Hay demasiados notarios de la poesía. Yo diría incluso que no hacen falta notarios, de ahí que el problema de la poesía y sus largas colas en el mercado editorial, pueda derrumbarse, caer como cae un libro sin pena ni gloria de los estantes carcomidos: polillas y lepismas de paciencia, en dulce simbiosis de mohos, deglutiendo restos orgánicos: la harina y la cal del poema. Al fondo de la sala, sobre el buró de caoba, entre folios en blanco, un poeta llora amargamente. A sus pies un cadáver muerto, de lo que antes fue un insignificante cadáver vivo con posibilidades de salir adelante de todos los despachos de la gloria.
Tal vez no acabe nunca de hacer este poema. -J.M. Caballero Bonald-
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jueves, 7 de noviembre de 2019
martes, 8 de octubre de 2019
Vivir
Se me achica el espacio y deduzco por tanto
que soy un cuerpo incomodo al que sobran escorias
y la plata y el verso y el vino y el pan
la lima y el fórceps y la rebaba escuece
y el poso de las limaduras va ulcerando en mí
como un élitro brilla en la oscuridad de un martinete
o como un alacrán escribe con veneno
el poema de la permanente estatua
altiva y sometida al verso de la inmortalidad
donde una campana de cristal
con badajo de templada carne
va dando campanadas de vísperas.
Y me crece el poema como crecen las uñas
en este oficio pejiguera de vivir
al pairo bonancible de la zarpa.
Hay jilgueros enjaulados (al lado de otras fieras)
que cantan por pereza.
Lugo y bueno.
que soy un cuerpo incomodo al que sobran escorias
y la plata y el verso y el vino y el pan
la lima y el fórceps y la rebaba escuece
y el poso de las limaduras va ulcerando en mí
como un élitro brilla en la oscuridad de un martinete
o como un alacrán escribe con veneno
el poema de la permanente estatua
altiva y sometida al verso de la inmortalidad
donde una campana de cristal
con badajo de templada carne
va dando campanadas de vísperas.
Y me crece el poema como crecen las uñas
en este oficio pejiguera de vivir
al pairo bonancible de la zarpa.
Hay jilgueros enjaulados (al lado de otras fieras)
que cantan por pereza.
Lugo y bueno.
viernes, 7 de diciembre de 2018
Él
Él tiene a veces
un poderío en la voz y en la palabra que le lleva siempre a tener esa razón
universal que trasciende cualquier observación, y su poderío es tal que va más
allá de lo que está lejos y más cerca de lo cotidiano. Yo, cuando lo llamo para
estar un rato con él, para hablarle de nosotros o de un pájaro, siempre me
sonríe y me señala las cosas inútiles que pasan por el suelo: una hoja muerta,
un papel llevado por el viento. Yo le entiendo. Pero él no deja de sonreír de
manera insistente. Y no dejo de mirarle confundido.
Como los ojos malvas y solos de los caminantes
Yo que era un ser invencible sin miedo al apostrofe
optimista como una bandera bajo el barro
me oculté en camisas de anchas mangas
y cuello profundo donde se ahogaban los forasteros:
extraños seres laxos dispuestos a un diluvio
de afectos insolubles.
Yo que era un subalterno
una señal de humo
a nadie di pie ni señas: apagué el fuego
oriné en las zarzas.
Mi rastro quedó oculto
a los ojos blancos
de los videntes ciegos.
Yo optimista como un gusano
capaz de ser pupa bajo los aguaceros
repté a mariposa
resucité
fui de nuevo alevilla
volé
junto a los bordes desordenados de los lagos.
Sobre una página de barro
inicié un vuelo sin rumbo
torpe fui nómada
como los ojos malvas
y solos
de los caminantes.
optimista como una bandera bajo el barro
me oculté en camisas de anchas mangas
y cuello profundo donde se ahogaban los forasteros:
extraños seres laxos dispuestos a un diluvio
de afectos insolubles.
Yo que era un subalterno
una señal de humo
a nadie di pie ni señas: apagué el fuego
oriné en las zarzas.
Mi rastro quedó oculto
a los ojos blancos
de los videntes ciegos.
