, como las redes de los pescadores,
hay que repararla después de cada jornada
una vez recogidos los peces que van alimentar tu vida.
eso que notas en la piel no es un trastorno pasajero,
no es frío que puedas cubrir con ropas abrigadas,
son las aguas de un río que arrastra hojas muertas,
peces brillantes y escurridizos, limos, y la mirada
de unos ojos que contemplaron su corriente aguas arriba.
No temas, el calor en los labios o el latido en las sienes
son emociones y ruidos semejantes
a el murmullo del agua que busca el mar
lamiendo día tras día tu cuerpo, haciendo cauce en ti.
Te lo dice un buceador de la vida
que supo que la piel, como las redes de los pescadores,
hay que repararla después de cada jornada
una vez recogidos los peces que van alimentar tu vida.
miércoles, 30 de marzo de 2016
No lo voy a repetir
Acabo de quemar un poema
que al arder le daba sentido a los versos.
Acabo de quemar un poema
que al arder le daba sentido a los versos.
Hay poemas que tan solo tienen sentido
si estos son sometidos al fuego.
Hay poemas que tan solo tienen sentido
si estos son sometidos al fuego.
Hay una purificación necesaria
a la que se debe someter la palabra
a la espera de las cenizas del poeta.
Hay una purificación necesaria
a la que se debe someter la palabra
a la espera de las cenizas del poeta.
Del que se espera sea aventado
a ser posible en un día de viento.
No lo voy a repetir.
martes, 29 de marzo de 2016
Mariposa
Ese vuelo sin aparente rumbo
que admiras o contemplas
te excita o te incita
lo que viene a demostrar que el ala de la mariposa
se pinta se traza se diluye se hace se esboza
se descompone iridiscente o plagio de aquél otro ala
(si lo ves o la ves a esa voraz del polen)
se alza se planta se bate en dos sobre su dos
se agiganta
o no
se pierde diminuta
lo que viene a demostrar que el ala de la mariposa
proviene del óleo
(un pintor en las sombras lo confirma)
y ella es una santa de los colores arrastrada
por la luz de un árbol o una piedra un hilo de agua
y que en su vorágine muere materia mineral desnuda
engarzada en monumental pan ético
de un horno apagado por la harina de los siglos.
que admiras o contemplas
te excita o te incita
lo que viene a demostrar que el ala de la mariposa
se pinta se traza se diluye se hace se esboza
se descompone iridiscente o plagio de aquél otro ala
(si lo ves o la ves a esa voraz del polen)
se alza se planta se bate en dos sobre su dos
se agiganta
o no
se pierde diminuta
lo que viene a demostrar que el ala de la mariposa
proviene del óleo
(un pintor en las sombras lo confirma)
y ella es una santa de los colores arrastrada
por la luz de un árbol o una piedra un hilo de agua
y que en su vorágine muere materia mineral desnuda
engarzada en monumental pan ético
de un horno apagado por la harina de los siglos.
sábado, 26 de marzo de 2016
Caballo
Monto un caballo cojo y ciego.
En la noche negra lo anima mi fusta.
-Hsu Chih Mo-
Peregrino y
vagabundo
enemigo negro
blanco y azul
vagando
pues errar era
un punzante dolor
en el costado
una fusta tensa
en el ijar
débiles los
corvejones
falto el aliento
de la bestia
la mirada cansada
ve
las ciudades
borradas del paisaje
ahora que toda la
tierra
recuperó los
caminos
esas veredas
únicas
solo para
equivocados.
Lejos de ti una
manada roja de cascos
las negras crines
lamen las laderas
la calma se
transforma
y bajo el sonido
de la lluvia
los caballos
felices
inadvertidos
gritan
la proximidad
de las extensas
praderas.
Su loca felicidad
de libertinos.
miércoles, 23 de marzo de 2016
Miedo
Una huella en el vidrio
o un figura en la niebla.
A veces los cuerpos se tocan
con un miedo excesivo
a la oscuridad.
jueves, 17 de marzo de 2016
Publica pájaros
No publiques libros.
Publica pájaros.
No escribas versos,
escribe vuelo, pluma.
No busques la llave,
encuentra la jaula
y quédate dentro
lamiendo la fría cerradura.
Que el poema te abra,
y el viento te arrastre.
