domingo, 9 de octubre de 2011

Nudo desnudo

Hábil desde la mano al cuerpo del otro que la toma vigilando la acertada piel con posibilidad de acercamiento algún roce algún extraño color la tersura ese tacto que puede imitar la suavidad que le insinuó un pliegue.
Deslizó los dedos bajo la camisa dejando tras de sí un reguero de sinsabores un contenido deseo de ser necesitada. Tocó su hombro suspiró en su oído el otro musitó lentitud sobre su rostro y lamió o quiso ser pureza y piedad casi suplicó cuando la mirada era un lógico abismo donde en el fondo del mismo se encontraba la mullida sangre tan espesa tan fluida y caliente recorriendo los lugares que estaban siendo habitados.
Tocó los nudillos besó la palma de su mano deslizó la mejilla por su garganta y dejó una saliva inmóvil sobre la curvatura donde el brazo y el cuerpo se hacen remo y barca. Palpó con sus dedos una piel como la suya porque la propia estaba siendo explorada y cuando ambos coincidieron en un claro de la selva epidérmica hicieron fuego de sus carnes humo de sus huesos y los pájaros que habitaban en sus besos cruzaron volando la dimensión de las temperaturas la redondez de las esferas el cilíndrico volumen donde se sacian los espacios.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso.

tomas rivero dijo...

Casi como tú, anónimo. ¿Quien serás? Frío, frío, como el agua del río.

Anónimo dijo...

jajajajajajajja,yo.