lunes, 7 de mayo de 2012

Los piquetes del paro

La postura ecléctica
los días sin pan
el zapato erótico
los años en la escasez
la muerte sin libreta de racionamiento.
La caspa
el bisoñé
la tarde de mesa y baraja
los besos escondidos
las masturbaciones diarias
la verdad
el miedo a la bofetada dialéctica
el cuerpo mudo que hora a hora cornea
nuestro inmejorable hígado
los días alternos: uno si otro no.
La sombra
la calamidad
el calendario y su antídoto:
los días muertos.

La nada
porque no hay nada no tenemos nada
mire vuelva otro día
quizás entonces.

La tierra la cama
la sombra con la que a diario haces el amor
seno profundo donde deslizas la ilusión
o un viaje de placer.
La palabra con sabor a rastrojo
a tabaco
la palabra sin color
con olor a paro
con transparencia de cristal.

La calle diaria
la mujer la mujer
la casa
la barra de pan.
El día que te levantas temprano
y es como si se levantaran todos
menos
tú.
La cal
esa cal de vieja pared
donde te recuestas esperando
esperando a tu inefable Godot
permeable y cariñoso
que tarda se retrasa
tú sabes de otros que fueron en su busca.

Y llueve sobre tus orines
te meas de rabia y placer
clandestino e ilegal
sospechoso de ser alguien
entre calles que no te pertenecen
y que dudas existan.
Hace frío,
mucho más que nunca,
porque coincide
con el invierno de tu corazón,
y escupes sobre mojado.

Hace viento
y ni un puto pitillo
que llevarse a los pulmones.

6 comentarios:

Hostal mi loli dijo...

Parece que vuelven esos tiempos, de repente hemos vuelto al pasado, al de los celtas cortos sin boquilla. Besos.

dulce susurro de cuchillas dijo...

Lo que hace falta es un buen canuto y olvidar por un instante...

saludos

Tomás Rivero dijo...

Yo siempre estuve en ellos. No conocí otros tiempos. Sin ir más lejos, el poema no es de ayer, tiene sus añitos.

Pero parece que vamos a fumar "caldo de gallina". Se los liaba a mi padre.

Besos.

Tomás Rivero dijo...

Un canuto y un hermoso y dulce susurro de cuchillas, a eso del atardecer cuando el zureo de las palomas cae con la noche. Y no cortarse: ni el cuello, ni al comentar.

Saludos besucones.

VICTOR GATO dijo...

No entiendo mucho de poesía, pero cuando has comentado que este poema tiene sus añitos, también me ha parecido vérselo -no sé si ha sido por sugestión- Lo he visto un poco "mezcla"

No tiene nada que ver con el poema, pero hoy no le encuentro sentido a los piquetes informativos en las huelgas.

Siguiéndo las últimas noticias de los informativos, en tiempos de crisis hay un resurgimiento de los movimientos extremístas. Hay un resurgimiento alarmante de grupos nazis. Hay que ser precavidos y no perder control.

Yo también fumé mucho tiempo celtas sin boquilla (paquetito blanco y celeste). Hoy fumaría lo mismo, si no me hubiera retirado.
Ayer escuchaba a un catedrático de economía que decía que irremediablemente vamos a retroceder unos quince años, pero en peores circunstancias mentales que hace quince años. Veremos.

Abrazo.

Tomás Rivero dijo...

Yo es que no le veo sentido a los piquetes informativos ni a la huelga. Eso sí las hago todas, para tocar las narices. Las mías las primeras.
Y no le veo sentido a la huelga, si no es para tomar el poder. Pero es que yo soy de un extremismo del que hay que ser precavidos. Además ¿quién quiere hoy el poder? ¿Poder para qué? Me respondo yo mismo, total estoy solo: Pues el poder para poder poder. Puesto que hasta hoy es que no hemos podido. ¿Podremos algún día?

Ah! por cierto, yo tampoco entiendo mucho de poesía. Seguramente a la "mezcla" que te refieres es esa argamasa proletaria-existencialista un tanto usurpadora de la consistencia intelectual debida. Ya sabes: "La existencia precede a la esencia"(Sartre). Por decir algo.

Y hablando de crisis. Hace cuarenta años(35, teniendo en cuanta la devaluación de un tiempo que no nos corresponde) un servidor gritaba en la calle (que tiempos aquellos cuando las calles estaban en la vida de todos nosotros. Y nosotras.) "La crisis que la paguen los capitalistas". Y a partir de aquí no te cuento quién se reía. Me da "lacha" (vergüenza). Tendrás que consultar la historia. Aunque Victoria Prego no lo cuenta en su "Historia de la transición española".

Un fuerte abrazo, Victor.