No publiques libros,
publica lagartos, puestas de sol,
flores encendidas,
músicas que te traen recuerdos
de paisajes y cuerpos deseados,
fotos de cuando eras joven,
para que todos vean
que tu rostro de catre
presagiaba un futuro
de páginas emborronadas:
publica pájaros.
Publica pájaros.
No escribas versos,
escribe vuelo, pluma.
No busques la llave,
encuentra la jaula
y quédate dentro
lamiendo la fría cerradura.
Que el poema te abra,
y el viento te arrastre.
No publiques libros,
publica lagartos, puestas de sol,
flores encendidas,
músicas que te traen recuerdos
de paisajes y cuerpos deseados,
fotos de cuando eras joven,
para que todos vean
que tu rostro de catre
presagiaba un futuro
de páginas emborronadas:
publica pájaros.
miércoles, 16 de marzo de 2016
El dulce vapor que emiten las fábricas
Como todas las tardes en las sombras ociosas
hay demoledoras figuras sumidas en grosero hastío
sometidas al sueño, los plazos, el tedio.
Allí he visto gente gimiendo por calles y plazas
en pos de aquél poema de Beckett:
"..quisiera que mi amor muriese
y que lloviera sobre las calles
por las que paseo llorando
por aquella que me creyó amar.."
Luego vociferaban en la noche,
cumpliendo así el rito
de quien acaba una promesa.
Las pérgolas se mueven siguiendo el temblor
absurdo de la luna,
y las glicinias envenenan
la mirada melancólica del poeta.
Las fábricas apagan sus motores,
exhalan un ronco sonido,
agonizan
pero nunca mueren,
reviven cuando acaba su vigilia,
y duelen de nuevo al iniciarse
una nueva jornada,
y así una razón de máquinas
impone al hombre
su periplo de miedos.
El agua gris,
los enormes edificios de vidrio ahumado
bajo la lluvia de abril.
Su primavera de caballos y acero.
El neón, transfigurando los rostros
sobre las aceras mojadas de la noche del hombre.
hay demoledoras figuras sumidas en grosero hastío
sometidas al sueño, los plazos, el tedio.
Allí he visto gente gimiendo por calles y plazas
en pos de aquél poema de Beckett:
"..quisiera que mi amor muriese
y que lloviera sobre las calles
por las que paseo llorando
por aquella que me creyó amar.."
Luego vociferaban en la noche,
cumpliendo así el rito
de quien acaba una promesa.
Las pérgolas se mueven siguiendo el temblor
absurdo de la luna,
y las glicinias envenenan
la mirada melancólica del poeta.
Las fábricas apagan sus motores,
exhalan un ronco sonido,
agonizan
pero nunca mueren,
reviven cuando acaba su vigilia,
y duelen de nuevo al iniciarse
una nueva jornada,
y así una razón de máquinas
impone al hombre
su periplo de miedos.
El agua gris,
los enormes edificios de vidrio ahumado
bajo la lluvia de abril.
Su primavera de caballos y acero.
El neón, transfigurando los rostros
sobre las aceras mojadas de la noche del hombre.
viernes, 11 de marzo de 2016
Merienda
Acabo de tomarme dos rebanadas de pan con miel.
Tomarse dos rebanadas de pan con miel
no es algo extraordinario que merezca
contarse en un poema.
Aunque la miel sea de azahar.
Aunque las haya regado con el blues
de un esclavo negro
y dos copas de Mencía.
Pero hoy es un día especial.
Paseando por la vida,
esta vida que tanto me cuesta pasear,
he recordado que hacía 50 años
que no tomaba pan con miel.
Hoy. Cincuenta años.
Cincuenta años regañado con las abejas.
Hoy es un día diferente,
he tomado por la boca mi niñez,
he buceado en otros amaneceres
donde libaba la soledad,
he claudicado como hombre,
he recuperado la miel.
Tomarse dos rebanadas de pan con miel
no es algo extraordinario que merezca
contarse en un poema.
Aunque la miel sea de azahar.
Aunque las haya regado con el blues
de un esclavo negro
y dos copas de Mencía.
Pero hoy es un día especial.
Paseando por la vida,
esta vida que tanto me cuesta pasear,
he recordado que hacía 50 años
que no tomaba pan con miel.
