martes, 24 de enero de 2012

Sangre de toro

¿Por qué pintan las naranjas? ¿Por qué lo pintan todo? Pues muy fácil: porque ustedes reclaman estética. Pareados. Reclaman que el pliegue de la falda o la raya del pantalón, haga vuelo y juego, con un levante liviano. Esteticienes del pánico, reclaman que su naranja juegue a los dados con Dios y con las puntillas lánguidas del tanga, o el color bisonte del calzoncillo.

Ver una naranja así produce dolor. ¡No está pintada!, las da así el naranjo, o lo que sea. Como si una naranja fuese ese balón de playa. Ese otro balón de los domingos que Ronaldo mete en la red y Messi en su alma. Un dolor que nos lleva a lo ancestral del hombre de lo que fue el hombre. Un dolor nuevo que viene del recuerdo de cuando éramos jóvenes y la belleza quería ser amiga nuestra. De cuando los griegos enterraban a los caballos muertos en batalla. Daba gusto comer naranjas entonces.

No pintan las naranjas: las esculpen. A la medida del gajo que llevamos entre las piernas. De lo que se come se cría.
¿Qué está pasando? A todos nos da en la nariz, que nada bueno.

Adiós, que nos zurza un médico la médula esdrújula de la noche. O la médula espinal de la lengua. Palabras. Sangre de toro.


Ah! ZZ Top.





15 comentarios:

Hostal mi loli dijo...

Algo está pasando, esta naranja no es normal, ni la naranja ni el mundo que también es redondo, ni las cabezas que también son redondas, debe ser que lo redondo está mutando a la abstracción y acabará siendo todo caricatura de lo que fué. Y la sangre de toro acabarásiendo zumo de naranja o vino tinto avinagrado. Besos de los auténtico hoy por hoy, todavía, no se si después de las mutaciones, que serán?

Tomás Rivero dijo...

Efectivamente, Loli, todo es caricatura.
Ni los besos se salvan. Ya no son lo que eran. Los últimos besos que me han dado he notado cierto interés personal, como un sacar del beso lo importante, la esencia, y salir corriendo. Parecían besos de quedarse. Pero se fueron.

Un beso, aunque no sé.

Lokdos dijo...

Habrá que volver a enamorarse del naranjo, y de la tierra entre los dedos de los pies.
Te quiero Rivero, y yo te beso de polleras voladoras, por tu mirada hacia el hueso de los ojos.

Carmen dijo...

mi ciudad es tierra de azahar que inunda el aire, tierra de naranjas que colorean las calles

hace unos años visitó esta ciudad una mujer extranjera y en una calle que baja hasta llegar al río, con naranjos en ambas aceras exclamó: ¡qué bonitas se ven las naranjas!...pero...¡qué trabajo tendrá eso de colgarlas!

¡que son de verdad! le aseguró su acompañante, son amargas, no se comen, pero son de verdad

pregunta ¿a dónde coño vamos a llegar con este afán estético (e ignorante ya de paso) que alguien adulto (al menos en el DNI) piense que las naranjas se cuelgan en los árboles para hacer bonito?

...y hablando de perfecciones e imperfecciones, nunca olvidaré esta noche calurosamente imperfecta en la que este hombre dijo...esta noche es especial, hace calor perooo la música es CALIENTEEE...y con estas palabras y su música la convirtieron en perfecta


http://www.youtube.com/watch?v=weyYoMr7Ja0

besos

Tomás Rivero dijo...

Marcela, de tus besos de polleras voladoras, me quedo con estos versos tuyos:

dame tu mano
y acercaré el destino de mis polleras
a tu ingle desnuda

Un beso.

Shandy dijo...

Recuerdo en mi infancia las naranjas borrachas o sanguíneas. Eran pequeñas y redonditas. En el comedor del colegio nos peleábamos por ellas: ¡una borrachina! ¡una borrachina!, decía jubilosa a la que le había tocado. Eran pequeñas cantimploras llenas de zumo, jugosas,picantes, ácidas, saltarinas en la boca.
Ahora ya no las veo.
Esta naranja me las recordó por el color. Pero tienes razón que parece de diseño, tan combinada ella y con tanta simetría colorista como un balón de playa. Pues venga, patada y patapúm parriba...

Tomás Rivero dijo...

Carmen, la historia que cuentas no me la puedo creer. Es de escándalo. ¿De dónde era esa mujer?
Hay gente pa to.

