martes, 21 de mayo de 2013

A la célula de Móstoles: 4/12/82
















Poetas. Curtidos militantes. 
Suicidas. Tropel. Calle arriba. Verano. Ese verano
instalándose como una fibra de luz en cada nervio,
la tensión acerada de aquellas células de amanecer.
Experiencias encontradas. La vida cotidiana.
Parias enamorados de un amor
que abría nuestras manos.

Contra el paro: ocio permanente.
Las pintadas rojas y negras.
Trabajar todos para trabajar menos.
Disolución de los cuerpos represivos.
Y el silencio. Veníamos de un silencio de siglos.
El mural. Los yankis invadían centroamérica.

Y decíamos: "Yo soy el hombre más importante del planeta
la mujer más hermosa de la vida"
considerando entonces este compromiso
nos construyeron una biografía de cicatrices.
Dejamos señales en cada gesto
en cada amanecer
y fuimos perseguidos.

Ahora anegados en melancolía buena,
como de una serpentina del alma
nos miramos unas invisibles cadenas.
Supimos hasta donde llegábamos.
Hay un río que lleva nuestras vidas.

Hoy no contemplo a los mediocres.
La verdad la verdad la verdad
tres veces te negué
porque eras mentira.

9 comentarios:

Hostal mi loli dijo...

Si la verdad es mentira, al menos tu verdad seguirá siendo verdadera, espero. Besos.

Hostal mi loli dijo...

Si la verdad es mentira, al menos tu verdad seguirá siendo verdadera, espero. Besos.

Tomás Rivero dijo...

Me gusta que me repitas las cosas, Lola.
Mi verdad no tiene que ser la verdad de nadie, pero me gusta ser dogmático una vez a la semana para comprobar si el nivel de pobreza está a favor de los ricos o de los pobres.

Besos, Lola. Dobles.

poti dijo...

Verdad,mentira,conceptos abstractos.Cada cual tiene el suyo.
Lo que cuenta es LA REALIDAD,LOS ECHOS

Un abrazo,y un besito,Poti.

Tomás Rivero dijo...

Pues sí, cada cual tiene su verdad y su mentira, convive con ella. O como decíamos entonces, "se lo monta como puede". Como nos dejan, añadíamos.

Pasa lo mismo con la realidad y con los echos. A mí la jodida realidad solo me demuestra que día a día necesitamos más tiempo para saber cada vez menos.
Y los echos que me importan son los nuestros y cada día hacemos menos. El enemigo en cambio sigue haciendo lo que mejor sabe hacer: nos explota con arreglo a sus necesidades.Los echos: nos seguimos dejando. Debe ser que nos gusta la democracia burguesa y sus enormes posibilidades de expectativas cara al yo y sus hermosas expresiones de supuesta libertad. Se llamaba entonces reformismo, y se sigue llamando.

Besos, Poti. Salud y revuelta aunque sea lenta.

Poti dijo...

Ya lo dijo (Albert Einstein).
"Hay dos cosas infinitas:
el Universo y la estupidez humana.
Y de el Universo no estoy seguro."

Abre tu correo. (TE GUSTARA).

Poti.

Tomás Rivero dijo...

Bueno teniendo en cuenta que los echos de arriba (anterior comentario mío)parece ser que llevan hache, con ellos (con los hechos)hemos hecho un pan como unas hostias: no sé adónde los hemos echado.

Voy a por el correo, Poti.

Shandy dijo...

Para los "Parias enamorados de un amor que abría nuestras manos" dejo unos fragmentos de otro paria, Erri de Luca, que recrea y retrata muy bien a aquella generación; y también reflexiona sobre las nuevas. Los textos están tomados de dos relatos de "El contrario de uno".