Hoy. Cincuenta años.
Cincuenta años regañado con las abejas.
Hoy es un día diferente,
he tomado por la boca mi niñez,
he buceado en otros amaneceres
donde libaba la soledad,
he claudicado como hombre,
he recuperado la miel.
jueves, 10 de marzo de 2016
Amado maquillaje
Me ducho. Tomo café.
Me peino el pelo de pensar despacio.
Dudo en masturbarme, pero me afeito.
El otro me mira desde el ignorante azogue
tomándome como frágil ejemplo.
Salgo vestido aunque desnudo a la calle.
La calle cualquiera, la calle de tumultos,
la calle gris, la que me aguarda.
No llueve, pero tengo un amante.
Tengo dos amantes. Incluso tengo
un guante azul y un rojo pañuelo,
y una blusa malva con escote de ángel.
Las dos me desnudan ávidas.
Las dos se portan igual, pero se creen distintas.
Incluso jamás me olvidan,
tengo por tanto recuerdos.
Una prefiere mi sudor como bálsamo
mezclado con el perfume que uso habitualmente,
y así, con los ojos cerrados,
abrazada a mí, dice que se corre.
La otra sujeta mi cabeza entre sus muslos
y se convulsiona mientras susurra
que es la mujer más feliz del mundo.
Soy el instrumento de sus abismos insondables,
soy la luz que no veré nunca,
esa oscuridad donde todo es perfecto,
y verdadero.
Las dos fingen que se mueren.
Las dos fingen.
Las dos dicen que me aman. Las dos me usan.
El placer es una sensación esponjosa
que absorbe desde la sangre
el rito donde pena y gloria,
las causas perdidas,
van llenando de ojos sorprendidos
el corazón de los tiernos cuerpos,
abriéndose y deslizándose
como lágrimas que lentamente
van entristeciendo mi abdomen
de domesticada fiera.
Las dos me aman.
No saben que follan con un cadáver
de maquillado aspecto.
jueves, 3 de marzo de 2016
Púber
La métrica del paisaje en nombre de la luz,
las esporas de marzo
en nombre de la primavera,
esa niña asustadiza que investiga
números extraños en su pubis,
garabatos negros,
álgebra de dulce tacto,
un crucigrama que la altera
o la alza
por sobre estigmas,
caléndulas, geranios,
anémonas en llamas,
flores secretas,
poema épico que la arropa,
la tela íntima que la ansía,
el amor de los perfumes,
la tibieza de las maderas,
el algodón que la abraza.
Niña asustadiza que investiga
y halla y logra y quiere
y va y se encuentra con la vida
haciendo alardes,
y algunas filigranas.
las esporas de marzo
en nombre de la primavera,
esa niña asustadiza que investiga
números extraños en su pubis,
garabatos negros,
álgebra de dulce tacto,
un crucigrama que la altera
o la alza
por sobre estigmas,
caléndulas, geranios,
anémonas en llamas,
flores secretas,
poema épico que la arropa,
la tela íntima que la ansía,
el amor de los perfumes,
la tibieza de las maderas,
el algodón que la abraza.
Niña asustadiza que investiga
y halla y logra y quiere
y va y se encuentra con la vida
haciendo alardes,
y algunas filigranas.
viernes, 26 de febrero de 2016
Barca
Con la edad de las tinieblas
me han nacido en las ingles de navegar
unos pelos negros y largos
que al arrancarlos con prudencia uno a uno
se han convertido en pequeñas serpientes
de piel ebúrnea y escamosa
las cuales al aplastarlas con severa repugnancia
se han convertido en remos
para una barca que alguien gris
que mora en las sombras
ha puesto en mi vida
para que pueda cruzar el mar del olvido.
me han nacido en las ingles de navegar
unos pelos negros y largos
que al arrancarlos con prudencia uno a uno
se han convertido en pequeñas serpientes
de piel ebúrnea y escamosa
las cuales al aplastarlas con severa repugnancia
se han convertido en remos
para una barca que alguien gris
que mora en las sombras
ha puesto en mi vida
para que pueda cruzar el mar del olvido.