Yo optimista como un gusano
capaz de ser pupa bajo los aguaceros
repté a mariposa
resucité
fui de nuevo alevilla
volé
junto a los bordes desordenados de los lagos.
Sobre una página de barro
inicié un vuelo sin rumbo
torpe fui nómada
como los ojos malvas
y solos
de los caminantes.
La poesía
La poesía no
tiene tiempo, ni amo. No tiene orden ni desorden. No se debe a nada ni a nadie.
La poesía es un puñado de arena en los engranajes de la vida. De las fábricas.
De los oídos sordos. La poesía es un pedazo de carbón ardiendo, pero cuando se
apaga es diamante. Es ruido. Es un sonido lejano. La poesía es un cuerpo
descuartizado. Y también un cuerpo desnudo. La poesía está aquí para
demostrarnos que no está. Que está viva porque se hace la muerta. La poesía es
un permanente sonido que viene de un tam-tam de negros y desde la soledad
eterna de los blancos. La poesía está aquí para pasarnos a cuchillo. Y su filo
es tan cortante como el ala vertiginosa de los vencejos. Una palabra, una sola
palabra es suficiente para derribar una costumbre. Un adocenamiento. La poesía
no entiende de hombres ni de mujeres. Es débil. Es tan débil que permanece
eterna construyendo la vida que no debemos vivir. La poesía está aquí para que
tú la ahogues entre tus brazos y la lleves en ese bolsillo del traje que nunca
jamás vas a ponerte. Rómpela, cósela, átala, dile que nunca podrás con ella,
que nunca la dejarás sola, que nunca serás poeta. O sí. Y un día cuando nadie
te vea escribe sobre su pecho: yo estuve a punto de abatir un bosque y era tan
sólo un hombre perdido.
Deturpaciones
Huelo a J.P. Gaultier. Rojo.
Entrado en entreverados magros
y desconfiados idilios.
Sólo los tipos de mi edad
acariciamos óleos de Tanguy
y fornicamos
con las notas de Vini Reilly.
Y fui tan ágil que derribé un régimen.
Entrado en entreverados magros
y desconfiados idilios.
Sólo los tipos de mi edad
acariciamos óleos de Tanguy
y fornicamos
con las notas de Vini Reilly.
Y fui tan ágil que derribé un régimen.
domingo, 18 de noviembre de 2018
Nada más terminar de hablar contigo
Lo primero que hice después de aquel largo viaje fue buscar el libro, aquel libro que yo creía perdido. En él siempre encontré ese tipo de soledad donde uno alberga la esperanza de que esta se cimente, sea algo alimenticio y sano para el cuerpo. La soledad necesaria, la justa para poder demostrar que la soledad es un egoísmo larvado. Nunca relacioné soledad con alma, pero sí con personas. Con otros. Con ella. Relacionaba mi soledad con su compañía. También estaba ella en esa extrañeza, recordaba aquél primer verso que dio paso a una caricia: “…yo te besé los pies cuando aún eras gacela…”.
La soledad y el recuerdo. Estar solo es haber perdido algo. Un olor, un paisaje. Y después el heno. El verano extremeño al que hecho de menos. Los pozos y las huertas. Las norias. Intuyo siempre lo que hay al otro lado del cuerpo y del paisaje: “Eso es el poema”, me dijo un día X mirándose las manos, los dedos, una uña rota; había estado con la azada abriendo surcos, cavando regueras para que el agua llegara hasta melones y tomates. Y de nuevo otro verso: “…y a comer llegan a las parvas, acuden los pichones, la codorniz…”. Los animales del campo, notar la presencia de vacas y caballos instalados en el paladar; y el sabor a vino y queso viejo apretado en la garganta, o ese sensato calor de los días, amansados con el agua de botijos de barro rojo y fresco. Aquél paisaje. La choza de paja donde nunca se hace fuego desde que murió quemado aquel hombre triste que se refugió en ella y para calentarse encendió un brasero. La choza. Junto a ella el gallinero de cacareos cada vez que un huevo cae en el nido; siempre hay una huella en el polvo de los cuatro dedos de la pata de la gallina más ponedora.