"¿De donde había salido aquella juventud, toda a la vez? Tan adversa a toda autoridad, insolente ante delegaciones, ante partidos, ante votos, tan incrustada en medio del pueblo, práctica en vías expeditivas, contagiosa. No lo sabes…

Aparecimos todos a la vez en el interior de una generación, ni que nos hubiéramos dado cita en la cuna: dentro de dieciocho años en las calles[...]
¿De donde habíamos salido nosotros, tan extraños , desemejantes a todo? Yo no tenía respuesta […] La nuestra era la primera generación de Europa a la que a sus dieciocho años no se la cogía por el morrillo y se la arrojaba contra una guerra contra otra juventud declarada enemiga. Era la primera que se sacudía de encima las consecuencias desastrosas de la palabra patria. Por eso eramos patriotas del mundo y nos inmiscuíamos en sus guerras. En gran parte de nuestras octavillas estaba escrito el nombre de un lejano país de Asia: Vietnam.

Te imaginas que antes o después las generaciones vuelven […] Vuelven, ha vuelto, ahora hay otra que actúa como un cuerpo, se mueve como generación. Otras edades venidas antes que ella se han ajustado como hijas de su tiempo, se han adherido a él en convenida obediencia. Esta de ahora, como la tuya, va a contratiempo, pasa a contrapelo, por lo que es extemporánea de sí misma, extemporánea al resto. Se ocupa del mundo, en vez de su comunidad de vecinos. Tú la sigues, vas detrás de sus movimientos y de las licencias que las autoridades se toman contra ella. Tú, con tus pasadas noticias de plazas abrasadas, ahumadas, estás ante ella caduco: esta generación admite soportar violencia pero no quiere ensuciarse reaccionando. Quiere que la agresión provenga de un solo lado, desnuda su derecho y lo enseña en su estado natural, como lo que realmente es: un atropello.

Pero ¿qué pintas, tú y otros de tu especie y edad, en medio de estos nuevos? Poco o nada pintas, que pueda servirles, pero estás ahí de todas formas, convocado por el rojo de Génova, de piazza Alimonda, de la noche en el colegio Díaz, del resto en la comisaría de Bolzaneto, del rojo derramado a propósito que por caminos misteriosos se remonta a tus arterias y te pertenece".

Erri de Luca

Tomás Rivero dijo...

Ante tu comentario lleno de preguntas e interrogantes, a través de las citas de Erri de Luca, las cuales comparto por bellas y ciertas, te dejo esta otra, también de Erri de Luca, de un cuento suyo llamado "Anuncio jamás enviado" y que cuenta muy bien algunas de las luchas junto al deseo de tener una compañera que te diera ese ánimo para proseguir en ella, que justificará tu soledad o que le diera ese valor añadido, la fuerza necesaria para sentirse un ser social y enamorado:
"Acabábamos de reunirnos, un buen montón de unos cuantos miles alrededor de la basílica. La manifestación no estaba autorizada, ¿y qué? Ni que quisiéramos abrir un local comercial y nos hicieran falta sus permisos. Se trataba de manifestarse, y ya está, un derecho innegociable. Entonces era más bien una amable concesión, muy revocable. [...] En orden abierto y afanado obstruimos la calle con lo que nos caía entre las manos, señales de tráfico, bidones, cascotes de una obra cercana.
Eran bruscas maniobras masculinas, alguna chica se quedaba,, sin embargo, y si no tenía fuerzas para tirar piedras, a cambio las recogía y te las ponía en la mano. ¿No has dejado nunca que una chica te pusiera una piedra en la mano? Son las mejores, pones en ella tanta fuerza en el lanzamiento, que te sientes una catapulta.. Y le pides más para volver a sentir el roce del cambio de mano. Y mientras atiendes a eso, la carga avanza y te quedas algo rezagado respecto a los demás que se ha retirado más arriba, te quedas atrás porque esa bendita muchacha no huye, te espera y tú no quieres huir antes que ella...[...] Llamábamos a esas cosas comunismo, pero procedíamos por aproximación, aquello era sobre todo una forma de felicidad, áspera y ahumada.

Besos, Shandy.