sábado, 20 de febrero de 2016
La luz de mi ceniza
Cuando así te veo,
tan llena de existencia
existiendo,
noto en ti un yo
que no es mío
y en mí el reloj azul de la luna
moviendo sus manillas,
cayendo sobre mí
las horas de la noche
y en ti la luz de mi ceniza.
tan llena de existencia
existiendo,
noto en ti un yo
que no es mío
y en mí el reloj azul de la luna
moviendo sus manillas,
cayendo sobre mí
las horas de la noche
y en ti la luz de mi ceniza.
jueves, 18 de febrero de 2016
Tal vez en el silencio
Tal vez en el silencio, a eso de las doce de la noche,
cercanas las cuatro de la madrugada,
un par de horas después de haber amado tanto,
será entonces cuando ponga fin a este escalofrío
y me dedique a buscar en la oscuridad
los besos perdidos por la alfombra,
o a recoger las pelusas livianas que dejaron
los cadáveres verdes de aquellos hombres
que intentaron amarte en mi presencia.
Y en ese silencio deduzca
que si te dejo, no tenga a donde ir.
Que debo asumir que tú eres mi lugar de destino,
la tierra que cavo entre los surcos del poema,
o la frente que levanto al cielo
buscando o preguntándome qué hice.
Aún me crucifican las encrucijadas,
los maderos curvados,
el óxido sucio y malva de los clavos,
las coronas de espinas dulces.
Y como un cristo que nunca se arrepiente,
nada excitante hice por impedirlo.
cercanas las cuatro de la madrugada,
un par de horas después de haber amado tanto,
será entonces cuando ponga fin a este escalofrío
y me dedique a buscar en la oscuridad
los besos perdidos por la alfombra,
o a recoger las pelusas livianas que dejaron
los cadáveres verdes de aquellos hombres
que intentaron amarte en mi presencia.
Y en ese silencio deduzca
que si te dejo, no tenga a donde ir.
Que debo asumir que tú eres mi lugar de destino,
la tierra que cavo entre los surcos del poema,
o la frente que levanto al cielo
buscando o preguntándome qué hice.
Aún me crucifican las encrucijadas,
los maderos curvados,
el óxido sucio y malva de los clavos,
las coronas de espinas dulces.
Y como un cristo que nunca se arrepiente,
nada excitante hice por impedirlo.
miércoles, 17 de febrero de 2016
Dado
Nada tan fácil como sostener un dado
entre los dientes.
Un dado en la punta de la lengua.
Un dado hecho del hueso más necesario
que el hombre usa para ser un animal despierto
un ser vertical próximo a la frente
su reptil occipital de sangre fría
su manera de pensar
su necesario color sangre
su marfil de muelas sencillas
sus mandíbulas para el pan
que siempre masticó de rodillas
y de rodillas dio un trago de vino ardiente
para ver lunas azules
más allá de las estrellas.
Un dado hecho del hueso del pasado
hecho de sol a pulso de saliva
en la punta de la lengua
para después hacerlo girar rápido
dentro de la boca
y escupir un seis
el tres
un dos
las veces
el asco que sintió
jugando a la vida
jugando a tirar el dado
para que la vida le diera un número
para que la vida tuviera
un número
ese por el que siempre cae el dado.
Un dado hecho del hueso más apremiante
de su vida de embelesado
que mira a las estrellas.
entre los dientes.
Un dado en la punta de la lengua.
Un dado hecho del hueso más necesario
que el hombre usa para ser un animal despierto
un ser vertical próximo a la frente
su reptil occipital de sangre fría
su manera de pensar
su necesario color sangre
su marfil de muelas sencillas
sus mandíbulas para el pan
que siempre masticó de rodillas
y de rodillas dio un trago de vino ardiente
para ver lunas azules
más allá de las estrellas.
Un dado hecho del hueso del pasado
hecho de sol a pulso de saliva
en la punta de la lengua
para después hacerlo girar rápido
dentro de la boca
y escupir un seis
el tres
un dos
las veces
el asco que sintió
jugando a la vida
jugando a tirar el dado
para que la vida le diera un número
para que la vida tuviera
un número
ese por el que siempre cae el dado.