Y así, con estas ausencias, tengo domado al tiempo. Y su nostalgia. Y también tengo un cuerpo que se ríe y dice que es feliz sintiendo todo esto. Y tú que me provocas estas emociones, tú, mi amiga y mi amante. Tanto te hecho de menos que te beso los pies. Y los ojos. Los pies con los que caminas alejándote de mí, y los ojos con los que no me ves. Cada vez escribo peor me dijo X, y a veces es necesario para probarse uno, para domeñar el pulso del lápiz, la escritura, el juego de la muñeca, la presión de la punta del bolígrafo sobre el papel.Te extraño. Pero sé que llevas un corazón de agua y arena colgado del cuello.
Aquel corazón que arrebaté del mar.
martes, 30 de octubre de 2018
Carácter
Fui un amante sin careta
que no supo distinguirse
un hombre abandonado
de rumbos olvidables
fui tu equipaje imprescindible
una daga oculta en jubones
de descalzos beatos.
Mi ávida impudicia
gozaba
a la pábila luz
de un amanecer casi blanco.
Tu cálido cuerpo huyendo de mí
y de la sucumbida noche
llevando tras de sí sábanas
usadas para ahogar en ellas
miles de besos y algunos abrazos.
Fue
al fin y al cabo un nudo
fuertemente apretado
a la cintura de quebrar arrebatos.
Fue
una cuestión de carácter
o una manera de estar en la vida.
Como lo estás tú
como lo están aquellos
o como lo están todos.
jueves, 4 de octubre de 2018
Patria
Volver a ti mi querida patria, lugar amable y poco conocido. Sus gentes de pánicos opacos. Sus miedos de perchas inconsolables a la luz de una luna que martirizaron tus viejos poetas. Patria inconsolable. Amo tus perfiles azules, marrones y verdes; sus páramos donde cernudas y águilas pasearon su mirada con ojos de nostalgia y hambre. Patria, saber de tus cosas me consuela de este deambular loco, sin norte, aunque en tu sur duerma la luz de mis pupilas cansadas. Te busco, y espero no encontrarte jamás. Te busco patria, con la paciencia infinita de aquel hombre, que bajo un almendro eligió una flor al azar y esperó a que madurara en dulce almendra.
miércoles, 29 de noviembre de 2017
Noviembre 2017. Verano
Noviembre 2017. Verano. La piel se vuelve azul. Danzan los ancianos en parques y plazas. Varios miles de bebés de una populosa ciudad lloran desconsolados y la ciencia desconoce los motivos. La ciudad se vuelve naranja. Los aviones escupen nieve. Miles de hormigas cruzan locas los cauces secos de los ríos. La espuma de las olas muriendo en las playas es de color purpura. Las grandes autopistas están repletas de coches que huyen del pánico fahrenheit. Las abejas comienzan a hacer miel con flores venenosas. Varios árboles frutales han sido sorprendidos cargados de manzanas y ciruelas. Los 550 millones de habitantes de la unión europea tenemos desde hoy 20 derechos que ayer no teníamos. Se trata de frenar el populismo. El de la izquierda y el de la derecha. Es decir el de la izquierda. Ya que el populismo de derechas lleva organizándonos la vida a los parias desde hace 200 años. Que no somos tontos. Algunos. La mayoría si.
Dos halcones planean sobre los rascacielos de la ciudad capitalista. La oveja negra del rebaño pasta con grilletes en la lengua. Pájaros carpinteros y abejarucos unen fuerzas para construir sus nidos en los motores de los coches y frenar la producción. Varias gaviotas de color rojo fueron sorprendidas bebiendo gasolina de unos surtidores. Populismo: si tres ciudadanos se cabrean por separado van al médico, se lo cuentan, les manda unas pastillas para los nervios y relax. Si estos tres mismos ciudadanos coinciden en la consulta y hablando entre ellos acuerdan cabrearse juntos y claro, eso es populismo. A ver si nos enteramos. Varios cientos de burros remontan el vuelo y cocean a los dos halcones. Se hunde en el ártico un barco cargado de melones. La mariposa que ayer cayó muerta sobre el césped desata un soliloquio delirante en varios poetas del ramo y Marcial Lafuente Estefanía ataca con un colt 45 una reserva de indios arapahoes. Noviembre 2017. Verano.
