sábado, 16 de junio de 2012

Nieve

Para Elena Belmonte

De esta casa salieron palomas encendidas, sus alas eran de agua y en su pico húmedo llevaban un grano de sal para sembrar el mundo de sustancias originales.
Y hoy salen de tus dedos paisajes trazados con líneas negras sobre campos verdes y azules. De tus dedos manan líquidas transparencias, sangre de amapola blanca y sueño, ágata y rubí. Y es que tú vas débil y yo me siento rechazado. Un escritor siempre es el hombre que más letras añade a la nieve. Sus miedos ocultos en el fuego.


8 comentarios:

Laiseca Estévez dijo...

Un escritor siempre es el hombre que más letras añade a la nieve... voy a robarte esta frase, me encanta,
un abrazo.

Isolda dijo...

Es muy intenso, como los miedos ocultos. La música le va de maravilla a esa escapada.
Besos de jazz.

Lapislazuli dijo...

Muy intenso
Un abrazo

Tomás Rivero dijo...

Lai, roba, coge. El autor está a favor de compartir.

Un abrazo.

Tomás Rivero dijo...

Besos de jazz, Isolda.

La intensidad de este grupo sueco. Son grandes músicos.

Otro beso.

Tomás Rivero dijo...

Gracias, Lapislazuli.

Un abrazo.

Fran dijo...

Sus ojos llorosos rezuman el tuétano de nuestra niñez...

saludos

Tomás Rivero dijo...

El tuétano de nuestra niñez en los ojos llorosos, produce unas lágrimas sumamente grasas. El lubricante de la mirada tal vez.

Saludos, Fran.