Un dado hecho del hueso más apremiante
de su vida de embelesado
que mira a las estrellas.
domingo, 14 de febrero de 2016
Poema
Considerando en suma que han pasado los años
y uno sigue en pie, aquí
cual triste muñeco de trapo
parado ante la vida como un quieto,
considerando, digo, que hay un hilo
blanco de araña negra
que me sostiene en un dulce balanceo
de piernas y boca hambrienta,
considerando poco a poco,
a la lentitud de la pábila vela,
que nada y todo brilla
en la abundancia del defecto;
tal vez un instante antes de apargarse
el mundo
tal vez hagamos un esfuerzo
para que el poema nos siga dando hambre.
Hombres. Ellas.
y uno sigue en pie, aquí
cual triste muñeco de trapo
parado ante la vida como un quieto,
considerando, digo, que hay un hilo
blanco de araña negra
que me sostiene en un dulce balanceo
de piernas y boca hambrienta,
considerando poco a poco,
a la lentitud de la pábila vela,
que nada y todo brilla
en la abundancia del defecto;
tal vez un instante antes de apargarse
el mundo
tal vez hagamos un esfuerzo
para que el poema nos siga dando hambre.
Hombres. Ellas.
miércoles, 10 de febrero de 2016
Preguntas de un vendedor de poemas que nunca quiso hacerse Bertolt Brecht por temor a la soledad
¿Llamar con el lomo de un libro a la puerta
convence al inquilino?
Abrirá remiso. Dudando.
¿Será un lector convulso y crítico
o será un lector de best seller?
¿Abrirá más, sin embargo,
entornando la puerta,
si le enseño una página?
¿Pasaré si le leo unos versos?
¿Me amará si los comprende?
¿O tendrá ya libros en la casa
y me dará con la puerta en las narices
al grito de ese ya lo tengo?
Posiblemente este ya lo ha leído,
así que voy a llamar,
le encantará poder comentarlo.
Golpeo. Tras un silencio insisto.
La vecina de enfrente, solidaria,
sale y me informa:
.-Señor, en ese piso hace años
que no vive nadie.
domingo, 7 de febrero de 2016
Las estatuas
El maniquí vestido de novia
pasó la noche llorando.
Durante el día, una sonrisa pintada
iluminaba su rostro.
Su mirada muerta
buscaba un punto de luz
en el infinito.
Junto a él y su escaparate
otros transeúntes paseaban
sus derrotas en silencio.
Los que fuisteis perseguidos por el amor
sabéis que al final de las caricias,
como al final de todas las historias,
el mundo se deshace como cartón mojado.
Por eso los cuerpos malheridos
rehacen su grotesca figura de maniquí
alzándose en estatuas permanentemente frágiles.
Y cuando la asunción de soledad
se hizo vicio en ellas,
acudí solitario a un paisaje anónimo
que fuera como yo un lugar vacío.
Allí, eternamente paseo entre las estatuas:
su mirada fría de felicidad.
domingo, 31 de enero de 2016
Azogue
Comprobar la decadencia personal
delante de un espejo
no le da derecho al espejo
a juzgar tus derrotas.
Además, ¿desde cuándo
el cómodo azogue
supo investigar en tu poesía
las causas del fracaso?
No se refleja el alma del poeta
en los vidrios colgados
de las escarpias fantasmas
de tu desvencijado recuerdo,
ni el traje de tu carne
sabe en qué bolsillo guardas
la historia de un desastrado amor,
ni en los cristales rotos
de aquellos vasos compartidos
hay el mínimo secreto
que nunca quisieron contar sus labios.
delante de un espejo
no le da derecho al espejo
a juzgar tus derrotas.
Además, ¿desde cuándo
el cómodo azogue
supo investigar en tu poesía
las causas del fracaso?
No se refleja el alma del poeta
en los vidrios colgados
de las escarpias fantasmas
de tu desvencijado recuerdo,
ni el traje de tu carne
sabe en qué bolsillo guardas
la historia de un desastrado amor,
ni en los cristales rotos
de aquellos vasos compartidos
hay el mínimo secreto
que nunca quisieron contar sus labios.
viernes, 29 de enero de 2016
Escorias
Cada noche hay un
ardid,
algo urdiéndose, una cábala,
que va
encendiendo el fuego
de todas nuestras
almas,
algo que luego se
alimenta
de esas cenizas
que dejan
las emociones
abrasadas.