domingo, 30 de octubre de 2016
Cámara de humos
Cámara de Humos, está en mis manos. Huele a libro, a tinta, a papel; es cálido. Sabe a poemas escritos con pasión durante dos años. Gracias a Karima Editora por su buen trabajo y su dedicación, y a Ricardo Ranz por la magnífica ilustración de portada. Gracias también a los amigos que confiaron en estos poemas. Y a Pepa, mi compañera, que me tiró de las orejas y me dio ánimos para sacar adelante "Cámara de humos". Creo que el libro es una joya de tacto agradable para llevar entre los dedos de pensar y las manos de pasar páginas. Un pájaro encendido que empieza a volar a partir de hoy. Gracias a los que me leéis habitualmente en este blog, también formáis parte de este libro.
Funeral para un muerto que siempre quiso esparcir sus cenizas
Mira, coge una dalia,
varios fragmentos
de una noche inolvidavle,
ya sé que la uve te distrae
como la punta de una flecha
clavada en el aire.
Atiza el fuego,
cualquier fuego,
aprende a quemarte
y mezcla todo
en aquel almirez
de amarillos cobres
que te dejó la abuela.
Añade una cascara de hormigón
sacado
de las espaldas de una ciudad
en ruinas.
Bebe el brevaje,
-aquí olvídate de la flecha
que te llevó por la vida-
y súmate a los que buscan
una muerte
sin los alardes de una funeraria.
Y entiérrate al norte de los candelabros
que lucían apagados
fuera del contrato que firmaste
para una muerte
que buscaba la libertad
más allá de la oscuridad
que te ofrecen los predicadores
de una luz amenazadora.
sábado, 8 de octubre de 2016
Cuchillo
Entro en un bar. Buenos días, qué le pongo. Póngame un cuchillo. ¿Cómo? Un cuchillo. Quiero comprobar el temple de su filo, su compromiso con el corte de la carne. Si cuando llega al hueso sabe responder a la dureza que sostiene la vida. Los cuchillos que tengo en casa ya los gasté en heridas que cicatrizaron sin esfuerzo, dejando dentro el pánico cotidiano de los días. Póngame un cuchillo antes de que amenace a la clientela con un suicidio triste. Este tiempo de cuchillos al costado y por la espalda cada vez está más falto de verdad al corazón. Quiero un cuchillo que supere las encuestas, y mate limpiamente la mentira.
Hoja suelta
Miraba todo aquello que estaba ante mí, pero no me habían educado para ver. Sentía, pero no podía ponerle palabras a mis emociones, no podía darle nombre a las cosas que pasaban ante mi ojos. Cine, pintura, literatura, música, eran cuatro elementos que formaban parte de la composición del aire que yo respiraba, estaban dentro de mí, pero yo era mudo ante la belleza. Ahora ya soy mayor y paseo por los bosques. Aún no elegí sitio para morir y cuando lo haga seré un ciego que aprendió a ver.
Arena
Una vez, y no dos, retocé con una virgen. Nada de lo que allí aconteció merece mérito o detalles que puedan despertar interés. Si lo comento aquí tal vez sea para no renunciar a la perdida de una juventud que quisiera contener en las manos, un puñado de agua fresca para la piel más íntima. Recuperar la frescura de las ingles encendidas y el sueño de cabalgar sobre una yegua egipcia robada a un faraón. Siempre al final del deseo hay un desierto blanco como de sábanas inmaculadas. Tal vez sufro de una pérdida, y por eso aquel día regresa como una extraña quimera o como se rememora un sueño, donde el sudor y la sangre y las lágrimas dignifican la vida de los que nunca queremos dejar de vivir. Aún no deja de caer por entre mis dedos, como de un reloj, el tiempo y la arena de aquel beso.
lunes, 3 de octubre de 2016
Octubre
Abro el grifo y escupo en el agua,
al día de hoy le llaman tres de octubre,
los erizos del castaño ruedan sobre el asfalto,
la luz del otoño alarga las sombras,
y lo infinitesimal hace infinito el beso de los enamorados,
el agua no moja tu saliva escupida en el río,
bajo las faldas hay siempre un jardín de rosas,
llega el viento y pasa sobre mi casa el silencio,
bajo las camisas a veces hay un roble seco
con un hombre dentro,
pongo dos gotas de agua sobre mis párpados,
y ya ciego, miro el fondo del mar,
hoy la niebla le habló de brumas a tus cabellos.
