domingo, 18 de diciembre de 2011

Sacramento

¿De qué carecéis erráticas criaturas
que sólo me enaltezco cuando me miráis?
En vuestro deambular ¿cuál es mi ignorancia?
¿adónde reside el misterio de vuestra mirada?
¿dónde el perdón que me ofrecéis
y del que no soy merecedor?

Poseo la santidad del sueño
y sólo en vosotras me reparo.
Mi despertar de ángel,
mi alimento de almas.
El vaho de las almohadas.

La vez que te vi temblar.


            Without Mercy (I) The Durrutti Column

4 comentarios:

Hostal mi loli dijo...

Te veo muy espiritual con este poema. Un beso.

TOMÁS RIVERO dijo...

Espíritu del maestro San Juan de la Cruz. Con todos lo respetos y la humildad que requiere compararse a la mejor de las poesías jamás escritas.

Besos, Loli.

Ramón Ataz dijo...

Además de compartir esa devoción hacia San Juan de la Cruz, creo que este poema tiene una capacidad de sugerencia tremenda. Muy bueno.

Saludos.

Tomás Rivero dijo...

Tus palabras me enorgullecen viniendo de ti, Ramón. Admiro mucho tu poesía. Te leo, aunque no te comente todo lo que debiera.

Un abrazo.