Aventadas las
pavesas
de esta gran
hoguera,
su abono de
miedos,
tan sólo quedan
los restos
de seres humanos
calcinados
que por la noche
salen a compartir
su mirada fría
de escorias
apagadas.
viernes, 22 de enero de 2016
País
Con qué facilidad te saludo
país,
sin ningún esfuerzo
me reclino ante ti,
y te pienso,
con qué facilidad
voy poniendo en cada paso que doy
un poco de ti
y te recreo,
y me miro en los espejos
de tu noche
país
y te quiero
porque soy un solitario cobarde,
yo que nunca tuve patria
y las horas de mi vida
las pasé
conociendo el dolor insolidario
de no querer tenerla,
país. Pobre y triste país
que alegre te veo hoy,
hoy que todos han huido
de ti, de mí
y nos dejaron tan perfectamente solos
que somos
el gris de un territorio invadido.
país,
sin ningún esfuerzo
me reclino ante ti,
y te pienso,
con qué facilidad
voy poniendo en cada paso que doy
un poco de ti
y te recreo,
y me miro en los espejos
de tu noche
país
y te quiero
porque soy un solitario cobarde,
yo que nunca tuve patria
y las horas de mi vida
las pasé
conociendo el dolor insolidario
de no querer tenerla,
país. Pobre y triste país
que alegre te veo hoy,
hoy que todos han huido
de ti, de mí
y nos dejaron tan perfectamente solos
que somos
el gris de un territorio invadido.
miércoles, 20 de enero de 2016
Memoria
En el día de hoy, 19 de enero,
en el que podía cumplir años
como el que cumple con una deuda
o un aburrido trámite
de experiencias acumuladas,
ella me dice, hablándome al oído:
eres un perfume.
lunes, 18 de enero de 2016
Una buena defensa
¿Quién iba a defenderte de los légamos solares,
quién iba a soportarte
si defenderte era implicarse en barros,
tizas negras,
era internarse en zonas pantanosas,
soportar tu peso oscuro y terrenal
para sacarte de tierras movedizas?
Acaso la mejor defensa era ocultarte,
esperar que el enemigo se olvidara
de tu cara, de tu espanto de arcilla
troquelada en pasmo.
Tal vez defenderte era eclipsar tu figura,
hacerte sombra irreconocible
o bien buscarte desesperadamente,
poner un póster tuyo en la pared,
hacer pegatinas con tu rostro,
una buena campaña de publicidad
con un "se busca"
o publicar todas tus obras,
tu inocente palabra de poeta helado
que siempre quiso ser anónimo.
Quién iba a defenderte,
¿acaso
supones que eres alguien
por quien jugarse un verso,
un hilo de vida
o tocarse el corazón con el dedo de señalar
te amo?
quién iba a soportarte
si defenderte era implicarse en barros,
tizas negras,
era internarse en zonas pantanosas,
soportar tu peso oscuro y terrenal
para sacarte de tierras movedizas?
Acaso la mejor defensa era ocultarte,
esperar que el enemigo se olvidara
de tu cara, de tu espanto de arcilla
troquelada en pasmo.
Tal vez defenderte era eclipsar tu figura,
hacerte sombra irreconocible
o bien buscarte desesperadamente,
poner un póster tuyo en la pared,
hacer pegatinas con tu rostro,
una buena campaña de publicidad
con un "se busca"
o publicar todas tus obras,
tu inocente palabra de poeta helado
que siempre quiso ser anónimo.
Quién iba a defenderte,
¿acaso
supones que eres alguien
por quien jugarse un verso,
un hilo de vida
o tocarse el corazón con el dedo de señalar
te amo?
sábado, 16 de enero de 2016
¡¡Goliat!!, ¡¡Goliat!!, ¡¡Goliat!!
Pero para luchar contra el gobierno de las cosas
este ser hizo pesas
comió carne valiente
se puso fuerte
y en adelante le llamaremos Goliat.
Por diversas rarezas
que a la sazón le fueron dados como objetivos
fáciles:
talleres de literatura, alguna autoedición,
o alguna performance, una plaquette,
creyó que podría ser poeta.
Y se puso a ello con la ilusión de un viejo vate
de aquellos que en un romántico tiempo pasado
llevaban armas o revólveres en la cintura
en el sobaco, junto al bolsillo del bolígrafo,
llamado por algunos bolsillo intelectual
por la cantidad de tinta que soportaban
estas faltriqueras sobradas de balas
que sabían defender un poema a punta de pistola.