Cae ahora el agua sobre tu sexo
y la saliva y el roble y el tres de octubre.
Yo te amo. Hoy también te amo.
al día de hoy le llaman tres de octubre,
los erizos del castaño ruedan sobre el asfalto,
la luz del otoño alarga las sombras,
y lo infinitesimal hace infinito el beso de los enamorados,
el agua no moja tu saliva escupida en el río,
bajo las faldas hay siempre un jardín de rosas,
llega el viento y pasa sobre mi casa el silencio,
bajo las camisas a veces hay un roble seco
con un hombre dentro,
pongo dos gotas de agua sobre mis párpados,
y ya ciego, miro el fondo del mar,
hoy la niebla le habló de brumas a tus cabellos.
Cae ahora el agua sobre tu sexo
y la saliva y el roble y el tres de octubre.
Yo te amo. Hoy también te amo.
domingo, 29 de noviembre de 2015
miércoles, 11 de noviembre de 2015
Galanterías y Ternuras
1
Déjalas crecer junto a los ríos
flores silvestres y otros brotes
galanterías y ternuras
para abejarucos que vienen
a beber de estas aguas.
Tus manos no los tocan
no los rozas ni los tomas
vienen las aves con algarabía
y en su vuelo entretienes a tus ojos
toda la mañana.
2
Aroma de jazmín una pluma
la brisa
todo lo leve me recuerda a ti
salgo a la calle
la luz se descompone
y tu recuerdo se repite.
3
Un pájaro
levanta el vuelo y se pierde
el sonido del mar está lejos
una voz de sal me abandona
una vez tuve arena entre los dedos
y tu nombre de ala rozó mis párpados.
4
Un ciego solo en medio de la noche
es guiado por pájaros negros
y su destino siempre es la luz.
Déjalas crecer junto a los ríos
flores silvestres y otros brotes
galanterías y ternuras
para abejarucos que vienen
a beber de estas aguas.
Tus manos no los tocan
no los rozas ni los tomas
vienen las aves con algarabía
y en su vuelo entretienes a tus ojos
toda la mañana.
2
Aroma de jazmín una pluma
la brisa
todo lo leve me recuerda a ti
salgo a la calle
la luz se descompone
y tu recuerdo se repite.
3
Un pájaro
levanta el vuelo y se pierde
el sonido del mar está lejos
una voz de sal me abandona
una vez tuve arena entre los dedos
y tu nombre de ala rozó mis párpados.
4
Un ciego solo en medio de la noche
es guiado por pájaros negros
y su destino siempre es la luz.
Como un dibujo antiguo
Que pena que no me nombres
ahora que empiezo a desaparecer
de los diccionarios
y ya no soy una palabra
sino un milagro que merodea el agua
de los charcos
el agua de lluvia
gota a gota borrándose
de los labios sedientos.
Ahora que va cayendo lenta
la lluvia como un dibujo antiguo
y la oigo levantarse
entre nubes apagándose con la lentitud
de la belleza que tienen todas las criaturas
que van a morir.
Ahora había que lavarse delante del espejo
comprobar que la carne guarda algún despojo
de sueño irrealizable.
Ahora que la lluvia comienza
acabando por desaparecer.
ahora que empiezo a desaparecer
de los diccionarios
y ya no soy una palabra
sino un milagro que merodea el agua
de los charcos
el agua de lluvia
gota a gota borrándose
de los labios sedientos.
Ahora que va cayendo lenta
la lluvia como un dibujo antiguo
y la oigo levantarse
entre nubes apagándose con la lentitud
de la belleza que tienen todas las criaturas
que van a morir.
Ahora había que lavarse delante del espejo
comprobar que la carne guarda algún despojo
de sueño irrealizable.
Ahora que la lluvia comienza
acabando por desaparecer.
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