martes, 4 de octubre de 2011

Deseo de ser piel roja.

Para qué quieres saber tanto?
me pregunta un amigo
reprochándome que siga siendo un loco.
Pero yo sé que nos vigilan los indios.
Nos tienen rodeados.
Algunas mañanas descubro en las aceras
esas plumas de águila que usan los siux
para hacerse sus adornos de guerra.


Yo las sigo y veo batallas. Los arcos se tensan.
Cabelleras sanguinolentas cuelgan
de farolas y ramas. Las señales de tráfico
son dianas para sus lanzas. Un cuchillo
hecho de hueso de bisonte
se ha clavado en un cajero automático,
junto a la mano de un hombre que tecleaba
un número secreto. Hay flechas acertadas
en la torre de la iglesia y un roto carcaj cuelga
de la veleta del campanario.
Galopan entre los coches.
Invaden autopistas y carreteras,
el peaje que pagan es el de un viento
salvaje como ellos que quema sus ojos.


Sus rostros pintados para la guerra
se van alejando.
Volverán más tarde.
De norte a sur cientos de kilómetros de cielo
sin apenas pájaros. Dejan atrás un paisaje
de edificios levantados por un pueblo de bárbaros.


Y el viento ardiente y extraño arrastra
huellas de pantera, cascabeles de serpiente
pétalos de flores que vivían en el prado,
y en ese trasiego grito: ¡vivan los pieles rojas
que cabalgan a pelo y no llevan espuelas!

5 comentarios:

Sofía Serra Giráldez dijo...

¡oleeee!!...plas plas, plas!!...cuánto me ha gustado, Tomás, ¡¡cuánto!!
es que me encantan los pieles rojas, todo hay que decirlo...;)
Enterré mi corazón en wounded knee

Besos

Anónimo dijo...

Me gustan las dos,la poesía y la canción. Beso al indio y al poeta.

tomas rivero dijo...

Sofía, "Deseo de ser piel roja" es un libro de Miguel Morey que ganó el premio Anagrama de Ensayo en 1994. Es un hermoso libro:
"Tengo mil rostros. Y mi ciudad tiene mil rostros también: no es siempre la misma, cambia a cada paso - aunque siempre sea mi ciudad. A veces la cruza un río casi inmóvil, un ancho río verde - remontado por gabarras que cargan arena, o troncos o carbón - y entonces es cierto que el cielo es una bóveda. Y que el espejeo de las aguas en el interior del arco de los puentes dibuja, al atardecer, una puerta que da a algún plácido misterio."

tomas rivero dijo...

Anónima Loli, a mí me gusta más la canción.

Sofía Serra Giráldez dijo...

Gracias por la información, Tomás.
"Enterré mi corazón en Wounded Knee" también es un hermoso, y muy doloroso libro sobre el exterminio al que sometieron los blancos a los pueblos indígenas del Norte de América.
¿sabías que la costumbre de arrancar cabelleras la llevaron los europeos allí?
Besos, Tomás, y buen Tiempo.