Mas se equivocó. No era eso.
No se estilaba el poema en su relación con la violencia
o la violencia misma del poema
en su relación con la bala.
Sus primeros versos escritos en una noche vulgar
donde no colaboraron las musas,
ni había estrellas, ni melancolía,
ni cielo encapotado que prometiera lluvia,
decían así:
“Amanamano cristal tal vez
de murano,
tal vez distintos días
para los estragos o los estrados,
qué fácil resulta esto de escribir,
a pesar de los pesares,
a pesar de estos imbéciles sacerdotes
que relacionan honradez poética
con ignorancia,
y predican,
tal vez pensando con el cerebro de reptil
-que aún todos portamos cerca de la nuca-
que en la sabiduría hay algo de malicia”.
Y cuando quiso poner punto y final a todo este
panorama lírico-mordaz, fue tarde:
resulta que triunfó, publicó, recibió premios,
se afamó, fue feliz, le dio un infarto.
Cacho cabrón, dijeron los amigos
cacho mamón, exclamó la editorial,
nos deja compuestos y sin versos.
Casi todos acudieron a los honras fúnebres.
Y unos energúmenos frailecillos con alas de ángel negro
le llevaron en volandas hasta unas huertas cercanas
donde amigos verdes de ecología poética
depositaron sus cenizas
para que se alimentaran de él
las higueras, los cerezos y un solitario nogal,
a la vez que gritaron tres veces:
¡¡Goliat!!, ¡¡Goliat!!, ¡¡Goliat!!
este ser hizo pesas
comió carne valiente
se puso fuerte
y en adelante le llamaremos Goliat.
Por diversas rarezas
que a la sazón le fueron dados como objetivos
fáciles:
talleres de literatura, alguna autoedición,
o alguna performance, una plaquette,
creyó que podría ser poeta.
Y se puso a ello con la ilusión de un viejo vate
de aquellos que en un romántico tiempo pasado
llevaban armas o revólveres en la cintura
en el sobaco, junto al bolsillo del bolígrafo,
llamado por algunos bolsillo intelectual
por la cantidad de tinta que soportaban
estas faltriqueras sobradas de balas
que sabían defender un poema a punta de pistola.
Mas se equivocó. No era eso.
No se estilaba el poema en su relación con la violencia
o la violencia misma del poema
en su relación con la bala.
Sus primeros versos escritos en una noche vulgar
donde no colaboraron las musas,
ni había estrellas, ni melancolía,
ni cielo encapotado que prometiera lluvia,
decían así:
“Amanamano cristal tal vez
de murano,
tal vez distintos días
para los estragos o los estrados,
qué fácil resulta esto de escribir,
a pesar de los pesares,
a pesar de estos imbéciles sacerdotes
que relacionan honradez poética
con ignorancia,
y predican,
tal vez pensando con el cerebro de reptil
-que aún todos portamos cerca de la nuca-
que en la sabiduría hay algo de malicia”.
Y cuando quiso poner punto y final a todo este
panorama lírico-mordaz, fue tarde:
resulta que triunfó, publicó, recibió premios,
se afamó, fue feliz, le dio un infarto.
Cacho cabrón, dijeron los amigos
cacho mamón, exclamó la editorial,
nos deja compuestos y sin versos.
Casi todos acudieron a los honras fúnebres.
Y unos energúmenos frailecillos con alas de ángel negro
le llevaron en volandas hasta unas huertas cercanas
donde amigos verdes de ecología poética
depositaron sus cenizas
para que se alimentaran de él
las higueras, los cerezos y un solitario nogal,
a la vez que gritaron tres veces:
¡¡Goliat!!, ¡¡Goliat!!, ¡¡Goliat!!
martes, 12 de enero de 2016
Sobre amarillo
Yo tengo las manos blandas,
tú escribes en un libro, tomas notas,
recuerdas aquel invierno,
yo chupo las puntas de tus dedos
y te recito versos de un poeta veneciano:
“Qué pureza un desnudo o adolescente muerto
en las inmensas salas del recuerdo en penumbra”.
