martes, 30 de octubre de 2012

El gesto solemne de la vida

Ciertas experiencias
ruedan se levantan
una noche de repente sin previo aviso
se deslizan
secretamente comienzan a morar
en tus silencios
los hacen moverse
removerse
y un día recobran el habla
su murmullo al principio
se hace palabra
y sus gritos después
te lanzan al hombre a la mujer
comienzas ese día a ser
el humano que recorre el universo
el gesto solemne de la vida.


4 comentarios:

Isolda dijo...

Magnífico, Tomás, me quedo con la boca abierta. Eres un enorme poeta.
El título lo dice todo. Es impresionante, de veras.
Besos lluviosos por la orilla?

Tomás Rivero dijo...

Gracias Isolda. Sabes que los poetas enormes, tienen otros apellidos. Otros nombres.

Besos.

Isolda dijo...

Parece mentira que digas eso cuando en la entrada de abajo reflejas a los críticos de Addison Witt. Como todo, el saber está en lo que dice el pueblo (soy pueblo). Besos

Tomás Rivero dijo...

Es bueno curarse en barricas de humildad. Creo. Sobre todo los que tenemos ciertos egos y un narciso en la solapa.

El pueblo a veces no sabe. A veces. Sobre todo si está empeñado en no mirarse. Otra vez narciso.

Besos de pueblo.