La belleza que debiera ser algo natural a los ojos, resulta que se ha convertido en atracción turística.
En na, la gente va a ir en plan excursión, a ver un campo de margaritas.

Te ha quedado bordado esos ZZTop cordobeses, y con el mismo tema.

Un beso rockera.

Tomás Rivero dijo...

Shandy, yo me la comí, con desconfianza, pero me la comí. Y no me gustó demasiado. Froté para ver si era algún tinte. Pero no, era piel de naranja tal cual.

Las que tú dices no las he visto en mi vida. Y mira que tengo vida.

Un beso.

Lokdos dijo...

ay esta yo y mis polleras... si Tomás, tenés razón, es lindo ese destino.
Un beso de volteo.

VICTOR GATO dijo...

A mi me recordó a aquellas pelotas de plástico de mi infancia que tenían una gomita atada. Es una naranja artísta, reflejo del momento histórico que estamos viviendo, donde el arte se ha democratizado (por suerte y desgracia). Antes el artísta llegaba por haber sido tocado por el dedo de la Naturaleza y también por la posición holgada de sus padres. Y las posibilidades para la mujer eran escasas, por no decir nulas. Hoy quien no publica un libro es prorque no quiere, quien no hace una exposición en la Casa de la Cultura de su pueblo o en algún café-bar es porque no quiere.

Es una naranja artísta, espejo de de los humanos. Todo es uno. La Naturaleza está empezando a rizar el rizo para ponerse a nuestra altura.

Me ha gustado tu texto, Tomás.

Tomás Rivero dijo...

Victor, has tocado un tema que podría dar de sí, para una buena revolución.
El arte democratizado.

Con pies de plomo hay que meterse en este mundo del arte, para no pisar a nadie, para no ofender a nadie.

"Queremos la independencia del arte para la Revolución, la Revolución para la independencia definitiva del arte." Esto es del Manifiesto por un arte Revolucionario. André Bretón, Diego Ribera y su muchachos. Años cuarenta más o menos.

Henos aquí de nuevo. Rodeado de poetas que no encuentran motivos para morir y se la cascan a la luz de la luna mientras eyaculan estrellas de quita y pon: versos con vitaminas para el acné.

Todo es política. Y me alegro. Así debe ser. El poder en manos de quien lo tomó. Las editoriales al servicio de la pela, publican a los que están en el poder de la palabra y de la poesía. Ya sabemos los deberes que tenemos que hacer. Pero miramos las profusas eyaculaciones del poeta que mira a la luna.
El ego nos come las entrañas: soy un poeta para la historia: los imbéciles me premian.

Dicho esto, ¿qué coño hacemos con los que llevamos 35 años queriendo publicar un libro, y verde las han segado? Tomar el poder. No queda otra. Y no hablamos de milongas. Hablamos de defender la poesía con las armas, con todas las armas a nuestra disposición. ¿Tenemos que discutir que armas son? No. Debe estar claro. Si no está claro, no hay toma del poder.

La mitad más uno, de los poetas sobran. Por distintos motivos. Pero por uno impepinable: la poesía se ha convertido en terapia. No en revolución. No. O en categóricas posturas intransigentes, no. En una manera perfecta de vivir, tampoco. En terapia para enamorados y enamoradas frustrados, que escriben poemas lacios: tus alas son un vuelo contigo voy al cielo, vente conmigo que te llevo en el pelo.
Ahí lo llevas. Va al carajo la puta poesía. Collons.

Un saludo, Victor.

Carmen dijo...

la nacionalidad no la sé, sería americana o inglesa y era una mujer que había visto algo de mundo...sólo por el hecho de haber tenido que llegar a España algunos kms había hecho...¡y tenía hasta carrera universitaria! estaba aquí de lectora de inglés (creo, por esto no apostaría mi mano izquierda, que es con la que no sé hacer ni la o con un canuto)

no está la cosa como para ir perdiendo manos por licenciadas de éstas

Tomás Rivero dijo...

Piensa mal y acertarás: tenía que ser americana.
Mira que me jode que los refranes lleven razón.

Un beso, Carmen.

Eva R. Picazo dijo...

Algo está pasando, que mis enredaderas de hoja caduca aún lucen.....
que miedo

Tomás Rivero dijo...

Y los plátanos, esos árboles tan fantásticos con cientos de bolitas, están con todas las hojas secas en sus ramas, pero no se caen.

Y yo estoy en la playa y es verano.

Un beso, Eva.