Las cortinas son cómplices
de esta ausencia de formas
aunque la penumbra señala
con un dedo mortal e impaciente
que todas las sombras van acomodándose
a persianas, cortinas
y visillos entrevistos.
Van acoplándose las sombras
a tu encuentro de carne con placer de otra carne
que a nosotros sorprende
como un cristal opaco
de fisuras, azogues, berilios y cardúmenes,
porque tiene el mar su ausencia de musas
y su grito mudo de sirenas varadas,
y tus ingles un misterio de costumbres,
de ceros plenilunios
al borde desafecto de una prenda exacta,
que no íntima,
guardada en el cajón de la vida
junto a antiguos recuerdos.
Yo leo un diario, tomo notas,
tú lames mis labios
y consultas unas viejas cartas de amor
encerradas todos estos años en un sobre amarillo.
tú escribes en un libro, tomas notas,
recuerdas aquel invierno,
yo chupo las puntas de tus dedos
y te recito versos de un poeta veneciano:
“Qué pureza un desnudo o adolescente muerto
en las inmensas salas del recuerdo en penumbra”.
Las cortinas son cómplices
de esta ausencia de formas
aunque la penumbra señala
con un dedo mortal e impaciente
que todas las sombras van acomodándose
a persianas, cortinas
y visillos entrevistos.
Van acoplándose las sombras
a tu encuentro de carne con placer de otra carne
que a nosotros sorprende
como un cristal opaco
de fisuras, azogues, berilios y cardúmenes,
porque tiene el mar su ausencia de musas
y su grito mudo de sirenas varadas,
y tus ingles un misterio de costumbres,
de ceros plenilunios
al borde desafecto de una prenda exacta,
que no íntima,
guardada en el cajón de la vida
junto a antiguos recuerdos.
Yo leo un diario, tomo notas,
tú lames mis labios
y consultas unas viejas cartas de amor
encerradas todos estos años en un sobre amarillo.
viernes, 8 de enero de 2016
Paciente soledad
Desde la paciente soledad
de este universo en calma
aprendí a ser calmo,
a tener un ruido interno
a soñar sin mangas.
Conseguí una terca paciencia
durante gran parte de mi edad madura,
pero ahora, cercana ya la dorada piel de otoño,
comienza en mí un río, termina en mí también,
mas sus aguas no cubren lo suficiente
para que presa infranqueable
nadie me moleste. Debo soportar
de vez en cuando que impertinentes seres
pisoteen mis riveras,
y que pegadas al cuero de sus zapatos,
ellos, los unos, los otros, los cualquiera,
se lleven briznas de mi carne,
el borrador oscuro de un poema.
de este universo en calma
aprendí a ser calmo,
a tener un ruido interno
a soñar sin mangas.
Conseguí una terca paciencia
durante gran parte de mi edad madura,
pero ahora, cercana ya la dorada piel de otoño,
comienza en mí un río, termina en mí también,
mas sus aguas no cubren lo suficiente
para que presa infranqueable
nadie me moleste. Debo soportar
de vez en cuando que impertinentes seres
pisoteen mis riveras,
y que pegadas al cuero de sus zapatos,
ellos, los unos, los otros, los cualquiera,
se lleven briznas de mi carne,
el borrador oscuro de un poema.
Al margen
Poseo ese empuje necesario y vital
para amar la locura
que sólo tienen los imprecisos
los inexactos los alados los residuales.
El alma cándida de los candados,
el ruido categórico de los inocentes,
el pabilo golpe de los desnudos.
Ese empuje escrupuloso y científico
del perdedor riguroso,
mi amante, mi amigo,
mi angustioso y a veces melancólico yo.
Soy un poeta al margen.
He hecho en literatura una obra deslavazada
como mi tiempo,
como yo mismo,
y como vosotros recordaréis.
jueves, 7 de enero de 2016
Económico exceso
Se prudente en el
exceso
y de mi semen
toma lo preciso,
una gota justa
que se pliegue a
tu curva.
No consumas de mí
lo innecesario.
Egoísta en el
agotamiento,
no pongas
derroche en mi escasez;
fíjate en las
flores,
el vuelo de las
aves,
el curso del
agua,
cómo se acomodan
a su necesidad de
tiempo.
Toma lo preciso
que nos mantenga
en la abundancia
disipada
de los que se
aman pródigos.
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