sábado, 28 de enero de 2012

Secuencia

Esta mañana estuvieron en la playa Isa, Julia y Carmen...






 ...y yo cogí tres piedras. Una negra, una roja y otra blanca...

















...pero un poco más allá, todo era sencillamente prosaico.





19 comentarios:

Hostal mi loli dijo...

Me gustan las piedras que has cogido, a mí también me gusta coger piedras, las hay muy raras, yo tengo una preciosa con círculos concéntricos de colores y aún me acuerdo de una preciosa que se me rompió y tenía un núcleo rosa redondo con el fondo marrón. Besito.

Tomás Rivero dijo...

Menudo susto me han dado esos ojos verdes de gato, Loli. Casi le tiro un cenicero gordo de dos kilos que tengo de adorno. Me gustabas más cuando eras persona. Me gustan mucho más las personas que los animales.
A mi las piedras me gustan porque saben más que yo, una piedra del tamaño de una uña, un día fue montaña, tiene huellas y muchas historias que contar.

Una vez me guardé una en el bolsillo interior de la chaqueta, ese que han puesto los modistas junto al corazón. Y la piedra le contó a mi corazón un secreto. No lo puedo revelar. Pero desde entonces cuando le da el sol, la piedra, palpita. Y mi corazón se ablanda.

Un beso gata negra.

Paloma Corrales dijo...

Mira, yo tengo un poema que se titula "secuencia" (en realidad "secuencia delirante") me hiciste acordarme. Y también cojo piedras, hasta las regalo como amuletos, creyendo a pies juntillas que poseen la sabiduría milenaria. Qué cosas.

Lo mejor, tu respuesta a Loli.

Un beso.

eloy dijo...

Yo también soy de los que coge piedras, son muy sabias ellas y al tocarlas me reconcilio con la Tierra.
¡Cuánto bien hacen, Tomás, esos paseos invernales por la playa!

Tomás Rivero dijo...

Pues es cierto, Paloma, qué cosas. Claro que entre poetas, no es tan raro.
Por cierto hay por aquí, en este blog, un poemario mío, "Un yo de mí":
http://foliosgrapados.blogspot.com/2011/10/obra-completa-un-yo-de-mi.html

En él hay algún poema a las piedras:

Era una piedra
una piedra sola
hasta que un beso
la volvió aire
aire.

Un beso, Paloma.

Tomás Rivero dijo...

Eloy las piedras, nos reconcilian con la tierra, efectivamente.
Julio Llamazares, en "La lluvia amarilla", cuenta que cuando un hombre moría alguien se lo contaba a una piedra que había en un cruce de caminos.

Las piedras tan importantes tan necesarias.

Un abrazo, Eloy.

Paloma Corrales dijo...

Ya lo había leído, Tomás. Gracias.

Un beso.

Tomás Rivero dijo...

De nada, Paloma, Espero que te gustara. Un poquito.

Beso.

Shandy dijo...

Lo prosaico es explicito, muestra sin más, no hay nada que desvelar. En lo poético hay que indagar más allá de lo que vemos, es donde está el misterio, las Variables ocultas.Por eso recogemos piedras, recogemos su enigma, su expresivo silencio...

La secuencia es poéticamente sugerente.

Hostal mi loli dijo...

Tomás coge una piedra y llámala por mi nombre y déjala después en esa playa del Sur, será como si un trocito de mi estuviera allí para siempre. Besos.

Tomás Rivero dijo...

La secuencia es sugerente. Si. Yo pensaba al ver los nombres sobre la arena, regalarle una piedra a cada una de ella, pero me encontré más adelante un enorme falo y metí las piedras en el bolsillo.

Los poetas nos pasamos la vida queriendo saber más de la cuenta. Así que yo a veces miro sin ver. Para no quedarme ciego.

Un beso, Shandy.

Tomás Rivero dijo...

Loli, la dejaré en la orilla del mar lejos de la marea, para que no se moje nunca, no quiero que tengas frío a partir de hoy.

Un beso.

Hostal mi loli dijo...

Eso, ponme en un sitio que me de el sol, pueda ver el paisaje y nadie me coja y me quite de allí. Un beso.

Eva R. Picazo dijo...

creo por la secuencia que no fueron ellas las que fueron esa mañana a la playa

;)

un beso

Tomás Rivero dijo...

Pues yo creo que son las mismas de principio a final de la secuencia.

Eso sí las piedras las tengo yo.

Un beso.

Eva R. Picazo dijo...

Puede ser...
quien sabe?

mi hijo también coge piedras y yo se las quito como si fueran un arma arrojadiza ;)

Un beso

Tomás Rivero dijo...

No se las quites, dejáles que se arrojen las piedras. Una "pitera" no viene mal. Te hace recordar luego el sabor de la tierra en la sangre derramada.

Un beso, Eva.

Eva R. Picazo dijo...

Jajaja hijo sangre tierra no son tres palabras que juntas agraden a una madre, eso mejor se lo dejo al padre, yo besos, muchos jaja

Un beso Tomás

Tomás Rivero dijo...

Pobres padres para lo que han quedado: representantes de la violencia.

Un beso.