lunes, 26 de diciembre de 2011

Huida

Cuando hace un rato sobre estas sábanas
que aún conservan un ligero y templado temblor
te he llamado piedad para no morir,
he sentido que tu amargura recorría mi espalda,
y detrás de las cosas que juntos hemos compartido
se instalaba un frío y paciente silencio.
Y ahora que te miro mientras te enfundas
la ropa de cubrir tu cruz, la mía, la de tantos,
acaricio tu mano de yerba,
la piel de tus venas, su distrito sanguíneo,
bajo el cobijo de esta sagrada casa
de benéfico albergue,
y como dos seres de económica orfandad
escribimos nuestro destino
en el pulcro esbozo de la huida.

8 comentarios:

Lokdos dijo...

Este te lo leí en CF y creo que fue el que me enamoró de tu escritura.

Íntimo fárrago dijo...

Estupendo poema.


Nená

Tomás Rivero dijo...

Aquello fue un mes de ferocidad total...ahora, con la espantada de Batania el blog está un poco lacio.

Un beso, Marcela.

Tomás Rivero dijo...

Nená, tiene un poquito de trabajo y un poquito de corazón. No sé si por este orden.

Un beso.

Shandy dijo...

Necesarios silencios cóncavos, necesarias huidas, para no morir,para seguir compartiendo, para seguir escribiendo un destino común.
Buen poema.

Un beso

Tomás Rivero dijo...

Tengo en la derrota la belleza. Y nunca me parece derrota. Es más no podría entender el amor sin derrota.
¿De qué clase de triunfo vendría el que no fue derrotado?
Vencer en el amor no es ganar, es perder. En él todo es tan fácil y tan leve.

Se trata de no morir, pero se trata de seguir escribiendo.

Un beso

eloy dijo...

Suscribo totalmente este último comentario, Tomás. No hay amor sin derrota, como no hay amor sin dolor.

Supongo que en Crítica feroz, le dieron palos por todos lados (al poema). Pero aquí sí puedo decirlo, este poema me gusta tanto que quisiera haberlo escrito yo.

Un saludo y hasta otra, Tomás Rivero.

Tomás Rivero dijo...

No creas, Eloy. En Critica Feroz me trataron excesivamente bien. Demasiado bien, diría yo.

En esto del amor hay mucha tela que cortar. Un lío esto del amor. Tiene un fallo. Que lleva aparejada la propiedad. O algo casi peor: el apropiarse del otro, como algo preconcebido.

Hay dolor en el amor, es cierto. Pero considero que este dolor es bueno, deseable. Es un dolor tan generoso, que al final del mismo, siempre apetece recordarlo. Disfrutar de la generosidad de su recuerdo.

Mis versos son de nadie. Un accidente que yo lo escribiera. Cógelo y ponlo en el corazón de alguien. Eso si, luego tú das la cara. No digas que yo soy el autor. Puedes echarle la culpa al viento. que va y viene con poemas, y te trajo este.

Un abrazo, amigo.